Petróleo, Capital Nacional y Desarrollo – y II

Durante las últimas tres décadas, PDVSA ha impulsado el aumento de la participación de bienes y servicios nacionales en las contrataciones petroleras.

Durante las últimas tres décadas, PDVSA ha impulsado el aumento de la participación de bienes y servicios nacionales en las contrataciones petroleras.

 

Se hace necesario reforzar y sistematizar el diálogo y la cooperación entre el Estado y el sector empresarial privado, nacional e internacional

 

Luis Xavier Grisanti / Revista Energizando Ideas

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En la primera parte de este ensayo[1], sostuvimos que el desarrollo de una industria petrolera nacional es un reto que supone la ejecución de políticas públicas y estrategias empresariales a largo plazo, consistentemente aplicadas, bajo el liderazgo del Estado, con la cooperación de las compañías petroleras internacionales, con las empresas privadas suplidoras de bienes y servicios. En este segundo segmento, planteamos cómo aplicar los conceptos de formación de capital nacional al caso específico de Venezuela.

I. Venezuela y la Formación de Capital Nacional

Es necesario hacer una distinción entre tres conceptos relativos al desarrollo de una industria petrolera nacional y no una meramente extractiva, a saber:

1. La actividad medular: exploración, producción, refinación, mejoramiento, transporte y mercadeo del petróleo y sus productos refinados;
2. La industrialización de los hidrocarburos y el desarrollo de la industria química y petroquímica.
3. El desarrollo de un tejido de empresas de bienes y servicios petroleros.

II. Valorizar la Materia Prima: de los años 20 a los 50

Las iniciativas sobre cómo agregar valor a la industria extractiva en Venezuela se inician con Gumersindo Torres y Luis F. Calvani en el Ministerio de Fomento, en los años 20 del siglo XX. Aníbal R. Martínez afirma que Calvani, quien en 1924 tenía el cargo de inspector general de Minas, propuso hacer “un estudio comparativo de los campos de petróleo de Oklahoma y California… con los del Zulia y Falcón, a fin de determinar mejoras en los beneficios que las empresas petroleras pudiesen ofrecer a las comunidades.”

Estas iniciativas se afianzaron con los ministros Néstor Luis Pérez, Manuel R. Egaña, Eugenio Mendoza, Ángel D. Aguerrevere y Juan Pablo Pérez Alfonzo, entre otros. A partir de la transición democrática en 1936, lograr la refinación en Venezuela fue uno de los objetivos claves del Estado. Durante la primera presidencia de Rómulo Betancourt, su ministro de Fomento, Juan Pablo Pérez Alfonzo (1945-1948), suscribe acuerdos para la construcción de las refinerías de Amuay y Cardón, respectivamente, con la Creole Petroleum Corporation (Exxon) y la Compañía Shell de Venezuela.

El presidente Rómulo Gallegos designa una comisión integrada por Manuel R. Egaña, Enrique J. Aguerrevere y Alberto Carnevali, para evaluar la conveniencia de instalar una nueva refinería. En 1948, su gobierno acuerda construir las refinerías de Bajo Grande y Puerto La Cruz, con las firmas Richmond y Mene Grande, respectivamente.

En la década de los 50, el debate sobre política petrolera giró en torno a la necesidad de desarrollar una industria petroquímica. En 1956, el Ejecutivo Nacional crea el Instituto Venezolano de Petroquímica. En 1954, la Compañía Shell de Venezuela comenzó a aplicar el principio de venezolanizar los cuadros profesionales de la industria petrolera nacional.

III. La Democracia impulsa la Industrialización

A partir de la restauración democrática, el 23 de enero de 1958, la política de venezolanización se acentúa. Entre sus artífices se destacan Luis Plaz Bruzual, José Martorano Battisti, Arévalo Guzmán Reyes, José Cirigliano y Manuel Alayeto, directores de Hidrocarburos del antiguo Ministerio de Minas e Hidrocarburos.

Los gobiernos democráticos fomentan la creación de empresas mixtas químicas y petroquímicas. Los ministros de Minas e Hidrocarburos, de nuevo Pérez Alfonzo (1958-1963), Manuel Pérez Guerrero (1963-1967), José Antonio Mayobre (1967-1969) y Hugo Pérez La Salvia (1968-1974), hicieron aportes relevantes.

