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Petrolero
en Colombia
Sodepaz
- 07/01/03
Bush
puede enfrentar una controversia por sus intereses personales en
campos petroleros en zonas de guerra del país, que valen
más de US$230 millones.
Todo
empezó el 19 octubre de 1999 cuando el presidente Andrés
Pastrana y el candidato a la Presidencia de los Estados
Unidos, George W. Bush,
se reunieron en Austin, Texas. Bush, entonces gobernador del estado
de Texas y precandidato por el partido republicano, se declaró
muy cercano a Colombia y le prometió apoyo a Pastrana en
caso de ser elegido como el sucesor de Clinton.
A finales del año pasado, cuando en la Casa de Nariño
se celebraba la elección de Bush, el propio presidente Pastrana
comentó que la cercanía del nuevo presidente de los
Estados Unidos con Colombia se debía no sólo a que
había sido asesor de una empresa petrolera con millonarias
inversiones en el país, sino a que la familia del
nuevo presidente poseía acciones en esa compañía.
Pastrana recordó que en 1999, durante su visita a Austin,
el entonces gobernador Bush le coordinó un encuentro con
prestigiosos empresarios del sector petrolero y energético
de Texas para que valoraran posibles inversiones en Colombia. Pero
también le reveló que él ya tenía inversiones
en Colombia por cuenta de Harken Energy Corporation,
una firma petrolera cuya casa matriz está en Houston, Texas,
y que tiene una filial en Bogotá, donde aparece registrada
como Harken de Colombia Ltda. Bush llegó
a tener 345.426 acciones y un poder de influencia que consolidó
la imagen de Harken.
El ingreso de Harken a Colombia no fue accidental. Rastreando los
orígenes de la historia, CAMBIO pudo establecer que Bush
empezó a interesarse en el país gracias a su amistad
con Rodrigo Villamizar, ex ministro de Minas y
Energía del gobierno de Ernesto Samper.
Bush y Villamizar se conocieron a finales de la década del
60 en la Universidad de Yale y en la facultad de Administración
de Empresas de la Universidad de Harvard. Los dos siempre mostraron
interés por el tema petrolero y desde entonces Villamizar
se convirtió en uno de los principales consejeros de Bush
en asuntos que tenían que ver con América Latina.
Consultado por CAMBIO, Villamizar dijo desde Houston que "Bush
siempre ha creído en Colombia para invertir, así como
lo ha hecho en Ecuador y Perú o en los estados de Oklahoma
y Louisiana".
Las inversiones de Bush
Los primeros pinos que hizo Bush en negocios de petróleo
fueron con pequeñas compañías de su familia
en Texas, pero los resultados negativos de esas incursiones
empezaron a crearle fama de mal empresario.
En los sectores petroleros de Estados Unidos se asegura que en 1986
Harken lo salvó de la quiebra cuando compró parte
de las acciones de Spectrum 7, una empresa creada
por Bush Jr. en momentos en que su padre, George, aspiraba a la
Presidencia de los Estados Unidos. Spectrum 7 estaba
al borde de la bancarrota cuando Harken la salvó. Harken
figuró entre las empresas que contribuyeron a la financiación
de las dos campañas presidenciales de Bush padre. Harken
hizo lo mismo con las del hijo tanto para la gobernación
de Texas en 1994 y en 1998, como para la Presidencia en 2000.
Gracias a la fusión realizada entre Harken y Spectrum 7 en
noviembre de 1986, el actual presidente Bush acabó convertido
en uno de los propietarios de la nueva firma con 212.152 acciones
de capital. Luego, el 10 de marzo de 1987, compró otras 80.000
acciones, y 25.000 más el 6 de junio de 1989. Su inversión
llegó en 1993 a 345.426 acciones, lo que representa el 1,1%
del valor de la empresa, algo insignificante en un país de
gran concentración de capital como Colombia, pero nada despreciable
en un país como Estados Unidos, donde los grandes potentados
controlan compañías con el 5% ó el 10%.
Mientras
Villamizar era ministro de Minas, Ecopetrol le adjudicó a
Harken tres de los cinco contratos que hoy tiene con el Estado.
Las ganancias de la guerra
Aunque Bush siempre ha calificado su participación en Harken
como "insignificante", investigaciones
realizadas por The Washington Post y The
Wall Street Journal demostraron que la familia Bush siempre
mantuvo "las posiciones sustanciales"
en el plano directivo de la compañía. Según
la biografía de Bush que difundió el Departamento
de Estado, el nuevo presidente habría dicho en alguna oportunidad
una frase que puede explicar todo esto: "Aprendí
el valor de la diplomacia personal al ver cómo mi padre creaba
amistades y relaciones con gobernantes extranjeros".
