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Una
Constituyente para derrotar la conspiración
Plinio
Miranda* / Tribuna - 14/02/03
Fue
el Partido Comunista de Venezuela la primera organización
que en agosto del 2002 lanzó esta propuesta contenida en
la Constitución, en los artículos 347 y 348, como
una alternativa democrática para pasar a la ofensiva y derrotar
definitivamente la conspiración terrorista de la oposición
irracional. Evidentemente, no alcanzó la atención
deseada.
CON OBJETIVOS DIFERENTES
El
hecho de que hoy sectores opositores al Presidente Chávez
planteen también una Constituyente con el objetivo de recomponer
sus privilegios del pasado y "salir de Chávez",
en nada anula la propuesta de Constituyente del PCV, cuyo objetivo
es diferente: convocar al Poder Popular Originario para profundizar
los cambios revolucionarios y desmontar el viejo Estado que todavía
obstaculiza y sabotea el cumplimiento de los aspectos políticos,
económicos y sociales expresados en la Constitución
y en las Leyes Habilitantes.
No
debemos confundir los medios con el fin, con el objetivo. Hablamos
de un mismo instrumento constitucional, pero con objetivos distintos,
según los intereses de clases existentes en Venezuela. Ese
es el debate de fondo. Si nos confundimos, llegaremos a la conclusión
equivocada de que los revolucionarios no deben convocar marchas
porque la oposición también convoca marchas o que
no debemos participar en elecciones porque la oposición participa
en elecciones
Ese
no es el punto fundamental. El punto fundamental es si vamos a construir
la nueva Venezuela con el Poder Judicial que tenemos, con la Fiscalía
que tenemos, con esta Asamblea Nacional, con la burocracia y saboteadores
que manejan los organismos públicos nacionales, estadales
y municipales actualmente. En fin, con el Estado que tenemos.
PARA QUÉ UNA NUEVA CONSTITUYENTE
No
habrá revolución posible con la impunidad reinante,
y las revoluciones que no avanzan perecen, las aniquila el estancamiento.
Conformarse con lo existente es estancar el proceso de cambios.
Por eso el PCV insiste en que vamos a Constituyente para derrotar
a las fuerzas reaccionarias, con el pueblo ejerciendo el poder real,
no sólo participando en marchas, sino gobernando con poderes
supraconstitucionales.
Planteamos
una nueva Constituyente para enjuiciar a los golpistas de abril
y a los saboteadores de PDVSA, a quienes destruyen la economía
nacional. Para designar un nuevo Tribunal Supremo, un nuevo sistema
judicial. Para llevar a la cárcel a los corruptos del pasado
que se pasean impunemente por las calles y condenar los vicios del
presente, mediante tribunales especiales. Una Constituyente para
reorganizar los ministerios, gobernaciones y alcaldías. Para
aprobar las leyes acordes al proceso de cambios.
Una
Constituyente con Chávez al frente de la Presidencia de la
República.
Una
Constituyente que elimine el artículo 350 de Constitución
y el privilegio de los altos oficiales militares a ser sometidos
a antejuicio de méritos ante el Tribunal Supremo, con lo
cual se ampararon los golpistas de abril para seguir libres conspirando.
NI REFERENDO NI ENMIENDA
No
es el referendo revocatorio ni la enmienda constitucional suficiente
escenario para vencer el fascismo y consolidar la República
Bolivariana. Si la oposición es derrotada en ese tipo de
consulta seguirán hostigando al gobierno bajo cualquier argumento.
Por cierto, algunos sectores del chavismo hablan del referendo revocatorio
y de la enmienda con tanto entusiasmo que sólo les falta
salir a recoger firmas, olvidándose que ambos son contra
Chávez. Que lo promueva la oposición, no nosotros.
En esa contienda sólo hay trofeos si la oposición
gana. Con la Constituyente es distinto.
NO HAY REVOLUCIONES FÁCILES
Por
supuesto que la elección de una Asamblea Nacional Constituyente
implica riesgos y oportunidades. Implica un duro trabajo organizativo,
de calle, de discusión de ideas y de postulación de
verdaderos líderes sociales y revolucionarios que garanticen
la continuidad del proyecto bolivariano y su profundización
en lo económico y social, además de lo político.
En esa nueva Constituyente no deben salir electos personajes que
bajo el manto del chavismo truncaron la aspiración de cambio
profundo que suponía la primera Constituyente del año
1999, cuyas vacilaciones e inconsecuencias se reflejaron luego.
No debe haber nuevos Miquilena, Peña, Garranchán u
otros personajes que no representan a nadie.
Hay
que trabajar para obtener una mayoría sólida y comprometida
con la Revolución Bolivariana, que no se deje manosear por
los representantes de la oposición ni chantajear por el poder
económico transnacional.
Obtener
una clara mayoría en la Nueva Asamblea Constituyente es posible,
por el desprestigio que padece la oposición ante el llamado
a paro y sabotaje de la economía contra la población,
porque los medios de comunicación han perdido credibilidad
al convertirse en parte beligerante de la confrontación y,
fundamentalmente, porque se ha elevado el nivel de conciencia, organización
y movilización de las mayorías populares. Sin subestimar
el poder de los medios privados y de los grupos económicos,
las fuerzas revolucionarias pudieran obtener entre un 60 a 65% de
representantes en una Nueva Constituyente. Por supuesto, trabajando
duro desde las comunidades y desde el gobierno para derrotar la
conspiración en esta batalla política decisiva.
*
Plinio Miranda - Dirigente del Comité Central del PCV
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