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Urge
quebrar la altanería y soberbia de la cúpula de Pdvsa
Raúl
Pineda / Semanario La Razón No. 415 - 14/01/03
El
analista Elie Habalián indica:
"Venezuela entró en el conflicto petrolero internacional"
Es
imposible desligar la delicada situación petrolera interna
de las tensiones que agitan la política internacional del
presidente de Estados Unidos, George Bush, en materia energética
y militar, sus limitaciones para cubrir la demanda dentro de los
bloques de productores en conflicto y la facilidad de lograrlo,
entre productores latinoamericanos. "Durante los últimos
dos siglos la civilización occidental ha venido dependiendo
cada día más de la energía. De cada dos dólares
que hoy producen las grandes corporaciones del mundo uno corresponde
a la energía. En la actualidad, el petróleo constituye
la forma energética dominante. La naturaleza distribuyó
la energía mundial en forma aleatoria. Cerca del noventa
por ciento del petróleo convencional y del gas del mundo
están localizados en el mundo árabe-islámico,
específicamente, Medio Oriente y Asia Central y el Arco andino-Amazonía,
que va desde Trinidad Hasta Bolivia, pasando por Venezuela con el
cuarenta y cinco, por ciento del petróleo no convencional
del mundo, Colombia y Ecuador. El Medio Oriente y el Asia Central
han sido áreas de conflicto politico-militar durante las
últimas décadas. Los países bolivarianos parecen
experimentar una dinámica de conflicto creciente", conjetura
Elie Habalián, ingeniero investigador en economía
petrolera, profesor de la Universidad de Carabobo, con Maestría
de la West London University y cursos de doctorado en el Cendes
de la UCV y ex asesor del Ministerio de Energía y Minas.
-
¿Cuál es el planteamiento de la demanda de petróleo
venezolano en el plano internacional actual?
-
Los países desarrollados, con Estados Unidos a la cabeza,
tienen proyectado incrementar el uso de la energía, pero
no disponen en su subsuelo de suficientes hidrocarburos para poder
satisfacer su demanda. En la actualidad, los Estados Unidos consumen
la cuarta parte de los setenta y seis millones de barriles que constituyen
el mercado petrolero diario del mundo. De cada cien barriles que
consume el gigante norteamericano, tiene que importar sesenta. Para
el año 2020, las estimaciones del Plan Energético
del gobierno de George W Bush son importar setenta y cinco barriles
de cada cien.
-
¿Qué margen de desventaja tiene Venezuela ante esas
exigencias?
-
Si el mundo capitalista desarrollado no tiene el petróleo
y el gas que necesita para garantizar la continuidad creciente de
su modelo de vida derrochador de recursos, se ve forzado a buscarlos
en el Medio Oriente, el Asia Central y el Arco Andino. Este hecho
convierte forzosamente a nuestra sub-región en uno de los
focos de interés vital del capital petrolero internacional.
Este no es un ente abstracto sino que se trata de la simbiosis entre
los Estados del G7 y las principales compañías petroleras
internacionales. En la Casa Blanca funciona en la actualidad el
poder del Estado corporativo petrolero.
-
No necesariamente esa situación tiene que amenazar nuestra
soberanía
-
Esta realidad puede constituir un serio desafío a la soberanía
de los países bolivarianos, particularmente Venezuela, por
tener la mayor reserva de petróleo del mundo, representada
en setenta mil millones de barriles de crudo convencional y doscientos
setenta mil millones de barriles de petróleo no convencional.
Nuestro país debe prepararse para afrontar la situación
con un pueblo cohesionado alrededor de sus instituciones y en especial
la Fuerza Armada Nacional, con políticas y estrategias que
maximicen las fortalezas y minimicen las debilidades y los riesgos
de Venezuela frente al omnipotente capital petrolero internacional
que no sólo dispone de poder económico sino también,
político y militar.
-
A la renta petrolera se le concibe popularmente como una simple
recaudación ¿Es algo más que eso?
-
La renta petrolera es la diferencia entre el precio de venta y el
costo asociado a la producción del barril. No otro bien transado
internacionalmente exhibe una tan inusual diferencia entre precio
y costo como el petróleo. Después de la caída
del Shah de Irán, el máximo precio del barril de crudo
alcanzó la astronómica cifra de cincuenta veces el
mínimo costo de producción.
DÉBILES NEGOCIADORES
-
En medio de la convulsión energética mundial, ¿qué
parámetros de negociación debe tener Venezuela?