La influencia de la familia Bush sobre Harken creció cuando
Bush padre asumió la Presidencia de los Estados Unidos en
1989. Entonces, Bush hijo pasó a formar parte de la junta
directiva de la firma y se desempeñó como director
y consultor con un salario que empezó en US$80.000 al año
y que llegó después hasta US$120.000.
Pero a comienzos de la década del 90, los intereses económicos
del delfín empezaron a crearle problemas al padre. A
Harken le fue otorgado por 35 años un contrato en Bahrein,
en el Golfo Pérsico, por encima de multinacionales con mayor
experiencia como Amoco. Según Bill Muntaglio,
investigador autor del libro First Son sobre Bush hijo y su padre,
"analistas de la industria petrolera quedaron atónitos
cuando Harken se quedó con el negocio, en momentos en que
Amoco ya había iniciado negociaciones con el ministro de
Petróleos de Bahrein", cuyo gobierno es uno
de los principales aliados de Washington en la zona. La sensación
de que Bush padre había influido en Bahrein en favor de la
compañía de su familia quedó en el aire.
El negocio disparó el valor de las acciones de Harken y el
22 de junio de 1990 Bush Jr. vendió buena parte de las suyas,
lo que le significó ganancias superiores al 200%. Pocas
semanas después estalló la Guerra del Golfo, la exploración
fracasó y las acciones de Harken se derrumbaron.
Entonces se oyeron voces en tono acusador que sindicaban a Bush
Jr. de haber sacado provecho personal de información privilegiada
en el sentido de que venía la guerra y las acciones caerían.
Influyentes medios de comunicación como la revista Time
se preguntaron entonces cómo una empresa sin prestigio
internacional había sido utilizada por el hijo del
presidente para especular y enriquecerse. La investigación
no terminó en sanción alguna contra los Bush, pero
el debate ético no dejó bien parada a la familia presidencial.
Para los analistas de la prensa y para la opinión pública
en general, no cabía duda de que el interés patriótico
había sido manipulado cuando los intereses financieros de
la familia presidencial estaban muy cerca del frente de combate.
Harken fue una de las petroleras que intercedieron ante
el Congreso para la aprobación del Plan Colombia.
Los cargos de tráfico de influencias contra Bush Jr. se repitieron
en 1994, cuando siendo candidato a la gobernación de Texas,
el semanario neoyorquino The Nation lo acusó
de presionar al ministro de Obras Públicas de Argentina,
Rodolfo Terragno, para que le adjudicara
un contrato de gas a la multinacional Enron, una de las
compañías que habían aportado recursos a su
campaña electoral. El gobierno de Raúl Alfonsín
no cedió a las pretensiones de Bush, pero más tarde,
durante la primera administración de Carlos Menem, amigo
de los Bush, la construcción del gasoducto entre Argentina
y Chile le fue entregada en concesión a Enron.
Harken en Colombia
El ingreso de Harken a Colombia empezó a estudiarse a comienzos
de la década del 90 y se formalizó en 1992 cuando
Ecopetrol le adjudicó un contrato de exploración
entre los municipios de Maní y Orocué, en Casanare
(ver mapa) al que se sumaron cuatro más, el último
de los cuales se suscribió en 1998. Vale la pena destacar
que entre 1995 y 1997, cuando Rodrigo Villamizar
se desempeñaba como ministro de Minas y Energía, Ecopetrol
le adjudicó a Harken tres de los cinco contratos
de exploración que hoy tiene con el estado colombiano. "En
esta adjudicación no había impedimento alguno porque
los contratos beneficiaron al país y no a mí",
dijo Villamizar a CAMBIO. Si a Harken le va bien, Bush puede ganar
millones de dólares. Si, por ejemplo, la guerra los afecta,
puede perder otro tanto.
En la actualidad, Harken es una de las compañías
con más contratos vigentes, con posibilidades de exploración
durante seis años y de producción durante 22 años
más. Aunque la mayoría de los proyectos se encuentran
todavía en la etapa de exploración y sólo tres
pozos están produciendo crudo, en su página web Harken
Energy Corporation muestra a Colombia como su principal
inversión hacia el futuro, por encima de Estados Unidos y
de otros países de América Latina.
