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Artículo
Caracas / Venezuela - Sábado 17/05/03
 

El golpe continúa...
¿Qué hacer con Pdvsa?

Varios autores / Soberanía.info - 17/03/03


Cátedra J. P. Pérez Alfonzo - Universidad Central de Venezuela
D. F. Maza Zavala, Francisco Mieres, P. Hernández, V. Poleo U. y Elie Habalián

Índice

I.- ¿Cuál es el problema?
D. F. Maza Zavala y Francisco Mieres

II.- Pdvsa vs. Estado
Pablo Hernández

III.- Opciones a futuro
Elie Habalián y Víctor Poleo Uzcátegui


I.- ¿Cuál es el problema?
D. F. Maza Zavala - 1978


• La palabra “nacionalización” (del petróleo) tuvo un contenido revolucionario. Se considera un objetivo de la transformación revolucionaria de la economía y de la sociedad de nuestro país. Y se la tenía como un avance en la lucha contra el imperialismo, cuya expresión más evidente y dominante, particularmente para nosotros en Venezuela, es la explotación del petróleo por las corporaciones transnacionales.

• El capitalismo transnacional trae como consecuencia el establecimiento de una nueva división del trabajo en el mundo dominado por el capitalismo. Hay una estrategia mundial que determina los parámetros de localización de las actividades económicas. Todo está subordinado al objetivo fundamental del capital transnacional, es decir: maximizar el excedente económico y monopolizar, en todas sus instancias y procesos, la acumulación de capital.

• El negocio de la energía, y del petróleo en particular, es un proceso integrado desde la exploración y explotación de los yacimientos, la refinación y el transporte, la comercialización, el financiamiento y la tecnología, un todo cuya monopolización es objeto de las corporaciones transnacionales. Todo ello se materializa en una integración transnacional.

• Hace aproximadamente diez años, en una sesión del Consejo de Economía Nacional, el Dr. J. A. Giacopini Zárraga, vicepresidente y asesor de la Shell y hombre muy lúcido en el campo del petróleo, expuso la siguiente tesis, tesis que es de su propia opinión: el mundo petrolero del futuro podría visualizarse con una nueva división del trabajo, en el sentido de que los países poseedores de los recursos naturales y productores de petróleo se ocuparían de la exploración y explotación, mientras que las corporaciones petroleras transnacionales se ocuparían de la refinación, transporte y comercialización.

• Después vino el fenómeno de la crisis energética (embargo petrolero árabe, octubre 1973) y la demostración de la eficacia de la OPEP en cuanto a la defensa de los precios mundiales del petróleo, y se hicieron propicias esas condiciones para decidir que el Estado venezolano reservara para sí la actividad de la industrialización y comercialización de los hidrocarburos (Enero de 1976).

• La segunda cuestión que conviene plantear refiere a la oportunidad de nacionalizar o estatizar la industria y el comercio de los hidrocarburos en Venezuela. Como ocurre siempre, las tesis no estaban muy claras. Hubo un tiempo en que se era partidario – por parte de ciertas corrientes progresistas del país – de un especie de nacionalización progresiva, es decir, por etapas, hasta alcanzar la meta de la nacionalización completa de la industria y del comercio de los hidrocarburos, y se creyó que la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP, 1960) podía servir de instrumento a esta nacionalización progresiva del petróleo.

• Esto de las etapas, que supuestamente parecía ser una estrategia, no era sino una candorosa actitud en el sentido de que se podía quizás luchar en términos más favorables contra el imperialismo y el capital transnacional.

• En la práctica, la CVP no sirvió para eso; por el contrario, la estrategia del gobierno de entonces (presidido por R. Betancourt, 1959-1964) tuvo otra función para la CVP: servir de puente, de intermediario, para la celebración de los llamados contratos de servicio, una fórmula fallida para reemplazar las concesiones por la participación del Estado en la dirección, en la administración y en la operación del negocio petrolero.

• Después vino la tesis de la reversión. Ya que en el año de 1983 caducarían la mayoría de las concesiones otorgadas según la Ley de 1943, lo más conveniente era esperar que las instalaciones y activos revertieran al Estado, sin costo alguno y sin indemnizaciones, tal como lo ordenaba la Constitución de la República. Para evitar recibir activos dañados y yacimientos en decadencia, se promulgó la Ley de la Reversión de Bienes Afectos a las Concesiones Petroleras (1974).

• Sin embargo, sería infantil pensar que - ni con la CVP, ni con la Ley de Reversión - las compañías petroleras abandonarían el dominio de la actividad petrolera en Venezuela, “la joya más preciada de la Standard”.

• Así estaban las cosas cuando se introdujeron ante el Congreso dos proyectos de Ley de Nacionalización. El recién estrenado gobierno de C. A. Pérez (1974-1979) no podía, en lo político, dejarse arrebatar la bandera nacionalizadora del petróleo y preparó, en defecto, su propio proyecto de nacionalización. Se nombra entonces (1975) la Comisión Nacional de Reversión Petrolera, la cual presentó un informe y un proyecto de Ley.

• No obstante, el representante de Fedecámaras en la Comisión, que nunca tomó la palabra en el curso de las discusiones, llevó un escrito de dos o tres cuartillas a la sesión donde el proyecto de ley sería aprobado y que allí leyó para salvar su voto, en nombre de Fedecámaras, por considerar que no se reunían las condiciones que las fuerzas económicas organizadas conceptuaban como las más convenientes. Estas condiciones, por supuesto, no eran otras que imponer empresas mixtas en las actividades petroleras nacionalizadas, es decir: capital del Estado y capital privado, incluyendo al capital petrolero transnacional. El proyecto de Ley de la Comisión, sin embargo, excluía cualquier fórmula distinta al dominio total del Estado en el negocio petrolero, sin que por ello se cerraran opciones a la contratación con entes no estatales de ciertos servicios y tareas, pero cuya remuneración no estuviera asociada, de ninguna manera, al volumen de la producción o exportación de hidrocarburos, es decir: nada que tuviera la huella de una participación en el ingreso generado por el negocio petrolero.

