El fracaso de la Izquierda en América Latina

Los revolucionarios, al detentar el poder, se comportan igual o peor que los derechistas.

Los revolucionarios, al detentar el poder, se comportan igual o peor que los derechistas.


 
La Izquierda ha sido un remedo de la derecha que tanto ha criticado

 

Humberto Decarli / Soberania.org

Humberto_Decarli_1Haciendo abstracción acerca de la polémica sobre la carencia de vigencia de los términos derecha e izquierda en el espectro político, habitualmente se emplea al primero de estos vocablos para identificar a los conservadores y renovadores a los otros aunque no se trata de un valor ontológico sino histórico.

Norberto Bobbio, en una obra intitulada ‘Derecha e Izquierda’, sostenía que era una categoría cambiante porque todo dependía del contexto. Así, los comunistas en los albores de la desaparición de la Unión Soviética eran eminentemente derechistas porque defendían el statu quo por estar situados en el vértice de la estructura de sumisión de ese país mientras que los renovadores podían ser evaluados como izquierdistas.

En América Latina los movimientos revolucionarios nacieron como una reproducción del Comintern, la III Internacional de los partidos comunistas dirigidos por Moscú. Asumieron el browderismo durante la Segunda Guerra expresado en la alianza con quien estuviera en contra del fascismo siguiendo el esquema ordenado por los soviéticos y cumplido a pie juntilla por el partido comunista americano encabezado por Eugene Browder. Concluida la conflagración y emergida la Guerra Fría todo cambió. Las opciones se bifurcaron y los comunistas y demás manifestaciones aspirantes a una transformación social fueron en general ilegalizados.

En los años sesenta se lanzaron a una lucha guerrillera sin éxito militar, excepto el caso nicaragüense, aunque con uno político relativo teniendo un antecedente en Farabundo Martí y César Augusto Sandino en Centroamérica y los gobiernos fugaces de Marmaduke Grove en Chile y Rafael Franco en Paraguay. Desde las movilizaciones armadas como las formaciones trotskistas y estalinistas en Guatemala, las luchas de Hugo Blanco y el M.I.R. en Perú como antecesor de Sendero Luminoso y el M.R.T.A., los inicios de los diferentes ejércitos en Colombia (FARC, ELN, EPL, Quintín Lame y el M-19), en Ecuador Alfaro Vive Carajo, el Sandinismo y el Frente Farabundo Martí en El Salvador y Nicaragua, respectivamente, la lucha armada del Partido Comunista y el MIR venezolanos y la experiencia de los educadores alzados encabezados por Lucio Cabañas en México, constituyeron ingentes pero superfluos esfuerzos de grupos vanguardistas que acudieron a las zonas rurales para materializar una iniciativa de guerra popular destinada a la toma del poder.

Fueron desplazamientos armados apoyados en general por Cuba, quien trataba de exportar su revolución en un esfuerzo desesperado por tener un soporte que le permitiera apertura ante la dependencia soviética. Era el fondo de la consigna del Che Guevara de dos, tres o más Vietnam en el hemisferio. Pero hubo excepciones como los trotskistas guatemaltecos bajo el liderazgo de Marcos Yon Sosa; Sendero Luminoso de naturaleza maoísta; y las guerrillas de los maestros mexicanos, quienes iban a estar abandonados a su propio riesgo porque Cuba no podía ayudarlos dado que el gobierno mexicano había sido el único capaz de no romper relaciones con el fidelismo como lo había acordado la O.E.A.

El fantasma del éxito electoral de la izquierda desde los años noventa para conquistar y administrar el poder en América Latina es indubitable. Ante el fracaso de las formaciones conservadoras, liberales, socialdemócratas o de derecha en general en esa época, surgió el amplio espectro izquierdista como opción para garantizar la estabilidad de la zona bajo la supervisión de los factores mundiales de poder.

Después de tanto tiempo transcurrido de su acceso a los centros de sumisión, los gobiernos de la siniestra han comenzado a caer en una suerte de teoría del dominó, demostrando una ingente incapacidad y una enorme corrupción en el ejercicio de su desempeño lo cual nos lleva a concluir en la esencia del poder como eje del destino de sus ejecuciones. No bastaba con definirse con la impronta notariada de su jacobinismo o de mentalidad transformadora. El dominio es una entidad conformada por una relación social independiente de quien lo gerencie.

Seguiremos este análisis con un recuento histórico del devenir de las luchas de los movimientos socialistas en América Latina desde inicios del siglo anterior con las particularidades de los métodos de lucha, las especificidades nacionales y las conclusiones deducidas de todo este accionar.

Antecedentes

Anterior al referido éxito de los años noventa en todo el hemisferio, hubo algunas experiencias previas que se adelantaron a la explosión del Foro de Sao Paulo. Entre esos casos tenemos, además de los alzamientos de Centroamérica, la llamada Revolución Mexicana, movimiento frustrado por los militares pero que alcanzó legados dentro de su historia. Pancho Villa en el norte, el agrarismo de Emiliano Zapata en el sur y el magonismo y su Comuna de Tijuana hacia la Baja California Norte en alianza con la Internacional de trabajadores americana. Todas estas iniciativas terminaron con la muerte de Zapata y la detención de Ricardo Flores Magón quien murió en una cárcel en el norte y la derrota de Villa, ulteriormente asesinado en una emboscada cuando estaba retirado como un hacendado. También las experiencias breves de Marmaduke Grove en Chile y Rafael Franco en Paraguay.

Inicios del Siglo veinte
La revolución mexicana

Desde la terminación del porfiriato en México se presenta un vacío de poder y de ingobernabilidad a resolverse. La salida de Porfirio Díaz ocurría porque su larga dictadura se encontraba agotada pero las fuerzas armadas habían quedado intactas. Los factores de poder buscaron solución y la panacea momentánea la encontraron en Francisco Madero, un hacendado constitucionalista y civil.

No obstante, había óbices en el camino. Las bandas armadas de Pancho Villa en la zona septentrional quien había incursionado en territorio americano, el ejército campesino de Emiliano Zapata en los estados del sur y el Partido Liberal Mexicano, encabezado por los hermanos Flores Magón, Librado Rivera, Anselmo Figueroa y Práxides Guerrero, devenido en grupo libertario, operando en las regiones norteñas también.

Doroteo Arango (Pancho Villa) dominó con sus seguidores el norte y al final apoyó a Madero. Terminó como un próspero hacendado y lo mataron por ajustes viejos. Era un caudillo militarista y machista pero aguerrido. Zapata en cambio, fue un líder rural que lanzó el conocido Plan de Iguala como planteamiento de reforma agraria. Fue ajusticiado por un uniformado infiltrado en sus filas. Después de su muerte el movimiento mermó considerablemente.

El caso de los liberales fue distinto porque asumieron una actitud ideológica definidamente ácrata y participaron paralelo a la frontera con Estados Unidos con formaciones guerreras en la cual murió Práxides Guerrero, un intelectual prestado por las circunstancias a las armas. Alcanzaron constituir una comuna en Tijuana en la Baja California Norte en alianza con los ‘woobblies’ (Industrial Workers of the World) o trabajadores militantes americanos, en una muestra de internacionalismo.

Esta experiencia de autogestión fue atacada por el ejército mexicano al sur y por el norte también porque Estados Unidos permitió su paso para el combate de los anarquistas. La comuna fue derrotada y el movimiento más serio de la revolución mexicana perdió las perspectivas por la represión y persecución a sus dirigentes.

El presidente Madero se impuso pero en poco tiempo fue ejecutado junto a su hermano, Gustavo Adolfo Madero, ministro del interior de su gabinete, por los administradores de la violencia del Estado. Siguió la saga militarista encabezada por Victoriano Huerta, Plutarco Elías Calles, Venustiano Carranza, Adolfo De la Huerta y Alvaro Obregón. Fundaron el Partido de la Revolución Mexicana llamado posteriormente P.R.I., gobernante del país por más de setenta años con una estela de corruptelas y atrocidades. Por supuesto, con las excepciones del general Lázaro Cárdenas en su proceso de nacionalización petrolera y la adopción de acogimiento de los españoles lanzados al exilio al termino de la guerra y a León Trotski perseguido por Stalin aparte de los delirios de José Vasconcelos y su tesis de la raza cósmica.

Fue un estremecimiento frustrado por las circunstancias castrenses. El núcleo de los uniformados estaba intocable y al final tomó el poder con la triste historia de corrupción llevada a cabo.

Centroamérica en los treinta

La imagen legendaria de Augusto César Sandino deviene de haber simbolizado la resistencia a la intervención americana en Nicaragua. Hizo una resistencia férrea a los invasores, quienes por razones de política interna de Estados Unidos por la gran depresión, decidieron hacer mutis pero dejaron organizado un cuerpo llamado la guardia nacional a cargo del viejo Anastasio Somoza.

El presidente Sacasa en 1932 invitó a Sandino a celebrar un acuerdo de paz en Managua y a la salida del brindis fue detenido y seguidamente ejecutado. Poco tiempo después Somoza dispuso del presidente, quien de paso era su familiar.

El general de los hombres libres tenía una postura política nacionalista y liberal a pesar de sus nexos con comunistas y anarquistas cuando estuvo en México y la relación con el dirigente campesino salvadoreño Farabundo Martí.

En la misma época este connotado salvadoreño activó socialmente como campesino y fue uno de los fundadores del Partico Comunista de El Salvador. Fue detenido durante una insurrección contra el gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez y condenado a muerte en febrero de 1932.

Si bien estos dos conspicuos dirigentes centroamericanos no alcanzaron tomar el poder, dejaron un legado de lucha y heroísmo que la izquierda siempre enarboló y cuando los sandinistas derrocaron a Somoza elevaron al nivel de héroe nacional a Sandino. Farabundo Martí fue el nombre otorgado al frente que dirigió las guerrillas en El Salvador y actualmente es gobierno por la vía electoral.

Efímera república socialista en Chile

El militar Marmaduke Grove había sido recluido en la isla de Pascua por conspirador al inicio de los años 30. Posteriormente presidió un golpe que decretó una república socialista en 1932 pero fue depuesto a los 12 días y hubo de regresar detenido a Rapanui.

Fue candidato presidencial y obtuvo una votación respetable llegando segundo a pesar de haber sido puesto en libertad dos días antes de la elección. Después fue uno de los fundadores del legendario partido socialista chileno alcanzando una senaduría dos veces.

La república socialista fue bien limitada en el tiempo y recuerda a la de Bela Kum en Hungría en el año 1919, derrotada por las fuerzas conservadoras del país de Imre Nagy, la cual duró poco más de cien días. De todas maneras su significación fue que en un país tan conservador como Chile se diera un acontecimiento extraño y diera lugar a la creación de una organización política de larga data en el país austral.

Paraguay luego de la guerra del Chaco

Un combativo militar, Rafael Franco, uno de los héroes de la guerra del Chaco donde el pequeño país guaraní derrotó a Bolivia, alcanzó ser presidente en Asunción. Fue en un breve lapso, 1936-1937, con ciertas reformas como el pago del bono de fin de año, las vacaciones y otras reivindicaciones laborales, muy importantes para la época. Al final fue derrocado y nunca más pudo alcanzar nuevamente el poder porque vivió mucho tiempo en el exilio.

Los años cincuenta
La revolución boliviana

Es interesante recordar que Bolivia es uno de los pueblos en Latinoamérica, junto al haitiano, con un camino diferente al resto de los demás países de la región. En efecto, luego de la guerra de secesión de las cúpulas de cada parcela de los imperios luso-hispánicos, se repartieron literalmente cada nación creando Estados independientes desde el ángulo político pero profundamente racista y eurocéntrico en su comportamiento.

Los mantuanos se apropiaron, junto a la casta militar naciente, de cada zona geográfica como factura por el proceso terminado. Fue así en México, Venezuela, Argentina, Perú, Colombia, Ecuador y Centroamérica. Haití fue la excepción con su guerra de liberación instauradora de un esquema cultural diferente al blanco.

Ulteriormente Bolivia en el año de 1952 fue escenario de un proceso inédito en Suramérica. Me refiero a la derrota del ejército regular a manos de unas formaciones alternas. Las fuerzas armadas sucumbieron ante un combinado de mineros, milicianos y gendarmes. Se puede decir que fue la primera revolución triunfante en el hemisferio durante el siglo veinte.

No obstante, la organización política dominante, el M.N.R. terminó en la versión socialdemócrata latinoamericana, el populismo. La traición se consumó durante los años sesenta cuando ese partido fue el eje de gobiernos desacertados que castigaron duramente a los trabajadores de las minas. Víctor Paz Estenssoro, junto a Walter Guevara Arce, Hernán Siles Suazo y Juan Lechín, encabezaron el movimiento policlasista reinante.

Bolivia es una región sui géneris por causas históricas. Basta recordar que fue la primera ocasión donde un ejército regular es derrotado por una formación alterna como ocurrió con la revolución de 1952, a la postre traicionada por el M.N.R. y sus líderes históricos encabezados por Paz Estenssoro. Se cumplió en Bolivia la victoria de una insurrección social. Una formación paralela dirigida por el Movimiento Nacionalista Revolucionario derrotó al ejército regular.

Empero, lo que parecía una transformación se oficializó y terminó siendo una administración tradicional, convirtiéndose Paz Stenssoro en un caudillo socialdemócrata y aunque Lechín mantuvo una cierta radicalidad su historia fue la misma que muchos países de América Latina durante la pugna este-oeste porque se produjeron gobiernos militares de diferentes tipos, de izquierda como el de Juan José Torres y de derecha como el de Hugo Bánzer. Fue uno de los Estados del mundo, a la sazón, con más asonadas junto a Siria anterior a Hafez Al Asad.

El caso guatemateco

La administración del gobierno de Juan José Arévalo dio una pauta para desplazase hacia la siniestra. El autor de la ‘Fábula del tiburón y las sardinas’ llegó a la presidencia y asumió algunas medidas de corte popular y preparó el camino para continuar con una democracia representativa con alternancia.

