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Rondó
a la Turca
Walter
Martínez (Dossier)* / Soberanía.info
- 14/03/03
Rondó:
Forma musical cuyo tema principal se repite periódicamente
alternando con otros temas secundarios. La definición de
Manuel Valls Gorina parece muy a tono con este movimiento de fin
de semana de la sinfonía inconclusa (por ahora) que resuena
en el ámbito del Parlamento Turco. El tema principal, obvio,
es la inminente guerra contra Irak. Los temas secundarios son múltiples
pero no armonizan. La audiencia mundial les sigue con melómano
interés; pero cada pocos compases suena la batuta contra
el atril y desde Washington llega un claro: ¡Da Capo!...
Washington necesita a Turquía para abrir un frente norte
contra Irak.
Un tema secundario es la Cuarta División del ejército
de Estados Unidos, con todos sus tanques, artillería, apoyo
aéreo y, en suma, toda su logística. Fuerzas de un
tamaño desconocido llevan varias semanas en el Mediterráneo
esperando por una autorización turca para cruzar su territorio
desde el puerto de Iskenderum. Si reciben la aprobación del
Parlamento turco, podrían colocar hasta 62.000 efectivos
en el sur de Turquía, único país de la OTAN
que tiene frontera con Irak. Al parecer ahora sí le importan
los Kurdos, ubicados a ambos lados de la frontera y cuyos derechos
humanos han sido violados por igual, se trate de autoridades turcas
o de iraquíes. Constituyen una “molesta”
minoría que, como los Palestinos, tiene su diáspora
en varios países de la región y siguen tras el sueño
de una patria. Lo cierto es que desde el norte se llega
más rápido a ocupar y proteger de cualquier voladura
los importantes campos petroleros iraquíes de Kirkuk.
A los del sur, les llegarán desde Kuwait donde llevan seis
meses ensayando la invasión en la frontera.
Si los Kurdos irakíes contribuyen a la invasión por
tierra del ejército estadounidense, tanto mejor. Las unidades
de operaciones especiales estadounidenses e inglesas llevan tiempo
operando en el norte Irak con la ayuda de los Kurdos, a los que
también entrenan. Son las mismas que en su momento
entrenaron a Osama Bin Laden y sus Mujahedines cuando eran, como
los Kurdos de ahora, los aliados útiles para sacar a los
soviéticos de Afganistán.
EL MERCADO PERSA
Con la caída de Sha, impuesto en su momento por la CIA en
el trono persa, desapareció el gendarme necesario del Golfo
Arábigo-Pérsico. Para afianzar ese papel y, de paso,
hacer enormes negocios, los mercaderes de la guerra de las potencias
occidentales le vendieron lo mejor de su armamento. De nada le sirvió
cuando el renacer del espíritu islámico fue conducido
por el Ayatola Jomeini, a quien él había mandado al
exilio, primero en Bagdad y luego a las afueras de París.
Jomeini enviaba sus sermones en simples casetes de audio que eran
reproducidos ilegalmente de casa en casa por sus seguidores. La
política pro-occidental del Sha se derrumbó junto
con su aparato militar.
Las valiosísimas instalaciones estadounidenses de espionaje
electrónico dirigido a la Unión Soviética corrieron
igual suerte. A partir de ese momento, Turquía toma
el relevo y se transforma en la esquina sensible de la OTAN.
Pese a su discutible récord en materia de Derechos Humanos
y a no alcanzar los parámetros para integrarse a la Unión
Europea, Washington cierra un ojo y Londres mira hacia otro lado
cuando la necesitan como trampolín para saltar sobre la riqueza
petrolera de Irak. Ankara ha autorizado a Washington a realizar
enormes ampliaciones en las bases aéreas ubicadas en su territorio.