-
Nuestras embajadas en Washington y Londres tienen que convertirse
en entes muy activos en la defensa de nuestra renta petrolera frente
al poder energético mundial que tiene sus máximas
representaciones en esas dos capitales. Tienen que ser dotadas de
los recursos necesarios para disponer de un personal muy calificado
en materia energética y de negociación. Más
importante aún es su convicción ideológica
en política petrolera e internacional. En otras palabras,
no puede vacilar en afirmar su rechazo al modelo petrolero liberal,
en afirmar y practicar su lealtad a la alianza energética
latinoamericana, a la alianza Opep y el resto del mundo- árabe-islámico
y demás países productores-exportadores de hidrocarburos.
Los embajadores de Venezuela. ante los Estados Unidos y Gran Bretaña
tienen que ser líderes naturales en materia energética
y en política internacional. La gestión relativamente
gris qué exhibe Bernardo Álvarez como vice-ministro
de hidrocarburos durante casi cuatro años, no constituye
precisamente un aval para ocupar una posición tan delicada
y comprometedora como es nuestra embajada en Washington. Yo creo
que fue un error asignarle esa responsabilidad.
-
¿Las contradicciones que usted plantea no son una situación
forzada por los compromisos adquiridos antes de la actual administración?
-
Con la nacionalización de la industria petrolera el primero
de enero de 1976, el Estado venezolano apostó a maximizar
su renta. En efecto, nacionalizamos entonces el cien por ciento
de la factura petrolera, valga decir: costos, beneficios y renta.
Para ello, la recién creada Pdvsa tenía que actuar
como operador y, casi necesariamente, como colector dé la
factura petrolera. Paradójica y previsiblemente, el pensamiento
corporativo adversó la entera apropiación de la renta
por el Estado y reclamó para sí parte de ella, evangelizado
como lo fuera durante cinco décadas por el capital petrolero
internacional, para sólo ocuparse del negocio petrolero:
allí anida el origen de la meritocracia. La cultura de la
meritocracia, suerte de endogamia corporativa y trinchera para la
defensa, de su autogobierno, era un objetivo imposible de lograr
si no se neutralizaba primero la injerencia del poder político
nacional. Por eso, una condición sine qua non ante el gobierno
nacional planteada por el general R. Alfonso Ravard fue la de "cero
política" en Pdvsa, paradigma necesario para preservar
la virginidad de la rneritocracia. Desde entonces a la fecha, Pdvsa
no rinde cuentas públicas de sus dineros que, en definitiva,
son públicos y no corporativos. Así entonces, la única
opción para viabilizar los paradigmas corporativos, es decir,
meritocracia y despolitización, no fue otra que estrechar
su vinculación con él capital petrolero internacional
que, en el largo plazo, habría de garantizar el control absoluto
del negocio, marcando distancia con el Estado. Quince años
más tarde, en efecto, Pdvsa ya se había convertido
en meta-Estado, mientras en Ministerio de Energía y Minas
- supuesto representante de los intereses del Estado
y conductor político de la industria - fue progresiva y perversamente
colonizado por la adolescente petrolera. Concurrentemente con la
nacionalización petrolera, el proyecto de la Gran Venezuela
entró igualmente en crisis en 1978: fue ésta una crisis
de productividad. Su primer estallido se gesta durante los siguientes
cinco años como consecuencia de un singular incremento de
la renta petrolera, primero por la caída del Shah de Irán
y, dos años más tarde, por el inicio de la prolongada
guerra iranio-iraquí entre 1980 y 1988. El 18 de febrero
de 1983, llamado viernes negro, estalló la crisis cambiaria.
El 27 de febrero de 1989 estalló la crisis social. El 4 de
febrero de 1992 estalló la crisis político-militar.
En 1994 estalló la crisis financiera con dimensiones colosales.
DOS PROYECTOS, DOS PAÍSES
-
¿Qué visión de política de Estado le
atribuye usted a Pdvsa en medio de esa crisis?
-
Mientras el Estado y el país sufrieron los efectos de una
crisis de
múltiples dimensiones, la meritocracia de Pdvsa estuvo dedicada
a su propio negocio, haciendo inversiones internacionales en millardos
de dólares, fabulando planes de expansión, negociando
la apertura petrolera para de nuevo reinsertar al capital petrolero
internacional en el país e irónicamente, todo en función
de un proyecto globalizador inscrito en el nuevo modelo petrolero
liberal
internacional. Así entonces, la industria petrolera nacionalizada
contribuyó a la gestación de un Estado fallidamente
rector de nuestra economía, no obstante ser el propietario
absoluto del recurso natural petrolero, el titular efectivo de la
industria petrolera y el receptor del cien por ciento de la renta
petrolera, así como su único distribuidor. Un cuarto
de siglo más tarde, y gracias a la meritocracia, el Estado
venezolano tiene hoy que compartir su petróleo con el Capital
Petrolero Internacional en el marco de la apertura petrolera y a
consecuencia de ello, recibe cada día menos ingresos fiscales
y ha visto reducirse cada vez más su radio de maniobra geopolítico.En
la actualidad, la meritocracia compite con el Estado venezolano
en la distribución de la renta: una buena buena parte la
revierte al mercado internacional en inversiones improductivas y
descuentos a través de su política
de internacionalización, adentras que otra parte fue y es
utilizada en la promoción y el desarrollo de la Apertura
Petrolera. Finalmente, la meritocracia se apropia de la renta petrolera
cuando, por ejemplo, establece una interacción distorsionante
en los negocios inmobiliarios, una actividad de la economía
nacional no petrolera, produciendo en ésta indeseabilidades
que afectan negativamente su productividad.