La victoria comicial de Jacobo Arbens prendió las alarmas en Washington en plena Guerra Fría. Una gestión fuera de control no era permitida en esa época por los americanos quienes organizaron una invasión encabezada por el coronel Castillo Armas que determinó la caída del presidente. Como lo señala el periodista John Lee Anderson en su biografía del Che, el argentino estuvo presente hasta el derrocamiento del presidente y hubo de exiliarse en México.

La revolución cubana

Desde el primero de enero de 1959 una guerrilla asaltó el gobierno en Cuba logrando derrocar a Fulgencio Baptista e instaurando en La Habana, en corto plazo, un modelo fundado en el esquema leninista de la dictadura del proletariado, eufemismo con el cual se designa a una variante totalitaria invocando a una clase social que dice representar la nomenclatura pero al final se trata de una nueva clase como la denominó Milovan Djilas.

El caimán del Caribe se convirtió en la vedette de la revolución mundial pretendiendo liderizar no solo la opción revolucionaria de la región sino de todo el tercer mundo. La intelectualidad internacional apoyó al régimen de los barbudos porque los veía y promovía como el experimento del Hombre Nuevo en el hemisferio. Las organizaciones políticas de distintos signos mostraron simpatías por el gobierno socialista y se volcaron a apoyarlo.

Además, fue un ejemplo a imitar como los demostró el movimiento guerrillero en varias zonas de América del Sur, Central y el Caribe. En Venezuela los partidos comunista y M.I.R. los siguieron a pie juntilla por la presión de los sectores juveniles, sus propuestas y en una acción aventurera se lanzaron a la lucha armada sin existir las más mínimas condiciones para ello. Fue tan absurda su iniciativa que se lanzaron a las zonas rurales a combatir cuando el país tenía años urbanizado.

Con el tiempo, la revolución cubana dio un giro hacia la Unión Soviética por la sencilla razón de que ese país era quien mantenía su economía por razones eminentemente geopolíticas. Estar a 90 millas de Florida era un premio al estalinismo; era roncar en las fauces de los Estados Unidos. Este desplazamiento causó la salida del Che Guevara quien significaba un reto para Moscú luego de su incendiario discurso en Argel en una reunión de los No Alineados. El líder argentino firmó su sentencia de muerte con la temeridad de su experiencia en Bolivia.

Al implosionar el país creado por los bolcheviques, Cuba sufrió una hecatombe al disminuir las tres cuartas partes de su comercio exterior y comenzó el llamado período especial, un sacrificio delatador del fracaso de esa economía, dependiente en demasía del bloque oriental.

El liderazgo fidelista tenía cierto prestigio aunado a la construcción de un formidable aparato militar y policial que avalaron la disciplina sobre la población y lograron sobrevivir tales vicisitudes. Una orientación hacia el turismo, como sucedáneo de la caña de azúcar y la exportación de médicos y entrenadores deportivos, les dio oxígeno.

No obstante, no es sino hasta el triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela cuando logran superar ese oscuro lapso. El petróleo y el flujo financiero hacia la mayor de las Antillas se vieron apuntalados con el incremento del barril del oro negro a cambio de la asesoría del experimentado aparato represivo cubano, de los profesionales de la salud y los deportivos.

Empero, ante el descenso del precio del excremento del diablo, el gobierno de La Habana emprendió la vinculación con el americano gracias a la ayuda del Papa Francisco y el premier canadiense para lograr un intersticio de salida en su alicaída economía. Esta orientación se encuentra en proceso y pasa por atraer inversiones americanas en turismo, tabaco, níquel y en el ofrecimiento de mano de obra esclava y barata a las transnacionales a través de la zona económica especial en Mariel.

En conclusión, más allá del desastre de una economía fundamentalmente dependiente del exterior y parasitaria, estamos en presencia de un esquema de naturaleza capitalista escondido con el neolenguaje oficial fidelista cuyo subterfugio para justificar esa frustración la radicó en el “bloqueo” americano que no pasó de un absurdo embargo parcial cada vez más abierto.

Además, ha significado el desnudo de la incompetencia económica, cultural, social y política de un esquema vendido como un espacio diferente. No ha pasado de ser un cartabón autoritario, militarista y totalitario, encubierto en una imagen de estridencia radical.

Los inolvidables años sesenta
La insurgencia normalista de guerrero en México

En los tempranos sesenta un grupo de educadores del estado de Guerrero, dirigidos por Lucio Cabañas y Genaro Vásquez, se lanzó hacia las montañas de esa entidad azteca donde siempre ha reinado la pobreza para conmocionar a la sociedad mexicana adormecida por la dictadura perfecta del P.R.I. Su resultado fue pésimo porque fue un movimiento regional sin solidaridad fuera de su ámbito, tampoco en el plano internacional y sus líderes fueron asesinados en el fragor del combate.

El pragmatismo cubano lo llevó a desconocer esta iniciativa. La Habana, que había ayudado y estimulado la confrontación alternativa armada en el hemisferio, hizo omisión porque sencillamente el régimen priista había sido el único de la O.E.A. que no rompió relaciones diplomáticas ni comerciales con Cuba como lo acordó y ordenó el organismo del sistema interamericano.

Es de hacer notar que los estudiantes de Ayotzinapa pertenecen a esta institución generadora de educadores y han recibido el mismo trato inhumano como el aplicado a sus profesores en aquella época sesentosa. México continúa siendo el país del doble rasero, del tráfico de estupefacientes, de la mordida y la descomposición en general.

Guyana una colonia peligrosa

Siendo todavía colonia británica cuando se nombraba como Guayana Inglesa, en los tempranos sesenta, gana las elecciones Cheddi Jagan un político marxista a la cabeza de una organización política formada esencialmente por personas étnicamente indias. Había triunfado sobre el representante de los africanos, Forbes Burnham, y el de la minoría blanca de origen portugués, Peter D’Aguiar.

Se pensó en la posibilidad de que su agrupación, el Partido Progresista del Pueblo, iba a permanecer en el gobierno por mucho tiempo mas no fue así porque al aproximarse la emancipación los británicos se las ingeniaron para impedir su administración. Su experiencia como gestión de izquierda fue muy limitada porque se trataba de una estructura colonial y además era un país pequeño, poco poblado y pobre.

Así, el Reino Unido antes de otorgarles la independencia procedió a organizar nuevos comicios donde obtuvo la victoria Burnham, de orientación centro-izquierda, quien estuvo varios años en el poder.

Chile: la premisa falsa de la legalidad

La victoria de la Unidad Popular en Chile entusiasmó a la izquierda creyente en la vía electoral como fórmula de acceso a la cúpula de sumisión. La constancia de Salvador Allende, comparable a la de Rafael Caldera acá, dio sus frutos cuando una abigarrada coalición, la Unidad Popular, ganó los comicios luego de varios intentos con otro nombre (FRAP), que no incluía a sectores democristianos.

Formaba gobierno una alianza de comunistas, socialistas, radicales, socialdemócratas y dos organizaciones escindidas de la democracia cristiana, el M.A.P.U. y la Izquierda Cristiana. Fue una época convulsa en el contexto de la Guerra Fría y esta circunstancia incidió en el derrocamiento del médico socialista porque su gestión estuvo enmarcada dentro de un estatismo cuyos resultados no fueron los mejores y en momentos cúspides apeló a Eduardo Frei para cogobernar, pero hubo rechazo de los socialcristianos. Al final, en una actitud de desesperación, Allende llamó a los militares a integrarse a su gabinete, siendo su ministro de defensa Augusto Pinochet quien a la postre encabezó la asonada terminada con la muerte del presidente.

La pugna este-oeste fue decisiva para la defenestración de la Unidad Popular porque esa administración no pasó de algunas decisiones reformistas que de haber ocurrido en la actualidad nada hubiese pasado. De todas maneras fue un genocidio cometido por unos militares de antigua data prusiana quienes no encontraron oposición armada de los radicales chilenos como el M.I.R. y el sector socialista dirigido por Carlos Altamirano.

Cuando Chile terminó con la dictadura fue consecuencia de una negociación en la cual se le garantizó a los milicos impunidad por las torturas, genocidios y latrocinios a los militares a cambio de aceptar el resultado del referéndum que perdieron pero siguieron gobernando. Pinochet fue por 25 años comandante en jefe de las fuerzas armadas, designó sin elección alguna a un grupo de senadores y los ladrones y asesinos de su compañía nunca fueron sancionados.

Las experiencias guerrilleras
La excepción eficaz de Nicaragua

Luego de la huída de  Anastasio Somoza hijo un viejo grupo guerrillero llegó a Managua. Era el Frente Sandinista de Liberación Nacional cuyos comandantes eran poco conocidos. Fundado por Carlos Fonseca Amador, quien falleció en combate, unificó varias tendencias en su seno.

Se constituyó un gobierno autoritario donde el presidente era Daniel Ortega, el vicepresidente el escritor Sergio Ramírez, el ministro del interior Tomás Borge, el de defensa Humberto Ortega y de educación el sacerdote Ernesto Cardenal. En 1985 organiza elecciones y triunfa pero en 1990 pierden con Violeta Chamorro y una coalición de centro-derecha.

La derrota se debió esencialmente a dos factores: una, la alta inflación la cual afectaba a la población pobre, muy elevada; y el otro, la conscripción militar por la acción de los contras desde el norte desde Honduras. El ejército sandinista de esta época no fue una organización voluntaria sino constriñente. Estas dos circunstancias persuadieron al electorado de dar un cambio.

Dentro del sandinismo se produjo una ruptura que dio lugar a la renuncia o expulsión de conspicuos dirigentes, como Sergio Ramírez, Henry Ruiz, Jaime Whelock, Ernesto Cardenal, el fallecido ex alcalde de Managua, Harry Lenvite y la escritora Gioconda Belli.

Luego de dos derrotas consecutivas, siempre con el mismo candidato (Daniel Ortega), alcanzan la victoria en el año 2006 y hacen un pacto con el ex presidente Alemán, donde se repartieron cuotas de poder. Sus gestiones han sido clientelares con su obvia corrupción y muy dadas al populismo latinoamericano concomitante a una esquema atrabiliario.

En conclusión, el camino nica fue victorioso como guerrilla porque supo amalgamar el sentimiento de rechazo a la dinastía Somoza y es un ejemplo excepcional de la guerra asimétrica en la región porque en general, aparte de Cuba, todas las demás alcanzaron muy poco.

La guerra en El Salvador

Varias organizaciones izquierdistas se lanzaron a la lucha armada en este pequeño país centroamericano. El FPL, el ERP, RN y los comunistas, conformaron el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), e inició una ofensiva final en 1981, fallida pero le permitió consolidarse como parte beligerante por encima de organizaciones civiles como las lideradas por el socialdemócrata Guillermo Memo Ungo.

Los tres comandantes, Cayetano Carpio, Shafick Handal y Joaquín Villalobos dirigen la guerra que fue un ensayo dentro del conflicto Este-oeste porque tanto el gobierno, apoyado por los Estados Unidos, como la guerrilla, ayudada por el Sandinismo con armas a través del golfo de Fonseca y Cuba, fue un real teatro de operaciones. El resultado fue un empate culminado con el acuerdo de Chapultepec y se fue a elecciones donde Arena, el partido de la derecha del sociópata Roberto D’Abuison ganó las primeras elecciones pero las dos últimas emergió victorioso el Farabundo Martí

Fue un terrible enfrentamiento con miles de muertos y las masacres ejecutadas por el mayor Roberto D’Abuison, llamado “asesino patológico” por el embajador americano a la sazón, Robert White. Son recordadas las matanzas de estos grupos de exterminio como la de Monseñor Arnulfo Romero, los jesuitas en la universidad y las monjas de la orden Maryknoll. En la actualidad España está solicitando en extradición a los generales homicidas de los sacerdotes.

La siniestra tampoco escapó de los crímenes. La muerte del poeta Roque Dalton fue una purga por razones de liderazgo cuya responsabilidad se atribuye a Joaquín Villalobos quien después estudió en Harvard solución de conflictos, fue asesor del presidente Uribe en Colombia e incursionó electoralmente con resultados irrisorios. La comandante Ana María fue ejecutada en Managua por sus compañeros de organización y el suicido de Cayetano Carpio fue secuela de ese proceso.

Se puede valorar la experiencia armada salvadoreña como una frustración militar porque no tomaron el poder pero a la postre lograron triunfos electorales en un país donde desde siempre el militarismo ocupó un espacio relevante. 

La inmolación del Che Guevara en Bolivia 

Ernesto Guevara, el médico argentino que hizo el viaje en motocicletas como lo recoge la película de Walter Salle, después fue a Guatemala de donde partió a México luego de la caída de Jacobo Arbens, el desembarco del Gramma en Cuba, su actividad en la Sierra Maestra y en la de Escambray, la batalla de Santa Clara, los fusilamientos en la Cañada, el ejercicio del ministerio de industria, su actividad diplomática en Punta del Este y el famoso discurso en Argel donde denunció a los soviéticos, tuvo que irse de Cuba para iniciar una senda nada clara por Suramérica.

Primero fue al Congo donde conoció a Laurent Desiré Kabilá, posteriormente presidente de esa nación, quien ejercía la guerra concomitante al comercio de diamantes. Allí agarró una enorme frustración generadora de una depresión exógena o menor tratada en la embajada cubana de Praga.

Regresó a La Habana donde Fidel Castro le preparó el traslado a Bolivia con un grupo de seguidores incondicionales cubanos. Primero envió al periodista fundador de la agencia de noticias cubana Prensa Latina, Jorge Massetti, quien organizó un frente en Salta, en el norte de Argentina donde fracasó derrotado por los militares gauchos y la selva profunda. 