• El proyecto llegó a la mesa del Presidente junto con el voto salvado de Fedecámaras. Ello fue suficiente para que, al introducir el proyecto de Ley al Congreso para su consideración, se modificaran ciertas disposiciones y en particular una, el llamado artículo 5to, muy conocido, según el cual se abría la posibilidad de formar empresas mixtas para ciertas actividades del negocio petrolero y el cual, finalmente, la mayoría oficialista lo impuso.

• Por último, mi posición personal en esta discusión: dejé claramente establecido que no había lugar, ni jurídica ni mercantilmente, para reconocer a las ex-concesionarias indemnización alguna por efecto de la nacionalización de activos e instalaciones y que, por el contrario, quien tiene derecho a indemnización es la Nación venezolana por múltiples aspectos de la actividad de explotación, por engaño y fraude al fisco, por daños al medio ambiente.

• Toda nacionalización tiene sus problemas y ello supone asumir el riesgo de un conflicto con todas las contingencias y consecuencias que ello pudiera determinar: el conflicto de bloqueo económico del país, el conflicto de bloqueo de los suministros de medios de producción, de insumos y de servicios tecnológicos, el bloqueo de otros canales de comercio exterior, y hasta el riesgo, en última instancia, de intervención armada directa en el país; y frente a ello debía existir la condición para afrontar el conflicto potencialmente planteado, de una solidaridad nacional, de una nación militantemente dispuesta a soportar las consecuencias y llevar adelante el proyecto en estos términos. ¿Estábamos y estamos en condiciones nacionales de afrontar este riesgo?. ¿Existe ese frente nacional?, ¿o puede existir sin fisuras internas, para hacer frente a las contingencias de un conflicto plenamente planteado por la nacionalización petrolera?.

• Pero para ello se requería que quienes manejaran nacionalmente el negocio petrolero, fuesen gentes con mentalidad nacionalista, gente con clara conciencia venezolana de la necesidad de llevar adelante una estrategia con sacrificios. ¿Cuál sacrificio, por ejemplo?. No vender 2 millones de barriles diarios de petróleo en los mercados internacionales, que no son indispensables para una tasa de crecimiento normal y conveniente del país, ni necesario es el caudal de ingresos petroleros a los precios post-embargo de 1974.

• Entonces, una condición era que hubiese la conciencia de soportar los supuestos sacrificios de una disminución del ingreso petrolero, en una determinada fase de la estrategia de nacionalización, al igual que flexibilizar la penetración de los mercados internacionales. Yo planteo: ¿está dispuesta Fedecámaras a aceptar la renuncia parcial a la posibilidad de disfrutar de un presupuesto jugoso de 50 mil millones de bolívares (12 mil millones de dólares-1978), determinado en su mayor parte, directa o indirectamente, por el ingreso petrolero?. ¿Podía haber, como alternativa, un proyecto de austeridad nacional, desde la inversión y el consumo, tal que sirviera de condición favorable a esta estrategia de nacionalización?

• Lo mismo pudiéramos hablar de la necesidad de asistencia tecnológica, existiendo en el mundo la posibilidad concreta de diversificación tecnológica y sin que ello implicara la supeditación de decisiones a centros transnacionales ni la ocurrencia de lesiones a los intereses de Estado.

• Pero como digo, se requería para ello, que quienes estuvieran al frente de la estatal petrolera venezolana se correspondieran con esta estrategia y con intereses de Estado. Y, por supuesto, se requería también que quienes estuvieran al frente del Estado venezolano, también estuviesen conscientes y decididos a llevar adelante una estrategia genuinamente nacionalizadora de la industria petrolera. Planteo la cuestión: ¿Existen esas condiciones?

• Las ex-concesionarias, capital transnacional que sabe bien lo que quiere, lograron como trofeo de la nacionalización el dominio de la comercialización y de los contratos de servicios, de la asistencia tecnológica y de la formación de recursos humanos. De ocurrir así, nos dijeron, no habrá ningún conflicto, ningún problema. En efecto, el año de 1976 fue un año tranquilo, fue una transición ensoñada. El enclave transnacional fue una avanzada geoeconómica y geopolítica destinada a sembrar una anti-conciencia, un pensamiento subordinado, sometido, alienado, automatizado con computadoras que funcionan y se manejan desde afuera del pais y todo ello forma parte de la organización transnacional incrustada en Petróleos de Venezuela. Entonces, cabe plantearnos: ¿Es ésto un proceso de nacionalización?.

• Jurídicamente es un proceso nacionalizador la propiedad por el Estado de un conjunto de actividades y de bienes y medios de producción. Ahora bien, desde el punto de vista real, efectivo, de funcionamiento y de dominio de las actividades petroleras, las cosas siguen peor que antes porque la compañias ex-concesionarias, como lo dijo Giacopini Zárraga una vez, hacen un buen negocio: se evitan los problemas laborales, los problemas fiscales, los problemas políticos, la relación con el Estado, y se toma el excedente sin costo mediante las negociaciones con la Casa Matriz, con Petróleos de Venezuela.

Francisco Mieres - 1978

Si estas contradicciones que están ocurriendo generasen un estallido que, en definitiva, hicieran que el pueblo se propusiera cambiar las cosas y asumir el poder de decisión sobre el petróleo y sobre todo el país, y se llegara a una situación conflictiva como la de Irán (revolución iraní y derrocamiento del Shah, 1978), por ejemplo, entonces ésto sería bueno, es decir lo bueno sería lo malo que ésto se esta poniendo, como una secuela, un revulsivo que hace madurar en la conciencia del pueblo todos los males que se están acumulando.

Si ésto fuera así, mientras más se agrave el dominio de Petróleos de Venezuela sobre el país, sobre el gobierno, mejor sería. Pero ello requiere una condición y es que el pueblo tomara conciencia de esta contradicción y asumiera el conflicto. Y aquí está una de las más graves características de la dependencia tecnológica y es que se trata de una dependencia inodora, invisible, que no se nota, entonces, tremendamente ladina, tremendamente oculta.

