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Uribe
Vélez, un peligro regional
Ramiro
Vinueza* / Argenpress
- 07/03/03
La política colombiana vista desde la crisis del
país sudamericano.
Tierra
del café y de la cumbia, de hombres y mujeres alegres y trabajadores,
Colombia constituye la cuarta economía de América
Latina, a pesar de que ha sido azotada por la violencia política
generada por las fuerzas más oscurantistas de las clases
dominantes que ha desangrado al pueblo colombiano por muchas décadas.
El
ascenso de Alvaro Uribe Vélez al gobierno, significa el auge
de la de violencia y una nueva oleada guerrerista que amenaza con
desbordar las fronteras colombianas e involucrar a los países
de la región.
La
política trazada por el nuevo gobierno colombiano, marca
un retroceso en la salida política del conflicto, reclamada
por diversos sectores tanto del interior como de fuera de Colombia.
Este es un nuevo panorama en el que la intervención
financiera y militar norteamericana es más evidente; en él
los inmensos recursos financieros para la guerra, serán extraídos
a costa de más pobreza y miseria del pueblo colombiano y
de un número mayor de desplazados y de muertos.
Derrotar
a las guerrillas colombianas es para los EEUU un asunto estratégico
y vital porque no pueden permitir que, a tres horas de Miami, exista
este mal ejemplo que puede ser imitado por la juventud y los pueblos
que, viendo el estado de decadencia social que hay en el continente,
decidan también optar por este camino. Por ello la guerrilla
está en la mira del imperialismo, y porque Colombia es una
ventana a los dos océanos, sus costas miran tanto hacia EEUU
como hacia América Latina, por ello el país es un
objetivo político estratégico.
Los
vínculos siniestros de Uribe Vélez
Uribe,
político ultraderechista a quien se le atribuyen
fuertes vínculos con el narcotráfico, gana
las elecciones con el aval de los disidentes del Partido Liberal
y con el apoyo del Partido Conservador de Pastrana.
La
burguesía colombiana venía trabajando en la búsqueda
de un prototipo de hombre de Estado de "mano dura", que
maneje las cosas dentro de los parámetros del neoliberalismo,
con una política pro-fascista, al estilo Gaviria, que de
una pronta solución al conflicto por la vía de la
guerra, en este perfil Uribe Vélez calzó perfectamente.
El
Presidente Uribe está rodeado de personajes siniestros como
el Ministro del Interior y de Justicia, Fernando Londoño
y Londoño, autor del "Estado de Conmoción"
y del plan para reclutar a 1 millón de colombianos para constituir
una red de informantes al servicio del Estado. Londoño
es un viejo franquista, que ya ha amenazado a las Cortes de Justicia,
a los Defensores de los Derechos Humanos y los ha calificado de
asesores de la guerrilla y, a los partidos ecologistas, como sociedades
comunistas anónimas.
Otro
personaje de esta cúpula macabra es Pedro Juan Moreno
Villa, hoy encargado de la Seguridad Nacional, quien, según
algunas fuentes es un reconocido matón que hasta hace poco
andaba por la calles de Medellín fuertemente armado. De él
se dice que trabajó para Pablo Escobar en la época
que éste tenía un gran poder; también se señala
que la DEA lo tiene investigado por exportación de coca entre
los años 1989 a 1993. Don Pedro Juan, como lo llaman
sus sicarios, fue asesor de seguridad de Uribe en Antioquia, periodo
en el cual se produjeron tres masacres por semana; es también,
como él mismo lo reconoce, amigo personal de Carlos Castaño,
líder de los paramilitares de la AUC. Amistad
que comparten con el nuevo mandatario.
Uribe
no la tiene fácil
Uribe,
al plantearse una política de genocidio, va a tener que recurrir
al fortalecimiento y crecimiento de las fuerzas armadas, dentro
de su estrategia de Seguridad Nacional, lo que le costará
más muertes y más pobreza al pueblo, y le significara
también, un mayor sometimiento a la política norteamericana
y la búsqueda de mayor apoyo a la región. Sin embargo
no todo el camino está allanado para el nuevo gobierno; veamos:
1.-
Pese a que las fuerzas armadas colombianas son las mejor entrenadas
de Latinoamérica en contrainsurgencia, con toda la tecnología,
recursos humanos y económicos dotados por el Pentágono
desde hace cuarenta años, ha sido incapaz de revertir el
curso actual de la guerra, del que el ejercito solo presenta como
trofeos, a diario, a miles de campesinos y asesinados. Ese ejército
vive permanentes derrotas: políticamente no tiene ningún
respaldo nacional, por inmoral y corrupto; y militarmente, no presenta
ningún logro o conquista estratégica en contra de
la insurgencia.