Ulteriormente, el Che se va a Bolivia acompañado de los hermanos Peredo, el grupo de combatientes cubanos y algunos bolivianos. De acuerdo a lo narrado en su diario aquélla fue una cruzada difícil porque no tenía ninguna posibilidad de éxito. Había sido abandonado por los comunistas bolivianos dirigidos por Monge debido a pretensiones de liderazgos de los locales. Además, los campesinos y aborígenes del altiplano no podían comprender que un blanco viniera a liberarlos.

Adicionalmente su presencia fue ubicada fácilmente y los Rangers y la CIA se hicieron presentes para su captura. Lo demás es historia conocida, convertida en mito gracias a la foto de Korda y el famoso afiche, los pensamientos rígidos suyos y la reivindicación de la tesis del Hombre Nuevo de Frantz Fanon. También fue muy promocionada su carta de despedida familiar, una filípica anti ecológica cuando culmina instándolos a dominar la naturaleza.

Podemos concluir que sus andanzas por el centro de América del Sur no tenían ningún sentido táctico, estratégico, militar ni político. El hecho de operar en un área equidistante de los extremos geográficos de la región no era una circunstancia favorable para su causa. En el fondo era un sentimiento de martirologio habida cuenta de la imposibilidad de alcanzar desde el gobierno cubano sus aspiraciones particulares de socialismo autoritario.

Los militares trotskistas en Guatemala

Un grupo de oficiales de las fuerzas armadas intentó un golpe contra el gobierno de Manuel Ydígoras Fuentes en noviembre de 1960. A la cabeza se encontraba un trotskista, Marcos Yon Sosa, y Luis Turcios Lima, a la postre el castrista del grupo. Formaron una organización guerrillera, el M-13 de nNoviembre que se unió al Partido Guatemalteco de los Trabajadores y el Movimiento Revolucionario 12 de abril, para integrar las F.A.R., la cual fue destrozada por el ejército y los dos murieron en el devenir de la lucha.

Fue interesante esta insurrección porque por vez primera un seguidor del creador del Ejército Rojo, dirigía el combate aunque la ortodoxia cubana incidió en la división del grupo dada la diferencia entre estalinistas y los miembros de la IV Internacional. Además, la mencionada organización fue el preludio de la unificación ocurrida ulteriormente que guerreó corajudamente contra los gobiernos militares de la nación del primer Nobel latinoamericano, Miguel Ángel Asturias.

El triunfo electoral de Juan Bosch en Dominicana 

En el año 1965 ganó las elecciones Juan Bosch en República Dominicana, las primeras después de la muerte del dictador Leónidas “Chapita” Trujillo. El escritor y el Partido Revolucionario Dominicano triunfó en buena lid pero sus ideas de izquierda moderada eran inaceptables para Estados Unidos, inmerso en la Guerra Fría y por la cercanía del este de la isla de La Española con Puerto Rico, puerta de entrada americana en el mar Caribe.

Un golpe iniciado por el general Elías Wessin Wessin y por Barrera Imbert fue contrarrestado por la oficialidad institucionalista defendida por el coronel Francisco Caamaño Deño. La respuesta estadounidense no se hizo esperar: invadió con tropas aerotransportadas y navales al país y se estableció una fuerte resistencia ante los invasores.

La gigantesca capacidad militar de Washington al final se impuso y producto de negociaciones la escuadra americana fue reemplazada por una fuerza combinada de varias naciones designada por la O.E.A. y se llamó a elecciones donde resultó victorioso un antiguo trujillista, Fernando Balaguer, quien después copó la escena política dominicana con varias reelecciones. El coronel Caamaño murió cuando invadió al país desde Cuba.

Grenada 

La minúscula antigua colonia británica insular fue noticia en los años ochenta porque su extravagante premier, Eric Gairi, quien anunciaba conocer y comunicarse con platillos voladores, fue derrocado por militares progresistas.

Alrededor del carismático Maurice Bishop y del movimiento Nueva Joya se consolidó un gobierno con simpatías hacia Cuba. Empero, una asonada encabezada por su vice primer ministro, Bernard Coard, instauró al general Hudson Austin como primer ministro.

Ronald Reagan, presidente americano del momento, organizó una invasión a la isla bajo el efugio de que era un peligro para los Estados Unidos por el uso del aeropuerto que junto a Guyana era el tránsito de las tropas cubanas para África. Fue parte del programa de provocación a los soviéticos cuando la CIA estaba consciente de la debilidad económica de Moscú y recomendaba tomar acciones para medir el grado de resistencia. Fue una iniciativa junto a los contra en Honduras y el programa armamentístico conocido como Guerra de las Galaxias, todas las cuales no fueron enfrentadas directamente por los rusos, delatando su debilidad y confirmando las apreciaciones de la inteligencia americana.

Al final, debido a errores de comunicaciones, la invasión gringa resultó un desastre militar pero la desproporción con respecto a las tropas grenadinas y las cubanas terminó con la ocupación del diminuto país. Los analistas Ed Strosser y Michael Prince, comentaban en una obra suya, ‘Breve historia de la incompetencia militar’, que esta operación bélica constituyó una muestra de los grandes fracasos armados.

La insurgencia iniciática peruana continuada por Sendero Luminoso y el MRTA y el militarismo de Velasco Alvarado 

El Apra, partido indigenista socialdemócrata bajo la égida de Víctor Raúl Haya de la Torre, tuvo una facción izquierdista que se denominó Apra-Rebelde bajo la conducción de Luis De La Puente Uceda, después con el cognomento del M.I.R. Murió en combate contra el ejército peruano. Hubo otra organización de carácter trotskista, el Partido Obrero Revolucionario con el campesino Hugo Blanco Galdós en la cima. Tuvo cierta operatividad en la montaña y las zonas rurales pero fue apresado y derrotado a la postre.

Estas dos organizaciones fueron el precedente de las guerrillas más conocidas después de los años 80, la maoísta Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amarú, de filiación castrista.

El profesor Abimael Guzmán con un grupo de colegas y seguidores se internó en los departamentos rurales peruanos y desde la Universidad de Ayacucho logró amalgamar un cuerpo armado operativo en las zonas campesinas de Perú. Aprovecharon la injusticia social para ajusticiar a mayorales, capataces, policías y funcionarios corruptos, se ganaron la simpatía de los pobladores. Su actuación se fundaba en el mero terror y cometieron espantosos asesinatos de carácter intimidatorio para cohesionar a los pobladores en la inopia de esas regiones. Llegaron hasta los barrios miserables de Lima donde mediante amenazas efectuaron acciones cruentas.

El cine se ha encargado de recoger el testimonio del actuar senderista. Francisco Lombardi en la ‘Boca del Lobo’ lo plantea así como la ‘Teta Asustada’ de Claudia Llosa. El corresponsal de noticias en Lima, el británico Simon Brown, escribió un texto sobre Sendero Luminoso en el cual analiza en detalles la génesis y el desarrollo de este movimiento.

Fue un movimiento ideológicamente identificado con el pensamiento marxista leninista, el de Mao Ze Dong y le adjuntó una extensión, la cuarta espada, del Camarada o Presidente Gonzalo como se daba a conocer Guzmán. Era, al igual que el maoísmo, un ejercicio del culto a la personalidad hacia su máximo líder y había una coincidencia en cuanto a la naturaleza campesina de China y Perú.

Después de la captura de Guzmán la guerrilla fue derrotada de la misma manera como activó, con gran violencia y transgresión de derechos humanos. Sin embargo, quedan algunos restos en Ayacucho y departamentos aledaños en alianza con los narcotraficantes.

El caso del M.R.T.A. fue distinto en cuanto a sus fuentes ideológicas porque si bien eran marxistas leninistas, se cuadraron con el esquema cubano con el cual tenían grandes vinculaciones. Luego de la aprehensión, por segunda vez, de su máximo personero, Víctor Polay, condenado a cadena perpetua al igual que a Abimael Guzmán, la última operación de envergadura fue la toma de la embajada japonesa culminada con una matanza en la cual falleció la cabeza de la organización, Néstor Cerpa Cartolini.

Comentario aparte merece la gestión militarista del general Velasco Alvarado, quien estuvo al frente del país mediante un putch derrocando a Fernando Belaúnde Terry. Fue una administración nacionalista y militarista donde muchos sectores izquierdistas latinoamericano la tomaron como referencia. Sin embargo, era un régimen de tipo nasserista y autoritario al fin como lo saben ejercer los soldados. Fue derrocado por otro colega, el general Bermúdez Morales terminando esta corta experiencia.

Alfaro vive en Ecuador

Alfaro Vive Carajo fue una organización guerrillera urbana que funcionó en Ecuador a finales de los años ochenta y principio de los noventa. Originalmente de origen maoísta tomó su nombre del caudillo liberal Eloy Alfaro y activó con algunos secuestros y toma de medios de difusión masivos. Su militancia salió de los estudiantes y sectores de clase media. Tuvo un accionar limitado por la presión de las autoridades del Ecuador.

La represión policial y militar fue implacable culminada con la muerte de Arturo Jarrín, su máximo conductor, en un incidente ocurrido en Panamá ocasionando su entrega a la policía ecuatoriana quien lo ejecutó. Posteriormente hicieron la entrega de las armas y se pacificaron.

La lucha armada en Venezuela

La emotividad y el inmediatismo prendieron en los partidos alternos venezolanos un empuje que no pasó de una mera ilusión. La epopeya de la revolución cubana influyó para la presión de grupos estudiantiles y juveniles sobre los dos partidos izquierdistas venezolanos, el comunista y los sectores avanzados de Acción Democrática.

Espontáneamente grupos juveniles se fueron a las montañas para repetir la hazaña de la Sierra Maestra. El oriente nacional, en el pico Turimiquire,  y la Azulita en Mérida fueron las iniciativas de formación de irregulares en zonas rurales. Esta agitación alcanzó a la dirigencia del P.C.V. y del M.I.R., quienes se lanzaron a la guerra justificando su posición en una democracia representativa bien frágil en lo institucional. Al poco tiempo los dirigentes miristas Domingo Alberto Rangel y Simón Sáez Mérida se retiran del acto insurreccional porque lo estimaron ineficaz y sin sentido alguno.

Una guerrilla rural en un país eminentemente urbano no pasó de ser una estolidez. Constituyeron frentes guerrilleros en Falcón (José Leonardo Chirinos), Lara (Simón Bolívar), los llanos (José Antonio Páez) y oriente (Manuel Ponte Rodríguez), comandados por Douglas Bravo, Argimiro Gabaldón, Gregorio Lunar Márquez y Alfredo Maneiro, respectivamente, esencialmente formaciones comunistas.

Combinaron algunas tentativas militaristas como el Porteñazo y el Carupanazo, ocurridas en mayo y junio del año 1962 con algunas operaciones de unidades urbanas, las Unidades Tácticas de Combate, con el mismo resultado, el fracaso, porque la gente no los apoyó. Fue un esfuerzo vanguardista sin eco popular y, sobre todo, un impulso temperamental estimulado por la llegada a La Habana de los barbudos.

A partir de 1968 el P.C.V. adopta la línea de Paz Democrática, una manera de reconocer y negociar la derrota política y militar bajo el pretexto de suavizar los métodos de lucha para alcanzar su legalización. Crearon un paraguas legal, el partido Unión Para Avanzar (U.P.A.), el cual participó en las elecciones de 1968 con resultados desalentadores.

Continúa la lucha guerrillera con el M.I.R. y una escisión comunista cuya cabeza visible fue Douglas Bravo a partir de un documento denominado el Manifiesto de Iracara, donde se ratifica el rumbo armado como coordenada de la lucha. Este siguió al mando del Frente José Leonardo Chirinos en Falcón y los miristas crearon una estructura en las montañas de El Bachiller en el estado Miranda. Fueron apoyados por Fidel Castro quien aportó cuadros militares para desembarcar en Machurucuto. Asimismo, participaron en luchas en Falcón siguiendo a un disidente del douglismo, Luben Petkoff.

Ante los magros resultados de la acción de los fusiles el M.I.R. sufrió una triple división: una facción se legalizó con ese nombre y nacieron además dos organizaciones pretendiendo continuar con las armas: una fundamentalmente juvenil llamada O.R. (Organización de Revolucionarios) que después del secuestro de William Niehous se erigió en partido electoral llamado Liga Socialista; y Bandera Roja, conformado con los comandantes de sus frentes (Carlos Betancourt, Gabriel Puerta, Pablo Hernández Parra, Américo Silva), quienes a la postre también terminaron acudiendo a elecciones.

En síntesis, la acción de las armas no fue efectiva en Venezuela y la izquierda fue estimulada a asumirla erróneamente por tres razones, una, la presión de los grupos juveniles (Triángulo Negro, el F.U.L., el Direve); dos, la habilidad de Rómulo Betancourt para provocarla con resultados preconcebidos. Este ordenó ametrallar a una manifestación de desempleados en la Plaza Concordia de Caracas para incitar al monte y luego unos actos terroristas cometidos como el del tren de El Encanto. Estos acontecimientos fueron empleados por el caudillo de Guatire para amalgamar tras su figura a unas fuerzas armadas de tradición golpista pero sustancialmente macarthista por haber sido formada en la Escuela de las Américas en plena confrontación de la Guerra Fría. Y tres, el contenido irracional y emotivo del ambiente festivo de la revolución cubana.

Los diferentes movimientos revolucionarios concluyeron participando del carnaval electoral convirtiéndose en magníficos protagonistas del clientelismo a través de las alcaldías, ayuntamientos, parlamentos regionales, universidades, organismos culturales y el congreso nacional. 

El Brasil de Goulart

Al abdicar a su cargo el presidente Janio Quadros, accedía el vicepresidente a la primera magistratura. Era Joao Jango Goulart quien asumía posiciones a la siniestra del moderado remunciante. Además, estaba acompañado de dirigentes de rango como su cuñado y gobernador de Rio Grande do Sul, Leonel Brizzola y las Ligas Campesinas de Francisco Juliao y tuvo ministros de la envergadura de Celso Furtado en planificación y Darcy Riveiro en educación. Además tuvo como aliados a los comunistas y socialistas y en política exterior se volcó hacia la Unión Soviética y los países de Europa oriental.