• Cuando estaban aquí los gringos con sus sombreros de corcho y sus campos alambrados y sus distracciones exclusivas, sus policías privados y sus privilegios irritantes, todo el mundo estaba en contra de la presencia de estos extranjeros que nos oprimían, nos segregaban pese a ser, nosotros, una mayoría y ellos una minoría; es decir, era la presencia del blanco explotador, de la filial de una empresa foránea transnacional que succionaba lo fundamental de nuestro petróleo. Había, pues, una reacción del obrero petrolero, de las autoridades, del pueblo, contra esa situación. Esto era lo que animaba la lucha contra el imperialismo en forma abierta y lo que hacía de la nacionalización, justamente, una consigna clave, fundamental.

• Pero cuando se hace ahora esta nacionalización trunca, de estatización, más aparente que real, para las “12 familias” y no para los 12 millones de venezolanos, para los 12 grupos que controlan las finanzas y la economía del país, la nacionalización se envuelve y enmascara en la dependencia tecnológica que sustituye la vieja dependencia operativa y exhibe la virtud terrible de no sentirse.

• Entonces nosotros no nos damos cuenta de lo que ocurre real y subrepticiamente, y dificulto, incluso, si los estudiantes y profesores de la Universidad, aún la más avanzada de las universidades como es ésta (UCV), se han dado cuenta de lo que está pasando. Quizás no nos damos cuenta de la gravedad de lo que está pasando y tendemos a pensar que nada pasa.

• Ahora bien, si ésto ocurre aquí (UCV), imagínense lo que está ocurriendo en el resto de la población. Resultado: nadie habla de petróleo, la nacionalización es la decisión del siglo y todo va, si no demasiado bien - y tal vez, empeorando - pero de todas maneras mejor que antes.

“No ha cambiado en absoluto la realidad de ser de la industria, sólo el mercadeo en el exterior de nuestro petróleo, hecho por extraños para beneficio extraño, con ínfima participación local. Es hora de poner en entredicho todo lo que se refiere a la industria petrolera venezolana. La dependencia con respecto al petróleo ha aumentado, y la dependencia de la industria petrolera venezolana con respecto a la estructura creada antes no ha disminuido” .

“La mentalidad operativa de nuestros dirigentes petroleros no es para la independencia en la investigación y apoyo tecnológico, hay flojedad, hay confianza en que por detrás está el que, en un momento dado, salva la situación desde Houston (Standard Oil) o La Haya (Shell). Los contratos de apoyo tecnológico forman parte fundamental de la negociación que condujo a la cancelación de las concesiones. La compensación a las transnacionales por el activo no depreciado es una desgracia, de las actividades de comercialización en el exterior no sabemos qué es lo nuestro, y la dependencia con relación a las compañías ex-concesionarias aumenta, mientras poco hacemos para desarrollar nuestras capacidades”

D. F. Maza Zavala - 1978

• El problema refiere a la cuestión del Estado. ¿Quién domina, quién controla, orienta y usufructúa el Poder del Estado?. Porque, si en vez de estar un gobierno como el actual al frente del Estado, estuviese un gobierno de verdadera expresión y vanguardia de los intereses nacionales, aseguro que al frente de Petróleos de venezuela no estuviera el enclave transnacional que allí está; aseguro que el modo de funcionamiento y crecimiento de nuestra industria y comercio no sería el actual y que el proceso de nacionalización estuviese en un curso distinto que el actual.

• De modo que todo ésto se reduce al problema del Estado y el problema del Estado no es nada más ni nada menos que el problema de las clases, el problema de la estructura económico-social del país. ESE ES EL PROBLEMA.

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II.- PDVSA vs. Estado
Pablo Hernández - 2003


El pueblo Venezolano, los militares y sobre todo los trabajadores, empleados y profesionales de PDVSA, le han propinado una nueva derrota a la reacción venezolana. La “Meritocrácia” de PDVSA, verdadera quinta columna del Capital Petrolero Internacional ha sufrido un rudo golpe. Se ha ganado un importante combate en esta guerra prolongada contra el Imperio del Mal, que ahora es cuando comienza en nuestro país. El golpe propinado al pueblo por parte de la reacción en Diciembre-Enero, cuyas peores consecuencias inmediatas, las han sentido los sectores más necesitados del país; se pueden convertir a mediano plazo en consecuencias mortales para todo el proceso de transformación de nuestra sociedad, si se repiten los errores de Abril, si se “Administra esta victoria, como una derrota”. Desmovilizar a la población, propiciar la conciliación y negociación con los enemigos abiertos que se mostraron a cuerpo entero en Diciembre-Enero; permitir la impunidad; facilitar y no enfrentar resueltamente las movilizaciones del fascismo criollo, en pocas palabras, seguir permitiendo la estrategia golpista de propiciar el caos, ocultar información, ceder al chantaje de la “Opinión Internacional”, propiciar la ingobernabilidad, bajo el argumento ingenuo de no violar la Constitución, es sencillamente unir en un mismo objetivo, los planes de la Coordinadora Democrática y el Chavismo sin Chávez de derrocar, “democrática, constitucional y electoralmente”, al gobierno de Chávez. Lo ocurrido en Diciembre-Enero, no fue un paro cívico, sino, una auténtica conspiración político militar cuyos efectos son precisamente a mediano plazo, y todo gobierno y toda Constitución, tiene los mecanismos legales y constitucionales para enfrentar estos complot y defenderse de sus enemigos abiertos y encubiertos. El objetivo de la conspiración es claro para todo el pueblo, establecer una dictadura que termine de privatizar a PDVSA y coloque en bandeja de plata las reservas petroleras de Venezuela.

