Cómo se fraguó el Golpe
de ultraderecha en
PDVSA
Anónimo
/ Soberania.info - 09/01/03 |
La
historia comenzó desde el mismo día del nombramiento
de Guaicaipuro Lameda (ver foto) como Presidente
de PDVSA en octubre del 2001. Ya desde la Oficina de Presupuesto
este nefasto señor, mantenía una posición de
competencia con el Presidente de la República, ya que en
conversaciones privadas indicaba que él era superior, era
un conspirador en pañales, sin base económica o soporte
político social. Su bendición fue el caer en PDVSA,
es decir se le entregó al conspirador más genuino
el poder que requería. Este poder lo aprovechó desde
el mismo día, en combinación con el otro conspirador
Oswaldo Contreras Maza, iniciaron un proceso de
amalgamamiento de las fuerzas más reaccionarias internamente
en PDVSA, para lo cual utilizaron a Luis Pacheco,
personaje vinculado a Carlos Castillo expresidente
de Maraven, a Luis Giusti y a Alberto Quirós
Corradi. De inmediato se conformó una fuerza de
choque ideológico en PDVSA que empezó actuar bajo
bastidores para conformar corrientes de opinión y de aproximación
a entes políticos en emergencia.
La
primera acción fue tomar las posiciones claves en PDVSA,
de esta manera desalojaron a la Junta Directiva de Ciavaldini
e impusieron a miembros del grupo tradicional de Giusti: Víncenzo
Panglione, Karl Mazeika y el eterno oportunista Eduardo
Praselj. Luis Pacheco se ubicó
en Planificación Corporativa y manejando la Oficina de la
Presidencia. De esta manera ubicaron al cerebro de las operaciones
del grupo golpista Luis Andrés Rojas como
VP de PDVSA Gas, ya que ese era un bastión básico
para el grupo de Ronald Pantín, Presidente
de Enron de Venezuela y vasallo de Luis Giusti y Calderón
Berti. De esta forma le ponían mano al negocio del
gas y a los proyectos futuros. Colocaron al otro cabecilla, el más
reaccionario y con mayor experiencia y formación político-ideológica,
ya que en su vida fluctúo de la izquierda de los 60 a la
ultraderecha de los 90 y el Opus Dei.
La
segunda acción fue una política sostenida de información
y de publicidad personal para Guaicaipuro Lameda,
para lo cual utilizaron todos los medios disponibles en PDVSA y
su organización de Asuntos Públicos, la cual con sus
vínculos con los medios armaron una campaña de imagen
del siniestro general, quien sin ninguna preparación gerencia¡,
fue llegado a ser calificado como uno de los gerentes más
brillantes de América latina. Fue una campaña costosa
pero que se ganó el afecto pecuniario de los medios, quienes
además encontraron en este militar anti-Chavez la figura
de confrontación tanto con el MEM como con el Presidente
mismo.
Ya
en Abril-Mayo del 2001, la conspiración se transformaba en
un plan real y de extensas vinculaciones. Quirós
Corradi, Calderón Berti, Miguel Henrique Otero y
otros se convirtieron en visitantes asiduos y asesores intelectuales
de Lameda. La casa de Mary Lizardo Directora de
Pequiven y casada con un militar miembro del Frente Institucional
Militar, se convirtió en un centro de discusión de
acciones, tanto internas como externas. De esta manera se fortalecieron
los lazos con el Grupo Santa Lucía, se le
dio apoyo de medios a Leopoldo López de
Chacao, a Salas Feo en Carabobo, a Capriles
Radonsky en Baruta, a Alfredo Peña
en Caracas.
Lameda
por su parte continuaba su trabajo con el sector militar, centrándose
su proceso de conversión en Efraín Vásquez
Velasco, como inspector General del Ejercito y luego como
Comandante General, de igual manera lo hizo con el Gral.