El industrial venezolano Julio Sosa Rodríguez fue uno de los pioneros del desarrollo de la industria petroquímica, con la fundación de Industrias Venoco, en 1960. Por primera vez una empresa privada venezolana acomete la valorización de la materia prima y se funda la C.A. Nacional de Grasas y Aceites Lubricantes (CANGL). En 1969, le siguieron Aditivos Orinoco y Química Venoco, la primera empresa mixta petroquímica de Venezuela.

IV. El saneamiento de la Industria Petroquímica Estatal

Durante las deliberaciones de la Comisión Presidencial para la Reversión Petrolera, designada por el presidente Carlos Andrés Pérez (1974), se replanteó el tema central del rol del petróleo en el desarrollo económico del país. El Instituto Venezolano de Petroquímica, que arrojaba cuantiosas pérdidas, pasó a ser filial de Petróleos de Venezuela, S.A. (Pequiven). La casa matriz procedió a sanearla financieramente, capitalizarla y profesionalizar sus cuadros técnicos. Esta política, instaurada por el ministro de Energía y Minas, Valentín Hernández Acosta, fue mantenida por sucesivos titulares, como Humberto Calderón Berti y Arturo Hernández Grisanti.

A partir de 1984, se construyeron cuatro grandes plantas petroquímicas, bajo el impulso del ministro Hernández Grisanti y su vice ministro Hernán Anzola. Entre ellas: la planta de MTBE (componente para las gasolinas), la planta de metanol y las de PVC y polipropileno (Propilven).

V. PDVSA impulsa la Formación de Capital Nacional

Durante las últimas tres décadas, PDVSA ha impulsado el aumento de la participación de bienes y servicios nacionales en las contrataciones petroleras. Uno de los primeros pasos que emprendió PDVSA (1978), fue la realización de auditorías e inspecciones de calidad en las instalaciones de las compañías proveedoras de bienes y servicios, conforme a las normas internacionales de calidad ISO 9000 (hoy ISO 14000). Dicha iniciativa se tradujo en el Programa de Apoyo Computarizado a las Actividades de las Filiales (EVAEMP), con el aporte fundamental de INTEVEP.

En los años 90 tuvieron importancia otras iniciativas, como el Programa de Asistencia al Fabricante (PAF), el Consejo Nacional de Desarrollo de la Industria de Bienes de Capital (CONDIBIECA) y el Programa Visión País Petrolero, patrocinado por la Cámara Petrolera de Venezuela (CPV) y la Alianza Empresarial Petrolera (AEP).

Dichos programas han buscado solventar los problemas estructurales que ha enfrentado el sector manufacturero, a saber: sobrevaluación de la moneda, brecha tecnológica, escasa visión exportadora, tamaño mediano (lo cual genera deseconomías de escala), estabilidad jurídica, infraestructura deficiente y baja productividad, entre otros.

A partir del año 2000, la estrategia de PDVSA para fortalecer la participación del sector privado en los negocios de hidrocarburos, ha sido ejecutada a través de la creación de la Gerencia Corporativa de Formación de Capital Nacional (FCN).

VI. Inversión, Producción y Capital Nacional 

A partir de 1992, las empresas petroleras nacionales e internacionales suscribieron con el Ministerio de Energía y Minas convenios de servicios operativos para la recuperación de campos maduros; convenios de asociación para la producción y mejoramiento de crudos extra-pesados en la Faja Petrolífera del Orinoco; y convenios de exploración a riesgo y ganancias compartidas en áreas nuevas, conforme a la Ley de Nacionalización de 1975.

Se activó un vigoroso ciclo de inversiones, el cual, junto con PDVSA, atrajo nuevos capitales por el orden de US$ 30 mil millones, generando una nueva capacidad de producción de 1.2 millones de barriles diarios (MMBD), dentro de los cuales más de 600 mil BD de petróleo crudo mejorado correspondieron a los convenios de asociación en la Faja del Orinoco; más de 500 mil BD a los convenios de servicios operativos en campos maduros; y cerca de 40 mil BD a los convenios de exploración a riesgo y ganancias compartidas.

La Ley de Hidrocarburos de 2001 estableció un nuevo régimen de participación de las empresas privadas, el cual permite que estas puedan ser socias minoritarias de PDVSA, en hasta 49,99%. Se han constituido cuarenta y dos empresas mixtas, en las cuales las compañías nacionales e internacionales, socias de PDVSA, realizan inversiones en el negocio medular, generando empleo, divisas, transferencia de tecnologías e inversión social.

La Constitución Nacional (1999), la Ley de Hidrocarburos Gaseosos (1999) y la Ley de Hidrocarburos de 2001 ampliaron el radio de acción y fijaron principios básicos para la mayor utilización de las capacidades nacionales en los esquemas de procura de las empresas petroleras.