En los círculos petroleros internacionales Harken
es percibida como una empresa sólida porque, además
de sus inversiones en varios estados de Estados Unidos, tiene la
capacidad de apostarle a un país en donde los riesgos son
muy altos y al que sólo se le miden las grandes petroleras
como Oxy y BP. De hecho, en su
página web, Harken Energy demuestra que
sus inversiones más importantes están en Colombia,
pues son más del doble de lo que tiene en Estados Unidos.
Según el ex ministro Villamizar, "gracias al
interés de Bush en Colombia, Harken ha invertido cerca de
250 millones de dólares en busca de petróleo, lo que
le ha representado al país importantes ingresos en divisas".
Conflicto de intereses
Pero más allá de lo anecdótico, la conexión
del actual presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, con
Harken y de ésta con Colombia pueden tener importantes efectos
políticos, pues el futuro de Colombia, de su economía,
de los inversionistas extranjeros como Harken, depende en buena
medida del apoyo que Washington le brinde.
Desde un punto de vista pragmático, para Colombia la situación
puede ser positiva, pues si al país le va bien, a Harken
y a Bush les puede ir bien. De donde se puede deducir que Bush podría
tener el mayor interés en que a Colombia le vaya bien.
Pero el asunto es más delicado. El cruce de cables entre
los negocios del presidente Bush y la política exterior que
hoy debe orientar, tiene sus semillas en 1999 cuando las
principales petroleras estadounidenses -Harken entre ellas-, empezaron
a cabildear ante el Congreso en Washington para presionar la aprobación
del Plan Colombia. Incluso se creó el grupo conocido
como US Colombia Business Partnership del que forman
parte multinacionales que tienen negocios en Colombia y que están
interesadas en que se mejoren los niveles de seguridad para proteger
sus inversiones.
Como en el caso de Bahrein, el presidente Bush podría terminar
envuelto en un conflicto de intereses, pues en su caso resulta difícil
separar sus negocios personales de los asuntos de política
exterior y seguridad de su país, aún si se tiene en
cuenta que sus acciones en Harken están en poder de un fideicomiso
y él no las controla desde que asumió la Presidencia.
El fideicomiso sólo garantiza que él no pueda intervenir
en decisiones de Harken. En cuanto a Colombia, el país del
que depende el futuro de Harken, bien puede ser favorecido por determinaciones
presidenciales de Bush. Basta con imaginar que si a Harken le va
bien en Colombia y sus pozos operan de modo exitoso, Bush puede
ganar millones de dólares. Y si no, si por ejemplo la guerra
los afecta, puede perder otro tanto.
No es de extrañar que si un día se intensifica la
intervención estadounidense en Colombia, la oposición
a Bush y los medios de comunicación cuestionen el hecho de
que su comandante en jefe decida invertir millones de dólares
y arriesgar la vida de decenas de soldados estadounidenses en un
país donde tiene tantos y tan valiosos intereses personales.
"Gracias
a Bush, Harken ha invertido en Colombia 250 millones de dólares
en busca de petróleo". Rodrigo Villamizar, ex ministro
de Minas.
Andrés Pastrana y George W. Bush se encontraron
de nuevo el pasado 27 de febrero. Bush ya no era el gobernador del
estado petrolero por excelencia de Estados Unidos, sino el Presidente
de los Estados Unidos. Volvieron a hablar de economía y de
petróleo, aunque Bush ya no le habló de Harken. Sin
embargo, le aseguró al presidente colombiano que defenderá
el Plan Colombia a capa y espada, y que promoverá
más inversión estadounidense en Colombia. "Ante
todo soy un libre comerciante", le dijo. Y es tal
vez esta vocación la que lo puede meter en problemas.
El debate está planteado y dará mucho de qué
hablar sobre todo si se tiene en cuenta que el Congreso de los Estados
Unidos acaba de anunciar que espera que el presidente Bush explique
en las próximas semanas los alcances del Plan
Colombia no sólo bajo la perspectiva de la seguridad
nacional sino frente a las inversiones de los empresarios privados
estadounidenses en Colombia. Sólo entonces se sabrá
si el fantasma de Harken hará temblar al presidente Bush
y tendrá efectos para Colombia.
