La anexión de Venezuela

Héctor Pérez Marcano recuerda haber asistido a una reunión con Fidel Castro en los años 60, donde "Fidel explicó la importancia de nuestro movimiento guerrillero que sería apoyado y financiado por Cuba, pues era fundamental que tomáramos el poder en Venezuela que por su riqueza petrolera era "la joya de la corona".

Héctor Pérez Marcano recuerda haber asistido a una reunión con Fidel Castro en los años 60, donde “Fidel explicó la importancia de nuestro movimiento guerrillero que sería apoyado y financiado por Cuba, pues era fundamental que tomáramos el poder en Venezuela que por su riqueza petrolera era “la joya de la corona”.


El petróleo venezolano sería usado como un arma política para ganar voluntades en América Latina”. El plan fracasó en 1967, pero Fidel lo reanudó con Chávez 


Héctor Pérez Marcano
/ Revista Zeta*

Como bien señala Elizabeth Burgos, en la edición N° 1886 de esta revista, resulta sorprendente que la oposición venezolana se entere ahora que ha culminado el proceso de anexión de Venezuela por Cuba.

He venido denunciando este proceso desde el 2006. Se trata de un proceso para subvertir las democracias latinoamericanas. Lamentablemente los líderes democráticos latinoamericanos no le prestan la debida atención, embebidos como están en los procesos de integración económica. Ello los lleva a poner a un lado las exigencias de la Carta Interamericana Democrática que obliga a los gobiernos -aunque tengan legitimidad de origen- a un comportamiento democrático, so pena de ser sancionados por la OEA. La culminación de esta peligrosa indiferencia se evidenció en el tratamiento que el organismo continental le ha dado a la violación de la Constitución de Venezuela por parte del régimen que encabezan -espúreamente- Maduro y Cabello. La guinda ha sido la reunión del CELAC en Chile bajo la presidencia de Raúl Castro, quien se da el lujo de desconocer a la OEA.

En efecto, el proyecto continental subversivo de Fidel Castro nació en 1966 en el transcurso de la 1° Conferencia Tricontinental de los países de Asia, Africa y América Latina realizada en La Habana en enero de 1966. Destacaba la presencia de los delegados de Viet-Nam y los africanos de Angola y Mozambique. Por América Latina sobresalían Salvador Allende, el Capitán de Navio Molina Villegas, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) de Venezuela y el Comandante guatemalteco Turcios Lima. El “Che'” Guevara ya preparaba su incursión en Bolivia.

En una reunión realizada -durante la Tricontinental-, en la Suite de Fidel en el piso 25 del Hotel Habana Libre, Castro le propuso a la delegación del MIR, de la cual formábamos parte Moisés Moleiro y quien escribe, la operación que luego se conocería como “la invasión de Machurucuto”. Nos ganó para su plan continental que se afincaba en las guerrillas centroamericanas, el movimiento guerrillero colombiano y la operación del “Che” en Bolivia que ya había enviado a la Conferencia Tricontinental la carta -leída en la Conferencia- en la que proponía la creación en América Latina de uno, dos, tres Viet-Nam a partir de su acción guerrillera. Fidel explicó con lujo de detalles la importancia de nuestro movimiento guerrillero que sería apoyado y financiado por Cuba, pues era fundamental que tomáramos el poder en Venezuela que por su riqueza petrolera era “la joya de la corona”. El petróleo venezolano sería usado como un arma política para ganar voluntades en América Latina.

Posteriormente arriban a La Habana Lubén Petkoff y Lunar Márquez, en representación del Frente Guerrillero comandado por Douglas Bravo; son convencidos e incorporados al plan y se planifican tres incursiones en Venezuela para incorporar guerrilleros cubanos y venezolanos a los frentes guerrilleros de Falcón, Miranda (“el bachiller”) y Oriente. Se realiza la primera invasión comandada por Lubén Petkoff y el Comandante Arnaldo Ochoa -posteriormente “héroe de Angola”, lo que no impidió que fuera fusilado- en julio de 1966; la segunda es finalmente ejecutada el 2 de mayo de 1967. Conocida como “la invasión de Machurucuto” incorpora al frente guerrillero de “El Bachiller” en Miranda a guerrilleros cubanos y venezolanos -entre ellos quien escribe- encabezados por el Comandante cubano Raúl Menéndez Tomasevich y el hoy General de División -cubano- Ulises Rosales del Toro. La invasión a oriente se suspende por la muerte en Machurucuto del equipo cubano experto en infiltraciones.

