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Caracas / Venezuela - Martes 1/04/03
 
 

Los Sofismas Tecnológicos de los Custodios de Intesa
Anónimo / Soberanía.info - 02/02/03



"Este ha sido un país muy peculiar, muy contradictorio, muy impredecible, muy sin esqueleto. El día que se escriba la historia de los venezolanos con la riqueza petrolera eso va a ser espantoso." Arturo U. Pietri

Ajuste de Cuentas

La semana pasada dos directivos y un abogado de Intesa, defendían en un programa de TV -moderado por Napoleón Bravo- algunos de sus actos frente a la situación nacional. Resultó sorprendente escuchar como justificación de su negativa a entregar las claves de acceso a los sistemas, que las mismas son de naturaleza personal.

Tal excusa es carente de buena lógica, al igual que la comparación que los mismos hicieron, a efectos de explicar en forma simple, que las supuestas claves personalizadas de Intesa son equivalentes a las claves que comúnmente cada ciudadano posee. Estas últimas provistas por corporaciones bancarias para que el usuario maneje su propio dinero a través de algún sistema de telecajero automático o semejante.

Sostenemos que tal similitud es absurda porque se deja de lado el hecho más importante del fenómeno, el bien que se protege. Uno es propiedad de la nación y el otro del individuo en sí. La información y otros recursos que la gente de Intesa debía proteger no les pertenece, sino que fueron contratados para manejarla, operarla y cuidarla en nombre de Venezuela. Las claves de acceso resultan entonces ser solamente instrumentos de protección del bien. Dicho de otro modo, un medio, no un fin.

Por otra parte, hay que recordar que la tecnología actual permite emplear dispositivos biométricos como mecanimos del proceso de "autenticación"(*). Todo ello aspira a permitir que los sistemas telemáticos puedan determinar, bajo un nivel aceptable de confianza, que el usuario con el cuál van a tratar es realmente quién dice ser.

Según los académicos Kaufman, Perlman y Speciner, los mecanismos de autenticación se dividen en aquellos que examinan "lo que ud. sabe", "lo que ud. posee" o, "lo que ud. es". Los primeros tradicionalmente preguntan algo y de la respuesta depende se permita acceder al sistema completo y, en consecuencia, al bien que se asegura. Los segundos, esperan que ud. haga del conocimiento del sistema, algo de lo que dispone y le identifica unícamente, por ejemplo una tarjeta magnética especial. Los últimos operan con base a características físicas del usuario, como pueden ser la naturaleza orgánica de su retina, su voz o sus huellas dactilares.

Ninguno es perfecto, todos son factibles de trampear, incluso cuando se combinan entre sí. Sim embargo los últimos son más complicados de vencer y además de mayor coste. Ahora bien, generalmente aquellas instituciones que demandan mayor seguridad aplican mayor sofisticación tecnológica en sus sistemas de protección. Pueden invertir más dinero en herramientas y mecanismos de seguridad. Es por ello que tradicionalmente la biometría se emplea en ciertas instituciones militares, gubernamentales o de alta investigación tecnológica. Sin embargo, no conocemos reportes de casos en que algún efectivo militar, empleado gubernamental, o científico, haya apelado a que su voz, ojo, o mano son "personales" y en consecuencia haya negado el acceso a la corporación que le emplea o al estado para el cual trabaja, a una infraestructura, un sistema o cualquier información del tipo clasificada.

Es por todo esto que no se comprende que algún custodio termine por negar lo que protege a su verdadero dueño. Tampoco se puede aceptar normativas internas, a menudo elaboradas por los mismos custodios, que pretendan imponer mecanismos burocráticos para permitir el acceso o la gestión de nuevas claves y más cuando incluyen dilación. Recuérdese que la informática brinda entre sus beneficios, la reducción de tiempo para hacer las cosas programables y la reducción de errores en los productos.

Así pués, ninguna buena política corporativa de gestión de la tecnología de la información y de las comunicaciones, puede exigir que bajo una situación de crisis o de lucha de supervivencia, se manejen los procesos en forma semejante a cuando la situación es normal. Mucho menos se debe obstaculizar el trabajo, bajo el amparo de satisfacer los pasos que indica un "flujograma" hecho a veces bajo premisas distintas a las que extraordinariamente puedan acontecer. Adicionalmente, hay que evitar que una legislación interna de una empresa, sobrepase o contradiga leyes nacionales o incluso a la misma constitución de la república.

Todos esos elementos nos hacen dudar de los méritos de la directiva de Intesa. Creemos que cuando hay buena voluntad se buscan soluciones a los problemas, se acometen las dificultades con nuevas ideas y propuestas, y sobretodo, se colabora con el empleador a razón de cumplir las metas. Es en vista de todo esto que, casi como paradoja recursiva informática, nos viene a la memoria aquella vieja pregunta que ya los romanos se hacían: "¿Y quién custodia a los custodios?.


 
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