La lucha en torno a PDVSA, y contra la conspiración, no es solo por la renacionalización y reestructuración de la empresa, donde se despida un número mayor o menor de empleados conspiradores o se divida a PDVSA en filiales; LA LUCHA EN TORNO A PDVSA, ES LA VIEJA PERO SIEMPRE PRESENTE LUCHA EN TORNO AL DESTINO FINAL DE NUESTRA RENTA PETROLERA. EN DEFINITIVA, LO QUE HOY SE DISCUTE Y SE LUCHA EN LA CALLE, ES EL VIEJO PROBLEMA EN TORNO AL CUAL GIRA LA LUCHA DE CLASES EN EL PAÍS Y QUE FUE EXPUESTO HACE MÁS DE 60 AÑOS POR ALBERTO ADRIANI: SEMBRAR EL PETRÓLEO EN EL PAÍS Y COSECHAR EN NUESTRAS FRONTERAS, TRABAJO, ALIMENTACIÓN, VIVIENDA, AGRICULTURA, INDUSTRIA, ESCUELA, SEGURIDAD SOCIAL, EN SÍNTESIS: ELEVAR EL NIVEL DE VIDA Y BIENESTAR PARA LA MAYORÍA DE LOS VENEZOLANOS, O, SEGUIR SEMBRANDO EL PETRÓLEO DENTRO DEL PETRÓLEO, TRASLADANDO AL EXTERIOR LA MAYOR PARTE DE NUESTRAS RIQUEZAS EN BENEFICIO DEL CAPITAL PETROLERO Y FINANCIERO INTERNACIONAL, ENRIQUECIENDO A UNA MINORÍA DE TESTAFERROS, LUGARTENIENTES Y AGENTES DE ESE CAPITAL QUE SE REPARTEN LAS SOBRAS QUE DEJA LA FACTURA PETROLERA.

Este viejo dilema, que a los largo de 80 años fue resuelto a favor del capital, hoy tiene un componente nuevo, el pueblo y los trabajadores, quienes comienzan a conocer la verdad de PDVSA, empiezan a interesarse por el problema petrolero. En la lucha por el destino de la renta petrolera aparece un nuevo actor, un nuevo participante, con unos intereses de clase totalmente antagónicos a quienes han manejado y dispuesto de esa renta, en exclusivo beneficio de las minorías dominantes del país.

El problema de PDVSA, es simplemente el problema del poder político y en consecuencia del futuro de este país. No es posible una verdadera transformación seria y profunda del país, si los trabajadores y el pueblo de Venezuela no controlan políticamente a PDVSA y la ponen en función de sus intereses. O PDVSA es definitivamente privatizada, dejando nacionalizado ese cascarón vacío que se llama PDVSA - La Campiña, que se limitará a recibir los dividendos, impuestos y tributos fiscales que sus filiales y asociaciones con el capital internacional en el país y en el exterior, les quiera declarar, como hasta ahora ha ocurrido; o PDVSA es controlada efectivamente por los trabajadores y el pueblo y se convierte en la palanca principal que impulse las transformaciones del país, que verdaderamente beneficien a las grandes mayorías.

Ochenta años de explotación petrolera, bajo el dominio del capital privado nacional o extranjero, han demostrado con absoluta claridad que el camino de la privatización, sencillamente es el de más miseria y hambre para el pueblo. El golpe petrolero, la conspiración que ha tenido en PDVSA su principal instrumento político y militar y sobre todo el “Paro Cívico”, verdadera dictadura impuesta por los patronos y sus secuaces en todos los ordenes de la vida del país, ha dividido definitivamente al país en dos sectores antagónicos, tal como lo reconoce el propio embajador norteamericano.

La lucha de clases hoy en el país, luego de los sucesos de Abril, Diciembre y Enero, ya no es solo por el control de PDVSA, sino una lucha contra todo el estado de cosas, donde la mayoría del país no tiene otra opción que transformar el viejo Estado y el orden establecido, o ese Estado y ese Orden terminará una vez más de aplastarlo y oprimirlo como lo ha hecho en el pasado. La lucha en torno a PDVSA es también la lucha por la educación, por la salud, por la vivienda, por el trabajo, por la justicia, por la libertad de expresión, información y participación. En pocas palabras, es por una nueva sociedad, que solo puede nacer si en el terreno de la lucha de clases, en la calle y en todos los terrenos se vence definitivamente a quienes no solo impiden el disfrute a la mayoría de todos sus derechos, sino que, precisamente, todos sus privilegios, poder e impunidad con que actúan está asentada en un orden y estado de derecho, construido precisamente para la defensa de sus intereses de clase.

La clase que vence en el terreno de la lucha de clases, organiza la sociedad de acuerdo a sus intereses; las clases dominantes y sus secuaces y representantes en todos los órdenes de la sociedad han sido derrotados en un combate, pero no podemos perder de vista, que el Estado y el orden establecido con sus instituciones y leyes sigue siendo el estado y orden de ellos y es preciso romper ese estado y orden establecido como única condición de que la mayoría, los trabajadores, puedan acceder a una nueva sociedad. Debemos agradecerle a la meritocracia; a la Coordinadora Democrática, a los sectores recalcitrantes de las clases medias, ligados directamente al capital, a la banca, a Fedecámaras, a la C.T.V., a los medios de comunicación por haber dividido al país y derramar sobre el “lumpen, los tierrúos, el negraje y pata en el suelo”, todo el odio y desprecio que solo una clase antagónica puede verter sobre su enemigo histórico. Dividieron al país, al mismo estilo de Bush, O ELLOS O NOSOTROS, ¡bienvenida sea la lucha de clases al país! Una vez más gracias, Carlos Ortega, Carlos Fernández, Juan Fernández y medios de comunicación, ni un Marxista lo hubiese hecho mejor. Lograron en 10 meses, lo que toda la izquierda no logró en más de 60 años de luchas.

La reestructuración de PDVSA no es un problema de un mayor o menor número de despedidos, y menos se puede presentar esto como el objetivo buscado, cuando precisamente el objetivo planteado en estos momentos en torno a PDVSA, es discutir una verdadera política petrolera en función de los intereses del país y sus trabajadores y no la política petrolera que de hecho solo ha servido para beneficiar el capital petrolero internacional y acelerar la privatización de la industria.