Rosendo, lo cual hacía en conjunto con Oswaldo Contreras
Maza (a Rosendo le emplearon una hija en la empresa INTESA,
la cual manejaba Contreras Maza), esas acciones tuvieron poco eco,
de modo que volvieron sus esfuerzos hacia el sector civil, para
lo cual Eduardo Praselj y Mary Lizardo contactaron
al exdictador Carmona Estanga, desarrollándose
una alianza que empezó a agregar elementos de diferentes
sectores, militares y civiles. A partir de ese momento Luis
Andrés Rojas y Francisco Bustillos, se convirtieron
en los comunicadores base, para contactar gente tanto en el gobierno
como en el sector petrolero y financiero externo.
El
gobierno a través de sus elementos de inteligencia le empezó
a seguir los pasos a Lameda y sus actividades subversivas, se descubrió
en detalle lo del financiamiento del Grupo Santa Lucia,
lo de las reuniones en New York, con Kissinger,
con Luis Giusti en Washington, con Carlos
Andrés Pérez en Miami, con dueños
de medios, con alta oficialidad del ejército y la Marina,
lo que aceleró su salida en febrero del 2001, después
de un periodo de conspiración velada de 5 meses, en el cual
no se comunicaba con el Presidente, hasta ese momento venía
desarrollando un trabajo de captación de Francisco
Uson Ramírez en Ocepre y luego en MinFinanzas (con
la ayuda de Francisco Bustillos como intermediario
con elementos del sector gobierno).
Por
su parte Edgar Paredes y Eduardo Praselj, estrechaban
sus vínculos con Carmona Estanga y otros
elementos en Fedecámaras y Asoquim, desarrollando
una estrategia de ataque en conjunto con los medios, en contra del
Acuerdo de Cooperación Energética con Cuba,
y en contra de la permanencia de Venezuela en la OPEP. Para esto
involucraron a Pedro Palma y a Herrera Vaillant,
los cuales empezaron en conjunto a hacer un trabajo de propaganda
activa con miembros de la Embajada Americana, Ia cual se transformó
en un bloque de acción de este sector en representación
de algunas multinacionales petroleras, a través del bufete
Mendoza Palacios, para lo cual Oscar Murillo
el consultor Jurídico de PDVSA estableció un plan
de acción de ataque a la nueva ley de Hidrocarburos, en defensa
de los contratos de la apertura petrolera. Entretanto Contreras
Maza a través de relaciones publicas de CITGO
abría fuegos en Washington en contra del gobierno venezolana
de Chávez y establecía los vínculos con el
grupo conspirador, con la coordinación de Luis Pacheco
y Luis Andrés Rojas y el amplio uso de Intesa y
de SAIC
en los USA, para contactos a distintos niveles de gobierno y grupos
de presión. Murillo respondía básicamente a
las instrucciones de Eduardo Praselj y de Carmona Estanga,
quienes conformaron el frente anti-ley de hidrocarburos.
Con
la salida de Lameda en febrero del 2002, (antes de su salida dijo
"si me sacan de aquí les paro a PDVSA"),
estas acciones pasaron a subversión abierta, con lo cual
Lameda y su grupo (Luis Andrés Rojas, Edgar Paredes,
Mary Lizardo, Francisco Bustillos, Eduardo Praselj, Oscar Murillo,
Armando Izquierdo y Luis Pacheco) arrancaron con el Plan
de desestabilización de PDVSA, el cual comenzaron con el
proceso de convencer a grupos de ejecutivos respecto a la acción
de solicitar el regreso de Lameda o tomar acciones obstructivas
en la empresa, la excusa utilizada posteriormente fue la designación
de la Nueva Junta Directiva (que incluía 3 claros exponentes
del Chavismo en PDVSA, como directores internos, incluyendo Argenis
Rodríguez, siendo este y Edgar Paredes
archienernigos políticos, mas el caso de Rafael Ramírez
quien tiene en Luis Andrés Rojas su archienemigo
político), esto representaba la pérdida de la primera
fuente de financiamiento del grupo golpista conformado alrededor
de Lameda y Carmona Estanca, así como del
grupo Santa Lucia. Negocios de Venoco se vieron
a riesgo, incluyendo su rol en nuevos proyectos en negociaciones
clandestinas con la filial de PDVSA, Proesca.