Bush como petrolero : Huyéndole a las quiebras
Una vez George Bush Jr. se graduó en Yale , de los Bones&Skull
y Harvard decidió ir a probar suerte en Midland,
Texas, un pueblo en el que su familia ya era reconocida entre los
empresarios petroleros. Según una biografía publicada
por el Departamento de Estado luego de su posesión como presidente
de los Estados Unidos, su historia petrolera empezó como
landman, un pequeño empresario que investiga los derechos
de propiedad de terrenos aptos para la exploración y luego
los arrienda. Enseguida decidió trabajar en casos de derechos
de regalías y después arriesgó en proyectos
de perforación de pozos. No le iba bien pero era muy reconocido
entre los ejecutivos del sector. En 1978 se lanzó como aspirante
al Congreso con el apoyo de varios empresarios petroleros y perdió
Creó empresas petroleras que no tuvieron mayor trascendencia
como Zapata Oil en la cual lo apoyaron varios inversionistas.
Pero no encontró petróleo y sus socios perdieron dos
millones de dólares. Luego fundó Arbusto Energy
en honor al significado en español de su apellido. Cuando
la quiebra volvió a amenazar recibió el apoyo de Philip
Uzielli, un inversionista con intereses en Panamá
y cercano a su padre. Uzielli compró el 10% de Arbusto Oil
en un millón de dólares a pesar de que había
sido valorado en US$400.000. Luego cambió el nombre de la
empresa a Bush Exploration en busca de mayor publicidad
pero, dice la biografía divulgada por el Gobierno norteamericano,
"las cosas no marcharon bien y los precios del petróleo
empezaron a caer a principios de la década del 80, lo que
dificultó la operación de la nueva empresa".
En 1984 Bush decidió fusionar la compañía con
otra pequeña empresa de exploración llamada Spectrum
7, con sede en Cincinnati y oficina en Midland, de la cual
pasó a ser presidente. Una vez más, la crisis se hizo
insostenible a pesar de controlar 180 pozos en Texas, hasta que
apareció en 1986 la propuesta salvadora de Harken
Energy Corporation. A pesar de que su eficacia como empresario
petrolero no le ayudó mucho, su apellido sí resultó
definitivo. El diario Washington Post citó
a Paul Rea, un ex presidente de Spectrum
7, que reconoció que "una de las razones
por las cuales Harken se interesó por la compañía
fue porque allí estaba George. Ellos pensaban que el apellido
Bush sería una gran ayuda y por ello lo querían de
su lado". Con él Harken se posicionó
en el mercado internacional pero casi quiebra cuando el controvertido
contrato en Bahreim resultó fallido. A pesar de los traspiés
la billetera de Bush siempre salió fortalecida.
A la espera de un golpe de suerte : Colombia es la esperanza
Para decirlo de la manera más sencilla posible, la suerte
de Harken Energy Corporation está íntimamente
atada a la de sus proyectos en Colombia. Y es que la empresa con
sede en Houston tiene cinco contratos de asociación en el
país, muy por encima de sus intereses en Costa Rica o incluso
en los Estados Unidos. Aunque sólo dos campos están
en producción, gracias a yacimientos de tamaño relativamente
pequeños -de menos de 5.000 barriles diarios-, la empresa
mantiene el optimismo en las posibilidades de encontrar depósitos
de crudo más grandes. Según Harken, las reservas probadas
en Colombia tenían un valor presente, antes de impuestos,
de 224,6 millones de dólares a junio 30 de 2000, una suma
bien superior a las que tiene en los Estados Unidos, estimadas en
95,8 millones de dólares a finales de 1999.
Las cifras conocidas de Harken dejan en claro que la empresa
se está jugando casi todo en Colombia. Las pérdidas
en 1999 fueron de 13 millones de dólares con ventas de 20
millones de dólares, una mejoría notable, pero no
suficiente frente al saldo en rojo de 53 millones de dólares
que dejó el ejercicio de 1998. El mercado de valores ha mostrado
una actitud cambiante frente a la compañía. La acción
que llegó a cotizarse en US$13,10 en los últimos 12
meses, alcanzó a caer a US$1,25 y estaba en cerca de US$5
la semana pasada. El valor de la empresa, según su cotización
reciente en bolsa, es de unos 88 millones de dólares, una
cifra relativamente menor en los Estados Unidos.
¿Son
tales cifras evidencia de una gran fragilidad? Sí y no. Harken,
al igual que decenas de empresas exploradoras de ese tamaño,
depende de su éxito en unas cuantas áreas y de la
mezcla adecuada de suerte y técnica. En sus más de
20 años de historia la empresa ha estado tanto al borde del
colapso, como ha tenido épocas de vacas gordas. Es con la
intención de ver reverdecer sus laureles que la compañía
se ha jugado sus cartas en Colombia. La explicación oficial
es que las posibilidades de encontrar tesoros en materia petrolera
en territorios conocidos, como los de Estados Unidos, es muy escasa.