De que la meritocrácia de la empresa y el capital petrolero nacional e internacional han estafado al país ante la mirada complaciente y la complicidad de los jerarcas de la IV República, es un hecho de sobra conocido, pero lo esencial en la cuestión petrolera hoy, es que el mayor saqueo al país, ha ocurrido –proporcionalmente- en los últimos tres años, cuando la meritocracia terminó de expropiar a PDVSA, y donde los Ministros de Energía y Minas y los presidentes de la empresa nombrados por el Presidente de la República, con la expresa misión de poner a PDVSA en función de los intereses del país y limpiar a dicha industria, han terminado haciendo todo lo contrario, a excepción de la junta directiva de PDVSA de Gastón Parra Luzardo y Carlos Mendoza Potellá, derrocada sin ni siquiera haber comenzado su labor (febrero-abril 2002).

La política petrolera del país debe ser parte de una política de energía integral, que vincule directamente la industria con el resto de la economía nacional. La renta petrolera ha sido durante los últimos 80 años la fuente principal de acumulación de capital en el país y sólo ha beneficiado a la minoría representada por el capital petrolero internacional y a la oligarquía venezolana que ha crecido parasitariamente bajo la sombra del Estado, apropiándose en forma creciente del excedente petrolero. Ahora le toca al pueblo, a los trabajadores, a los profesionales, trazar, dirigir y ejecutar una política petrolera que tenga como norte la transformación económica y política del país en beneficio de las mayorías.

Vivimos un proceso de transformación, el proceso de luchas democráticas y nacionalistas que se vive en la actualidad no es más que un periodo de transición, de lucha de clases, de intereses antagónicos, que necesariamente llegarán a momentos definitorios y de acuerdo a los intereses de quienes triunfen en dichos conflictos se trazará el rumbo a seguir. Hoy, ha triunfado en este combate la mayoría del país y tiene todo el derecho de trazar el rumbo de la política petrolera y no permitir el chantaje y el secuestro de los terroristas y saboteadores de la reacción.

PDVSA no es un botín del PPT y menos que todo del conjunto de “ilustres” personeros que, a lo largo de 10 meses de conspiración, jamás se les vio enfrentar dentro o fuera de la industria a la “meritocracia conspiradora y hoy dirigen una reestructuración que, como en Abril, atiza el caos”, basada en un “quítate tu para ponerme yo”, y lo más grave de todo, a espalda no solo del país, sino en contra de los trabajadores, empleados y profesionales que dentro de PDVSA enfrentaron la conspiración y hoy no salen de su asombro cuando se realiza una reestructuración por arriba, sin atacar la raíz del problema, y creando condiciones futuras inmediatas de nuevos golpes y sabotaje contra la industria y el país.


No pueden conducir PDVSA:

- Quienes durante Abril-Diciembre del 2002, y desde la Presidencia de PDVSA, fortalecieron de hecho y de derecho la conspiración en el seno de la industria.

- Quienes amnistiaron en Abril a gerentes delincuentes y los elevaron de cargos, para que en Diciembre volvieran a cometer los mismos o peores crímenes contra el país.

- Quienes se empeñaron -y empeñan- en sacar la política de PDVSA, mientras la industria era convertida ante sus narices en un instrumento político y militar del golpismo.

- Quienes jamás se han dignado informar al dueño de la empresa (el pueblo - quien depositó su confianza en ellos) acerca de la inmensa estafa que ocurría dentro de la misma, mientras ésta era virtualmente quebrada para privatizarla a precio de gallina flaca.

- Quienes permitieron en menos de tres años una elevación vulgar y descarada de los costos operativos, en el preciso momento cuando los precios se triplicaban y de hecho asumieron la política suicida de Luis Giusti de elevar la producción.

- Quienes jamás tuvieron un real y verdadero plan de contingencia, continuando con la política de negociaciones y concesiones a los golpistas, mientras la conspiración se daba el lujo de anunciar con detalle y anticipado su plan de destrucción de la industria petrolera y de “colapsar al país”.

- Quienes hablaban junto a la reacción de “acabar con la pobreza” mientras fortalecían al capital y a la conspiración.

- En síntesis, quienes por acción u omisión, consciente o inconscientemente, facilitaron este nuevo crimen contra el país y cuyas consecuencias verdaderas estamos lejos de vislumbrar; sencillamente por una cuestión de dignidad, de moral y de capacidad no pueden, como lo hacen hoy, dirigir la reestructuración o mejor dicho la construcción de una nueva PDVSA.


La construcción de una nueva PDVSA debe comenzar hoy y no puede tener como objetivo inmediato y crucial recuperar el nivel de producción petrolera que se tenía antes del golpe en Diciembre.
Precisamente la estafa que hoy descubren los venezolanos, es que el problema de nuestra industria petrolera no era de una mayor producción petrolera a cualquier precio, sino de una producción al mejor precio y sobre todo, evitar el traslado de ganancias al exterior y al capital privado, por la vía de la elevación fraudulenta y criminal de los costos operativos. La investigación elemental que se ha hecho de la estafa, ha demostrado con absoluta claridad, que con los precios actuales del petróleo, con tal y se mantenga por encima de los 20$ por barril, el país puede percibir un mayor ingreso fiscal con una menor producción petrolera.

Con un máximo de 2 millones de barriles diarios, y limpiando a PDVSA de los delincuentes y de las compañías y negocios turbios que en el país y en el exterior mantenía la “meritocracia” en complicidad con sus agentes criollos y el capital petrolero internacional, Venezuela elevaría considerablemente su ingreso petrolero. En breve, la esencia de nuestra política petrolera futura debe estar centrada en lo que siempre ha sido el norte de todos los venezolanos desde la época de Gumersindo Torres; obtener una mayor participación de la renta petrolera con la menor cantidad de producción petrolera. Y eso se llama simplemente defender los precios de nuestras riquezas en unión con los países de la OPEP, más en una situación histórica mundial, donde la unidad y la solidaridad de los pueblos del sur, empezando por quienes son dueños de más del 80% de las principales fuentes de energía del mundo, como son los hidrocarburos, es la única alternativa seria de enfrentar al “Imperio del Mal”, con posibilidades de vencer.

