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Cómo
la CIA controla Petróleos de Venezuela
Ralph
Alexander Foster y Tulio Monsalve / Brecha, Uruguay - 05/01/03
Intesa,
empresa que integra Petróleos de Venezuela (PDVSA) con la
estadounidense SAIC, controla toda la información de la estatal
venezolana. Fue un proyecto promovido por la llamada "nómina
mayor" y pone en manos de SAIC, fachada de organismos de seguridad
estadounidenses, toda la información e inteligencia.
Intesa
nació en 1999 de la unión de PDVSA y la trasnacional
Science Applications International Corporation (SAIC) para crear
una empresa de outsourcing en materia de informática. El
capital inicial lo aportó Venezuela, que sólo tuvo
derecho al 40 por ciento de las acciones. La misión
de la empresa -obviamente no la que se publicitó- era la
de controlar la información de todas las computadoras de
PDVSA. La justificación fue que bajo ese esquema
los costos en los servicios de computación descenderían
drásticamente. Pero no sucedió así, y en estos
momentos SAIC cobra a su socia PDVSA cerca de 80 millones de dólares.
Lo
más importante es que Intesa controla toda la información
vital de PDVSA. La maneja y hasta la puede intervenir a voluntad
y sin reparos. Sus servidores alojan todos los datos financieros,
técnicos, presupuestarios y de negocios de la empresa.
Puede, tal y como amenazan regularmente, hasta hacerla desaparecer
creando un caos de magnitudes inusitadas. En el mundo tal actitud
no sorprende: SAIC suele actuar de forma arbitraria e impune.
Las
ganancias anuales de SAIC son de 2 mil millones de dólares
y en un 90 por ciento provienen de contratos con el gobierno estadounidense
en el área de defensa e inteligencia.
El giro actual de negocios de Intesa en América Latina es
de más 300 millones de dólares y es la empresa más
grande en provisión de servicios de tecnología de
información en la región.
Su
presidente en Venezuela es Pablo Orsolani, empresario que tiene
muchos negocios, como la construcción -con su socio Foster
Wheelers- de una planta productora de hidrógeno (sirve para
reducir contenidos de azufre en el petróleo para mejorar
su calidad y precio) al costo de 50 millones de dólares.
Lo malo es que todos son con PDVSA y siempre con su socio SAIC.
UN
EQUIPO DE ASALTO
El
control en el campo de la informática de PDVSA lo mantiene
Intesa, que es un proyecto promovido por los "expertos"
de la llamada nómina mayor de la empresa estatal venezolana.
A estos gerentes parece que ya no les alcanza con tener el control
informático de la estatal, sino que tienen pretensiones políticas,
para lo cual se han asociado a algunos financistas venezolanos como
Tobías Carrero Nácar (Multinacional
de Seguros), y tienen como mentor y orientador político a
Luis Miquilena, quien fue ministro del Interior
del gobierno de Hugo Chávez y presidente de la Asamblea Nacional
Constituyente.
Este
equipo busca varios objetivos: controlar la información y
los negocios de la industria; vigilar la dirección política
del saboteo petrolero, mantener relación con los grupos de
poder económico y político asociados a SAIC en Estados
Unidos; y dar cohesión a los intereses de los empresarios
criollos cuya meta es mantener sus negocios con la industria o los
que deriven de la futura liquidación de PDVSA.
SAIC,
socia de Intesa, está sindicada en Estados Unidos como poseedora
del cuerpo directivo más selecto de los ex militares de inteligencia
del ejército. Cuenta entre sus administradores a
antiguos secretarios de Defensa, como William Perry y Melvin
Laird, y los más importante ex directores de la
CIA, John Deutsch y Robert Gates, entre otros.
Actualmente
tiene como administradores al general Wayne Downing
(quien fue comandante en jefe de las fuerzas especiales de Estados
Unidos), al general Jasper Welch (ex coordinador
del Consejo Nacional de Seguridad), y al almirante Bobby
Ray Inman, ex director de la Agencia Nacional de Seguridad
y antiguo director de la CIA.
El
actual presidente de SAIC, J R Beyster, es miembro
del Comité Asesor de Seguridad en Telecomunicaciones. Se
trata de una pieza importante en el sistema de identidad y seguridad
nacional estadounidense, un organismo transversal de 30 personas
que reúne a los diferentes miembros de los servicios secretos
de Estados Unidos, y que está asociado con los dueños
de las sociedades privadas de producción de tecnologías
vinculadas a las comunidades de control y espionaje de las comunicaciones.
Además,
SAIC es la encargada de desarrollar el sistema informático
de defensa del Departamento de Defensa de Estados Unidos,
y está instalada en los centros de decisión de las
principales empresas petroleras del mundo, como bp-Amoco, la principal
competencia internacional de PDVSA. SAIC ha ganado los contratos
más importantes para el diseño de los sistemas de
defensa y ataque aeroespacial mundial del gobierno de Estados Unidos.
No hay forma militar que no conozca y controle.
NOMBRES
QUE DAN MIEDO
Sin
duda es por el nombre de sus directores que SAIC ha conseguido sus
contratos con la administración estadounidense. Veamos algunos
de ellos: almirante Bobby Inman, director principal
de la CIA; Melvin Laird, secretario de Defensa
del ex presidente Richard Nixon; general retirado Max Thurman,
comandante de la invasión de Panamá, y Donald
Hicks, jefe de investigaciones del Pentágono. A
estos "tradicionales" hay que agregar nuevos miembros
del directorio: Robert Gates y John Deutsch,
ex directores de la CIA; y William Perry, ex secretario
de Defensa.
Hay
muchas preguntas que surgen. Por ejemplo ¿por qué
nunca se han discutido las bases de la negociación realizada
para crear a Intesa?; ¿cuáles son los beneficios que
produce Intesa a PDVSA? No se sabe a ciencia cierta quién
representa a Intesa en Venezuela ni quién tiene el control
de Intesa dentro de PDVSA. Tampoco quién es el correo
entre los intereses de Intesa y los grupos estadounidenses del más
alto poder, aunque pareciera ser el ex presidente de la estatal
venezolana y actual asesor de Bush en materia energética,
Luis Giusti.
Una
pregunta común en Washington es cómo se relaciona
esta empresa con una serie de personas de la estatal petrolera venezolana
y qué papel ha jugado la embajada venezolana en la capital
estadounidense en este proceso.
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