“La responsabilidad de la crisis eléctrica no es de las altas temperaturas, ni los consumidores, es del Gobierno”

Iñaki Rousse: "Hay que recordar que desde el año 1998 el país ha gastado más de 120.000 millones de dólares y estamos en esta crisis".

Iñaki Rousse: “Hay que recordar que desde el año 1998 el país ha gastado más de 120.000 millones de dólares y estamos en esta crisis”.

 

Entrevista a Iñaki Rousse, Ex-vicepresidente Ejecutivo de la Electricidad de Caracas

 

Macky Arenas / ABC de la Semana

Macky_Arenas_1Anteriormente, en Venezuela crecía anualmente entre el 4,5% y 5% de la demanda eléctrica. El fracaso del sector eléctrico, más que un tema de equipamiento y de falta de inversión, es un tema de modelo de gestión. El modelo que manejábamos antes no era perfecto pero garantizaba un servicio adecuado, indica el experto.

Iñaki Rousse es ingeniero electricista, egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1973, con Master en Gerencia en la Universidad de Stanford. Ingresó en la Electricidad de Caracas apenas se graduó y se retiró en el año 2000, en el momento de la OPA, con el cargo de Vicepresidente Ejecutivo. Lleva 27 años lidiando con los problemas eléctricos del país y 18 como docente en el área de Energía en la Universidad Simón Bolívar. Apoyado en cifras y láminas que circulaban a través de un retroproyector, explicó con detalle lo que estamos viviendo como usuarios de la electricidad y éstas son sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana

—Hace un tiempo se presentó una crisis de energía y comenzaron los racionamientos. ¿Esta es otra crisis o es la misma que hace picos?

—Es exactamente la misma crisis, producto de que todo lo que se había hecho hasta el año 1998, con un sector eléctrico organizado, con profesionales y gerencia de primera línea, basado en principios de planificación, seguimiento y control, se destruyó. Eso llevó a la primera fase de la crisis que fue en el 2002-2004, la cual se pudo “paliar”, pues la situación política del país hizo que toda la actividad económica bajara. Vuelve a aparecer en el año 2009. Entre tanto, hubo una mini-crisis pero el Gobierno intentó resolverla con medidas que no iban al fondo sino a lo inmediato, que fue la famosa dotación de bombillos ahorradores. 

—¿Lograron bajar la demanda?

—Lo lograron, pero los bombillos se quemaron y regresó el drama. Entre el 2009 y 2010 vuelve a aparecer la crisis. Toman la decisión de apagar Guayana, apagan la Siderúrgica, apagan Venalum y Alcasa y vuelven a reducir la demanda. Pero como la actividad económica ha bajado sustancialmente, el número de empresas activas es cada vez menor. No obstante se mantiene la demanda eléctrica, sólo que el incremento se debe al crecimiento vegetativo de la población y al tener una energía totalmente subsidiada, hay una tendencia a un consumo mayor. 

—¿Se vale que se diga que, en vista de que aumentó el consumo hay que reducir la jornada laboral?

—Eso es totalmente irresponsable. Venezuela crecía anualmente entre el 4,5% y 5% de la demanda eléctrica. El sector eléctrico siempre respondió, me refiero, tanto al sector público como al privado. 

—Crecía con el país…

—¡Crecía con el país! El aumento de la demanda, como lo plantean, es una mentira que algún día se revelará en todo su dramatismo. Lo que sí puedo asegurar es que la responsabilidad de esta crisis no es ni del Niño, de las altas temperaturas, ni son los consumidores. Los únicos responsables son los administradores del sector eléctrico, es decir, el Gobierno. 

—¿Desde el último pico de la crisis (2010) qué se ha dejado de hacer para que de nuevo estemos reeditando la situación?

—El fracaso del sector eléctrico, más que un tema de equipamiento y de falta de inversión, es un tema de modelo de gestión, que unificó todas las empresas creando un “súper monstruo” que se llama Corpoelec, el cual colecciona ineficiencias. Esa es la causa fundamental de que no se haya podido con la crisis. Y ha dado pie a una serie de medidas inapropiadas. Los sectores públicos y privados, entre 1948 y 1998, invirtieron 50.000 millones de dólares, una gran cifra para ese tiempo. Se construyó todo el sector eléctrico que hoy tenemos. Se construyó Guri, Macagua, Taguachi, Planta Centro, Laguna de Maracaibo, Tacoa, Arrecife. En el marco de las declaraciones de emergencia que se hicieron en 2006 y en 2010, hay que recordar que desde el año 1998 el país ha gastado más de 120.000 millones de dólares y estamos en esta crisis.

