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Caracas / Venezuela - Martes 1/04/03
 
 

ENTREVISTA / Luis Giusti califica la medida de 'fundamental y oportuna'
Si Pdvsa va al paro el país colapsa en una semana
Roberto Giusti / El Universal - 24/11/02





El ex presidente de la empresa petrolera estatal asegura que la huelga cobra cada vez más adeptos dentro del holding

No reniega de su condición de director externo de la Shell ni tampoco de haber integrado un 'task force' de donde salió la política energética de Bush
(Foto Felipe Amilibia)

Despojado de su empaque tecnocrático, Luis Giusti pone al descubierto una fibra política y un talante disuasivo que, en realidad, siempre le acompañaron y sobre los cuales pudo motorizar un proceso de apertura petrolera que en su momento parecía un imposible. Convertido en una de las bestias negras del régimen, se vio forzado al exilio en busca de horizontes laborales y ahora, entre Washington y Caracas, pero cada vez más acá que allá, salta las barreras de su campo específico de acción y por primera vez se interna en los pantanosos terrenos de la política pura y dura.

--¿La oposición abrió un compás de 10 días respondiendo a una solicitud de Gaviria. ¿En qué puede cambiar las cosas ese diferimiento del paro?

--Esa decisión le da mayor fuerza al paro, demuestra madurez política y permite una mejor planificación. Al mismo tiempo, Carlos Ortega advirtió que la posposición responde al deseo de darle una nueva oportunidad al diálogo, pero que no debe verse como una señal de debilidad, pues ante cualquier nueva irracionalidad del Gobierno el paro se adelantaría.

--Según el Gobierno, se trata de una medida golpista.

--El impacto que les ha producido el anuncio del paro es evidente en representantes del oficialismo. Y evidentemente contrariados, Aristóbulo Istúriz y María Cristina Iglesias han llegado a tildarlo de golpista. Tenemos informaciones oficiosas, pero fidedignas, de que Gaviria, en privado, ha dicho que el Gobierno no tiene ninguna disposición al diálogo y que él está a punto de tirar la toalla. No estoy seguro de las eventuales implicaciones, pero, en todo caso, de ocurrir, sería una muestra de la intransigencia del Gobierno. El paro ha recobrado un renovado impulso y, sin desestimar los riesgos, se trata de una iniciativa fundamental y oportuna en la búsqueda de una solución a la crisis política.

--¿No resulta una medida prematura en la que arriesga mucho y se puede perder todo?

--El punto más importante en favor del paro es que su presentación ante el país ha cambiado. Aunque se dice que posiblemente se convierta en indefinido, los voceros de la oposición, en particular Carlos Ortega, han reiterado que su duración dependerá de la evolución de las cosas. Ahora, hay riesgos. La decisión de enfrentar con ese recurso a un gobierno que está de espaldas al país debe ofrecer garantías de eficacia. La huelga indefinida es un recurso de última instancia que exige un alto nivel de organización y apoyo.

--En abril la huelga de Pdvsa desencadenó el paro. Ahora ocurre lo contrario. ¿No fracasaría la convocatoria si los petroleros no la acatan masivamente?

--La participación de Pdvsa en el paro es determinante y si ésta no se suma, el riesgo de que no funcione es muy alto. Pero tenemos informaciones confiables de que en la industria el paro está cobrando más adeptos y mayor fuerza. En ese sentido también ayuda el compás de espera.

--En abril, por lo ocurrido el 11, no hubo oportunidad de probar hasta qué punto la paralización de Pdvsa podía afectar la estabilidad política y el funcionamiento del país.

--¿Con Pdvsa parada, en cuánto tiempo colapsaría el país desde el punto de vista energético y financiero?

--En Pdvsa están la nómina mayor y la contractual. Todas las operaciones son conducidas por la segunda bajo la supervisión de la primera. Para parar la industria es necesario que la nómina contractual deje de trabajar. Cuando esto ocurre, hay operativos de contigencia en los cuales la nómina mayor asume esas tareas. Pero si la nómina mayor no activa la contingencia, la paralización es casi inmediata. Cuestión de dos o tres días.

--Se paraliza el transporte y nos quedamos sin agua y sin luz.

--Lo primero que empieza a sufrir es el embarque de crudo de exportación. Luego se paraliza el suministro de las plantas de distribución, de donde sale la gasolina y el diesel que alimentan la flota de transporte nacional. De manera que ahí todo comienza a depender de la cantidad de combustible que tengan en sus tanques las 1.580 estaciones de servicio del país. El otro componente son los productos refinados, cuya falta se haría sentir casi de inmediato. Sobre los efectos económicos, los tiempos son distintos y sólo un mes después de la suspensión de las operaciones comienzan los problemas con la facturación.

--¿Qué pasaría con el gas transportado a las plantas que suministran electricidad a las grandes ciudades?

--En su mayor parte el gas viene asociado con el petróleo. Al dejar de fluir el crudo se detienen las plantas de compresión y, si no hay petróleo, no hay gas. En conclusión, si las dos nóminas participan en el paro, hay crisis en cuestión de una semana. Pero si la nómina mayor activa el mecanismo de contingencia, la crisis se demora unas tres semanas.

--Pero tú afirmas que el paro cogió fuerza en Pdvsa.

--Fedepetrol está dividida y algunos de sus directivos se concertaron con el Gobierno para obtener un contrato colectivo jugoso que podría sesgar algunas posiciones. Pero Carlos Ortega no sólo es un dirigente nacional de primera línea, sino el líder sindical petrolero con mayor peso dentro de la industria. Pienso que este factor inclinará a los trabajadores a favor del paro.

--En síntesis, en una semana el país colapsa.

--Sí. Habría una crisis profunda de escasez de combustibles y se comenzaría a declarar fuerza mayor en todos los contratos de suministro.

--Qué pasaría si el Presidente dice 'no me voy'.

--En ese caso la correlación de fuerzas en el país cambia y el Presidente no tendría el apoyo del cual goza hoy en día. El país no se aferraría a un gobierno en una situación tan grave como esa.

--¿No resulta menos onerosa para el país la salida electoral?

--En primera instancia sí. Pero no veo con mucha claridad la evolución de la mesa de negociaciones. El discurso descalificador del oficialismo y su actitud violenta no se compadecen con el espíritu que debe reinar en las conversaciones. Aquí hay una gran interrogante sobre la buena voluntad de los representantes del Gobierno para llegar a acuerdos. Por eso no estoy seguro de los resultados. Además de que elementos como la verdad que se debe conocer y la justicia que se debe aplicar, en relación con los hechos del 11 de abril, no son negociables.

--El asunto es que cualquier salida distinta a la electoral implica la intervención militar.

--Podría imaginarme un referendo consultivo con un mensaje tan claro que lleve a renunciar al Presidente. No digo que ocurra, pero ahí está De la Rúa en la Argentina.

--¿No son diferentes la mentalidad democrática de De la Rúa y la autoritaria de Chávez?

--Exacto. Es un escenario improbable, pero pudiera ocurrir. Yo aspiraría a que algún tipo de luz ilumine a estas personas que se aferran al poder.

--¿No sería dañino para el país que un gobierno autoritario sea depuesto por otro producto de una intervención militar?

--Estoy en total desacuerdo con una intervención militar como punto de partida. La admirable movilización de la sociedad civil prueba como, con todos sus males, este proceso ha hecho madurar a un pueblo, capaz de asumir su responsabilidad y de abrir los ojos ante una nueva realidad.


 
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