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Los
daños del paro petrolero
Julio
César Centeno - 03/01/03
El
gobierno nacional se encuentra en la obligación de normalizar
las actividades de Petróleos de Venezuela (PDVSA), y ejercer
las acciones judiciales y extrajudiciales que sean necesarias contra
los responsables del daño patrimonial que ha generado el
paro petrolero.
El daño patrimonial comprende al menos tres aspectos fundamentales.
Primero, la pérdida de ingresos. Sólo
por concepto de factura petrolera, las pérdidas se estiman
en aproximadamente 50 millones de dólares diarios (Venezuela
ha dejado de percibir mas de 1.200 millones de dólares en
factura petrolera sólo en los primeros 25 días efectivos
de paro petrolero). Si se toman en consideración las pérdidas
colaterales, por la paralización forzosa de otras empresas
básicas por falta de combustible, o la pérdida del
valor agregado en otras empresas de la cadena de comercialización,
las pérdidas totales pueden superar los 2.000 millones de
dólares en los primeros 25 días de paro petrolero.
En segundo lugar se encuentran los daños a equipos
y sistemas de la industria petrolera, causados con premeditación
y alevosía por los gerentes de PDVSA involucrados en el paro
petrolero.
En tercer lugar se encuentran los daños causados
a la sociedad venezolana, al impedírsele el ejercicio
pleno de derechos fundamentales consagrados en la constitución
nacional, al amenazársele su seguridad y al impedírsele
el acceso a servicios públicos de vital importancia para
la vida cotidiana.
PDVSA es la principal fuente de divisas para Venezuela. El ingreso
petrolero representa mas de la mitad del ingreso nacional, y un
tercio del producto interno bruto. Del ingreso petrolero depende
la estabilidad económica del país, la balanza de pagos,
las finanzas públicas, el funcionamiento del estado y el
mantenimiento de servicios de vital importancia para todos los venezolanos:
educación, salud, transporte, seguridad social, energía,
infraestructura, producción y distribución de alimentos,
entre otros. El funcionamiento ininterrumpido de la industria
petrolera es de vital importancia para el país.
La interrupción intencional y premeditada de la actividad
petrolera es un atentado contra la estabilidad social, económica
y política de la Nación. Atenta contra los intereses
patrimoniales del país, lesiona su estabilidad y su soberanía
económica, y afecta derechos fundamentales e impostergables
de la sociedad venezolana.
En consecuencia, es obligación del gobierno nacional tomar
las medidas que sean necesarias para restablecer el normal funcionamiento
de la industria petrolera, con el fin de defender la estabilidad
económica de la Nación y garantizarle a la población
la continuidad de servicios públicos vitales que dependen
de esa industria.
Es también obligación de los poderes públicos
ejercer las acciones judiciales y extrajudiciales que sean necesarias
contra los responsables del daño patrimonial que ha generado
el paro petrolero. Esto incluye a los gerentes y directores de PDVSA
involucrados en esta acción contra el patrimonio nacional,
contra la estabilidad de la Nación, y contra los intereses
colectivos de todos los venezolanos.
De la misma manera, es obligación de los poderes públicos
ejercer acciones contra los funcionarios de la industria petrolera
involucrados en los daños intencionales y premeditados a
las instalaciones y sistemas operativos de PDVSA.
Según el periodista Eleazar Díaz Rangel, director
del periódico Ultimas Noticias, entre los daños ocasionados
a las instalaciones petroleras, con el fin de impedir su reactivación
por los trabajadores de PDVSA, se encuentran las siguientes:
En el centro refinador de Paraguaná, los ejecutivos huelguistas
interrumpieron el bombeo de gas mediante la colocación de
piezas que cerraron el proceso de distribución.
En el centro de llenado y distribución de Carenero causaron
rotura a los aisladores eléctricos.
En la planta de Anaco, paralizaron el sistema de órdenes
de compra y escondieron elementos necesarios para su funcionamiento.
En los llenaderos de Yagua, El Palito, Bajo Grande y Guatire, fueron
cambiadas las claves de acceso, se alteró el código
del programa, cortaron cables, sustrajeron equipos y se impartieron
a los buques instrucciones paralelas a las oficiales.
La planta de llenado de El Vigía sufrió el cambio
de las claves para el acceso al sistema automatizado, además
del secuestro de las llaves de la instalación.
En la planta de distribución de Barquisimeto fue destruido
el computador central, se vaciaron seis tanques de combustible y
fue bloqueado el acceso a la sala eléctrica.
En la oficina de Nominaciones, los saboteadores se apoderaron de
las claves para las órdenes de carga y descarga de los buques.
En las unidades de Punta de Mata, plantas del Norte del estado Monagas
y la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, los gerentes obligaron
a los trabajadores a retirarse de sus puestos de trabajo.
Otros actos reportados de sabotaje incluyen (Ultimas Noticias
29-12-02):
San
Tomé. Por falta de facturación de Deltaven se despacharon
sólo dos gandolas, pese a su capacidad para 80 gandolas diarias.
Punta de Mata. Ausentismo de supervisores en planta de Jusepín.
Puertos de Altagracia: Capitanes de remolcadores no llevaron a puerto
a tres buques para ser cargados. El personal de puerto se quedó
esperándolos.
Es también obligación de los poderes públicos
ejercer acciones penales por la estafa, continua y agravada,
de que ha sido objeto la Nación por la profunda corrupción
en la administración de la renta petrolera en los últimos
años, cuando el país recibió sólo una
fracción de la riqueza generada por la actividad petrolera.
Sólo en el año 2000, por ejemplo, la factura petrolera
superó los 50.000 millones de dólares. Pero
el 80% de ese monto se fugó en gastos corporativos y en transferencias
al capital petrolero internacional, mientras que los ingresos petroleros
al fisco nacional apenas alcanzaron los 10.000 millones de dólares.
Todas estas acciones corresponden a los poderes públicos
nacionales. Al poder ejecutivo le corresponde principalmente la
responsabilidad restituir el funcionamiento de la empresa petrolera,
mientras que a la Fiscalía General y a la Procuraduría
les corresponde tomar acciones judiciales y extrajudiciales contra
los responsables de los inmensos daños causados a la Nación
por el paro petrolero, dirigido a hundir a la sociedad venezolana
en la anarquía y el caos con el fin de derrocar a un gobierno
elegido democráticamente. La Corte Suprema de Justicia tiene
la responsabilidad de castigar, con toda la severidad que permitan
las leyes, a los responsables del abominable crimen cometido contra
la Nación Venezolana.
Finalmente, es responsabilidad de todos y cada uno de los ciudadanos
exigirle a los poderes públicos que cumplan con sus respectivas
responsabilidades, y apoyarlos en sus acciones, para asegurar que
crímenes como los que se han cometido a través de
este paro petrolero no queden impunes.
Sea oportuno recordar la sabía reflexión del Libertador:
"Hagamos triunfar a la justicia y triunfará
la libertad"
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