Modelo de gestión 

—¿Pero qué tan cierto es lo del incremento de la demanda?

—La demanda de Guayana se ha situado 30 años atrás porque la que tiene hoy, después de apagar las empresas, es la misma que tenía hace tres décadas. La demanda que tiene Caracas es la misma desde el año 2000. La demanda de la región de Carabobo va decreciendo pues cada vez el número de industrias es menor. La pregunta es: ¿si tuvieron los recursos y el tiempo, qué pasó, qué hicieron? 

—¿Qué respuesta se da usted?

—El modelo de gestión donde campea la corrupción en el sector eléctrico. No hay eventos paralelos que indiquen que haya existido momentos en Venezuela donde se haya llegado a los niveles de corrupción cercanos a lo que en los últimos 7 u 8 años ha presentado el sector eléctrico venezolano. Si no tienes gente competente, pero además de eso hay corrupción, la solución es imposible. El problema es de modelo. 

—Y no parece haber intención de modificarlo. Se opta por reducir horas de trabajo, inversión, consumo, etc. ¿A dónde nos lleva esta situación? ¿Cuál es nuestro panorama de aquí a un par de años más?

—Es que no se trata solamente del sector eléctrico. “Hay países que se han desarrollado sin petróleo pero ninguno sin electricidad”, es una frase de Francisco Aguerrevere, expresidente de la Electricidad de Caracas. Otra es del grupo: “La energía es el bien de los bienes y la electricidad es el servicio de los servicios”. Sin ellas la sociedad y la economía transitan hacia la inviabilidad.  Si, hoy por hoy, alguien viene y dice “¡Vamos a reactivar este país!”, simplemente carece de la estructura eléctrica. Nos va a tomar muchos años reactivar todo lo que se ha destruido. Cuando, por alguna razón, en la Electricidad de Caracas recortábamos el presupuesto de inversión por razones económicas o de restricción financiera en un área determinada, los índices de calidad bajaban y nos tomaba tres años recuperarlos. Si cuando acá se tuvo el dinero no resolvieron, imagínate ahora sin dinero. 

—¿Cuánto hace falta?

—Nosotros estimamos que para los próximos cinco años, en un escenario de austeridad, tendríamos que estar invirtiendo cerca de 15.000 millones de dólares para poder recuperar ciertos niveles del sector eléctrico. Pero habría que competir con Petróleo, con Sanidad, con Vialidad, con Educación, porque todo está en el piso. Cuando ves la expectativa de lo que serán los ingresos y le restas la burocracia del Estado, ¿qué va a pasar? Estas cifras no son oficiales, pero en el sector eléctrico se comenta que hay 50.000 trabajadores  y cuando yo me retiré dejamos 17.000 trabajadores. 

—Una pavorosa carga laboral y lo peor es que mientras más tiempo pasa el daño es mayor…

—Y se está ingresando cada vez más personal al que no se está capacitando. Pero el problema es mucho más complejo. El problema no es una crisis eléctrica sino energética, lo cual es mucho más complicado. Son dos modelos complementarios que generan dos crisis complementarias. Hay la crisis del sector eléctrico y la crisis del sector petrolero. El primero necesita los combustibles del segundo y éste necesita energía para producir. Y si ambos están en crisis no se pueden apoyar. De manera que el asunto es más grave. Hay subsidio a la gasolina pero también al sector eléctrico. 

—¿Qué políticas públicas se imponen?

—Las políticas públicas que habrá que tomar serán extremadamente difíciles. Sé que algunas veces soy radical pero los hay más radicales que yo. Si ves los escenarios que plantean algunos pensarás que la crisis eléctrica no es nada.  Es muy complejo de resolver pues se va a necesitar mucha voluntad política, tiempo y grandes recursos. Hay quien se plantea elevar a 6M de b/d la producción petrolera pero, en primer lugar, no hay quien te lo compre pues al ponerlos en el mercado baja el precio. En el plano eléctrico, el usuario es la razón de ser del servicio pero los caraqueños aún no sabemos lo que es la crisis eléctrica, no la hemos sufrido. Hay que irse a Maracaibo, a Maracay, a Valencia, a Puerto Ordaz, donde pasan tres y cuatro horas sin luz al día, lugares donde se depende del aire acondicionado para tener una cierta calidad de vida. 

