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Por
una reestructuración en PDVSA que permita entregar la riqueza
petrolera a la mayoría de los venezolanos
Felipe
Goitia / Soberania.info
- 18/02/03
El
Paro Patronal arrechó a los trabajadores y los puso en la
palestra
Desde que se inició el paro patronal del 2D, las fuerzas
de la contrarevolución han colocado en la escena política,
como protagonista, a los trabajadores de las ciudades. De hecho
el cierre patronal ha radicalizado a los trabajadores, poniendo
incluso en el tapete la necesidad del control obrero de las fábricas
y plantas, para garantizar el empleo y el sustento. Este hecho,que
conmovió las zonas industriales de las principales ciudades
del país, alcanzó su climax en el control de la producción
que ejercen los trabajadores de las refinerías de Puerto
La Cruz y El Palito, en Anzoátegui y Carabobo, respectivamente.
Es necesario valorar este hecho, surgido de las necesidades concretas
de los trabajadores y de sus experiencias en la lucha político-sindical,
como el punto de inflexión que puede imprimirle una dinámica
socialista y obrera a la revolución bolivariana. Y
es que está claro que la Revolución sólo es
posible si los trabajadores comienzan a controlar los medios de
producción.
Hasta
que los trabajadores entraron en la escena, los eventos revolucionarios
del proceso, tales como inspección de inventarios en las
fábricas o decomiso de mercancía acaparada, eran protagonizados
por militares o funcionarios del Gobierno, lo cual aún cuando
es una política correcta, no involucraba a los trabajadores
organizados en dichos eventos. Esto planteaba el hecho de una “revolución
controlada desde arriba”, sin participación
de las masas en la expropiación y el control directo de las
fábricas, y por tanto, sin que estuviese planteado el control
de la sociedad por los trabajadores y el pueblo organizados. Las
masas con sus contundentes movilizaciones espoleaban al gobierno
a “echar pa’ lante”, pero dejando al gobierno
la tarea.
El
Control de la producción por parte los trabajadores en las
Refinerías de Puerto La Cruz, El Palito y la Restructuración
de PDVSA
Hoy, el control de los trabajadores petroleros de las Refinerías
de Puerto La Cruz y El Palito señalan el camino del control
de la producción, indican el método que debemos emplear
los trabajadores (democracia obrera) y establece la prioridad del
control de la fundamental industria del país.
En este momento avanza una restructuración en PDVSA
que si bien es políticamente correcta, platea una metodología
burocrática, en contravía a la democracia de los trabajadores.
Aún cuando la presión de las bases ha impedido –por
ahora- que coja cuerpo la anmistía o el perdón total,
la restructuración se está definiendo en los escritorios
de las “juntas restructuradoras”, donde los directivos
y gerentes “patriotas” tienen la última palabra.
¿Restructuración
“desde arriba” o “desde abajo”?
La
única posibilidad de que PDVSA comience a ser de la mayoría
de los venezolanos, pasa por una verdadera restructuración
que acabe con la estructura piramidal donde las
cúpulas ejecutivas y gerenciales son gerentes-empresarios
con negocios, testaferros y contratistas, además de estrechísimos
vínculos con empresas trasnacionales, que desangra la industria,
enriquece a unos pocos y perpetúa el desempleo, la explotación
y la entrega sistemática de nuestros recursos naturales.
Son emblemáticos los casos de INTESA,
CITGO, las refinerías en
Europa y EEUU, así como un montón de empresas contratistas
que funcionan con testaferros de gerentes y ejecutivos. Pero
esta tarea revolucionaria sólo puede ser emprendida por los
trabajadores organizados. Directivos o gerentes “patriotas”,
que tienen años en ese medio, no van a ser los dinamizadores
de la revolución petrolera.
¿Para qué queremos una “limpieza en
PDVSA”? No para que cambie la cara de los gerentes-empresarios.
La limpieza tiene como objetivo el control de la producción
y comercialización petrolera, para poner los ingresos de
la industria a disposición del desarrollo nacional, de la
construcción masiva de viviendas, escuelas y hospitales,
es decir, a disposición de la mayoría del país.
Es
fundamental que se divulgue y discuta la experiencia de Puerto La
Cruz y El Palito, para que apoyados en la fuerza de los trabajadores
y en el control obrero de las plantas, llenaderos, refinerías
y puertos, comencemos a plantearnos el control de los trabajadores
en toda la industria petrolera nacional, es decir una verdadera
restructuración “desde abajo”, que le entregue
PDVSA, y la riqueza petrolera, a la mayoría de los venezolanos.
Felipe
Goitia
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