La derrota y muerte del “Che” en Bolivia se une a la derrota de la lucha armada en Venezuela. Los oficiales guerrilleros cubanos, encabezados por el Comandante Ochoa y los encabezados por Tomasevich en “El Bachiller”, ante la evidencia del fracaso de la lucha armada en Venezuela, plantean su regreso a Cuba. Lo cual se realiza sin inconvenientes. Ambas situaciones le crean un ambiente difícil a Fidel Castro en el seno del Partido Comunista Cubano. La URSS presiona para que se abandone el proyecto continental de Fidel, se apoyan internamente en un ala del PCC, encabezada por Raúl Castro y el Vice-Presidente Carlos Rodríguez. Fidel cede a regañadientes a las presiones y se repliega.

Hector_Perez_Marcano_2En 1994 llega a La Habana Hugo Chávez que queda deslumbrado y seducido al ser recibido al pie de la escalera del avión nada menos que por un líder mundial de la talla de Fidel Castro. En reuniones con el alto mando político cubano, acompañados de Daniel Ortega, deciden retomar el plan continental. Esta vez sustituyendo los AK soviéticos por la vía electoral, para después de tomar el poder, partiendo de un proceso constituyente -con el pretexto de refundar la nación-, subvertir la institucionalidad democrática y dar paso a un proyecto totalitario. Una vez logrado el poder en Venezuela se planifica una invasión a Venezuela -pacífica y disimulada con el pretexto de la solidaridad- consentida y concertada entre Fidel Castro y Hugo Chávez. Objetivo: control cubano de las áreas estratégicas y políticas del país. 

Se reinicia el proyecto continental utilizando el petróleo venezolano como arma política, se suministran fondos a diversos movimientos en América Latina y en primera instancia se logran los triunfos electorales de Bolivia y Ecuador y el retorno al poder de Daniel Ortega en Nicaragua. Rápidamente Bolivia y Ecuador inician sus procesos constituyentes para crear las condiciones para perpetuarse en el poder. Captan la tendencia kirchnerista del peronismo en Argentina y a Zelaya en Honduras, se apoya económicamente a los gobiernos de Uruguay, Paraguay, República Dominicana y se plantean movimientos integracionistas -Alba, Petrocaribe, etc.- con un filo más político que económico.

Hoy todos los movimientos subversivos de América Latina están subvencionados por el petróleo venezolano. Recuérdese la solicitud de reconocimiento a las FARC como beligerante político y la frase de Chávez señalando que Venezuela limitaba con las FARC y no con Colombia. Hasta México protestó por la injerencia al, para entonces, embajador venezolano Lino Martínez cuyo placet fue negado también por El Salvador cuando pretendieron trasladarlo a ese país. La correlación de fuerzas en el seno de la OEA ha sido subvertida hasta el punto que el Secretario General Insulza actúa como si fuere un funcionario de la Casa Amarilla venezolana y es imposible sancionar al régimen venezolano en el Consejo Permanente de dicha organización.

Es ahora, con la tragedia de Chávez, cuando los funcionarios venezolanos se ven obligados a acudir a La Habana a recibir instrucciones de Raúl Castro -con evidente desparpajo-, que la oposición venezolana cae en cuenta de que nos hemos convertido en una colonia similar a cuando lo éramos de la corona española. Ahora, la lucha política en Venezuela cambia de sentido, ¡ahora es anticolonial! 

Revista Zeta (Venezuela) No.1888 del 1 al 7 de febrero de 2013

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