Las presiones americanas estimularon a las fuerzas armadas a derrocar a Goulart y lo consiguieron en forma terminante porque la resistencia fue discreta y los campesinos de Juliao no hicieron mucho para impedirlo. Se estatuyó una fuerte dictadura, la primera de la zona sur de la región. Posteriormente se instauraron regímenes militares en Chile y Uruguay porque ya existían en Argentina y Paraguay.

La guerrilla más antigua: Colombia

La guerra interna de la antigua Nueva Granada vio cómo se enfrentaban los liberales y conservadores, caras de la misma moneda pero con los muertos aportados por la gente. El homicidio de Jorge Eliécer Gaitán dio pie para una cruenta confrontación fratricida.

Las F.A.R.C. se fundaron con la intención de revertir la situación de pobreza existente. Se inició la lucha con insurrecciones campesinas lideradas por los comunistas y la creación de bandas integradas por familias rurales. Tuvieron originalmente una alianza con los liberales y marcharon juntos hasta que las divergencias ideológicas generaron una ruptura y combate entre ambos bandos.

El desarrollo organizativo permitió la consolidación de la guerrilla y se crearon zonas autónomas como la República de Marquetalia, en Tolima, en la búsqueda de un reconocimiento internacional nunca conseguido. El ejército diluyó esas regiones y entonces se prepararon para una lucha larga y prologada. Incluso incursionaron en la vía legal con la Unión Patriótica la cual fue diezmada por los paramilitares autores del trabajo sucio en beneficio del Estado.

Manuel Marulanda y Jacobo Arenas fueron los comandantes originales, entre otros. El crecimiento en los ochenta y noventa de este ejército conocido como FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército Popular) creó temores en la cúpula gubernamental de Bogotá y los americanos diseñaron el Plan Colombia, un ambicioso programa militar, financiero y económico para combatir a los irregulares.

Paralelamente se fundó el Ejército de Liberación Nacional de orientación castrista cuyos miembros eran esencialmente estudiantes y sectores medios de la sociedad colombiana. Fabio Vásquez fue su primer comandante y ulteriormente se les unió un popular y aguerrido sacerdote, Camilo Torres, quien falleció en combate al poco tiempo de su incorporación a la unidad respectiva. Muchos curas, miembros del grupo Colconda simpatizantes de la Teología de la Liberación, combatieron al lado de esta fuerza irregular al igual que al E.P.L. y las F.A.R.C. Entre ellos, Manuel Pérez, quien fue su comandante máximo por muchos años, y Domingo Laín.

El Ejército Popular de Liberación tuvo orientación maoísta con mucha actividad en la región del Urabá. Se desplazaron posteriormente hacia el comunismo albanés y ante las derrotas infringidas por el ejército regular, una parte se pacificó, otra actúa con las F.A.R.C. y se mantienen otros sectores haciendo actividad delictiva en las montañas.

El M-19 se constituyó como una facción revolucionaria de la organización de Rojas Pinilla, la ANAPO. Accionó en sus comienzos como un grupo espectacular que sustrajo la espada de Bolívar y el secuestro y asesinato del máximo dirigente sindical colombiano y concluyó cuando en noviembre de 1985 tomó el Palacio de Justicia de Bogotá que terminó en una carnicería provocada por las fuerzas armadas.

Fue decayendo después del homicidio de su máximo líder, Jaime Bateman y del candidato presidencial Carlos Pizarro Leongómez. Ulteriormente tuvo una época de auge electoral cuando Navarro Woolf llegó a ser copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente. En las elecciones subsiguientes alcanzó un número considerable de parlamentarios pero luego se diluyó y apenas si Gustavo Petro llegó a ser alcalde de Bogotá.

El Frente Ricardo Franco-Sur fue una facción desprendida de la F.A.R.C. bajo el mando de Javier Delgado y Hernán Pizarro Leongómez, hermano del candidato presidencial del M-19 Carlos Pizarrro. Era un grupo muy bien armado y con finanzas suficientes y llegaron a pactar alianzas con el M-19 con relativo éxito.

Sin embargo, una masacre ocurrida en Tacueyó, Cauca, donde los altos mandos asesinaron a mansalva a 164 guerrilleros acusados de infiltrados, determinó su expulsión de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. Siguieron actuando con tomas de pueblos hasta que se desgastaron enfrentando a las F.A.R.C. y al ejército. Este genocidio fue espantoso y fue el fin de su accionar porque Javier Delgado y Hernán Pizarrro Leongómez, fueros liquidados al dedicarse al narcotráfico. El primero muerto en una cárcel por la F.A.R.C. y el otro en un enfrentamiento en Cali con la policía. 

Hubo una organización aborigen, el Movimiento Quintin Lame, así llamado en honor de un dirigente indígena de los años veinte, grupo de esa naturaleza que insurgió en defensa de los derechos de los autóctonos del Cauca y Tolima. Alcanzó cierta notoriedad y se afilió a la Coordinadora Simón Bolívar. Su operatividad disminuyó por el combate y terminó desmovilizándose entregando sus armas.

Finalmente, un último partido, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, de orientación maoísta se incorporó a la mencionada coordinadora pero decayó y negoció con el gobierno su legalización.

Las anteriores organizaciones integraron la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar que funcionó por pocos años y se rompió por la diferencia de criterios funcionales e ideológicos de sus miembros.

En la actualidad solo actúan como guerrilla las F.A.R.C. y el E.L.N. y se limitan a las actividades de secuestro, minería ilegal y el narcotráfico. Tienen un gran poder financiero derivado de esas iniciativas con una enorme debilidad política, moral y militar. Fue famosa la foto del presidente de la Bolsa de Valores de Nueva York en las zonas selváticas colombianas recabando inversiones de las F.A.R.C., aparecida en el libro del periodista español Miguel Pedrero, ‘Las cloacas del poder mundial’.

El descenso militar se debió a las bajas de sus principales dirigentes como Raúl Reyes, el Mono Jojoy y Alfonso Cano, en las áreas rurales gracias a la labor de inteligencia y de asesoría aportada por los americanos. Además, se comportaban como una banda más de los irregulares colombianos que incluyen a los paramilitares y al bandolerismo de distinta índole. Han violentado los derechos humanos en forma recurrente como el caso de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, los prisioneros con cadenas en plena selva y el asesinato de soldados y personas secuestradas. Esta estela les ocasionó un repudio popular y una desmoralización interna como la muerte de uno de sus comandantes, efectuada por un asistente quien envió al gobierno dedos amputados para comprobar la identidad de ejecutado.

Se encuentran negociando la paz con la mediación cubana en La Habana. Es un trabajo arduo del gobierno de Bogotá para lograr la paz presionado por las grandes corporaciones, quienes en su afán extractivista quieren invertir en suelo colombiano pero con la condición de absoluta paz social. El E.L.N., a su vez, está en tratos con Santos  de consuno con la intervención venezolana

Los Tupamaros en la banda oriental 

Una pléyade de organizaciones de izquierda, vinculadas a la revolución cubana, se reunió para fundar una opción aparte de los comunistas. Se trataba del Movimiento Nacional Tupamaro de Liberación Nacional (M.L.N.-T), mejor conocido como Tupamaros, término castellanizado del Tupac Amarú incaico.

Cuando se lanzó a la lucha armada en un país urbanizado tuvo una gran promoción incluso al ejecutar a Danny Mitrioni, asesor americano policial de contrainsurgencia del gobierno uruguayo. Sus actividades fueron en gran escala pero con el advenimiento de Bordaberry posteriormente aliado con los militares, quienes al final se desembarazaron de él, se instauró en Uruguay un régimen castrense vehemente. La represión los derrotó llegando a la tortura de sus máximos dirigentes, como Raúl Sendic, quien con un balazo en el cuello permaneció en condiciones infrahumanas en un aljibe y eran rehenes ante cualquier acto subversivo que realizaran.

Años después se legalizaron y formando parte del Frente Amplio llegaron a ganar elecciones con Tabaré Vásquez dos veces y la otra con el ex líder José Mujica.

Peronismo y trotskismo alzados en Argentina  

Al agotarse los militares en el poder resurgió el liderazgo populista de Juan Domingo Perón. Alrededor del justicialismo y del coronel se forjó una proposición de gobierno donde había sectores de izquierda. Fueron varias agrupaciones que al final se unieron en el movimiento Montoneros. Cuando Perón llegó de regreso después de la renuncia de Héctor Cámpora en el aeropuerto de Ezeiza se armó un impresionante tiroteo entre las facciones peronistas.

Los Montoneros se lanzaron a las armas y conformaron una organización enorme que arremetió contra el Estado argentino. Pero se encontraron con el auspicio de militares sociópatas que ejercieron la mayor escalada represiva a través de una organización paragua, la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), dirigida por el sicario López Rega, el “Brujo”, suerte de Rasputín amante de Isabelita la última esposa de Perón. Los asesinatos fueron sistemáticos y en el contexto del horror más grande.

Concomitante a los Montoneros se estructuró una formación guerrillera trotskista, el Ejército Revolucionario del Pueblo (E.R.P.), brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, con un accionar dinámico pero en un nivel menor que los peronistas de izquierda. Roberto Santucho la encabezaba, asesinado en combate.

Empero, Enrique Gorriarán Merlo, otro dirigente histórico del partido trotskista, pudo irse de Argentina a Nicaragua. Allí estuvo en el gobierno sandinista y fue quien capitaneó la ejecución de Somoza en Asunción, la capital de Paraguay. Regresó a Argentina y comandó el asalto al cuartel de la Tablada bajo la excusa de denunciar un golpe de Estado fraguado por Juan Carlos Menem y el coronel “cara pintada” Alí Seineldín. Se ha pensado que fue un intento dramático para elevar el nivel de lucha en el país pero fue repelido con gran número de bajas en ambos bandos. Murió de un infarto en Buenos Aires.

Los Montoneros y los errepistas estuvieron aliados en Tucumán pero en general tuvieron distancias políticas, ideológicas y operativas que impidieron una actitud unitaria frente a los milicos gauchos. Finalmente fueron diezmados y su operatividad desapareció.

Surinam

En la antigua Guayana Holandesa hay un caudillo militar que ha copado la escena política desde la independencia del país en 1975. Es el líder de los sargentos que insurgieron para derrocar al presidente Ferrier, el primero cuando la emancipación de los Países Bajos, Desi Bouteser. En la actualidad ejerce la primera magistratura por tercera vez.

Este uniformado ha tenido relaciones excelentes con Cuba y con la Venezuela chavista, llegando a celebrar acuerdos comerciales de ayuda porque es un país pobre y extractivista dado que depende de la bauxita como fuente de exportación.

El personaje tiene acusaciones internacionales por narcotráfico e incluso un hijo suyo fue detenido en Panamá por ese delito. Sin embargo, es visto por la izquierda tradicional como un aliado nacionalista. 

Recuento del accionar izquierdista durante el siglo veinte

El tránsito histórico de las fuerzas alternas durante el siglo veinte fue definitivamente de derrotas. Los precedentes de las primeras décadas devinieron en fracasos indubitables pero en los cincuenta hubo algún cambio de rumbo cuando en Bolivia un ejército regular es derrotado por una fuerza asimétrica aunque a la postre se transformó en una gestión tradicional; en Guatemala acceden el gobierno dos experiencias progresistas al final asfixiadas por la invasión de Castillo Armas; pero la guerra iniciada en la Sierra Maestra fue exitosa y marcó una referencia mundial.

Los años sesenta fueron ineficaces para la izquierda porque predominó la lucha armada con fracasos en todas partes, un gobierno guyanés colonial sucedido por otro distinto al acceder a la independencia, Brasil fue testigo de una administración alterna depuesta militarmente y otra victoria comicial impedida en República Dominicana acompañado del aliado dictador de Surinam Desi Bouteser.

Los setenta fueron diferentes porque en Nicaragua los sandinistas defenestran al último de la dinastía Somoza, en Chile la experiencia de la Unidad Popular es derrocada; y en los ochenta la invasión a Grenada por los marines forzó la liquidación de una iniciativa distinta.

Sin embargo, a partir de los noventa y del nuevo siglo el panorama cambió y pudo al fin llegar, luego de la terminación de la Guerra Fría, a los gobiernos con éxito desde la óptica de la eficacia política electoral pero con desastrosos resultados desde el ángulo moral, económico y social. 

Los años noventa: cambio de rumbo de la izquierda
El Foro de Sao Paulo

Esta asociación de organizaciones políticas consideradas revolucionarias y socialistas se formó con el evento denominado Foro de Sao Paulo donde se reunieron en 1990. En vista del fracaso general de la insurrección armada y guerrillera apelaron a la participación electoral aprovechando la ineficacia de los partidos de derecha y centro derecha e izquierda y los programas neoliberales aplicados los cuales golpearon duramente a los pueblos de la región.

Se reunieron para buscar acceder al poder por la vía de las urnas empleando como trampolín la frustración generada por las políticas rígidas de ajustes severos diseñadas por los organismos multilaterales. Se dieron varias coyunturas que permitieron el logro de los gobiernos comicialmente. Por ejemplo, en el caso venezolano el descenso del pacto de gobernabilidad conocido como Punto Fijo abonó el camino para que un caudillo castrense, a pesar de haber sido incapaz en su actuar golpista, llegara como el mesías salvador de un país impregnado de la enfermedad holandesa.