2.-
Aunque la base social que apoya la política de Uribe es importante
(5 millones 300 mil votos), ésta no constituye ni siquiera
la mayoría de los ciudadanos habilitados para votar (24 millones)
y menos el sentir del total de los 42 millones de colombianos.
3.-
Los recursos que debe destinar el Estado colombiano para enfrentar
esta guerra serán financiados con los 'bonos de guerra',
con la eliminación de gastos sociales y de los derechos laborales,
la extensión de la jornada de trabajo y del tiempo para la
jubilación y con más impuestos para la población,
con los cuales pretenden recaudar 2 de los 4 mil millones de dólares
que el Estado colombiano esta comprometido a aportar. Situación
ante la cual las organizaciones sociales y la población están
expresando ya su oposición frontal y se aprestan a batallar
contra estas medidas.
4.-
El Presidente Uribe, al apostarle al estado de Conmoción
Interior (estado de guerra) y a la restricción de
la democracia, no ensaya nada que no se haya practicado por los
15 gobiernos que le han sucedido, todos ellos fracasaron pretendiendo
darle una salida militar al problema de la insurgencia, que tiene
ya más de cuarenta años. Necia política burguesa,
que pretende desconocer los factores históricos y sociales
que dieron origen a la insurgencia y por los cuales se sostiene
y crece.
5.-
Las principales organizaciones guerrilleras, FARC y ELN, han manifestado
que no aceptarán un dialogo condicionado al desarme ni a
la desmovilización de sus fuerzas y están insistiendo,
a igual que otros sectores, en una solución política
negociada que incluye una serie de demandas de carácter democrático,
de reformas económicas, sociales e institucionales.
6.-
La política de chantaje e impunidad que exige EE.UU. al gobierno
de Uribe, encuentra la oposición de importantes sectores
sociales y políticos, que ven como un peligro la firma de
un convenio por el cual no pueden ser juzgados ni detenidos los
soldados y personal estadounidense que participen en operaciones
militares al interior de Colombia.
A
esto se suma el rechazo del gobierno venezolano, a prestar su territorio
para la instalación de bases militares y a intervenir en
un eventual conflicto armado; Brasil, Chile y Perú
hasta ahora miran con escepticismo el problema y platean la necesidad
de una salida política al conflicto; mientras también
hay la percepción de que, dado el gran crecimiento de las
fuerzas armadas colombianas, puede producirse un desborde de éstas
más que de la guerrilla a sus territorios.
Ecuador
no es la excepción, ya que ha cedido la Base de Manta y tiene
movilizados a 10.000 efectivos en la frontera norte, lo que muestra
la disposición de este gobierno a aplicar las directrices
norteamericanas, a pesar de que también cuenta con muchas
voces, en las que se incluyen las de altos oficiales activos y en
retiro, opuestas a intervenir en una guerra que traería consecuencias
desastrosas para el país.
Datos
de Colombia
1.
Población, pobreza e indigencia
· Población 42 millones.
· Pobreza 30 millones. (con ingresos promedio de 380.000
pesos, equivalentes a 140 U$S)
· Indigencia 9 millones. (con ingresos de 2.500 pesos, equivalentes
a 1 U$S por día)
2.
El principal enemigo de Uribe es el movimiento popular colombiano
que resiste y lucha
· 10 mil asesinatos en los últimos 10 años.
· 2 mil dirigentes sindicales asesinados en los últimos
4 años.
· 2 millones 500 mil desplazados internos.
· 4 millones de desplazados en el exterior.
3.
Estructura para la represión en Colombia
· 180.000 militares.
· 120.000 policías.
· 600.000 retirados de las fuerzas armadas (empresas de seguridad).
· 10.000 paramilitares.
· 100.000 reservistas (llamados por Uribe).
· 20.000 nuevos paramilitares.
· 1 millón de informantes ("sapos") a ser
reclutados.
* Ramiro Vinuesa es comunicador ecuatoriano, es el
coordinador general del quincenario “Opción”.
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