60 mil “reposeros”

La industria petrolera venezolana en lugar de generar empleos e inversiones en el aparato productivo nacional, ha abultado su nómina a más de 115.000 trabajadores.

La industria petrolera venezolana en lugar de generar empleos e inversiones en el aparato productivo nacional, ha abultado su nómina a más de 115.000 trabajadores.


Los varios cientos de empresas que formaban las tres o cuatro cámaras de bienes de servicios se fueron retirando porque no había proyectos


José Suárez Núñez
/ Tal Cual

Jose_Suarez_Nunez_1Según la Oficina de Análisis Económico de EEUU, el efecto multiplicador de petróleo y gas es de 6,9%. Eso significa que cada puesto de trabajo en el petróleo y el gas es compatible con 6,9 puestos de trabajo a lo largo del resto de la economía.

En estos días, Ford, GM y Chrysler son los grandes fabricantes de vehículos y de camionetas similares a Ford 150, el vehículo más vendido y más presente en los campos petroleros de Estados Unidos. Pero, además gastarán en cauchos, vidrio, frenos, acero, aluminio, plásticos ­venidos de todas partes de América del Norte. Todos se benefician­ diseño, piezas, montaje, transporte y venta. Eso mismo sucedía en Venezuela cuando estaban activas las empresas de bienes y servicios nacionales y los contratistas independientes.

¿Y el futuro? Dos números: En primer lugar, de acuerdo con un estudio reciente realizado por ICF International, el parche de petróleo tendrá que gastar 641.000.000.000 dólares directamente en los próximos 20 años en infraestructura para apoyar la operación de perforación de esquisto. Eso es sólo la infraestructura para enfrentarse a manufacturar petróleo y el gas. En segundo lugar, $125.000 millones: Esa es la estimación del IHS Chemicals de las fábricas de productos químicos relacionados con esquisto -que entran, y “hay más por venir”-, como lo registró The Wall Street Journal.

Política equivocada en Venezuela

La industria petrolera venezolana es operada con otro concepto político, y en lugar de generar empleos e inversiones en el aparato productivo nacional ha abultado su nómina a más de 115.000 trabajadores, de los cuales se presume que 60.000 son “reposeros” o están dedicados a otras actividades. Al menos hay un poco de equilibrio, porque el contrato colectivo petrolero sólo ampara a 60.000 trabajadores, y eso identifica la composición de la nómina global.

A partir de la primera asamblea de accionistas de Petróleos de Venezuela del nuevo gobierno, cuando era presidente de la Corporación Roberto Mandini, los presupuestos de inversiones iniciaron un recorte del 15 por ciento y así sucesivamente se ha repetido en los años posteriores.

Al margen de las incautaciones a las empresas internacionales, que es una cuestión de otra interpretación, las empresas nacionales de bienes y servicios fueron extinguiéndose por falta de trabajo. Los varios cientos de empresas que formaban las tres o cuatro cámaras de bienes de servicios se fueron retirando porque no había proyectos, y los pocos que aparecían se entregaban sin licitaciones. Muchas cambiaron de actividades, otras desaparecieron y la mayoría quedó reducida a una nómina mínima.

A Colombia fueron algunas ante el boom exploratorio. Otras se han convertido en subcontratistas de las transnacionales. Hay una promesa gubernamental de reimpulsar el sector pero es un puro proyecto, que se desconoce cuándo germinará. Y las deudas con los contratistas persisten y con otras empresas extranjeras de bienes y servicios, que originaron engorrosos pleitos judiciales.

En 2008 la producción de petróleo de EEUU estaba en 5 millones de barriles por día, y cada año está disminuyendo en alrededor de 100.000 barriles por día. A ese ritmo la producción en el año 2013 habría sido de aproximadamente 4,5 millones. En cambio, gracias a la revolución de esquisto, en 2013 era casi 7,5 millones, un aumento del 50% con respecto a 2008, y en 2014 la tasa de aumento parece ir en aumento.

En pocas palabras: La revolución de esquisto estadounidense es mantener a toda la economía de los EEUU y evitar que gire hacia la recesión y la desesperación. Ya las exportaciones venezolanas de petróleo, que llegaron a 122 dólares el barril y que hasta el 2013 se mantuvo en más de 100 dólares el barril, no pueden entregar los suficientes dólares que necesita la economía venezolana.

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