Luego distintas experiencias reprodujeron el éxito electoral venezolano. Paraguay, Uruguay, Nicaragua, Ecuador, Bolivia, El Salvador, República Dominicana y hasta una tendencia populista cercana como el peronismo en Argentina, dieron paso a administraciones izquierdistas de diferentes tipos quienes teóricamente aspiraban imponer un nuevo estilo de gobierno. Sin embargo, no fue así por las razones estructurales y de poder más adelante explicadas.

La pugna este-oeste había sido superada y América Latina ya no era primordial en la política exterior de los Estados Unidos y de allí que había permisión electoral. Ya no iban a ser derrocados ni invadidos por Washington porque estaban dentro del esquema de los gringos. No eran estimados como enemigos sino como unos nuevos administradores del poder en el hemisferio ante la incapacidad del neoliberalismo. Era una apuesta a la posibilidad de éxito en beneficio de la estabilidad del hemisferio.

El postmodernismo zapatista

El primero de enero de 1984 ocurrió un suceso inédito. Un grupo de personas armadas irrumpía en San Cristóbal de las Casas y varias localidades del estado de Chiapas en la región más pobre de México. Denunciaban al mundo la situación lamentable vivida por los aborígenes ante la pantalla del régimen presidido por un tecnócrata como era Salinas de Gortari quien aspiraba representar la optimación de las políticas de los organismos multilaterales.

El Frente Zapatista de Liberación Nacional, el E.Z.L.N., era el cognomento del grupo alzado a cuya cúspide se encontraba el subcomandante Marcos, personaje subrepticio tras un pasamontañas. Luego de muchas escaramuzas con el ejército se alcanzaron algunos acuerdos en forcejeos por resolver el conflicto.

No era un grupo insurgente tradicional porque trascendía la operatividad de los marxistas-leninistas considerados vanguardia en un esquema autoritario. Más bien se orientaban a jugar a la política en función de obtener resultados beneficiosos para los moradores de las zonas rurales de Chiapas. Emplearon las redes sociales y el mundo virtual, intangible pero real. El objetivo no era la toma del poder para desde allí materializar un modelo sino establecer autogobiernos locales donde la gente ejerciera la democracia. En tal sentido, procedieron a constituir consejos de buen gobierno en los espacios de la selva Lacandona.

El prestigio zapatista se evidenció cuando el sub-comandante Marcos recorrió México hasta llegar a la capital en medio de una campaña de agitación social promoviendo la “otra campaña” electoral fundada en la no participación en el carnaval organizado por la cúpula gobernante. Llegó al D.F. en medio de la mayor ovación y fue recibido como un héroe.

Pero el tiempo ha jugado en su contra y ha ocurrido un desgaste demostrado en el ostracismo zapatista hasta el año 2015 cuando Marcos anunció la desaparición de su personaje, entendido o interpretado como una renuncia o un alejamiento por su parte del EZLN.

Este movimiento fue sui géneris porque si bien debutó con las armas no fue una guerrilla tradicional sino una organización que tuvo la capacidad de emplear todos los medios a su alcance no para tomar el poder sino para ofrecer opciones alternativas ante el desastre mexicano.  

La internacional progresista

La caída del Muro de Berlín dio al traste con los gobiernos fácticos orientados desde los grandes centros mundiales de poder. Utilizaron el cartabón de la democracia formal como sucedáneo de las asonadas. Sólo quedó el caso aislado de Cuba como reliquia del final del siglo veinte como lo conceptuaba el historiador británico Erick Hobsbawm, muerto hace poco tiempo, para quien la implosión del imperio soviético dio por concluido el siglo veinte.

El modelo nacido de la revolución gloriosa inglesa se impuso en el hemisferio. Los otrora regímenes gorilas quedaron para la historia y emanaron gobiernos electorales, de izquierda o de derecha, porque para los efectos del dominio planetario no importa la postura ideológica, lo relevante es su administración. Es válido el priismo en México, el sandinismo en Nicaragua, el chavismo en Venezuela, la derecha chilena o la colombiana, el partido del Trabajo en Brasil y demás efluvios políticos de América Latina encargados de gerenciar el poder. El 11 de septiembre de 2001, día de los atentados contra las torres gemelas, se suscribió la Carta Democrática donde se coloreaba esta modalidad del origen de los regímenes.

Todo el continente se encuentra bajo la égida de torneos comiciales, fuerzas armadas complacientes con el establecimiento, crisis de la representación reflejada en los partidos políticos y sindicatos y presión mediática al servicio de la autorictas. Además, cumpliendo el rol en materia económica asignado desde el eje de la sumisión, esto es, el aporte de comodities o materias primas requeridas por las economías desarrolladas. Petróleo en Venezuela, Ecuador y México; café, flores y esmeraldas en Colombia, turismo en Costa Rica, Cuba y República Dominicana, cobre en Chile, gas en Bolivia; y en general, agricultura en varias naciones. Debido a la desaceleración de China y la India se augura un decaimiento de las economías latinoamericanas por el bajo requerimiento de las naciones asiáticas circunstancia que han  generado una caída de los precios de estos productos básicos.

La región está organizada en acuerdos como el Alca, el I.I.R.S.A., el Plan Mesoamérica y uniones económicas como el Mercosur y la del Pacífico. Son manifestaciones institucionales de los planes del ‘Council on Foreign Relations‘ y demás entidades de los dueños del orbe.

Simultáneo al derrumbe del imperio soviético se produjo un viraje de las organizaciones izquierdistas latinoamericana el cual confluyó en un ente creado al efecto, el Foro de Sao Paulo, donde se diseñó el acceso al poder de los movimientos supérstites seguidores del socialismo autoritario.

Después de la reunión en Sao Paulo los partidos socialistas ganaron eventos electorales en varios países. Con el advenimiento de la bonanza petrolera Hugo Chávez revivió la diplomacia de la chequera ya empleada por C.A. Pérez, convirtiendo a Venezuela nuevamente en la vedette del hemisferio. Gracias a los petrodólares se repitió el esquema de Gadafi de financiar cuanto país, movimiento político, social y cultural hubiere. Caracas se convirtió en una referencia internacional para la discusión y el análisis de estas mentalidades revolucionarias.

En materia de medios, se instaló Telesur como una emisora televisiva financiada por Venezuela para transmitir las versiones noticiosas del gobierno chavista porque aparte del aporte dinerario su sede está en Caracas y las directrices emanan de aquí.

Se fundó Unasur y la Celac. La primera como organización de la América meridional; y la segunda como una versión de la O.E.A. sin Canadá y los Estados Unidos. Se creó el ALBA, una asociación económica y política entre los países más cercanos a las posiciones chavocubanas. Se formó el I.I.R.S.A. (Integración de la Infraestructura de la Región Suramericana), iniciativa para tramitar la unidad de las corporaciones en la zona con fundamento en la exportación de minerales estratégicos de la Amazonia brasileña hacia el Atlántico a través de Venezuela, mucho más barata que sacarla por el Atlántico brasileño.

En medio de la ebriedad fiscal el chavismo comenzó a dar opiniones sobre conflictos internacionales como el palestino-israelí, el colombiano por una mediación no concluida y considerar a las FARC como parte beligerante, estimuló al presidente Correa para reaccionar con la presencia colombiana en Ecuador para matar a Raúl Reyes, intervino en Honduras buscando reponer a Zelaya, buscó alianzas políticas con China y Rusia, con el mundo árabe a través de Gadafi y Bashar Al Assad, en el Medio Oriente con Irán, en Europa con esa intelectualidad esnobista que juega a la revolución en el Tercer Mundo, en México criticando el fraude contra López Obrador, medió ante los Kirchner para favorecer a Irán en la investigación de la matanza de la Amia, en Europa se alió con el autoritario Lukashenko en Bielorrusia; y en fin, en cualquier acontecimiento relevante para ser saciado con la bonanza.

Por supuesto, por esas paradojas inexplicables de nuevo se elevó exponencialmente la deuda externa a pesar de estar con una entrada inconmensurable de divisas gracias a la subida del barril de petróleo en la cual Venezuela tuvo poca influencia porque hubo varias causas para llegar a ese ingente valor del oro negro (la expansión de las economías de China e India, la guerra intestina de Nigeria de la etnia Ogami contra el gobierno militar, el incremento de la demanda de crudo, las pocas inversiones en refinación y por supuesto, la demanda insuficiente frente a una oferta pujante).

El fenómeno chavista

El pacto de Nueva York, conocido después como de Punto Fijo, fue un acuerdo de gobernabilidad suscrito entre tres líderes políticos venezolanos: los socialdemócratas Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba, en representación de los partidos A.D. y U.R.D., y Rafael Caldera por el socialcristiano Copei.

Este avenimiento se puso en ejecución a partir de las elecciones de 1959 y se llevó a cabo un programa populista con énfasis en el Estado como máximo conductor de la sociedad, la economía, las finanzas y la cultura. El líder guatireño hubo de tramitar el golpismo de los uniformados habida cuenta que había permanecido incólume, mutatis mutandi, desde la caída de Pérez Jiménez ocurrida más por la división de las fuerzas armadas que por presión popular. Gracias a la incapacidad de la izquierda entrampada en el anzuelo betancourista de irse a la montaña a una batalla perdida de antemano, la democracia clientelar se recuperó e incorporó a los militares a su gestión.

La democracia representativa instaurada sufrió un fuerte golpe con la alta votación perezjimenista en la elección de 1968 cuando el pueblo sorpresivamente añoraba la dictadura por el pésimo desempeño del accionar puntofijista. En Venezuela no hubo dictaduras como en el cono sur debido a la subida del barril petrolero acaecida en 1973 por el embargo árabe a occidente consecuencia de la guerra del Yom Kippur. Esta ingesta incontrolable de petrodólares oxigenó al modelo aunado al carisma del demagogo C.A. Pérez. Pero la alegría duró poco porque a los tres años surgía una crisis por la caída natural del valor del oro negro.

Sin embargo, en 1978 otra guerra, la de Irak e Irán, nuevamente catapultó al excremento del diablo y se reanimó el esquema populista. Mas se repitió la historia pero como tragedia, de la manera como lo aseveraba Marx en el ‘Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte’. El resultado fue la necesidad de una devaluación del bolívar como fórmula de incrementar la liquidez para cubrir el déficit fiscal, desnudando una severa fisura del cartabón de sumisión. La administración de Luis Herrera reproducía la actitud perecista respecto al aumento desproporcionado de los ingresos.

Posteriormente, en 1989 ocurría un ajuste macroeconómico preparado por los organismos multilaterales apostando de nuevo al mesianismo de C.A. Pérez, pero la gente no lo soportó y se produjo una insurrección social conocida como el “Caracazo” con el genocidio de más de tres mil muertos aunque las cifras oficiales apenas si admiten más de trescientos. De nuevo emergía una señal de crisis estructural cuyo corolario fue las dos tentativas castrenses de derrocamiento gubernamental sucedidas en el año 1992, el 4 de febrero y el 27 de noviembre, fracasadas a pesar de contar con un apoyo considerable dentro de las filas armadas demostrando la incapacidad conspirativa de los oficiales venezolanos cuya última experiencia exitosa había sido el 23 de enero de 1958. Jóvito Villalba, Luis Herrera Campins, URD, AD, Rafael Caldera, Copei, Marcos Pérez Jiménez, Yom Kippur Caracazo Castro León Barcelonazo, el Porteñazo, el Carupanazo

Es curioso hacer notar que todas las conspiraciones después del 23 de enero de 1958 fueron abortadas cuando no derrotadas. Las dos intentonas de Castro León, en la Planicie en Caracas y en San Cristóbal, la de Mamo, el Barcelonazo, el Porteñazo, el Carupanazo, Ramo Verde, el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992, la de los tanques en Miraflores y la de Chávez en el 2002. Todas con la impronta del fracaso.

Con este panorama servido surge el oficial derrotado el 4 de febrero, Hugo Chávez, quien gana la elección de diciembre de 1998. Con un modelo fundado en el bipartidismo AD-Copei quebrado, el pueblo recurrió al mesías militar. Además, este cuadro castrense tenía una gran capacidad de comunicación y al igual que Pérez, estaba impregnado de un carisma apto para atrapar a las grandes mayorías como en efecto hizo.

Su gestión comenzó con un descomunal apoyo popular pero como el precio de los hidrocarburos se encontraba bajo tuvo un descenso culminado con su derrocamiento por días en el año 2002 y luego fue restablecido en el cargo por una acuerdo entre militares más allá de cierta y relativa presión popular. De todas maneras, cuando el precio se elevó Venezuela tuvo una bonanza como nunca porque el petróleo jamás había llegado a cien dólares el barril.

No obstante, ese período de expansión económica fue un espejismo porque continuó el esquema rentista-extractivista que dependía absolutamente del petróleo y estaba sujeto a sus oscilaciones. Efectivamente, cuando bajó el valor de esa fuente energética fósil el país entró en crisis porque su política ha sido la de la enfermedad holandesa, es decir, sin sustento ni sostenimiento.

El chavismo ideológicamente en una mixtura entre castrismo, peronismo, nacionalismo exacerbado y neofascismo. ‘El Libro Azul’ de Chávez es su documento fundacional y se expresa en apelar a las tres raíces históricas como punto de partida de Venezuela. Simón Bolívar, por la secesión de España, Simón Rodríguez como ductor intelectual del Libertador y Ezequiel Zamora como manifestación de la redención social. Es una apreciación suspendida en el tiempo porque las tesis de estos tres personajes históricos eventualmente eran aplicables en su momento pero nunca en la complejidad del mundo contemporáneo además que no deben reproducir porque responden a esquemas inaceptables.

El historiador Germán Carrera Damas acertó cuando definió al bolivarianismo como una ideología de reemplazo, promovido por Páez, Guzmán Blanco, los Monagas, Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Pérez Jiménez, el puntofijismo en menor medida y los niveles demenciales esgrimidos por el chavismo.   