Qué significa construir una nueva PDVSA ligada al objetivo de transformar al país:

1. Establecer pública y transparentemente ante los dueños de la industria, el objetivo de la política petrolera que el país requiere en los actuales momentos para salir de la crisis. No se trata simplemente de obtener la mayor cantidad de dinero del petróleo a cualquier precio ni por cualquier medio, y menos firmar cualquier acuerdo de suministro petrolero a E.U. seguro, confiable, barato y a largo plazo que nos evite la intervención, no importando que acreciente la miseria y pobreza en el país.

La política de Luis Giusti de aumentar la producción al máximo, no importando que los precios caigan, porque lo importante es el mercado y no el precio, defendida y ejecutada sin excepción desde 1.999 por los presidentes de PDVSA (a excepción de Gastón Parra Luzardo) y de aumentar la participación del sector privado en la industria petrolera, debe ser derrotada, porque ella es una causa importante de la crisis que en todos los órdenes vive el país, alimenta día a día la conspiración contra el pueblo venezolano. El golpe petrolero de diciembre, con los actos de terrorismo y sabotaje contra la industria petrolera, donde PDVSA cumplió el papel militar asignado por el Sr. Luis Giusti “de colapsar energética y financieramente al país y en una semana colapsar el gobierno” (El Universal, 24 de Noviembre 2002), prueba hoy con mediana claridad la enorme importancia que tiene para la mayoría de los venezolanos de establecer una nueva política petrolera y transformar radicalmente la estructura organizativa de la industria petrolera.

2. La construcción de una nueva PDVSA hay que comenzarla de abajo hacia arriba, a partir de los trabajadores, empleados y profesionales que dentro de la industria, son los que verdaderamente conocen como operar mejor y más eficientemente la empresa y son ellos los que en definitiva producen nuestra principal riqueza en los campos petroleros. La experiencia de Diciembre, demostró que fueron ellos los que en cada sitio de producción, refinación, suministro, etc... enfrentaron y derrotaron la conspiración. Su papel fue protagónico y decisivo en el manejo operacional de la industria durante el paro golpista.

Las asambleas colectivas permanentes en cada sitio de trabajo y en estrecha relación con las comunidades para discutir los planes concretos de la industria, así como para introducir los cambios necesarios en función de mejorar la productividad de la empresa, se debe establecer como un método de organización básico y decisivo dentro de la empresa. La organización vertical, autónoma, autoritaria y definitivamente mafiosa que estableció la meritocrácia de PDVSA y que no fue más que la herencia “corporativa” que nos dejaran las compañías petroleras, debe ser desterrada de PDVSA.

3. La construcción de la nueva PDVSA, no puede seguir siendo hecha a espaldas del país, donde dolo se conoce el número de despedidos, como balance de la reestructuración. Mientras sigue imperando el velo corporativo, la cortina de humo y el secreto sobre los objetivos esenciales de la transformación de la industria. Bajo el falaz argumento de la “complejidad del negocio petrolero”, donde solo “expertos petroleros” y “meritócratas” conocen el oficio, se siguen llevando adelante un verdadero cambio al mejor estilo gatopardiano. Se despiden miles de trabajadores, para mantener intacta la misma política petrolera dirigida precisamente por la misma concepción y objetivo que le han trazado el capital petrolero internacional.

El pueblo, los militares, los trabajadores petroleros no pueden olvidar jamás, ni echar en saco roto, lo que hoy es de todos conocido: la mayor estafa y crimen cometido en el país, como es el saqueo de nuestra riqueza petrolera, que tuvo como principal aliado la desinformación, el ocultamiento de lo que pasaba en la industria. La experiencia de los últimos 10 meses son demasiado contundentes para olvidar lo que significa no estar informado de lo que ocurría en PDVSA.

4. la Construcción de la nueva PDVSA, tiene que ser hecha en estrecha relación con las comunidades donde está asentada la industria petrolera, la participación del pueblo alrededor de PDVSA, es una imperiosa necesidad no solo económica, social, sino política.

Los planes de contingencia para enfrentar el terrorismo y el sabotaje de la industria petrolera van a continuar, y estos planes tienen que estar entrelazados directamente con el pueblo, ya que la experiencia de Diciembre nos demostró que en la mayoría de los estados petroleros, las autoridades regionales y municipales, son verdaderos instrumentos militares de la conspiración.

La urgente necesidad de fomento de cooperativas de trabajadores integrados por los miembros de las comunidades en torno a las cuales está asentada la industria petrolera es fundamental no solo para generar empleo inmediato en las zonas petroleras, sino reducir los costos, combatiendo los turbios negocios que a los largo y ancho de PDVSA, mantienen los contratistas privados de la cámara petrolera, que no solo fueron instrumentos principales del paro, sino que aun mantienen y fomentan el sabotaje.

5. Somos un país productor de petróleo, éste ha sido y seguirá siendo por muchos años nuestra principal fuente de ingresos. Lo primero que tiene que responder una política petrolera, es ¿para qué?, ¿cuál debe ser el objetivo de producción petrolera?. Estas preguntas solo tienen dos respuestas: la primera, satisfacer la demanda y el consumo irracional y criminal de los países desarrollados, elevando la producción, no importa cuánto caigan los precios, ya que lo importante es aumentar el mercado, como ha sido hasta hoy la política petrolera dominante en el país, o la segunda; desarrollar una política petrolera racional que conserve este recurso natural agotable que le pertenece no solo a esta generación, sino a las generaciones futuras.


La producción petrolera debe estar sustentada en:

a. Conservación de nuestra principal riqueza:

El barril de petróleo más valioso, es precisamente el que se conserva en la tierra una vez extraído jamás se recuperará.

b. Defender los precios del petróleo en unión con los países de la OPEP. Esto nos permite obtener más ingresos con menos producción, con lo que establecemos un justo equilibrio entre la conservación y explotación racional de un recurso natural no renovable, y logramos los máximos beneficios.

