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ENTREVISTA
/ Luis Giusti califica la medida de 'fundamental y oportuna'
Si
Pdvsa va al paro el país colapsa en
una semana
Roberto
Giusti / El
Universal - 24/11/02
El
ex presidente de la empresa petrolera estatal asegura que la huelga
cobra cada vez más adeptos dentro del holding
No reniega de su condición de director externo de
la Shell ni tampoco de haber integrado un 'task force' de
donde salió la política energética de Bush
(Foto Felipe Amilibia)
Despojado
de su empaque tecnocrático, Luis Giusti pone al descubierto
una fibra política y un talante disuasivo que, en realidad,
siempre le acompañaron y sobre los cuales pudo motorizar
un proceso de apertura petrolera que en su momento parecía
un imposible. Convertido en una de las bestias negras del régimen,
se vio forzado al exilio en busca de horizontes laborales y ahora,
entre Washington y Caracas, pero cada vez más acá
que allá, salta las barreras de su campo específico
de acción y por primera vez se interna en los pantanosos
terrenos de la política pura y dura.
--¿La
oposición abrió un compás de 10 días
respondiendo a una solicitud de Gaviria. ¿En qué puede
cambiar las cosas ese diferimiento del paro?
--Esa
decisión le da mayor fuerza al paro, demuestra madurez política
y permite una mejor planificación. Al mismo tiempo, Carlos
Ortega advirtió que la posposición responde al deseo
de darle una nueva oportunidad al diálogo, pero que no debe
verse como una señal de debilidad, pues ante cualquier nueva
irracionalidad del Gobierno el paro se adelantaría.
--Según
el Gobierno, se trata de una medida golpista.
--El
impacto que les ha producido el anuncio del paro es evidente en
representantes del oficialismo. Y evidentemente contrariados, Aristóbulo
Istúriz y María Cristina Iglesias han llegado a tildarlo
de golpista. Tenemos informaciones oficiosas, pero fidedignas, de
que Gaviria, en privado, ha dicho que el Gobierno no tiene ninguna
disposición al diálogo y que él está
a punto de tirar la toalla. No estoy seguro de las eventuales implicaciones,
pero, en todo caso, de ocurrir, sería una muestra de la intransigencia
del Gobierno. El paro ha recobrado un renovado impulso y, sin desestimar
los riesgos, se trata de una iniciativa fundamental y oportuna en
la búsqueda de una solución a la crisis política.
--¿No
resulta una medida prematura en la que arriesga mucho y se puede
perder todo?
--El
punto más importante en favor del paro es que su presentación
ante el país ha cambiado. Aunque se dice que posiblemente
se convierta en indefinido, los voceros de la oposición,
en particular Carlos Ortega, han reiterado que su duración
dependerá de la evolución de las cosas. Ahora, hay
riesgos. La decisión de enfrentar con ese recurso a un gobierno
que está de espaldas al país debe ofrecer garantías
de eficacia. La huelga indefinida es un recurso de última
instancia que exige un alto nivel de organización y apoyo.
--En
abril la huelga de Pdvsa desencadenó el paro. Ahora ocurre
lo contrario. ¿No fracasaría la convocatoria si los
petroleros no la acatan masivamente?
--La
participación de Pdvsa en el paro es determinante y si ésta
no se suma, el riesgo de que no funcione es muy alto. Pero tenemos
informaciones confiables de que en la industria el paro está
cobrando más adeptos y mayor fuerza. En ese sentido también
ayuda el compás de espera.
--En
abril, por lo ocurrido el 11, no hubo oportunidad de probar hasta
qué punto la paralización de Pdvsa podía afectar
la estabilidad política y el funcionamiento del país.
--¿Con
Pdvsa parada, en cuánto tiempo colapsaría el país
desde el punto de vista energético y financiero?