La Ley de Hidrocarburos Gaseosos fijó un nuevo marco jurídico para la exploración y producción de gas natural no asociado. La Ley consiente que el 100% del capital social sea privado. El Ministerio de Energía y Minas realizó licitaciones públicas, mediante las cuales se otorgaron diez y ocho licencias de exploración y producción, en tierra firme y costa afuera.

En 2003 el Ministerio de Energía y Minas creó el Comité para la Formación de Capital Nacional en los Proyectos de Gas Costa Afuera (COSPANGAS), integrado por PDVSA, las empresas licenciatarias, la (CPV) y la Asociación Venezolana de los Hidrocarburos (AVHI). El Ministerio estableció, en noviembre de ese año, los Lineamientos  para la Participación de Capital Nacional en Proyectos Gasíferos. El órgano rector, en función de las recomendaciones del COSPANGAS, produjo un nuevo documento, en enero de 2004.

VII. La Asociación Venezolana de Hidrocarburos

La AVHI, asociación civil sin fines de lucro, se creó en 2003 con el objeto de fomentar la inversión nacional e internacional en la industria del petróleo y el gas, conforme al ordenamiento jurídico del país; contribuir al desarrollo sustentable de Venezuela; y apoyar la formación de capital nacional bajo estrictos estándares de higiene, salud, seguridad y ambiente. La AVHI propicia el diálogo y la cooperación con el Estado y la sociedad civil y está integrada por las empresas petroleras nacionales e internacionales, socias de PDVSA.

Con el fin de brindar apoyo al Ministerio de Petróleo, a PDVSA y a la CPV, la AVHI y sus empresas afiliadas han actuado en cinco ámbitos:

1. Realización de un estudio integral sobre los programas de inversión social, desarrollo sustentable y formación de capital nacional de sus empresas afiliadas (1994-2004). El estudio fue encargado a las firmas Arthur D. Little y Centro de Desarrollo Sustentable. Entre 1998 y 2004, las empresas de la AVHI ejecutaron 956 proyectos de inversión social, con 178 órganos estatales y no gubernamentales. Sus compras de bienes y servicios a empresas nacionales promediaron más de un 50% del total.

2. Elaboración de un estudio de capacidades nacionales en el marco del COSPANGAS. El estudio fue el de más largo alcance efectuado en el país hasta entonces.

3. Participación de la AVHI y sus empresas afiliadas en las deliberaciones del COSPANGAS, el cual emitió un documento de trabajo conforme al cual fue posible determinar el porcentaje de contenido nacional que puede alcanzarse en Venezuela, rubro por rubro.

4. Celebración de seminarios y talleres de trabajo en las sedes de PDVSA y la AVHI sobre experiencias internacionales de formación de capital nacional y determinación del valor agregado nacional. Se propiciaron también intercambios y visitas a órganos empresariales de Inglaterra y Noruega.

5. Elaboración del documento Estrategia de la AVHI para el desarrollo de la industria local (2004), acopiando las mejores prácticas de sus empresas.

VII. Reforzar la alianza Estado-Empresa Privada

La formulación de políticas públicas y estrategias empresariales a largo plazo es un requisito crítico para forjar una industria local de calidad global. Venezuela cuenta con el talento humano, el capital social y el acervo de recursos geológicos para desarrollar una verdadera industrialización de los hidrocarburos y un tejido competitivo de empresas suplidoras de bienes y servicios.

Se hace necesario reforzar y sistematizar el diálogo y la cooperación entre el Estado y el sector empresarial privado, nacional e internacional, conforme a visiones y estrategias compartidas. De lo contrario, Venezuela seguirá teniendo una industria petrolera esencialmente extractiva.

Nota

Las empresas petroleras internacionales promueven activamente la formación de capital nacional. La asociación que las representa (IPIECA) señala: “(Los) estados productores de petróleo y gas están introduciendo requerimientos de contenido local en sus marcos regulatorios… El contenido nacional se ha convertido en un asunto estratégico para la industria…, presentando retos y oportunidades.”

 

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Referencia:

[1] Ver: http://www.soberania.org/2015/07/22/petroleo-capital-nacional-y-desarrollo-i/

Artículo publicado en la Edición No. 52 de la revista especializada “Energizando Ideas”, el cual es una versión actualizada y compactada del ensayo epónimo que se publicó en el libro “Nuevas Ideas para viejos problemas” de la Fundación Venezuela Positiva (2013).
• Email: lgrisanti@avhi.org

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