La
oportunidad fue aprovechada extensa e inmediatamente, como coadyudante
de la crisis política generada por el paro del 10 de Diciembre,
el llamado de Carmona Estanga y de Carlos
Ortega a Lameda, fue que ahora el papel era de PDVSA y
que había que actuar. De ahí se pasó a la constitución
de un Comando de Dirección del golpe en PDVSA, para lo cual
se organizaron militarmente mediante la figura de un Estado Mayor
(Mary Lizardo, Edgar Paredes. Ignacio Layrisse, Luis Pacheco,
Francisco Bustillos, Nelson Nava, Luis Andrés Rojas, Oscar
Murillo, Armando Izquierdo, y Eduardo Praselj). Estos a
su vez se constituyeron en jefes de Comandos por negocios, desarrollando
el mecanismo de un Comando de operaciones, para lo cual utilizaron
a subordinados de nivel medio pero claramente identificados políticamente
con las fuerzas golpistas y de afinidad extensa con Proyecto
Venezuela, Primero Justicia, Opus Dei y Tradición, familia
y Propiedad: Juan Santana, Juan Fernández, Horacio Medina,
Luis Pulgar, Eduardo Rosell, Ciro Izarra, Rogelio Lozada, Iván
Crespo, Heberto Navarro y Mary Mogollón) Estos se
convirtieron en los responsables de la estructuración de
asambleas por edificio, su alcance era metropolitano, buscando elementos
de más bajos niveles para asumir vocerías que calaran
hacia abajo, es cuando se incorporan otros empleados del más
bajo nivel, como Edgar Quijano, Ignacio Villamizar, Edgar
Eguí, María Elisa Hemández, María Elena
Sainé, Nelson Ruiz y Gonzalo Feijoo, todos con fuerte
adscripción política a partidos de oposición.
La
primera función fue el engaño a la mayoría
de los empleados de las nóminas mayor y Ejecutiva, y desarrollo
de rumores falsos sobre supuesta intervención política
de PDVSA, que vendrían gerentes y supervisores de la calle
, del partido quinta república, que a PDVSA la iban a saquear,
que se iban a bajar los salarios, que vendrían despidos en
masa de personal no afecto al gobierno, etc. En base a esto crearon
una unidad, que de inmediato transformaron en fuerza política
desestabiiizadora, recurriendo al argumento final de parar la industria
ya que la sociedad civil así lo pedía para poder salir
de Chávez, en este momento es cuando se declaran abiertamente
como no negociadores, ya que el verdadero problema no eran las designaciones
sino el cumplimiento de la fase final del Complot montado por Lameda,
Edgar Paredes junto a Mary Lizardo y su marido, Francisco Bustillos,
Juan Fernández, Luis Pacheco, Elías Santana, Carmona
Estanga, Herrera Vaillant, Ouirós Corradi, Calderón
Berti, Ronald Pantin, Leopoldo López, Leonor Mendoza de López,
Carlos Ortega, Karl Mazeika, Eduardo Praselj y Vincenzo Paglione,
más el ala militar controlada por Lameda como eran Vásquez
Velasco, Rosendo, Martínez de la GN, y Alfredo Peña.
Juan Fernández manejó con Mary
Mogollón y Horacio Medina con Marcos Rossi, la campaña
fascista de amedrentamiento y chantaje a los trabajadores neutrales
en el conflicto, les amenazaban con despidos, como traidores, les
amenazaban la familia, como en Paraguaná y en Puerto La Cruz.
Ragelio Lozada dirigía las operaciones en
Carabobo, en conjunto con el gobernador Salas Feo
y un grupo de Proyecto Venezuela, fue en Valencia
en donde se tomó la decisión de parar la refinería
El Palito, para lo cual Edgar Paredes solicitó
el apoyo de Salas Feo y Lameda se comunicaba con
el comandante de la guarnición de Carabobo, hubo discusiones
acaloradas y Lameda se dirigió al Comandante del Ejercito
y a cuadros en la Guardia nacional, para impedir acciones en contra
de huelguistas.