En
resumen, durante los últimos veinte años, a los meritócratas
les ha ido muy bien con su negocio petrolero, mientras que al progenitor
de la criatura, el Estado venezolano y el país, les ha ido
muy mal.
-
No se tiene conocimiento de que la meritocracia de Pdvsa haya planteado
ese papel monopólico abiertamente en contra del Estado.
.-
Lo hizo en palabras y acciones. En adición al factor internacional,
que pone en jaque nuestra soberanía, la cúpula de
Pdvsa pretende, de manera frontal que, en lugar, de que la soberanía
resida en el pueblo, resida en ellos. En otras palabras, la FAN
le debe obediencia y lealtad a la autodenominada meritocracia y
no a la Constitución de la República. Venezuela, acosada
desde fuera por el interés vital que tiene el capital petrolero
internacional en sus recursos energéticos y desde adentro
por una cúpula tecnócrata, corre el riesgo de convertirse
en una "republiquita petrolera".
-
¿Qué futuro práctico le ve usted a la pretendida
alianza energética latinoamericana?
-
De concretarse, puede servir de herramienta muy favorable a los
intereses de América Latina en el proceso de negociación
que necesariamente tiene que profundizarse entre nuestra región
latinoamericana caribeña con el Brasil de Lula a la cabeza,
y el gigante del Norte, en el marco del Alca.
-
Aquí cabe una interesante pregunta: ¿cómo ha
concebido Bernardo Álvarez las políticas de la alianza
energética hemisférica y la alianza energética
latinoamericana? ¿Qué contradicciones existen entre
ambas políticas?
-
Yo mismo lo emplazaría a responder esas preguntas.
-
¿Por qué en estos momentos la Fuerza Armada Nacional
es el principal blanco de la meritocracia?
-
Por el concepto de soberanía de Estado que tienen, en base
a la propia Constitución. El resultado del forcejeo incruento
entre la cúpula tecnócrata de Pdvsa y la FAN va a
marcar el destino definitivo de la República. Es una condición
sine qua non quebrar la altanería y la soberbia de la cúpula
tecnócrata de Pdvsa como primer paso hacia la solución
de la crisis del país. Posteriormente tienen que implementarse
en Pdvsa, el Banco Central de Venezuela y en otros organismos y
sectores del Estado y de la Nación, los mecanismos institucionales,
indispensables para garantizar una total apropiación deja
renta petrolera por parte del Estado y una sana relación
entre dicha renta y el desarrollo del país.
raulpineda47@hotmail.com
Se recalientan los polos petroleros
- Usted insinúa que la demanda petrolera norteamericana
va a abrir una brecha agresiva contra la soberanía
del país.
-Actualmente
el mundo está experimentando un proceso de reintensificación
de la conflictividad. Tiene su origen en el petróleo
y la energía. Si observamos detenidamente el proyecto
energético de George Bush lanzado en mayo de 2001,
su preocupación primordial -y por extensión
del mundo occidental en general- es el petróleo. Allí
se reconoce que en este momento el gobierno norteamericano
está importando sesenta de cada cien barriles y en
el 2020 lo va a elevar a setenta y cinco, porque no tiene
reservas; para, abastecer su demanda futura. El presupuesto
militar de Estados Unidos es el doble de todos los quince
países de la Unión Europea y diez veces el de
Rusia y China juntos. En ese escenario hay que analizar el
mapa petrolero. Tenemos que saber cómo tenemos que
negociar. Nos damos cuenta que cerca del noventa por ciento
del petróleo y el gas están concentradas en
el mundo árabe islámico, específicamente
el Medio Oriente .y Asia Central, y el Arco Andino-Amazonia,
que abarca desde el golfo de Paria hasta Colombia y termina
en Bolivia. Aproximadamente el noventa por ciento del gas
y el petróleo convencional está en esas tres
áreas, de las cuales dos han estado en conflicto desde
hace décadas. En el Medio Oriente comenzó a
partir de la creación del estado de Israel y no ha
cesado, y en el Asia Central desde los ochenta con la invasión
de la ex Unión Soviética a Afganistán.
Pareciera que el Arco Andino, está siendo incorporado
a esa dinámica de conflicto político militar.
