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Caracas / Venezuela - Domingo 6/04/03
 
 

Por una reestructuración en PDVSA que permita entregar la riqueza petrolera a la mayoría de los venezolanos
Felipe Goitia / Soberania.info - 18/02/03

 

El Paro Patronal arrechó a los trabajadores y los puso en la palestra

Desde que se inició el paro patronal del 2D, las fuerzas de la contrarevolución han colocado en la escena política, como protagonista, a los trabajadores de las ciudades. De hecho el cierre patronal ha radicalizado a los trabajadores, poniendo incluso en el tapete la necesidad del control obrero de las fábricas y plantas, para garantizar el empleo y el sustento. Este hecho,que conmovió las zonas industriales de las principales ciudades del país, alcanzó su climax en el control de la producción que ejercen los trabajadores de las refinerías de Puerto La Cruz y El Palito, en Anzoátegui y Carabobo, respectivamente.

Es necesario valorar este hecho, surgido de las necesidades concretas de los trabajadores y de sus experiencias en la lucha político-sindical, como el punto de inflexión que puede imprimirle una dinámica socialista y obrera a la revolución bolivariana. Y es que está claro que la Revolución sólo es posible si los trabajadores comienzan a controlar los medios de producción.

Hasta que los trabajadores entraron en la escena, los eventos revolucionarios del proceso, tales como inspección de inventarios en las fábricas o decomiso de mercancía acaparada, eran protagonizados por militares o funcionarios del Gobierno, lo cual aún cuando es una política correcta, no involucraba a los trabajadores organizados en dichos eventos. Esto planteaba el hecho de una “revolución controlada desde arriba”, sin participación de las masas en la expropiación y el control directo de las fábricas, y por tanto, sin que estuviese planteado el control de la sociedad por los trabajadores y el pueblo organizados. Las masas con sus contundentes movilizaciones espoleaban al gobierno a “echar pa’ lante”, pero dejando al gobierno la tarea.

El Control de la producción por parte los trabajadores en las Refinerías de Puerto La Cruz, El Palito y la Restructuración de PDVSA

Hoy, el control de los trabajadores petroleros de las Refinerías de Puerto La Cruz y El Palito señalan el camino del control de la producción, indican el método que debemos emplear los trabajadores (democracia obrera) y establece la prioridad del control de la fundamental industria del país.

En este momento avanza una restructuración en PDVSA que si bien es políticamente correcta, platea una metodología burocrática, en contravía a la democracia de los trabajadores. Aún cuando la presión de las bases ha impedido –por ahora- que coja cuerpo la anmistía o el perdón total, la restructuración se está definiendo en los escritorios de las “juntas restructuradoras”, donde los directivos y gerentes “patriotas” tienen la última palabra.

¿Restructuración “desde arriba” o “desde abajo”?

La única posibilidad de que PDVSA comience a ser de la mayoría de los venezolanos, pasa por una verdadera restructuración que acabe con la estructura piramidal donde las cúpulas ejecutivas y gerenciales son gerentes-empresarios con negocios, testaferros y contratistas, además de estrechísimos vínculos con empresas trasnacionales, que desangra la industria, enriquece a unos pocos y perpetúa el desempleo, la explotación y la entrega sistemática de nuestros recursos naturales. Son emblemáticos los casos de INTESA, CITGO, las refinerías en Europa y EEUU, así como un montón de empresas contratistas que funcionan con testaferros de gerentes y ejecutivos. Pero esta tarea revolucionaria sólo puede ser emprendida por los trabajadores organizados. Directivos o gerentes “patriotas”, que tienen años en ese medio, no van a ser los dinamizadores de la revolución petrolera.

¿Para qué queremos una “limpieza en PDVSA”? No para que cambie la cara de los gerentes-empresarios. La limpieza tiene como objetivo el control de la producción y comercialización petrolera, para poner los ingresos de la industria a disposición del desarrollo nacional, de la construcción masiva de viviendas, escuelas y hospitales, es decir, a disposición de la mayoría del país.

Es fundamental que se divulgue y discuta la experiencia de Puerto La Cruz y El Palito, para que apoyados en la fuerza de los trabajadores y en el control obrero de las plantas, llenaderos, refinerías y puertos, comencemos a plantearnos el control de los trabajadores en toda la industria petrolera nacional, es decir una verdadera restructuración “desde abajo”, que le entregue PDVSA, y la riqueza petrolera, a la mayoría de los venezolanos.

Felipe Goitia


 
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