La ignorancia: Partera del socialfascismo bolivariano

El teniente Diosdado Cabello, cuando ejercía la gobernación del Edo. Miranda, procedió a destruir y vender como papel reciclable 62.262 libros y documentos  pertenecientes al Instituto Autónomo de Bibliotecas del estado, por razones ideológicas.

El teniente Diosdado Cabello, cuando ejercía la gobernación del Edo. Miranda, procedió a destruir y vender como papel reciclable 62.262 libros y documentos pertenecientes al Instituto Autónomo de Bibliotecas del estado, por razones ideológicas.

 

Goebbels, el responsable de la propaganda nazi durante el régimen de Hitler, demostró su desprecio por el conocimiento al organizar quemas públicas de libros

 

José Rafael López Padrino / Soberania.org

Jose_Rafael_Lopez_Padrino_2Una de las mayores peculiaridades del Socialfascismo bolivariano ha sido un enorme desprecio al conocimiento, a la ciencia y la cultura producto de su impronta fascista y de la limitación intelectual de las élites gobernantes. La pretensión del régimen sigue siendo procurar homogeneizar el pensamiento de la sociedad en torno a la mediocridad y al analfabetismo intelectual. El primitivismo conceptual que priva en la nomenclatura bolivariana que nos “desgobierna” desde hace 16 años nos ha llevado a escuchar afrentas al conocimiento tales como “inoculación del cáncer”, “la siembra de pollos”, “la multiplicación de penes”, “millones y millonas”, “atletas y atletos”, “entregas de libros y libras”, “modelos cualitativo-cuantitativos de expresión matemático-aritmético”, “el cultivo de maticas de acetaminofén“, entre muchos otras ultrajes a la inteligencia. 

Vale a acotar que el desprecio por el conocimiento y la cultura han sido denominadores comunes del nazi-fascismo y sus múltiples variables políticas. Goebbels, el responsable de la propaganda nazi durante el régimen de Hitler, demostró su desprecio por el conocimiento al organizar quemas públicas de libros como el realizado por los estudiantes de la Universidad Wilhelm Von Humboldt quienes le prendieron fuego a 25 mil libros en la Plaza de la Opera en la ciudad de Berlín (1933). El mensaje fue sumamente claro en cuanto al poder del Estado para convertir en cenizas el pensamiento que no estuviera en sintonía con el gobierno. Ello además se tradujo en la “nazificación” de la educación, de la ciencia, de la cultura y del deporte, es decir de toda la sociedad alemana. 

La lección alemana de Hitler sería replicada en América Latina en la década de 1970 luego del golpe de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende (11/09/73). Dictadura que aparte de masacrar, torturar y perseguir con saña a la disidencia política, mostró variados signos de desprecio al conocimiento bajo el pretexto de una “reconstrucción cultural”. La dictadura atacó a los recintos universitarios, conculcó la cultura nacional, realizó sistemáticas quemas de libros en plaza públicas del país y aniquiló a todo medio de comunicación -libros, revistas y periódicos- que no fuese afín con su proyecto cuartelario. 

Años más tarde, la dictadura Argentina (Massera y Agosti 1976) además de reprimir y masacrar a miles de jóvenes, también desarrolló una perversa política en contra del conocimiento y la cultura. Igualmente bajo la excusa de la “reconstrucción cultural” de la nación cercenó a las universidades y destruyó la ciencia y la cultura nacional. Se impusieron textos escolares que distorsionaban la verdad histórica, y se prohibió la lectura de una amplia gama de autores los cuales no eran afines al régimen. Los militares-inquisidores argentinos realizaron también su destrucción emblemática de libros, cuando lanzaron a las llamas un millón y medio de libros del Centro Editor de América Latina (26/06/1980). De esta manera los nazi-fascistas del siglo pasado demostraron su desprecio por el conocimiento, destruyendo años de saber, de investigaciones, de sueños y poesías. Pretendieron incinerar la historia de esos pueblos. 

Con la llegada del socialfascismo bolivariano al poder se puso en evidencia igualmente un marcado desprecio al conocimiento y a la cultura. A lo largo de estos 16 largos años se han empeñado en aniquilar a las Universidades Nacionales y Centros de investigación del país, de ideologizar la cultura la educación y el deporte. Allí está, el nefasto proyecto de ley elaborado por la bancada oficialista de la Asamblea Nacional (AN) en el cual se decreta la muerte del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, así como la política de Estado orientada al estrangulamiento financiero de las Universidades Nacionales. Además, han puesto en marcha un proceso de “purificación” del sistema educativo, al mejor estilo de los regímenes totalitarios del siglo pasado, imponiendo programas educativos (primaria-educación media) ajustados a la bazofia del Plan de la Patria en los cuales se tergiversa y mutila la historia de nuestro país. Desde presentar a un Bolívar afro-descendiente, amamantado por una cubana y paladín del socialismo, hasta elevar al fallecido chafarote de Sabaneta como el segundo padre de la Patria. Sin pasar por alto la reivindicación histórica del 4F como día de la dignidad nacional. 

A cuatro décadas de aquellas infamias los milicos bolivarianos, enemigos de la cultura y la razón, han procedido a la eliminación de “libros incomodos”, al mejor estilo de los regímenes totalitarios del pasado. Recordemos que el actual presidente de la AN, el tte. Cabello cuando ejercía la gobernación del Estado Miranda, procedió a destruir y vender como papel reciclable 62.262 libros y documentos  pertenecientes al Instituto Autónomo de Bibliotecas del estado Miranda, por razones ideológicas. Este siniestro personaje, al margen de su retórica alquilada, simplemente reprodujo lo mismo que habían hecho Goebbels, Pinochet y otros inquisidores del siglo XX, en cuanto a eliminar todo vestigio de pensamiento democrático. Son prácticas nefastas y demenciales que el fascismo ha usado y sigue usando en su vano empeño por callar la voz y la memoria colectiva de los pueblos. A esta nefasta política de desprecio por el conocimiento se aúna la criminalización del pensamiento democrático, la aniquilación de la prensa independiente y el establecimiento de un monopolio comunicacional por parte del narco-Estado bolivariano. 

En conclusión, la guerra contra el conocimiento y sus diversas manifestaciones por parte del socialfascismo bolivariano forma parte de su proyecto retrogrado que pretende impedir que el ciudadano común tenga un pensamiento crítico sobre los problemas que lo aquejan (inflación, criminalidad, desabastecimiento, crisis hospitalaria, etc.). Además, es un intento por silenciar a todos los sectores sociales que no comparten el odio, la violencia, la exclusión y la intolerancia propias de los nefastos regímenes totalitarios de sello nazi-fascistas. 

Nota final

Al momento de escribir esta nota, recodaba un hecho por demás inédito. En ocasión de celebrarse una reunión de la direcciones regionales del Centro-Occidente del MRB-200 del país en la población de Quibor (1996), la compañera Leticia Barrios y mi persona (miembros del Secretariado y de la Dirección Nacional respectivamente) presentamos para la discusión un documento crítico sobre el estilo autoritario-militarista del tte. coronel Chávez y del tufo derechista en las decisiones que venía asumiendo la Dirección Nacional del movimiento. Nuestra propuesta no fue aprobada y por iniciativa de Iris Varela y del capitán del 4F Jorge Luis Durán Centeno el documento fue quemado. El monstruo facho-bolivariano comenzaba a emerger y daba sus primeras manifestaciones de odio, ignorancia y desprecio por el pensamiento crítico.

José Rafael López Padrino | M.D. Ph.D. / Professor Molecular Biosciences – School of Veterinary Medicine, U.C. Davis, CA.
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