La política de aumentar irracionalmente la producción para lograr mayores mercados, tal como lo han sostenido los famosos “expertos petroleros” que han dirigido la política petrolera del país incluyendo la V república, es sencillamente la política que le interesa al capital internacional y a los gobiernos occidentales, para satisfacer su voracidad creciente de energía barata y a sus socios criollos, incluyendo meritócratas, Cámara Petrolera, Fedecámara, y VenAmcham; que aumentaría sus negocios, vía incremento de los costos operativos.

c. Es fundamental en toda política petrolera futura, la conservación y defensa del medio ambiente. PDVSA y las compañías petroleras no solo deben comenzar a pagar el cuantioso daño ambiental ocasionado al país, sino que todo futuro proyecto de producción petrolera, debe comenzar por responder al impacto ambiental inmediato y futuro. Ejemplo, el faraónico proyecto Cristobal Colón, en las costas de Paria significaba cuantiosas inversiones y empleo temporal a unos miles de trabajadores, a costa de destruir nuestra última gran reserva pesquera como lo es la zona de Rio Caribe, Cumaná, Margarita, los testigos, lo mismo sucede con la explotación del carbón en la Sierra de Perijá y la península de la Goajira. A cambio de una riqueza transitoria se destruyen recursos naturales que le han proporcionado beneficio y riquezas por miles de años a los habitantes de esas regiones. En síntesis, la viabilidad de todo proyecto petrolero únicamente no puede ser medido en puros términos económicos, técnicos o financieros, sino también y en primer término en el daño ambiental que puede ocasionar.

d. El paro golpista de Diciembre que dañó seriamente la producción petrolera y paralizó el suministro de productos básicos, ha servido para demostrar que nuestra economía no puede seguir estando en manos de una industria y una minoría, que sencillamente puede chantajear y secuestrar a toda una nación cada vez que el gobierno de turno, no satisfaga íntegramente sus intereses. Esta experiencia aleccionadora nos debe servir para construir desde hoy una economía que nos independice de la producción petrolera y rompa la dependencia alimenticia y de todo tipo que tenemos con el exterior. La vida económica y política del país no puede seguir siendo decidida desde el exterior por las fluctuaciones en los precios del petróleo; por la lucha por el reparto de los grandes yacimientos petroleros y por una casi total dependencia de nuestros insumos alimenticios, y prácticamente de todo tipo. En pocas palabras la lucha planteada es por la transformación del Estado venezolano y no por unas simples reformas.

“Si de verdad se desea evitar que nuestra economía no continúe atada a los vaivenes del mercado internacional del petróleo y, por tanto, que Venezuela no siga dependiendo en forma casi absoluta de ese recurso natural no renovable, no basta con simples reajustes en la economía, será necesario provocar cambios de fondo y de forma en la orientación general del desarrollo que requiere el país” Gastón Parra Luzardo, La Apertura Petrolera, Cambios Mundiales y la Economía Venezolana, pág.-187.

e. Es urgente la necesidad de un análisis público y con personal venezolano de los costos operativos de PDVSA, que se han convertido en el principal mecanismo de estafa continua y agravada que por más de un cuarto de siglo, ha utilizado la meritocrácia y el capital petrolero internacional, para transferir al exterior, cantidades crecientes de nuestras riquezas. Detener la transferencia abierta de nuestra riqueza petrolera vía internacionalización de PDVSA, convenios operativos y fugas de capital, son acciones esenciales e inmediatas para poder reactivar la economía del país en función de los intereses de la mayoría.

“Evidentemente de lo que se trata es de orientar la actividad petrolera internacional con el fin de impulsar la transformación del proceso económico y social; pero, es incuestionable que para ello es necesario proceder a una rectificación a fondo de la política petrolera ejecutada hasta los momentos, que coadyuve con el fortalecimiento de la genuina nacionalización petrolera y, sin duda alguna para lograr ese objetivo, es preciso procurar que a quienes se les de la responsabilidad de conducir la empresa estatal de petróleo, crean en el país y, por tanto en la nacionalización... “

“….es de suma importancia, si es que de verdad se desean los cambios necesarios para impulsar el desarrollo. Saber cómo y para qué actuar, es fundamental. Sería un gravísimo error instrumentar, como realmente ocurre, una estrategia alejada de esa realidad, ello puede conducir hacia resultados totalmente adversos a los objetivos prioritarios de una genuina estrategia económica, social y política, como lo es de satisfacer las necesidades esenciales de la población”.

Gastón Parra Luzardo (2002), La apertura petrolera, los cambios mundiales y la economía venezolana, pp. 190-191.

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III.- Opciones a futuro
Constituyente petrolera - E. Habalián, V. Poleo U


Las riquezas naturales que yacen en territorios de la Nación pertenecen al pueblo, es decir: pertenecen a la colectividad asentada sobre el territorio y, en consecuencia, son del dominio público, inalienables e imprescriptibles. Como colectividad propietaria que somos los venezolanos todos de estas riquezas, afirmamos que toda sociedad mercantil cuyo objeto sea la extracción y el aprovechamiento de las riquezas del subsuelo, es igualmente propiedad del pueblo venezolano, como en efecto lo es la Sociedad Anónima Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA, Con base en los principios constitucionales vigentes, nosotros, Pueblo Venezolano, reivindicamos un contenido real diferente del formal o nominal, predominante desde 1976, en cuanto a la propiedad y gestión de la Sociedad Anónima Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA, ente operativo creado por el Estado venezolano para la exploración, explotación, transformación y comercialización de los yacimientos de petróleo y gas natural.

Afirmamos entonces, como principio esencial, nuestra propiedad sobre el subsuelo y sobre las sociedades constituidas para su explotación económica y nos constituimos, de hecho y de derecho, en Asamblea de Dueños Originarios de Petróleos de Venezuela S.A. En nuestra condición de accionistas originarios, reivindicamos todos los deberes, derechos y prerrogativas, que nos confieren las leyes inherentes a nuestra condición de propietarios de las riquezas del subsuelo y de los entes de derecho público formados para explotar sus riquezas. Afirmamos entonces - como en efecto lo hemos hecho, lo hacemos y lo haremos en el futuro-, que nos compete arbitrar y vetar alianzas comerciales y/o estratégicas con sociedades o compañías mercantiles, venezolanas o extranjeras, para explotar o comercializar o transportar nuestras riquezas extraidas del subsuelo, y con ello dejamos firme el hecho soberano desde nuestra condición de dueños originarios.

