Negociar con la dictadura

Para las dictaduras, y más cuando son militares o militaristas, la política es guerra y la oposición el enemigo a doblegar y/o destruir a riesgo de ser destruidos.

Para las dictaduras, y más cuando son militares o militaristas, la política es guerra y la oposición el enemigo a doblegar y/o destruir a riesgo de ser destruidos.

 

La única salida es ir a una confrontación no violenta para forzar una negociación y unas elecciones lo más pronto posible

 

Alfredo Michelena / El Nuevo País

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Venezuela no es una democracia. No basta “tener el récord mundial de elecciones”, como alega el Defensor del Pueblo.  Las dictaduras también tienen elecciones. Desde Pérez Jiménez hasta Saddam Hussein, las hicieron pero se aseguraron de ganarlas.

Pero si las hubo, ahora el régimen se niega a hacerlas. Si el régimen no llama a elecciones previstas para este año en la constitución –las regionales- ni permite ejercer el legítimo derecho de llamar a un referéndum es sin duda una dictadura, como Almagro lo ha afirmado. Bloquear el referéndum descalifica su legitimidad de desempeño así como la de origen, al violar el derecho a elegir. Menos somos una república: no hay separación de poderes. El TSJ anuló a la Asamblea Nacional.

En democracia se enfrentan adversarios los cuales aceptan los mecanismos de búsqueda del mayor consenso posible, para eso los Congresos, y de circulación de los partidos en el poder: elecciones libres y transparentes. Para las dictaduras, y más cuando son militares o militaristas, la política es guerra y la oposición el enemigo a doblegar y/o destruir a riesgo de ser destruidos. Mientras la MUD asume que el régimen es su contendor, éste considera que la MUD es su enemigo. Y “al enemigo ni agua”, como recordaba Diosdado Cabello.

La MUD no puede embarcarse en una confrontación violenta, donde el poder de las armas formales (FAN/milicias) e informales (colectivos/FARC/ FBL) lo tiene el régimen. El poder de la MUD está en ese voto que pretende anular el régimen al no llamar a elecciones. La única salida es ir a una confrontación no violenta para forzar una negociación y unas elecciones lo más pronto posible. Y en esto tenemos apoyo internacional. Para esa lucha es clave la confianza entre los líderes y los ciudadanos. Es allí donde trabaja mas duro el régimen metiendo cizaña y creando divisiones y dudas sobre los dirigentes de la MUD, que en casos consiguen eco en las filas de la oposición. Este fue el caso de las necesarias conversaciones entre la MUD y el régimen.

No hay que confundir negociación con armisticio. El chavismo aunque débil no está derrotado política y militarmente para hacerles aceptar una armisticio donde las condiciones las impone la oposición. Negociaciones tendrá que haber antes o después de su salida. Si es antes mejor  para todos pues el país dejará de desangrase. Si  después, se harán sobre una pila de cadáveres, incluyendo el del PSUV, y un país en ruinas. Es difícil negociar con una dictadura y más si es militar. Pero hay que insistir. Eso si, “a Dios rogando y con el mazo dando”.

Alfredo Michelena | Sociólogo, Msc Economía (London), diplomático, columnista , articulista de la revista Zeta y editor de Diplodemocracia.
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Twitter: @Amichelena
 

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