En
PDVSA Edgar Paredes, en contacto permanente con
Eduardo Praselj, manipulando a otros altos ejecutivos,
lo cual creó serias diferencias, se apoderó del proceso
de decisiones en Refinación y Comercio iniciando el plan
de subversión final que consistió en: Paralización
de refinerías, cierre de suministro local de gasolinas, paralización
de terminales de embarque, paralización de procesos de aprobación
de cartas de crédito para salida de buques, suministro en
aviación, con lo cual lograron la fase de caos acordada con
Elías Santana, y revisada por Lameda con
su grupo de militares comprometidos. Elías Santana
acordó mover el centro de acción de la Plaza Altamira
al Edificio de Chuao de PDVSA, y se inició el plan de la
marcha al palacio de Miraflores una vez que se consolidase el paro
general acuerdo logrado entre Carmona, Ortega y Lameda,
la señal era la declaratoria de paro indefinido. Ya desde
el inicio del conflicto en PDVSA, Armando izquierdo, Luis
Pacheco y Edgar Paredes en conjunto con Carmona aseguraron
la participación activa de Globovisión
en cada acción planificada por el grupo golpista. El enlace
con los medios eran Mary Mogollón y Carlos Caraballo,
quienes daban el aviso y los detalles al contacto en cada medio
comprometido.
Las
relaciones con la Embajada Americana la manejaban
Luis Pacheco y Edgar Paredes, era un ir y venir
más llamadas, el contacto era un militar de apellido MacCanon,
cuadrando el soporte de ésta, se reunieron con Shapiro
e indicaron al grupo conspirador que con sus sonrisas describían
el éxito de sus gestiones y punto (quedó el compromiso
del apoyo "tácito" a las acciones definitivas).
Este vinculo con la embajada se manejaba desde Washington, con el
grupo ex-Pdvsa allá, los cuales se movían con senadores,
con el FMI y con grupos de la ultraderecha en el Congreso, más
los militares tanto de la embajada como los comprometidos, controlados
por Lameda.
Las
operaciones de producción no se paraban, tanto Nicklas
como Vieitna, mantenían el criterio de que
una cosa era el reclamo por respetar la meritocrácia y otro
el usar a PDVSA para conspirar contra el gobierno a través
de acciones destructivas o de chantaje económico que al final
afectaban a todo el país. Por otra parte afloraron los intereses
particulares y de negocios de los dirigentes de la protesta en PDVSA,
claramente era el grupo de Maraven, conectado a Luis Giusti,
a Ronald Pantin y a Quirós Corradi. La clave era
retener el control comercial y de contratación de la industria.
La
vinculación del conflicto PDVSA con Fedecámaras y
la llamada Sociedad Civil (Elías Santana)
fue ideada por Eduardo Praselj y Luis Pacheco,
actuando como coordinadores o emisarios de detalle Luis
Andrés Rojas y Juan Fernández. Carmona delegó
esto en Eduardo Praselj, con quien ya había
acordado su rol como Ministro de Energía y Minas del nuevo
gobierno a instalarse, pero que PDVSA debía responder. Este
grupo ideó un plan de contingencia de los ciudadanos para
aguantar la escasez de gasolina y gas. Lameda por su parte llega
a un acuerdo con el grupo militar en cuanto a que este proceso no
sería mayor de 3 días, y que la efectividad del mismo
concluía con la toma de Miraflores, a lo cual los militares
le indicaron que no intervendrían a menos que se desatase
una represión incontrolada por parte del presidente Chávez
y sus fuerzas leales. Es aquí donde entra a jugar un papel
crucial la coordinación entre Juan Fernández,
Simonovis de la Alcaldía metropolitana y funcionarios
de PCP de PDVSA adverso a su jefe Pérez Issa.
El acuerdo entre estos y Lameda fue que si había muertos
entonces el Comando del Ejército retiraría el apoyo
al presidente a través del retiro de su casa Militar. El
asunto era como tener o ofrecer los muertos a los militares comprometidos,
es aquí donde Edgar Paredes y Juan Fernández ofrecen
llevar la marcha desde Chuao a Miraflores, pero acordando con Elías
Santana un llamado a concentración en Chuao, como fase previa,
en realidad lo que se quería era ganar tiempo para la toma
de posiciones de los elementos saboteadores en el centro de Caracas,
ya que las alcaldías habían fallado en la coordinación
de esto con los elementos comprometidos de la casa militar.