--En
Pdvsa están la nómina mayor y la contractual. Todas
las operaciones son conducidas por la segunda bajo la supervisión
de la primera. Para parar la industria es necesario que la nómina
contractual deje de trabajar. Cuando esto ocurre, hay operativos
de contigencia en los cuales la nómina mayor asume esas tareas.
Pero si la nómina mayor no activa la contingencia, la paralización
es casi inmediata. Cuestión de dos o tres días.
--Se
paraliza el transporte y nos quedamos sin agua y sin luz.
--Lo
primero que empieza a sufrir es el embarque de crudo de exportación.
Luego se paraliza el suministro de las plantas de distribución,
de donde sale la gasolina y el diesel que alimentan la flota de
transporte nacional. De manera que ahí todo comienza a depender
de la cantidad de combustible que tengan en sus tanques las 1.580
estaciones de servicio del país. El otro componente son los
productos refinados, cuya falta se haría sentir casi de inmediato.
Sobre los efectos económicos, los tiempos son distintos y
sólo un mes después de la suspensión de las
operaciones comienzan los problemas con la facturación.
--¿Qué
pasaría con el gas transportado a las plantas que suministran
electricidad a las grandes ciudades?
--En
su mayor parte el gas viene asociado con el petróleo. Al
dejar de fluir el crudo se detienen las plantas de compresión
y, si no hay petróleo, no hay gas. En conclusión,
si las dos nóminas participan en el paro, hay crisis en cuestión
de una semana. Pero si la nómina mayor activa el mecanismo
de contingencia, la crisis se demora unas tres semanas.
--Pero
tú afirmas que el paro cogió fuerza en Pdvsa.
--Fedepetrol
está dividida y algunos de sus directivos se concertaron
con el Gobierno para obtener un contrato colectivo jugoso que podría
sesgar algunas posiciones. Pero Carlos Ortega no sólo es
un dirigente nacional de primera línea, sino el líder
sindical petrolero con mayor peso dentro de la industria. Pienso
que este factor inclinará a los trabajadores a favor del
paro.
--En
síntesis, en una semana el país colapsa.
--Sí.
Habría una crisis profunda de escasez de combustibles y se
comenzaría a declarar fuerza mayor en todos los contratos
de suministro.
--Qué
pasaría si el Presidente dice 'no me voy'.
--En
ese caso la correlación de fuerzas en el país cambia
y el Presidente no tendría el apoyo del cual goza hoy en
día. El país no se aferraría a un gobierno
en una situación tan grave como esa.
--¿No
resulta menos onerosa para el país la salida electoral?
--En
primera instancia sí. Pero no veo con mucha claridad la evolución
de la mesa de negociaciones. El discurso descalificador del oficialismo
y su actitud violenta no se compadecen con el espíritu que
debe reinar en las conversaciones. Aquí hay una gran interrogante
sobre la buena voluntad de los representantes del Gobierno para
llegar a acuerdos. Por eso no estoy seguro de los resultados. Además
de que elementos como la verdad que se debe conocer y la justicia
que se debe aplicar, en relación con los hechos del 11 de
abril, no son negociables.
--El
asunto es que cualquier salida distinta a la electoral implica la
intervención militar.
--Podría
imaginarme un referendo consultivo con un mensaje tan claro que
lleve a renunciar al Presidente. No digo que ocurra, pero ahí
está De la Rúa en la Argentina.
--¿No
son diferentes la mentalidad democrática de De la Rúa
y la autoritaria de Chávez?
--Exacto.
Es un escenario improbable, pero pudiera ocurrir. Yo aspiraría
a que algún tipo de luz ilumine a estas personas que se aferran
al poder.
--¿No
sería dañino para el país que un gobierno autoritario
sea depuesto por otro producto de una intervención militar?
--Estoy
en total desacuerdo con una intervención militar como punto
de partida. La admirable movilización de la sociedad civil
prueba como, con todos sus males, este proceso ha hecho madurar
a un pueblo, capaz de asumir su responsabilidad y de abrir los ojos
ante una nueva realidad.
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