Tuvo como fundamento de su política económica la monodependencia del petróleo, en el plano social el clientelismo y el asistencialismo y no la seguridad social, en el histórico una combinación extraña entre la escuela romántica y la marxista que daba como resultante una identificación de la fundación de Venezuela con la gestión actual, el proceso de independencia como una epopeya militar, el culto a Bolívar continuado con Chávez, la falsa identificación del ejército independentista con el actual, un reduccionismo al árbol de las tres raíces como plataforma de la venezolanidad y una visión deforme y sesgada de nuestro devenir.

Se produjo la militarización del Estado porque sus altos cuadros estaban presididos por oficiales de elevado rango dentro de los administradores de la violencia del Estado. Todo el aparato de dominación está penetrado por los militares, herederos de Samuel Mc Gil quien se lo organizó a Gómez durante su gobierno, educados por la Escuela de las Américas en la tortura y contrainsurgencia durante los años sesenta. Chávez se manejó con el postulado ceresoliano de líder, fuerzas armadas y pueblo. Él simbolizaba al conductor; los uniformados el factor de poder esencial; y el pueblo como una masa amorfa susceptible de ser manipulada.

El Estado comunal, una entidad contemplada por ciertos izquierdosos como la fórmula para encarnar la democracia directa, participativa y protagónica como lo expresa el máximo instrumento jurídico de sumisión, no pasa de ser una falacia. Los consejos comunales, el ejecutivo de la base del poder, son monitoreados desde Miraflores e incluso hasta su presupuesto lo calcula y otorga el gobierno central. Simplemente son agentes de ejecución de órdenes e instrumentos clientelares.  

Secuela de la ingente entrada de divisas se dispuso una política exterior con un liderazgo con los recursos financieros disponible. Fue muy activo y la cancillería comenzó a opinar sobre el conflicto palestino-israelí así como de la secesión de Abjasia y Osetia del Sur de Georgia; dio apoyo financiero a los círculos intelectuales como a Le Monde Diplomatique dirigido por Ignacio Ramonet, a Noam Chomsky, a los actores Sean Penn y Danny Glover, vinculación financiera y política con las F.A.R.C., algunos vínculos con E.T.A., con el derechista Zelaya en Honduras, aproximación con el autoritarismo mundial al estrechar nexos con Gadafi, Robert Mugabe, Alexander Lucashenko y Ahmadineyad. Hubo la pretensión de convertir a Venezuela en el epicentro internacional de muchas corrientes políticas de la siniestra con base en el petróleo, tal y como lo hizo Gadafi en los años setenta.

La trayectoria de la gestión chavista ha sido terrible porque de una nación con una economía desequilibrada pero estable, la ha convertido, siguiendo el camino trazado desde Gómez y sostenido por AD y Copei, en un espacio de miseria. Chávez acabó con el sector industrial y el agrícola, reemplazándolo con importaciones a través de la inmensidad de petrodólares recibidos pero en la medida que el barril bajó en esa misma dimensión se ha caído la economía sufriendo en los años 2015 y 2016 una estanflación con alta inflación y una contracción elevada de la economía e incluso para este último año técnicamente habrá hiperinflación debido a un rango estimado en un 50% mensual.

La deuda externa es exponencial hacia arriba, una paradoja porque se incrementó en el momento de la mayor bonanza petrolera. Aunado a ello el Estado venezolano ha sido demandado en instancias internacionales por incumplimientos en contratos y expropiaciones, corriendo con los pagos, los daños y los costos judiciales.

Ahora que las finanzas son deficitarias se ha recurrido a rematar la minería a las transnacionales como Gold Reserve y a los chinos y rusos. En tal sentido, se les ha entregado concesiones en el llamado Arco Minero, zona situada en el estado Bolívar representando aproximadamente el 12% del territorio nacional. Entregas hechas sin el mínimo estudio de impacto ambiental y sin preservar los derechos de los aborígenes de la zona.

El Estado se ha encargado de estimular el delito y el cacareado Hombre Nuevo es un malandro como arquetipo actual del país. La inseguridad es amplísima y se producen 90 homicidios por cada 100 mil habitantes como lo anuncia el Observatorio Venezolano de Prisiones, las cárceles están abarrotadas de presos, los juicios penales son lentísimos, es una justicia eminentemente clasista y la impunidad es la norma. Los cuerpos policiales están descompuestos y con la ausencia de sanciones hacen lo que desean en combinación con bandas delictivas que imponen su soberanía en amplias zonas de los estados Guárico y Aragua y en múltiples barrios populares de Caracas. Para completar este panorama el oficialismo ha armado bandas paramilitares mal llamadas colectivos cuya función es el control y represión de la población al organizarse por zonas, una aproximación a los comités de defensa de la revolución de Cuba. Aparte, cumplen actividades delictivas para aumentar sus presupuestos. 

La corrupción es descomunal como se aprecia en PDVSA y los planes de alimentación donde han cometido delitos los militares, empresarios parásitos llamados boliburgueses y bolichicos. Hay escándalo tras escándalo en Estados Unidos donde personajes vinculados a la petrolera están detenidos y han confesado sus barbaridades a cambio de negociar reducciones de la pena con las fiscalías americanas. Un banco en Andorra es receptáculo del lavado de dólares proveniente de Venezuela y se estima que por el país transita desde Colombia aproximadamente el 40% de la cocaína consumida en el planeta. La estridencia más reciente son los Panama Papers, donde se señalan a varios chavistas venezolanos con empresas off shore en paraísos fiscales sin determinar el origen de esos fondos.

En materia de medios de difusión masivos las decisiones son absolutamente restrictivas y de censura. Ampliaron las televisoras oficiales las cuales mantienen una escasa teleaudiencia pero se las ingeniaron para comprar o neutralizar los canales privados a través de empresas con testaferros del gobierno o grupos empresariales aliados. En la radio sucede lo mismo y en los impresos han adquirido al grupo Últimas Noticias, con el diario de mayor venta y circulación dirigido en forma amarillista a los sectores populares, a El Universal y solo El Nacional, El Nuevo País y El Carabobeño mantienen una actitud crítica. El último dejó de circular por el chantaje del papel ejercido por el Estado. De tal manera que existe una sujeción cuasitotal de los medios hacia el gobierno restando solamente las redes sociales como instrumento de veracidad y libertad.

Venezuela presenta una imagen de ruina y destrucción. Son habituales las filas de gente frente a los supermercados y centros oficialistas de alimentación así como en las farmacias para acceder a alimentos y medicinas y en los negocios de baterías de vehículos, también con un alto desabastecimiento. La especulación está presente en todas las instancias comerciales venezolanas gracias a la escasez y el desabastecimiento. La versión oficialista es debido a una “guerra económica” inventada como excusa para el fracaso de las políticas económicas y a la usura de los comerciantes. Sin embargo, los precios justos oficiales ya comienzan a reconocer los aumentos porque no en balde tenemos la inflación más alta del mundo. En todo caso, si el presunto acoso mundial fuera cierto no se explica qué ha hecho el Estado para enfrentarlo porque detenta la mayoría de las empresas alimentarias. 

El país proyecta un cuadro dantesco de inopia motivado a las desgraciadas decisiones rentistas y extractivistas tomadas desde el gobierno de Chávez continuadas por el de Maduro en forma acelerada porque la crisis se agudizó. Empero, ni siquiera asoman la posibilidad de rectificar o maquillar la coyuntura sino insisten en la aplicación de las mismas medidas generadoras de esta horrible semblanza.

Los resultados de la revolución bolivariana son desastrosos porque ha llevado a la nación al precipicio y la desesperación. A pesar de todo, el poder ha sido eficaz al generar una conducta de conformismo y resignación en el pueblo, inmovilizado en general debido a la represión y la intimidación oficial a través de los medios, además de la hegemonía comunicacional y el neolenguaje inducido desde las alturas como efugio para disfrazar el desastre.

El esquema del chavismo se desmoronó en su popularidad porque se centraba en dos hechos circunstanciales; a) La bonanza petrolera ya concluida con la tendencia a perder las fuentes energéticas fósiles la importancia poseída hasta ahora en beneficio de las alternas; b) El liderazgo de Chávez ejercido mediante el culto a su personalidad, descendido por su fallecimiento y por el pésimo desempeño de su administración. No había ninguna transformación social ni una nueva cultura porque actualmente hay mayor pobreza, no hay seguridad social y el arquetipo del venezolano dejó de ser el Juan Bimba para transformarse en un delincuente.         

El peronismo kirchnerista argentino

Un sector del justicialismo se impuso en Argentina inaugurando la dinastía de los esposos Kirchner. Uno de ellos, Néstor Kirchner, siguió a Juan Carlos Menem quien se caracterizó por sus criterios neoliberales en materia económica, la corrupción endémica gaucha y por su acercamiento al fundamentalismo islámico al permitir el atentado del edificio de la AMIA en Buenos Aires 

Con la presidencia de Néstor Kirchner se replanteó el caso de Amia y un juez libró órdenes de captura a funcionarios persas. Irán, con la mediación de Hugo Chávez, hizo presión sobre el gobierno argentino y logró suspender la orden internacional de captura del comandante de la Guardia Nacional Iraní como responsable de ese horrible atentado. Se formó una comisión investigadora, la cual concluyó en hacer trámites para averiguar ese hecho incluyendo una invitación a las autoridades de Teherán para mediar. Por supuesto, todo se congeló y quedó en suspenso.

Los referidos esposos presidenciales realizaron una gestión auxiliada financieramente por Venezuela que eventualmente normalizó la economía argentina. Sin embargo, en la medida de la decadencia venezolana por la disminución del precio del barril, también los gauchos sufrieron esta situación.

Los gobiernos de los cónyuges peronistas se caracterizaron por una corrupción escandalosa demostrada cuando Néstor Kirchner adquirió una suma importante de dólares días antes de una devaluación decretada por su esposa. Múltiples negociaciones con Venezuela se vieron salpicadas de pago de coimas en forma recurrente.

Ante tantos desaciertos el peronismo de los Kirchner perdió las elecciones en el año 2014 ante Mauricio Macri, candidato de la derecha tradicional. Este dirigente procedió a pedir dinero fresco para equilibrar la economía argentina y pagar todos los atrasos cometidos por la anterior presidente quien solo canceló en negociaciones aproximadamente el 40% de la deuda a los acreedores que quisieron negociar aunque algunos, como los llamados fondos buitres, prefirieron esperar para recibir la totalidad. En todo caso, el nuevo jefe de Estado argentino ha aplicado una política económica de shock generadora de una inflación descomunal en los primeros meses de su mandato.

La izquierda tradicional ha denunciado y atacado a Macri y defendieron a la Kirchner como se fuera algo distinto. El pragmatismo ha llegado a confundir al populismo peronista con una opción contraria. Es la plena anfibología de  ideas de la cual está impregnado quienes no quieren pensar.

El tándem Lula-Dilma en Brasil

Brasil fue otra de las naciones supeditada a los avatares del totalitarismo económico reinante en el hemisferio, vale decir, con el neoliberalismo interventor impuesto por la banca. Fray Betto ha catalogado a la patria de Jorge Amado como Belindia porque, a la sazón en los ochenta, más de cien millones de personas tenían el nivel de vida de la India y treinta el de Bélgica. Es un país de contrastes sumido en un agujero negro.

Cuando Joao Goulart era presionado por los militares fascistas, se pensó en la posibilidad de resistencia. Leonel Brizzola en Rio Grande Do Sul y las Ligas Campesinas de Francisco Juliao, amén del movimiento de los sargentos en el seno de las fuerzas armadas, eran quienes encarnaban esa esperanza.

Sin embargo, nada se interpuso a la toma del poder por el putchismo castrense, quienes dominaron al país de la samba y el fútbol a su antojo. Después vinieron los gobernantes electos y el problema socioeconómico continuó. Las favelas de Río y Sao Paolo y el explosivo nordeste, hicieron eclosión y vino la sempiterna toma de supermercados y los saqueos populares para resolver por su propia mano, la angustia y la ansiedad generadas por el hambre. Mas la ausencia de madurez social permitió que esa situación se convirtiera en un cáncer permanente.

Con el advenimiento de elecciones y mandatarios investidos de la voluntad popular, también se presentó el consabido programa de shock para estremecer a la nación. Empero, las resultas son harto conocidas: desempleo, hambre y miseria con crecimiento del Producto Interno Bruto. En tal sentido, la nación del Bossa Nova fue un precedente importante para el acontecimiento venezolano.

En la década de los ochenta del pasado siglo, Lula Da Silva junto a Lech Walesa representaron al nivel mundial el auge del sindicalista honesto y luchador. En los astilleros de Gdansk el polaco emergió como un líder indiscutible frente al oso soviético y su fuerza se basó en los obreros de esa localidad que transmitió a toda Polonia la identidad del país de Pilsudski frente a la potencia oriental, su histórico enemigo. Lula en Brasil creó una referencia en las zonas industriales y formó el Partido del Trabajo en una nación donde la pobreza y la desigualdad poseen rasgos profundos. Alcanzó forjar su liderazgo con base en el esfuerzo y el trabajo. Su actuación se expresó en la lucha cotidiana por las reivindicaciones de los trabajadores y más allá, la aspiración de controlar el poder para desde ese espacio realizar un proyecto de país.

Lula, al igual que Evo Morales, son dirigentes fogueados en la movilización, vivieron la represión y fueron una referencia para el país. Distinto al caso de Hugo Chávez, quien por azares de la vida asumió la responsabilidad de una asonada fracasada que ni siquiera encabezaba. Unos segundos de televisión marcaron un hito mediático donde la gente identificó a alguien reemplazante del puntofijismo agonizante.

Concomitante al Partido de los Trabajadores había un movimiento social producto de las movilizaciones en los espacios públicos del campo y el agro. Nos referimos al Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra el cual constituyó una vorágine de lucha en el país de Oscar Niemeyer ante tanta injusticia social, terratenientes hambreadores y una represión impenitente de los militares desde la dictadura hasta Lula. Atrajo a muchos de la organización del antiguo líder sindical por el desprestigio significado por su administración. Con el tiempo y ante la ilusión comicial se electoralizó y terminaron apoyándolo en sus candidaturas aunque algunos prefirieron seguir a otras opciones.

