Debate inflamable

Ministro Ramírez es tiempo de debatir, pero sepa que este debate es inflamable.

Ministro Ramírez es tiempo de debatir, pero sepa que este debate es inflamable.


Podría calificarse de derroche regalar a Cuba 100.000 barriles diarios de crudo y combustibles desde hace más de 13 años


Mery Mogollón
/ Diario Antorcha

El ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, recientemente manifestó que es necesario un debate nacional sobre el precio de la gasolina. Más que un debate, discutir sobre el precio de la gasolina en Venezuela es un duelo político. Ramírez alega una de las razones incuestionables: el derroche de un recurso. Habría que discutir de qué tipo de derroche se trata y sobre todo de quién derrocha. No solo se trata de gasolina sino de otros combustibles derivados del petróleo como el diesel para generar electricidad.

Desde el punto de vista oficial podría ser un derroche vender unos 640.000 barriles diarios de combustibles en el mercado nacional, a un precio equivalente de 4 dólares por barril, quizás menos, después de la más reciente devaluación del bolívar. Sin embargo, en 14 años el gobierno no se ha percatado de esa realidad. Ha dejado pasar el tiempo por temor a repetir un “Caracazo”, similar al que ocurrió entre el 27 y 28 de febrero de 1989 cuando Carlos Andrés Pérez, en su segundo gobierno, se atrevió a aumentar en bolívares 0,25 el precio del litro de la gasolina. Cuánto se ha perdido en todos estos años, o mejor dicho, cuánto las arcas públicas han dejado de obtener por la venta de gasolina a precios justos. Todo un derroche por culpa del gobierno.

También podría calificarse de derroche los miles de barriles de combustibles de gasolina regalada que se escapan por las fronteras, sin que autoridad alguna detenga el nefasto contrabando de extracción, con el cual unos cuántos se están haciendo muy ricos.

Podría calificarse de derroche regalar a Cuba 100.000 barriles diarios de crudo y combustibles desde hace más de 13 años.

Podría calificarse de derroche enviar gasolina, entre gallos y media noche, al nefasto régimen sirio, sin mediar factura y forma de pago.

Podría calificarse de derroche que PDVSA tenga entre sus pasivos miles de dólares en cuentas por cobrar en combustible que envía a otros países en condiciones preferenciales de pago, con bajas tasas de interés y largos plazos. Es decir, para pagar a cuenta gotas, un recurso que se le suministra a chorro abierto.

Podría calificarse de derroche el abandono de los proyectos hidroeléctricos y la importación masiva desde Cuba de plantas de generación termoeléctrica que usan diesel y que fueron las que dispararon el consumo nacional de combustibles y que sin embargo, no han solucionado los cortes y racionamientos de electricidad.

Podría calificarse de derroche el grave estado de las refinerías venezolanas, que van de un accidente a otro, produciendo cada vez menos gasolina y combustibles y mayores pérdidas para todos los venezolanos.

Podría calificarse de derroche importar todos los meses gasolina terminada desde los Estados Unidos, a un costo superior de 100 dólares por barril para colocarlo en Venezuela a menos de 4 dólares.

Podría calificarse de derroche que las estaciones de servicio no paguen a PDVSA por el combustible que reciben. Por el contrario reciben mensualmente un cheque para cubrir costos operativos, que no incluyen la seguridad social para los trabajadores que permanecen en los surtidores tragando humo y expuestos a los componentes cancerígenos, como el MTBE (metil-ter-butil-éter) presentes en la gasolina.

Podría calificarse de derroche el retraso evidente en utilizar el gas natural para generar electricidad y mover al transporte público masivo.

Para el ciudadano común, que desde el pasado “viernes rojo” 8 de febrero, ve su salario diluirse entre la devaluación, la inflación y los malos servicios, incluido el pésimo transporte público, un tanque de gasolina para el vehículo que lleva sus niños a la escuela y que lo transporta al trabajo no es un derroche, ni un lujo, es una necesidad, primera necesidad.

Ministro Ramírez es tiempo de debatir, pero sepa que este debate es inflamable. (Artículo publicado en el Diario Antorcha el día 22 de febrero de 2013)

Artículos anteriores de Mery Mogollón

Leave a Comment


− uno = 2