Venezolanos indocumentados

Cómo han cambiado los tiempos. Ahora el país rico es Colombia y los invasores e indocumentados somos venezolanos y me temo que los deportados seamos los de este lado del Arauca vibrador.

Cómo han cambiado los tiempos. Ahora el país rico es Colombia y los invasores e indocumentados somos venezolanos y me temo que los deportados seamos los de este lado del Arauca vibrador.

 

Nunca presencié deportaciones masivas hacia Colombia, a excepción de las que hizo este Régimen recientemente

 

Alfredo Michelena / El Nuevo País

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Me impactaron mucho las declaraciones del presidente colombiano Juan Manuel Santos cuando a raíz de la reapertura fronteriza dijo que había “problemas de invasiones en diferentes municipios, ciudades, de venezolanos que vienen y que no regresan”.

Es el reverso de lo que experimentamos los venezolanos durante la mitad del siglo pasado cuando millones de colombianos se vinieron a vivir aquí huyendo de la violencia y en búsqueda de un futuro mejor. Entiendo que el asunto es difícil de digerir.

Aquí se creó una tirria anticolombiana -que históricamente viene de la separación de (la Gran) Colombia. Que si son ladrones, que si los barrios populares están llenos de colombianos, que si allí izan su bandera. Y en verdad, me consta por mis estudios de migración y pobreza urbana y rural que muchos venían a poblar los barrios (invasiones) y a trabajar en el campo como peones, en su mayoría indocumentados.

Cerca del cuarto de millón de indocumentados que matriculó Luis Herrera Campins, en los años 80, casi un 90% eran colombianos. Supe de colombianos que devolvían en las alcabalas pero nunca presencié deportaciones masivas hacia Colombia, a excepción de las que hizo este Régimen recientemente.

Desde la COPAF (Comisión Presidencial de Asuntos Fronterizos… con Colombia) el tema que más se planteaba era el de la legalización de los colombianos indocumentados, no el de las deportaciones.

Cómo han cambiado los tiempos. Ahora el país rico es Colombia y los invasores e indocumentados somos venezolanos y me temo que los deportados seamos los de este lado del Arauca vibrador. Qué tristeza.

La peor desgracia que le puede pasar a un adulto es verse obligado a vivir en otro país. Para los griegos una de las mayores penas era el ostracismo, curiosa práctica que se hacía para expulsar a los ciudadanos que pudieran poner en peligro la democracia o fueran culpables de acumular exceso de poder.

Santos escogió, como otros presidentes de la región -hago la excepción de Uribe, sobre todo al final de su mandato- amoldarse al chavismo. Quiero entender que fue un maridaje necesario para llevar a la mesa de negociaciones a las FARC. Pero ahora que se ha logrado ese acuerdo, aunque falta el referéndum, sería prudente que Santos se libere de tal maridaje.

Claro que queda el tema de la guerrilla del ELN que se pasea por Venezuela. Pero estoy seguro de que le saldrá más “barato” resolver ese problema si el chavismo sale del poder. Si no prepárense porque iremos llegando más y más venezolanos indocumentados a esas queridas tierras, como llegaron ustedes a éstas.

Alfredo Michelena | Sociólogo, Msc Economía (London), diplomático, columnista , articulista de la revista Zeta y editor de Diplodemocracia.
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E-mail: alfredomichelena@gmail.com
Twitter: @Amichelena
 

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