Así como la física nos enseña que los agujeros negros con su altísima gravedad atrapan toda materia e incluso ondas como los fotones de luz sin dejar nada por fuera, los modelos políticos son estructuras bien consolidadas en las cuales hay perímetros bien diáfanos de las que no se puede salir.

La democracia representativa ha ido degenerando, sobre todo en naciones escasas de institucionalidad, hasta convertirse en una simbiosis de intereses políticos con los negocios y las corporaciones. Si Lula emergió apoyado en la clase trabajadora al comienzo, luego se fue pragmatizando y se transformó en un instrumento de las cuotas de poder. Para ello se alió al gran capital nacional e internacional y formó una entente donde sostenía con fuerzas su gobierno aunado a ciertas alianzas con otras organizaciones políticas del clientelismo, como el PMDB del vicepresidente Michel Temer.

El comportamiento gubernamental comenzó a develarse cuando surgieron sospechas de negociados y sobornos. José Dirceu, con el mismo cargo que ahora Dilma quiere darle inmunidad a Lula, el de ministro jefe del gabinete, fue enjuiciado y apresado por diferentes hechos punibles contra la cosa pública. Sin embargo, todavía no había avanzado la investigación para llegar a la actualidad.

Ulteriormente el presidente de Odebrecht fue detenido y recientemente condenado a dieciocho años de cárcel por distintos sobornos a Petrobras para obtener contrataciones. El procesamiento se amplió y el ex presidente brasileño fue detenido para declarar porque se había negado a hacerlo voluntariamente.

Cada vez más se tiene conocimiento de actos de aprovechamiento del dinero público por parte de los cuadros gubernamentales de Lula y Dilma. Seguramente se ampliará en la medida que avancen los resultados con lo cual se expresa el altísimo nivel de corrupción de estos gobernantes. Adicionalmente se conocerá, por razones obvias, los negociados de las empresas brasileñas con la administración de Hugo Chávez.

Quienes creen en la izquierda como una opción frente a las posiciones conservadores de la sociedad están recibiendo un palmario mentís de sus posiciones ideológicas. Frente al envilecimiento propio de la defensa del statu quo se presentaban como posibilidades alternas para cambiar la sociedad.

No obstante, ha ocurrido lo contrario. Los revolucionarios, al detentar el poder, se comportan igual o peor que los derechistas. Y Brasil no ha sido una excepción al respecto porque tanto Lula Da Silva como Dilma Rousseff han demostrado una conducta propia de los negociados de la democracia representativa en una escala mayor a la imaginada.

Ante tal cúmulo de evidencias la izquierda tradicional, para no perder su identidad, pretende justificar lo acontecido en Planalto. Han denunciado la perpetración de un golpe judicial o una asonada revestida de legalidad igual a la invención de un bloqueo americano para darle sentido a la miseria cubana o a una guerra económica contra Venezuela para explicar el desastre nacional.

Evo Morales ha pedido una reunión urgente de Unasur para tratar ambos casos, el brasileño y el venezolano, es un esfuerzo para maquillar el fracaso de políticas económicas, sociales y morales de estas gestiones gubernamentales. El presidente venezolano ha manifestado su solidaridad con Lula para identificarse con otro régimen corrupto. 

Independientemente del desenlace de las investigaciones y los juicios penales en Brasil, queda pendiente una duda respecto al porqué ocurre estas actuaciones de parte de quienes se arrogan el derecho de cambiar la sociedad. Posiblemente puedan encausar a los dos personajes reos de delitos en el ejercicio de su desempeño como presidentes y haya secuelas inimaginables porque en el país de la samba todavía queda alguna autonomía del poder judicial.

Ecuador

Ecuador fue otra expresión latinoamericana objeto de los ensayos de los acreedores. Esta nación irrumpe como un importante productor y exportador de crudos y se incorpora a la O.P.E.P. Teóricamente se elevó el nivel de vida como secuela de la importante entrada de recursos derivados del pago de la venta de esa fuente energética fósil. Como si fuera calcado, los gobiernos militares y civiles de ese país equinoccial, repitieron la misma escena de las élites políticas y empresariales de América Latina. Así, despilfarraron y se apropiaron del excedente petrolero y al amanecer todo se había esfumado, teniendo que acudir al endeudamiento para poder recabar nuevamente algo, pero con sanción al pueblo. Fue el pesado fardo de sacrificios, privaciones y humillaciones. 

Ecuador decantó varias figuras presidenciales. Desde Jamil Mahuad, desterrado por un golpe incruento, pasando por el militar Lucio Gutiérrez hasta llegar a Rafael Correa, quien siendo civil ha asumido posturas autoritarias, ha permitido el extractivismo en una forma indiscriminada y siguió al grupo de Chávez en su momento.

Bolivia: de las dictaduras a Evo Morales

La revolución del año 52 literalmente se desvió y se condujo por verdaderos abismos. El desenlace de tantos fracasos fue una sucesión de dictaduras utilizadas por la política exterior americana en la época de la confrontación Este-Oeste que le dio tantos dividendos y de allí su apoyo incondicional a tantos sátrapas castrenses. Fueron años de torturas, asesinados como el del líder socialista Marcelo Quiroga Santacruz y violación de derechos humanos por los uniformados. Posteriormente, en el reacomodo hechos por el Tìo Sam para su patio trasero, vino la orden de estimular elecciones y reconocer gobiernos derivados de comicios.

Paralelamente al extraordinario movimiento de masas, obrero y aborigen, hay reales turbulencias en el universo boliviano. Por una parte, la zona oriental concentrada en la ciudad de Santa Cruz es instrumento de un autonomismo para quienes se sienten diferentes. Son mestizos y blancos en medio de una región cálida donde se encuentran inmensas reservas gasíferas, circunstancias muy diferentes al altiplano, aborigen y pobre. 

Asimismo, los aymará desean constituir una nueva nación, con lo cual se despedazaría la creación de Antonio José de Sucre ejecutando planes de Simón Bolívar al aprobar una constitución donde se establecía un presidente vitalicio y un vicepresidente hereditario recordando al esquema monárquico británico.

Visto el anterior panorama, es difícil pronosticar cuál será el destino del pueblo hermano. Pero hay algo cierto: la efervescencia de las bases se está haciendo sentir en cada paso histórico dado. Los habitantes autóctonos, los trabajadores y los vecinos de la ciudad de El Alto están dando una campanada de advertencia ante tantas aberraciones ocurridas. Y estamos seguros que no será Evo Morales y su oportunismo electorero quien pueda resolver los grandes problemas bolivianos. Mas hay un buen comienzo cuando la gente en la calle produce consecuencias políticas para derrumbar una estructura de poder opresora y al servicio de minorías añejas en esas tierras hermosas. Evo acaba de perder la posibilidad de reelegirse indefinidamente al caer en un referéndum en tal sentido.

El Salvador actual

Arena había ganado varias elecciones pero se desgastó y el Frente Farabundo Martí fue victorioso en la elección presidencial donde llevó al periodista independiente Mauricio Funes a la presidencia. Empero, este personaje mantuvo su autonomía y guió al país por un camino diferente porque no siendo de derecha no se alineó con el chavismo en el plano internacional.

El acto comicial siguiente fue muy disputado y Salvador Sánchez Cerén, antiguo comandante guerrillero, obtuvo la victoria con una levísima ventaja. Ha orientado su gobierno hacia la senda de los revolucionarios contándose como una ficha de la entente Caracas-La Habana.

Paraguay

Los guaraníes dieron un cambio de rumbo desde la extensa dictadura de Stroessner culminando con la elección del obispo Rafael Lugo, quien sostenía ideas de cambio pero una vez en la cúspide del Estado tuvo una gestión populista detenida a través de una asonada constitucional destituyente. Fue una variante de la teología de la liberación en un país de larga tradición de proselitismo religioso. Al final, pasó sin pena ni gloria. 

Uruguay

Agotado el predominio de los Colorados y los Nacionales surge el llamado Frente Amplio, coalición de organizaciones progresistas herederas del antiguo FIDEL (Frente Izquierdista de Liberación) y del general Líber Seregni, excepcional oficial de las fuerzas armadas uruguayas en un sector profundamente reaccionario.

El Frente Amplio logra terminar la hegemonía de los partidos tradicionales cuando gana las elecciones de 2004 con su candidato Tabaré Vásquez, en el 2009 triunfa el antiguo tupamaro José Mujica y repite Vásquez en el 2014. Es una administración bien compleja por lo abigarrado de su conformación porque comprende grupos de extrema izquierda, comunistas, socialdemócratas y socialcristianos.

Sus gestiones se pueden inscribir perfectamente dentro del esquema centro-izquierda haciendo muchas concesiones a las distintas facciones e ideologías moradoras de esta amplia liga política lo cual ha significado autonomía frente a las iniciativas de los gobiernos izquierdistas.  

La internacional de los corruptos

Así como la trayectoria de la izquierda exitosa, desde el ángulo electoral, iniciada en el Foro de Sao Paulo se desenvolvió al comienzo con una aureola de pureza y distinción frente a una derecha fracasada ahora se ha convertido en la generadora de distopias.

Las principales referencias de esta agrupación progresista, Venezuela y Brasil, atraviesan verdaderas ordalías en el plano económico, social, cultural y moral y no constituyen ningún ejemplo de alternatividad. Incluso pueden ser vistas como significantes de descomposición y de peor conducta que sus pares políticos.

Cuba, aunque no hay escándalos como los venezolanos y brasileños, es obviamente una nación donde existe una corrupción enorme dada la inexistencia de control alguno por el monolitismo existente. Nicaragua es otra experiencia impregnada de corruptelas de larga tradición desde la conocida “piñata” donde los sandinistas se apropiaron de los bienes somocistas.

Los Kirchner, como antes lo aseveramos, es otra muestra indubitable de ausencia de pulcritud por parte de los gobernantes quienes abiertamente han cometido delitos contra la cosa pública. República Dominicana es otra vitrina del manejo deshonesto del Estado, hecho ancestral en ese país.

Las anteriores experiencias tienen en común un elevado nivel de corrupción como siempre ocurrió a la región. Lo distinto es quien lo ejerció, quienes llegaron a la cúspide gracias a una actitud crítica frente a los pésimos e inmorales manejos administrativos precedentes.

Colofón

Es un lugar común en los círculos internacionales señalar que América Latina sufrió un giro hacia la izquierda, inferido de los triunfos electorales y eventuales victorias de organizaciones identificadas como diferentes. Los líderes así determinados en el gobierno fueron Néstor y Cristina Kirchner en Argentina, Lula Da Silva en Brasil, Ricardo Lagos en Chile, Tabaré Vásquez en Uruguay, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia así como los sandinistas en Nicaragua y el Farabundo Martí en El Salvador.

Así las cosas, pareciese que la región estuviere dominada por la siniestra del espectro político y si nos atenemos a sus autodefiniciones, nos encontramos en una apertura política acaecida en la América mestiza. Sin embargo, la apariencia no refleja necesariamente la realidad y como lo vamos a detallar en los próximos párrafos, estamos a años luz de ubicarnos en la izquierda, concretándonos al contenido semántico del término. Ese espacio del universo político se identifica con el sector progresista o renovador de la sociedad y se materializó en el lado izquierdo como lo simbolizó el grupo radical de la Asamblea Nacional durante la Revolución Francesa.

Es interesante hacer notar algunas razones para poder concluir una tesis contraria a la creencia de dirigirnos hacia un cambio social. En primer lugar, muchos de esos movimientos son heterogéneos con ideologías difusas. Es el caso del peronismo gaucho, emblema del populismo internacional, propulsor de la presidenta de esa nación. Asimismo, en Brasil el Partido de los Trabajadores, suerte de mixtura política, está gobernando con uno de centro derecha, el M.M.D.B.; el Frente Amplio y Nuevo Espacio lo hace en la república oriental; en Chile una liga pragmática y abigarrada, la Nueva Mayoría (Democracia Cristiana más la antigua Unidad Popular) dirige el Ejecutivo y en Venezuela hay una coalición variopinta integrada en el P.S.U.V., donde coexisten la derecha militar con una izquierda tradicional conservadora, capaces de aceptar cualquier iniciativa con tal de mantener sus cuotas de poder.

Pero el alegato más importante reside en la naturaleza del poder instaurado en Iberoamérica. La guerra de independencia fue, en el mejor de los casos, una secesión del imperio español y el portugués. Las clases triunfadoras en el proceso emancipador, mantuvieron la dominación e iniciaron su actividad con una gran exclusión de los demás estamentos. Se consideraron europeos aunque no lo eran pero mantuvieron el racismo clásico del viejo continente y ratificaron las costumbres, idioma y religión. Con el tiempo esa postura se ha potenciado y alcanzamos a atisbar en la zona unos mecanismos políticos rudimentarios sin la más elemental institucionalidad debido a la violencia como se concretó la ruptura con España. El caudillo o líder siempre estuvo por encima de cualquier entidad organizativa. 

Contemporáneamente no ha ocurrido ninguna transformación en la esencia del poder en esta porción geográfica. Salvo las excepciones de Haití, frustrada por las invasiones americanas del siglo veinte; y Bolivia, con su conmoción del año 1952, posteriormente traicionada, experiencias distintas al resto de la región no ha acontecido una metamorfosis relevante sino émulos de hábitos europeos al inicio y luego de los americanos en el siglo veinte.

El problema no radica en que una organización o frente logre ganar un evento electoral si se mantiene el orden establecido. En todo caso, ocurrirá una salida de personas y entradas de otras sin mayor trascendencia. La estructura se encuentra incólume y de allí la inexistencia de transformación alguna.