El
acuerdo inicial era que con la toma de Miraflores los militares
comprometidos, (aquí el rol de Contreras Maza
y su influencia en Rosendo fueron piezas claves)
colocarían a Lameda como Presidente de una junta cívico
militar, con participación de Fedecámaras, PDVSA (Eduardo
Prasalj y Edgar Paredes, Ellas Santana, Efraín Vásquez
Velasco, Molina Tamayo y Damiani Bustillos) . Esto
era un golpe dentro de un golpe porque acuerdos entre los
líderes de las acciones y PDVSA habían sido con Carmona,
y el rol de Lameda era de obtener compromisos en el ejército.
Lameda exigía en todo momento que los partidos políticos
con excepción de Primero Justicia, no tuvieran ningún
tipo de participación en el proceso de estructuración
el gobierno provisional, ya que esa era una condición de
sus amigos militares. Al final Lameda se convertió en un
agitador de calle, mientras que la política estaba en otros
círculos en esas horas, lo que hizo que Pedro Carmona
se impusiera, aunque entregando PDVSA a Lameda, quien señaló
que "eran mejor 16 millones de bolos al mes, que 1
millón de dolores de cabeza", sin embargo toda
la mañana del Viernes 12 estuvo reunido con Pérez
Recao y Romero, asegurando que tanto la CTV como las partidos
estuviesen fuera, no aceptaba un decreto distinto al ya planificado
con el entorno íntimo de Carmona Estanga, lo consideraba
vital para mantener el precario apoyo de un reducido grupo de generares
en la conspiración.
Los
eventos de violencia y las muertes no quedaron claramente establecidos
como muertos por represión del gobierno, ya que la GN no
actuó con fuego en Miraflores, la casa Militar se abstuvo,
de modo que el esfuerzo de atención se concentró en
los que disparaban desde el puente de la Urdaneta hacia la policía
metropolitana colocada en la Baralt. Esto creó confusión
en el mando militar de los comprometidos y la duda paralizó
el proceso de toma de Miraflores. Los medios cumplieron
con su plan de secuestro de imágenes y Lameda se desplazó
de jefe comprometido en jefe comprometido exigiendo cumplir su garantía
de intervención si habían muertos. Vásquez
dudó deteniendo el proceso. Lameda después
de la escaramuza sobre quien era el candidato a Presidente, llevó
a Carmona a Fuerte Tiuna y requerían que Chávez fuese
trasladado preso al mismo para su salida del país, la negativa
de firmar una renuncia creó una discusión sobre aspectos
legales y constitucionales que retardó las acciones de toma
militar. Al final los militares comprendieron que estaban
develados y dejaron la responsabilidad en Lameda y en Carmona en
cuanto la conformación del gobierno, de ahí la posición
de Lameda frente a Carmona de que el decreto debería ser
"certero e indiscutible", ya que no respondía por
la subversión que vendría de ser débiles ante
las masas o turbas chavistas. De ahí en adelante
sabemos la historia.
Lo
mas triste de todo esto es que después de esta acción
criminal, este grupo se hace ahora el loco y pretende interactuar
con el gobierno, dizque sobre una base "institucional".
Hay que recordar la actuación de Edgar Paredes
en los eventos del Viernes 12 de Abril, cuando se consideraban en
la cúspide del poder, indicando que se rompían los
contratos con Cuba, que nos salíamos de la OPEP, que se designaba
nueva Junta Directiva de manera ilegal. El eterno personaje tipo
Richeliue, Eduardo Praselj, aseguraba la cartera
de Energía y Minas, Francisco Bustillos
el manejo de las Finanzas de PDVSA, Juan Fernández
se ofreció como Viceministro de Relaciones Exteriores, Lameda
se apoderó de PDVSA. Estos señores ahora
indican que fueron engañados, que su discusión era
institucional, que se les fue la boca, que era la emoción
de un triunfo pírrico, etc.
Estos conspiradores criminales de ultraderecha deben ser
juzgados penalmente por sus daños al país y a la Industria.
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