-
¿Cómo entraría Venezuela
en ese escenario de conflictividad?
-Individualmente
hablando, Venezuela, en petróleo convencional y no
convencional, inclusive posee más reservas que la propia
Arabia Saudita. Poseemos entre setenta mil millones de barriles
de petróleo convencional y alrededor de doscientos
setenta mil millones no convencionales de la mejor calidad,
es decir, más o menos la mitad de los que hay en todo
el mundo. Venezuela, Medio Oriente y el Asia Central conservan
lo que necesita y no tiene el modelo occidental de vida y
de desarrollo. La conclusión es simple: van a ir a
buscar la energía en esas tres áreas, pero con
el Medio Oriente en conflicto e Iraq como blanco de amenazas
constantes, muy a pesar de la intermediación de la
ONU, ¿por qué no pensar que estamos ingresando
a una dinámica de conflictividad perversa similar a
las otras dos?.
-
Pero, es una hipótesis potencial, no una realidad efectiva,
dinámica...
-Es
una hipótesis bastante realista. Hay un elemento: el
Plan Colombia, aparentemente diseñado para combatir
la guerrilla y el narcotráfico, pero que en el fondo
es una estrategia para controlar los yacimientos bolivarianos
de petróleo y gas. El Plan Colombia tiende más
hacia ese objetivo, es decir, controlar a Venezuela, de todos
los países andinos es el que concentra mayor cantidad
de energía.
Vigencia
y ocaso de la soberanía
- ¿Cómo tendría que prepararse
Venezuela para esa eventualidad?
-
Adoptando todas las medidas necesarias para enfrentar ese
riesgo, entre ellas, neutralizar algunos factores internas
que pueden complicar más aun la conflictividad como,
por ejemplo, controlar a Pdvsa, que se ha autoasignado el
papel de representante del Estado ante el capital petrolero
internacional y en función de ello negocia el petróleo.
Ninguna empresa puede asumir esa tarea sino está identificada
con una política petrolera de defensa de los intereses
del Estado y de la nación.
-
¿Existe realmente esa política petrolera de
defensa?
a
Aunque parezca mentira, siempre ha existido una política
petrolera destinada a poner ese recurso al servicio del interés
nacional. La hubo desde Gómez, López Contreras,
Isaías Medina, Delgado Chalbaud, Pérez Jiménez,
Betancourt, Leoni y Caldera, hasta que fue nacionalizado el
petróleo en el gobierno de Carlos Andrés en
1976, cuando Pdvsa reemplaza al Estado como negociador de
la renta, petrolera. Desde ese momento el Ministerio de Energía
y Minas cede a Pdvsa esa competencia y se llevan a cabo los
proyectos de internacionalización, la apertura petrolera,
las alianzas estratégicas y otras modalidades. En 1993,
la misma ley habilitante promovida por el congreso decretó
la eliminación del valor fiscal de exportación
en los tres años subsiguientes y la empresa asume la
conducción de la política petrolera. Antes de
ese proceso el gobierno negociaba con las empresas petroleras
en base a la soberanía nacional, como ocurrió
durante la administracion de Edgard Sanabria, quien aun siendo
un gobierno provisional, no le tembló el pulso para
aumentar por decreto la participación fiscal en 60-40
a favor del Estado.
-
¿En qué magnitud merma esa política los
ingresos petroleros?
-
De su facturación en 1976, de cada cien dólares,
Pdvsa aportaba ochenta al Estado y se quedaba con veinte para
sus gastos. En 2000-2001 el promedio de ingresos fue de cincuenta
mil millones de dólares y de cada cien de ellos le
aportó al fisco veinte y se quedó con ochenta.
-
¿Cuales deben ser los patrones de negociación
de Venezuela?
-
Ya lo he dicho. Venezuela tiene: necesidad de interlocutores
capaces de negociar con las capitales más importantes
del mundo petrolero, básicamente Washington y Londres.
Nuestro embajador en Washington, Bernardo Álvarez debe
ser una persona competente, comprometida con la defensa de
los intereses nacionales, pero en mi opinión no es
el interlocutor adecuado. El capital petrolero internacional
no son solamente las compañías. Hoy en día
es el estado petrolero corporativo, que es una simbiosis entre
empresa y estados occidentales, como es el caso de Norteamérica.
No es casual que Bush, el vicepresidente y la secretaria de
seguridad son gente de petróleo. Su línea es
muy, clara, que no es el caso de Venezuela, donde esa política
debe ser diseñada en el marco de un gran debate nacional.
No podemos negociar con soberanía a través de
una empresa que tiene dos veces el poder financiero del Estado
que después de darle al fisco diez mil millones de
dólares, manejará cuarenta mil mil millones
de dólares. Eso no es solamente poder dentro del poder.
Es un poder superior al poder mismo.
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