Antes por el contrario, la globalización ha contado con esta clase de gobiernos en el hemisferio para lograr aplicar sus difíciles políticas económicas y sociales. No se requiere ahora dictaduras militares cruentas como en el pasado (Trujillo, Stroessner, Somoza, Pérez Jiménez, Pinochet y los gorilas argentinos y brasileños) porque terminó la Guerra Fría hace tiempo y el menor costo en todos los ámbitos reside en estos regímenes representativos, máxime si los encabezan líderes y organizaciones autodenominados de izquierda.

Los ajustes socio-económicos efectuados por las administraciones de las llamadas izquierdas, son de mayor envergadura mientras la gente soporta el correr de la arruga con una esperanza digna de la pensión del coronel de la obra de García Márquez. Todo es un postergar sine die para ganar tiempo e inventar nuevas formas de dominación y tranquilidad.

La conclusión del panorama no es otro que la vigencia de expresiones políticas y liderazgos carismáticos aptos para hacer tangible la mundialización de la economía. Mientras tanto se incrementa la pobreza y la exclusión social hasta romperse la melodía emanada del flautista de Hamelin. La actividad de la política “renovadora” en América Latina ha oscilado entre su irrupción como sector vetado en el período de la Guerra Fría dado el control de los Estados Unidos sobre el hemisferio hasta su posición en la actualidad. Debió hacer ingentes esfuerzos para tener presencia por las persecuciones de los militares que dominaron el escenario político desde principio del siglo veinte, acentuadas en la era de la confrontación este-oeste. Fue ilegalizada, reprimida y atacada de múltiples formas. 

El surgimiento de la guerrilla como fórmula de lucha fue adoptada por la iniciativa de La Habana al promoverla desde la Tricontinental a través del organismo denominado Ospaal (Organización de Solidaridad con los pueblos de Asia, África y América Latina). Se agudizó con la tesis del foquismo defendida reiteradamente por el periodista francés Regis Debray quien acompañó en Bolivia al contingente armado del Che Guevara.

Las causas esenciales de la ineficacia residieron en poseer una postura vanguardista sin nexos con la realidad social. Los movimientos insurgentes fueron organizados por estudiantes, intelectuales y jóvenes fundados en el narcicismo guerrillero, una posición sin vinculación con la población y con un discurso utilizado para sí mismo. Además, no estaban sintonizados con los movimientos sociales, obreros, campesinos ni de excluidos.

La tesis del foquismo no funcionó porque ese pequeño grupo de avanzada no necesariamente estremecía al resto de la sociedad. Más bien estaba direccionado hacia escasos ecos. El mecanicismo de trasplantar la experiencia de la Sierra Maestra a las demás regiones del hemisferio era un desconocimiento de lo que en la jerga marxista se conoce como condiciones objetivas y subjetivas para llevar a cabo una revolución.

En general fue ineficaz absorbiendo la derrota en la mayoría de los escenarios en los cuales participó. Pero expresó heroísmo, valentía, sagacidad y romanticismo. Uno puede criticar al autoritarismo del Che pero nunca se puede desconocer su arrojo y determinación y una tendencia a demostrar en la praxis lo propuesto como teoría.

En los casos exitosos de gobierno, la izquierda cayó en el abismo moral más abyecto. La corrupción la ha ejecutado a la perfección, tal y como lo prueban los casos de Brasil con el tándem Lula Da Silva-Dilma Rousseff; los boliburgueses y bolichicos chavistas con sus generales controladores de todos los negocios como las divisas, los alimentos, la energía, la minería, las armas y la industria criminal, es decir, el narcotráfico y las transferencias financieras al margen de la ejecución presupuestaria.

También influenció en su frustración haber preconizado un socialismo como meta de la lucha sin precisar cómo era ese nuevo esquema social. Reproducir las asonadas bolchevique, china, cubana, indochina y coreana, ya estaba siendo rechazada por la inteligencia europea, advertida de la mentalidad totalitaria de esas experiencias con resultados contrarios a una transformación social. 

Había adicionalmente visiones de enfoque diferentes de acuerdo a la sección del marxismo a la cual se pertenecía. Amén de los partidos comunistas convertidos en apéndices de las embajadas y la cancillería soviéticas, surgían maoístas como Sendero Luminoso en Perú y el Ejército Popular de Liberación en Colombia, castristas y guevaristas como la mayoría de las organizaciones de la izquierda extraparlamentaria fuera de los ortodoxos, pro albaneses como lo fue en un determinado momento Bandera Roja en Venezuela, las ideologías indigenistas como los movimientos en armas en Guatemala, el Quintin Lame en Colombia, Pachacutik en Ecuador, los seguidores de Felipe Quispe en Bolivia y los diferentes como el zapatismo chiapaneco, el nasserismo populista con los Montoneros argentinos, socialdemócratas radicalizados como el Apra Rebelde y sectores del socialismo chileno y trotskistas como el E.R.P. en Argentina y los guatemaltecos seguidores de Marco Yon Sosa. Hasta Norcorea se hizo presente en Venezuela con el Comité de Reunificación de Corea dirigida por el profesor Núñez Tenorio. Apenas si el avance del Parido Liberal Mexicano hacia posiciones libertarias del magonismo fue una excepción al marxismo, leninismo, trotskismo, maoísmo e indigenismo y bolivarianismo.

Así como algunos sostienen las tesis más tradicionales marxista-leninista como las categorías de lucha de clases, la dictadura del proletariado, el desarrollo de las fuerzas productivas, el modo de producción, la alienación economicista, el sujeto de la revolución, la vanguardia del cambio, la teoría del valor y las utopías teleológicas; otros han abjurado de sus ancestrales principios y se han convertido en socialdemócratas o en el peor de los casos, jugadores del parlamentarismo.

Muchos de esos conceptos sacrosantos se han venido a menos porque la realidad europea del siglo diecinueve es apodícticamente distinta a la compleja  vivida en el veintiuno en América Latina. La contradicción de las clases sociales es un postulado difícil de digerir en los actuales momentos, máxime cuando el trabajador tiene atado su destino al modelo capitalista como ya lo venía señalando la Escuela de Franckfurt; la dictadura del proletariado es un estadio surgido de una premisa falsa porque una clase social no ha impuesto un gobierno autoritario hacia el resto de la sociedad sino ha sido una élite arrogándose esa representación quien lo hace; el desarrollo de las fuerzas productivas no se ha materializado en el postcapitalismo porque la inversión intensiva en tecnología es el factor capaz de suplantar al obrero o al ser humano en el proceso de trabajo a menos que pensemos en huelgas de robot, replicantes o máquinas inteligentes aptas para tener sensibilidad social en el entorno de la inteligencia artificial; el modo de producción como concepto para enmarcar un sistema social cuando hay dinámicas desconocidas por los revolucionarios originales como el consumo, la tecnología y el comercio contemporáneo. 

Asimismo, la alienación del ser humano vista desde el ángulo económico y dentro de éste en la producción exclusivamente porque el pensador de Tréveris solo se imaginaba un proceso de extrañamiento en las fases de la producción y nada más; el sujeto histórico de una transformación social no puede circunscribirse a la clase proletaria porque existen muchas luchas y luchadores por razones ubicadas más allá de los compartimientos económicos, esto es, el feminismo, la sexualidad alternativa, la defensa de los animales no humanos, la confrontación al racismo, la homofobia, la exclusión social, entre otras; el sostenimiento de una organización de profesionales revolucionarios convertidos en una lúcida e iluminada vanguardia a conducirnos al paraíso perdido; el valor de la mercancía calculado sobre la plusvalía como apropiación del resultado del trabajo por parte del capitalista, lo cual ha sido minimizado cuando existen otras razones intervinientes en ello como la tecnología; y las utopías teleológicas, vale decir, la esperanza finalista tangible solo cuando se alcance la revolución a pesar de que cada paso dado puede estimarse como una utopía inmediata con eventual mayor valor que la del resultado.

Otras organizaciones políticas pretenden haber avanzado al abandonar el marxismo para abrazar posturas eminentemente socialdemócratas. Los llamados eurocomunistas como el M.A.S. en Venezuela han revisado sus postulados y encontrado al esquema de la Segunda Internacional como panacea pero después de un siglo. Carlos Castañeda, el canciller de Vicente Fox, y Teodoro Petkoff, el ministro de planificación de Rafael Caldera, han manifestado que hay dos izquierdas: una borbónica la cual no olvida ni aprende; y otra moderna, participante en el establecimiento, tesis que no compartimos en absoluto porque es más compleja la discusión. Esas dos opciones no son distintas, son matices de su posición respecto al poder.

Y los más pedestres se han avenido a ocupar escaños parlamentarios y a obtener cuotas de poder para darle razón de ser a su existencia a posteriori de una militancia fundamentalista, como fue el caso de Joaquín Villalobos al pasar de comandar al grupo guerrillero más duro en El Salvador, a ser un especialista en soluciones alternativas de los conflictos y en tal función fue asesor de Uribe en Colombia. La política se ha dirigido al ejercicio del pragmatismo en una simbiosis con negocios, prebendas y sinecuras.

Otro agente importante para expresar el rezago de la izquierda en muchas naciones del hemisferio ha sido el haber perdido demasiado tiempo en alianzas antifascistas siguiendo las órdenes de la Tercera Internacional, mientras los otros movimientos estuvieron ocupados vinculándose al electorado y al pueblo, como los miembros del Club del Caribe, Rómulo Betancourt durante el trienio adeco; Pepe Figueres después de la guerra civil costarricense; el Partido Aprista Peruano y su fundador Víctor Raúl Haya de la Torre, enfrentado a los militares peruanos, Velasco Ibarra en Ecuador; Grau San Martín y Prío Socarrás en la Cuba prerrevolucionaria, el panameño Arnulfo Arias y Muñoz Marín con su Estado Libre Asociado en Borinquen.

Es también una circunstancia a considerar en esta derrota la falta de discusión y la carencia de referencias internacionales que no fueran las oficiales, léase el marxismo fosilizado. Apenas si George Luckacks y Gramsci, fueron permitidos además de los clásicos Karl Marx, Federico Engels, Lenin, Stalin y Mao. Se perseguía y proscribió a León Trotski, los consejistas como Antoine Pannekoek, Otto Ruhle, Paul Mattick y Karl Korsch, los marxistas críticos como Castoriadis y los espartaquistas como Rosa Luxemburgo, Karl Liebnetz y Clara Zetkin. Demás está decir que los pensadores ácratas del siglo diecinueve y el veinte no fueron promovidos e incluso ciertas obras de Marx como los Grundrisse y los Manuscritos Económicos Filosóficos de 1844 estuvieron escondidos por muchísimo tiempo. Es un segmento político que no genera ideas y por ende, no tiene imaginación y se hunde en el más pedestre pragmatismo. 

Last but no least, hay una razón que hubiese servido para conquistar el poder pero haciendo un empleo absoluto de él, ha impedido ver a la izquierda como una luz en América Latina. Es la mentalidad totalitaria comparable solo al fascismo. La dictadura del proletariado es un eufemismo para referirse al Estado autoritario con pensamiento único y demuestra que el autoritarismo no corresponde solo a la derecha.

Adicional a lo anterior, hay otra siniestra partícipe de todas las aberraciones de la democracia populista. La corrupción, los negocios políticos, culturales y sociales, la burocratización, los arreglos a trastienda y el electoralismo, son manifestaciones de este segmento converso al stablishment

Una apreciación en perspectiva nos indica que independientemente de quien ejerza el mandato hay espacios limitados para su accionar, esto es, los linderos de la gestión están determinados por el esquema político existente. Y la democracia representativa da para eso y mucho más. Es el poder la quintaesencia del problema.

Definitivamente la izquierda ha devenido en un fracaso en Latinoamérica desde el ángulo democrático, institucional y de calidad revolucionaria. Ha sido un remedo de la derecha que tanto ha criticado pero llegado el momento de entrar en las ergástulas del poder su comportamiento se ajusta a los paradigmas de unas prácticas políticas bien definidas y establecidas.        

Estimamos que lo más trascendente es comprender la dimensión de la tragedia latinoamericana. Radica en el poder como andamiaje de dominación y presentando en esta región los matices de la precariedad institucional propios de la periferia. La derecha neoliberal, la socialdemocracia clásica y la radicalizada, el marxismo tradicional, las posturas revolucionarias al margen de la notariada y el populismo, son a todo evento los efluvios de administración, gestión o gerencia de una estructura de poder con perímetros bien definidos, suerte de agujeros negros capaces de ejercer gravedad sobre todo incluyendo ondas como la luz o a las ideologías radicales.

Todo jacobinismo termina en bonapartismo, dice la máxima de la fraseología crítica y todo entrismo concluye en una dilución en la atmósfera supuestamente a cambiar. La representación, como gran valor de la revolución liberal perfeccionada con la revolución gloriosa en Inglaterra, está en crisis y requiere ser reemplazada por un esquema estructuralmente diferente pero no con las praxis del socialismo autoritario que indefectiblemente desemboca en las oprobiosas experiencias harto conocidas.

Los retos presentados son complejos mas lo nítido es que las iniciativas hasta ahora conocidas por Iberoamérica no han servido para una transformación social sino para sumergirnos en los cavernosos escenarios de los matices del espectro político organizado además de no haber influido en mejorar la calidad de vida de la gente así como tampoco se ha construido espacios de libertad. Es la utopía inmediata y mediata latente. Es el horizonte del mar que se va desplazando en la medida del transitar. Como expresaba Eduardo Galeano:

“Ella está en el horizonte. 
Me acerco dos pasos, 
ella se aleja dos pasos más. 
Camino diez pasos 
y el horizonte se corre 
diez pasos más allá. 
Por mucho que yo camine 
nunca la voy a alcanzar. 
¿Para qué sirve la utopía? 
Sirve para eso: 
para caminar”.

Humberto Decarli | Abogado, activista social y miembro de la redacción de El Libertario.
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