El debacle 

—¿Cuáles son las decisiones que desencadenan la crisis? En otras palabras, ¿por qué llegamos aquí?

—El modelo que manejábamos antes no era perfecto pero garantizaba un servicio adecuado, a cerca del 97% de la población. Teníamos planificación con algún nivel de coordinación del Estado pero con cierta libertad que le permitía a la empresa desarrollarse a sí misma. Teníamos personal capacitado, escuelas de capacitación, conocimiento y experticia. Era fácil encontrar personas de 25 o 30 años en Cadafe, en Enelven, en Enelbar, en Calife, en las empresas de Valencia y en la Electricidad de Caracas. Había capacidad de ejecución. Normalmente, salvo Cadafe, teníamos una ejecución del 20% o 30%. Y voy a hacer una digresión para defender a Cadafe, pues conozco el problema porque allí hice mi tesis de grado y tuve grandes amigos. El problema de Cadafe es que el gobierno nunca entendió que tenía que cambiarle la misión. La misión era electrificar a Venezuela, lo cual ya se había logrado. Lo que debía hacer esa empresa era prestar un servicio eficiente pues la compañía tenía que ser rentable y eso iba más allá del objetivo de la electrificación. Teníamos, también, un mantenimiento oportuno, información abierta y un sistema firme y con reservas. Teníamos un servicio eléctrico comparable con los países del primer mundo y el sistema eléctrico más sólido y de más alta tecnología en América Latina

—¿Cuándo comenzó la debacle?

—Cuando se comenzó a tomar medidas que incumplían los planes que se habían hecho. Recuerdo haber asistido a la primera reunión que se hizo con Alí Rodríguez Araque, al cual conocía bastante pues él había estado en la Comisión de Energía del Senado. Le entregamos las obras que había que hacer, pero empezaron los temas ideológicos. Comenzó Giordani con que no había que hacer más energía hidráulica sino eólica, nuclear y no se cuántas cosas más. No se cumplieron los planes. Y comenzó la desprofesionalización, sacando los profesionales e ingresando por militancia política. Luego hubo un decreto de congelación de tarifas que le mermó capacidad financiera al sector eléctrico. 

—¿Qué representó la OPA de la EDC?

—No fue un evento aislado, fue una planificación de Estado. No querían aparecer como estatizando de entrada a la Electricidad sino que se fueron por un proceso intermedio. El objetivo era quitársela al grupo económico que la gerenciaba, un grupo económico importante, que se manejaba en la Bolsa de Valores de Caracas, moviéndola a través de sus acciones. Y la manera más fácil de golpear al capital privado era afectando la Bolsa de Valores, elemento fundamental de la libertad económica. Así, le dieron todas las facilidades a los extranjeros quienes, por cierto, tenían todo el derecho de hacer sus inversiones, pero venían con un solo objetivo: ganar dinero más que prestar un servicio. Era una empresa básicamente de generación, sin cultura de calidad de servicio. Un dato clave es que desplazaron a la ingeniería venezolana, no querían saber nada de ingenieros venezolanos, ni siquiera de las más prestigiosas empresas que los agrupaban, sino que trajeron a los técnicos cubanos cuando Venezuela tenía la segunda red de transmisión de 800 mil voltios y las unidades de Tacoa y Planta Centro eran de 400 megavatios. Eso ni pensarlo en Cuba

—¿Qué consecuencias tuvo eso?

—Comenzó a sentirse la carencia de conocimiento, de planificación, de experticia y con ello se perdió capacidad de ejecución, se deterioró el equipamiento, hubo pérdida creciente de pasivos, se violaron las normas de seguridad desde el punto de vista operativo y por ello comenzaron a ocurrir los grandes apagones. Y se hizo lo que llamábamos nosotros una ruleta, una casa de apuestas: esta noche sube, no sube, vamos a mantenerlo, no importan los límites de seguridad. Avanzó la burocratización, la corrupción, la inviabilidad y terminamos con un déficit permanente. Aquí el primer sector que tuvo escasez fue el sector eléctrico. Insisto: no midas la escasez por Caracas porque aquí no se sabe lo que es eso.

Artículo publicado el día 15 de mayo de 2015 en ABC de la Semana.
Macky Arenas | Periodista.
• E-mail:mackyar@gmail.com
• Twitter: @MackyArenas

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