La de Incirlink sirve a diario para volar sobre Irak y transformarlo
en un polígono de tiro permanente en las llamadas “zonas
de no vuelo”. Hace tiempo que Francia se retiró
de estas prácticas. Desde el sur hacen lo propio con la gigantesca
base “Príncipe Sultán”
de Arabia Saudita cuya Casa Real ya les ha advertido que es hora
de que vayan haciendo planes para abandonar su territorio. La Administración
Bush ha ofrecido a Turquía, que se sepa, no más de
26.000 millones de dólares en diversas formas
de ayuda y, seguramente, le ha prometido un empujoncito en su camino
a Bruselas. Israel no sólo le moderniza su armamento, sino
que sus respectivas fuerzas hasta realizan maniobras combinadas.
Desde Kemal Ataturk, con sus patrióticos y laicos esfuerzos
por desarrollar y occidentalizar hasta en la vestimenta a sus ciudadanos,
Turquía no registraba un retorno tan marcado como en el presente
a sus fuentes musulmanas. Un país militarista, oficialmente
laico y pro-occidental, tiene ahora un gobierno democráticamente
electo de nuevo signo y un parlamento, no menos democrático,
que refleja la voluntad de una población constituida por
un 95 por ciento de musulmanes. ¿Decidirá, como siempre,
el Ejército, o el nuevo Parlamento?
FUMANDO ESPERO
Ayer sábado Bagdad hizo lo que Washington y Londres no querían:
anunciar que comenzaba a destruir los misiles Al Samud 2. La noticia
de la eliminación de los primeros cuatro misiles fue confirmada
a la AFP por el vocero de los inspectores de la ONU, Hiro Ueki.
La misma Agencia señalaba, acto seguido: “Para
estupor de Washington, el Parlamento turco no aprobó que
tropas estadounidense utilicen su territorio en una eventual guerra
con Irak”, y puede que vuelva a tratar el tema la
próxima semana. Para completar el cuadro, que este fin de
semana debe tener trabajando horas extras al Departamento de Estado
y al Pentágono, a punto de cerrar este Dossier se produjo
una cadena de eventos.
En la histórica localidad egipcia de Sharm El Sheik los jefes
de Estado de la Liga Arabe, reunidos en una cumbre de emergencia,
proclamaron al mundo su “rechazo absoluto”
a un ataque contra Irak y su “negativa a participar
en una acción militar” contra ese país.
Sólo los Emiratos Árabes Unidos propusieron, sin éxito,
el exilio de Sadam Hussein. Volvió a brillar el Coronel Kadafy,
en cuya pieza oratoria se refirió a aquellos países
musulmanes que permiten la presencia militar de los enemigos infieles.
Esto casi provoca la retirada del Príncipe Saudita. Al final,
prevaleció la unidad. La Conferencia de la oposición
iraquí clausuraba sus sesiones en el Kurdistán, signada
por la hostilidad hacia el proyecto de Washington. Muy en
especial en lo referente al establecimiento de un gobierno militar
estadounidense en Bagdad post Sadam, lo que dejaría a los
Kurdos usados y no recompensados.
En Nueva York los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU estudiaban
el Informe Trimestral de Hans Blix sobre el Desarme de Irak, cuando
se enteraron que la destrucción de los Al Samud 2 lo dejaba
obsoleto. En el Vaticano Juan Pablo Segundo, en
su incansable campaña por la Paz, escribió una carta
personal a George W. Bush “para transmitirle su preocupación
frente al riesgo de que haya otra guerra en el Golfo Pérsico”
(AFP). El Premier canadiense Jean Chretien quien no busca la reelección,
se reunió con el Presidente Fox de México que como
miembro del Consejo de Seguridad deberá asumir la responsabilidad
de su voto. En cambio a Chile le mandaron a Otto Reich, el mismo
que consiguió los F-16 para la Fuerza Aérea Chilena,
y quien sigue haciendo lobby para obtener el voto de Santiago en
el Consejo de Seguridad. De los 15 miembros, se necesitan
9 para que Washington gane la votación. Tres de
los miembros permanentes y con derecho a veto: Francia, Rusia y
China, tienen la paz en sus manos. Hans Blix en Nueva York, al saber
de la destrucción de los primeros cuatro misiles Al Samud
2, remató la música con esta Coda: “La
realidad cambia, mi Informe cambia”.
* Artículo publicado originalmente en el Diario
Últimas Noticias el domingo 02 de marzo de 2003.
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