En cambio Colombia sigue siendo un territorio relativamente inexplorado
en el cual una empresa del tamaño de Harken puede hacer una
buena fortuna, como en su momento y bajo condiciones similares le
ocurrió a Triton en el caso de Cusiana.
Si los riesgos de operar en el país le preocupan a Harken,
hay que decir que eso está dentro de los cálculos
típicos de una industria que se mueve normalmente en condiciones
inhóspitas, en los más remotos confines del mundo.
La empresa se precia de conocer bien el territorio nacional y para
ello cuenta con dos colombianos en sus altas esferas: Gabriel
Gustavo Cano Velásquez, gerente de la operación
en el país, y Guillermo Sánchez,
vicepresidente en el área de desarrollo de negocios.
En
lo que va del año las noticias han traído unas de
cal y otras de arena. Por una parte, el pozo Olivo 2 en el contrato
Bolívar no dio resultado, después de una inversión
de varios millones de dólares. Por otra, el pozo Estero 2
en el contrato Alcaraván dio resultados positivos con una
producción cercana a los 1.500 barriles de petróleo
diarios, lo cual aumenta en casi 30% la capacidad de producción
de la compañía. Tal como dijo su presidente, Mikel
Faulker, a comienzos de mes: "La capacidad
de producción adicional potencial (...) debe tener un impacto
significativo sobre nuestro desempeño en 2001".
Harken en cifras*
- Reservas avaluadas en los Estados Unidos antes de impuestos: 95,8
millones de dólares Reservas avaluadas para Colombia antes
de impuestos: 224,6 millones de dólares (a junio 30 del 2000)
- Promedio de producción aproximada de barriles por día:
4.700, un 39% más sobre el promedio de 1999.
- Capital de trabajo: 18,4 millones de dólares de un efectivo
disponible de 26,8 millones de dólares Valor presente por
acción de la empresa: US$4,7 muy bien posicionada en el mercado
de bolsa Valor neto de activos con un crecimiento de 47% durante
los últimos cinco años.
- Terrenos en todo el mundo calculados en dos millones de acres,
unas 500.000 hectáreas Cinco contratos vigentes en Colombia
con posibilidades de exploración a seis años y producción
a 22 años.
-Activos comprados por 600 millones de dólares en todo el
mundo Ha atraído y cerrado transacciones equivalentes a 1.000
millones de dólares.
-Utilidades antes de impuestos por 19,6 millones de dólares
durante el último trimestre
* FUENTE: HARKEN ENERGY CORPORATION A SEPTIEMBRE 30 DE 2000
Las operaciones internacionales : Nuevas inversiones en Latinoamérica
Además de sus inversiones en Colombia, Harken maneja proyectos
de inversión en Estados Unidos en Four Corners,
Nuevo México, Texas, Arkansas, Mississippi y Louisiana. En
Latinoamérica también trabaja en Costa Rica en un
contrato en el que se asoció con MKJ para
manejar cuatro concesiones que suman un total de 5.634 kilómetros
cuadrados localizados dentro del Mar Caribe, desde el Parque Nacional
Tortuguero hasta el Refugio Nacional de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo,
en la frontera con Panamá. Allí la controversia se
desató por las garantías para el cumplimiento de las
normas ambientales. Harken declara en su página de internet
que los próximos países en los que suscribirá
contratos de exploración son Chile, Ecuador, Perú,
Panamá, Honduras, Nicaragua y Belice.
Muchos de los contactos de Harken para esta parte del continente
los facilitó Bush mientras fue gobernador de Texas entre
1994 y enero del 2001. Una vez en la Presidencia, Bush no
ha escondido su interés por los temas petroleros. Durante
su primer encuentro con el presidente mexicano Vicente Fox
le manifestó su deseo de llegar a un acuerdo petrolero para
diversificar la dependencia norteamericana en el mercado del crudo.
En el mismo sentido ya habló con el presidente de Brasil,
Fernando Cardoso; con el de Chile, Ricardo
Lagos, y con el de Bolivia, Hugo Bánzer.
Este último país por su potencial de gas.
Una de las mayores preocupaciones de Bush es Venezuela debido
a la política nacionalista promovida por el presidente Hugo
Chávez, por lo que se considera que será el próximo
objetivo de la agenda petrolera de Bush.
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