Perspectivas del sector petrolero venezolano 2013

El panorama es simple y sombrío: la producción petrolera continuará declinando, mientras los costos operativos seguirán aumentado.

El panorama es simple y sombrío: la producción petrolera continuará declinando, mientras los costos operativos seguirán aumentado.

La actual política petrolera ha estado centrada en “exprimir” a PDVSA.

El primer pozo petrolero de Venezuela lo perforó en 1912 la empresa General Asfalt en el estado Sucre. Encontró petróleo a 184,5 metros de profundidad, pero el éxito no causó mucho entusiasmo, dado que se trataba de un crudo espeso y corrosivo que apenas se podía bombear. Un año más tarde, el 31 de julio de 1914, la compañía Caribbean Petroleum completó en Mene Grande el primer pozo comercial. De inmediato perforó otros pozos cuya producción justificó la construcción de un oleoducto hasta la población de San Lorenzo, donde luego se construyó una refinería, desde la cual partió el primer embarque de petróleo de Venezuela hacia el mundo.

En ese momento, hace casi 100 años, comenzó la fiebre del oro negro y el sector petrolero venezolano creció aceleradamente y reemplazó a otras actividades económicas como la exportación de café y cacao. El sector petrolero se hizo más grande que el país, por la gran cantidad de dinero e inversiones que manejaban las empresas trasnacionales. Sin embargo, la bonanza por la extracción de petróleo llegó parcial y por cuenta gotas a la población.

Durante décadas hasta la nacionalización del petróleo en 1975, el sector se consideró como un enclave extranjero y la política petrolera se orientó a aumentar la participación fiscal en el ingreso por la exportación del crudo, es decir, quitarle cada vez un poquito más de dinero a las trasnacionales. También durante muchas décadas el país creyó que el negocio petrolero era transitorio, porque existía la percepción de que las reservas se agotarían rápidamente. Había que obtener el mayor ingreso fiscal y aprovechar bien y rápido la riqueza pasajera, esto es lo que se resume en la frase ‘La siembra del petróleo’, que le sirvió a Arturo Uslar Pietri para titular su influyente editorial en el diario Ahora del 14 de julio de 1936.

Con la nacionalización del petróleo, el Estado tomó el control directo del 100 por ciento de la participación fiscal, pero también asumió el 100 por ciento de la inversión necesaria para mantener la producción petrolera. Con la creación de PDVSA logró cambiar la percepción de que el país saldría del negocio, pues no solamente se descubrieron inmensas reservas adicionales de hidrocarburos sino que el sector petrolero estatal aumentó significativamente su tamaño y, por algunos años, cubrió con holgura las necesidades económicas del país.

Sin embargo, el país ha duplicado su tamaño y el ingreso por exportaciones de crudo, aunque es muy elevado, resulta insuficiente para cubrir totalmente las necesidades de más de 28 millones de habitantes censados, a quienes en teoría pertenece la riqueza que genera la renta petrolera. Durante estos últimos años, desde el gobierno se ha reforzado el perverso rentismo petrolero. Como consecuencia, la política petrolera ha estado centrada en “exprimir” a PDVSA y ha eliminado su potencial para crecer.

El gasto gubernamental sigue creciendo a costa de los petrodólares, no se ha creado una fuente económica alterna al petróleo y hoy el tamaño de PDVSA, en términos operativos, se ha reducido a la mitad de lo que era en 1998, con muchas ineficiencias y deterioro de la infraestructura. Por el contrario, en otras funciones que no tienen nada tienen que ver con el negocio de extraer y procesar petróleo, PDVSA se ha hinchado, como un animal muerto.

Ante esta realidad las perspectivas del sector petrolero venezolano no lucen muy halagadoras para el próximo año, salvo que el precio para la cesta de exportación se mantenga por encima de los 100 dólares por barril o que las empresas privadas internacionales, acudan en tropel al llamado del gobierno para recuperar la producción en cientos de pozos paralizados, un buen negocio aun en condición de socios minoritarios.

Pero PDVSA con un 60% de participación en todo el sector petrolero y minero, carece de los dólares que le permitan colocar en la mesa de inversión las cantidades necesarias para impulsar el crecimiento. El panorama es simple y sombrío: la producción petrolera continuará declinando, mientras los costos operativos seguirán aumentado. A menor producción menos ganancia y mayor costo, un círculo pernicioso del cual será difícil salir.

Autora: Mery Mogollón / Link: En Oriente (Artículo publicado el 15 de diciembre de 2012)

1 Comment

  1. oswaldo dice:

    Como no la van a exprimir ya que sin mucho esfuerzo tienen una gran cantidad de $ o porque no hacen “petro san felix”

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