Afirmamos, como en efecto lo hacemos mediante esta declaración, que nos arrogamos el derecho a intervenir en el diseño de las políticas y estrategias de negocios de nuestra estatal PDVSA, a exigir la rendición anual de cuentas públicas a la Asamblea Originaria, a aprobar o desaprobar dicha rendición de cuentas, a elegir y revocar el mandato de la Junta Directiva de PDVSA e igualmente del estamento decisorio operativo y del estamento regulatorio de la Corporación. Asimismo, nos sabemos con el derecho a reafirmar los principios consagrados en la Constitución de 1999 sobre la prohibición de privatizar PDVSA y enajenar sus activos, nacionales e internacionales, en tanto que son hechos políticos de “soberanía económica y de estrategia nacional”.

En efecto, al igual que las riquezas y sociedades mercantiles que hoy las explotan nos pertenece a nosotros los venezolanos todos, con los mismos títulos y derechos también son patrimonio de las generaciones futuras, por igual miembros de esta Asamblea Originaria. El poder de la Asamblea Originaria reside en el pueblo venezolano y en el conjunto de organizaciones que la configuran. Finalmente, esta Asamblea Originaria exige a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Moral el debate público acerca de las legislaciones nuevas que habrán de normar la esencia de la propiedad de nuestras riquezas y de su explotación con énfasis en la distribución de las utilidades y rentas que de ello se deriven.


Rehacer la Ley de Hidrocarburos de Noviembre 2001
Víctor J. Poleo Uzcátegui


Tributos fiscales petroleros, renta y crecimiento

Esta Ley de Hidrocarburos de Noviembre 2001 es, antes que nada, acientífica en el tratamiento de los tributos fiscales petroleros [1] . La cuantificación de la dupla Regalía:Impuesto admite múltiples combinaciones y la de 30:50 - atornillada al azar ? - ciertamente no disuade inversiones en las actividades primarias o de extracción del barril en su estado natural [2], pero tampoco honra el Mandato Habilitante de incrementar los tributos fiscales petroleros. Esta Ley bien califica, ahora sí, como un documento para debatir, conceptual y cuantitativamente, acerca de cómo queremos anudar Renta (Fiscal Petrolera) y Crecimiento, el Económico y el de la Industria Energética, debate cuya naturaleza política nos ubica en el centro del proyecto de Nación: para cuáles propósitos, y cómo, queremos sembrar el petróleo ?. De ésto, justamente, trata una Ley de Hidrocarburos.

Lección aprendida: la reformulación de esta Ley no puede ser de nuevo secuestrada por un cónclave, ni su agenda reducida a una asimétrica capoeira ideológica Estado vs. Capital, renta vs. rentabilidad. La rentabilidad asociada a inversiones en actividades primarias precisa de una moldeable dupla Regalía:Impuestos – asunto que la Ley, in extremis, confinó a un discrecional arbitraje acerca de la economicidad (sic) del yacimiento –, y precisa, quid de la Ley en materia de tributos, de una flexible interacción entre ella, Regalía:Impuesto, y la función multivariante de precios y costos del barril transable en los mercados internacionales. Todo ello configura un engranaje que, en el tiempo, ha de satisfacer Renta y Crecimiento. Lo que disuadiría inversiones no estatales en esta Ley es, a mi juicio y argumentación [3], esa pobre identificación del entero sistema tributario fiscal petrolero, difusa en el ámbito nacional e incompleta en el internacional, por demás previsible cuando quiera que igualmente difuso e incompleto es la comprensión (por el Legislador) de la Industria de la Energía como Sistema Mundial.

Fabulación de la tecnología, de los mercados y de los precios

Esta Ley, fabulación de la química y de las tecnologías de los hidrocarburos, goza de un impecable articulado que exuda intoxicación jurídica. ¿No son acaso un laberinto de intencionalidades encriptadas las sugeridas formas jurídicas de las empresas hábiles para operar, refinar y comercializar ?. Esta Ley, que por ser cuasi-constitucional no es trivial, dista mucho de brindarnos una redacción impoluta, pieza maestra del castellano [4], y dista mucho de conceptuar una cohesionada Industria Nacional de la Energía y una unificada Legislación de los Hidrocarburos, como también fuera establecido en el Mandato Habilitante de Noviembre 2000. Si desunificar la Industria Nacional de los Hidrocarburos es el subterfugio para neutralizar la relación de dominio-sumisión entre PDVSA y el MEM, constrúyase entonces un MEM fuerte y regulador, lejos del MEM pobre que heredamos, y que, justamente, es la tarea revolucionaria por hacer. Pero, es bien sabido, las instituciones y su poder constituido no se revolucionan a sí mismos.

Capital, ciencia y tecnología

Esta Ley, que graciosamente reduce el capital a la sóla categoría de bienes y servicios, mal puede querer alentar la formación de capital nacional desconociendo el acervo y la fertilización de las Ciencia, Tecnología e Ingeniería nacionales, genuino y originario Capital Social. Esta Ley, por último, apuesta a un Estado hiper-inversionista, con (el derecho y) la obligación de realizar actividades petroleras. Y nos preguntamos: un MEM purificador de sustancias?; un cierto funcionario broker de crudos y productos en el spot de Rotterdam?, negociadores de la mayor y más profunda conversión de los hidrocarburos refinados (sic) ? .... un Ejecutivo Nacional comprometido, por Ley, a asegurar que las refinerías y plantas procesadoras de hidrocarburos bajo el control del Estado garanticen con carácter prioritario (sic), respecto a la alternativa de exportación, el suministro oportuno para su posterior procesamiento de las sustancias básicas en cantidad y calidad ... (respire) ... y con esquemas de precios y condiciones comerciales que permitan el desarrollo de empresas competitivas en los mercados internacionales: ... que qué ? ... De fallido hacedor de Política Energética (formador de precios), el establo MEM se transmutaría entonces en realizador petrolero, lo cual, a no dudarlo, es un radical cambio de paradigmas.

Lección por aprender

En este quiebre histórico que nos significa construir una nueva manera de hacer democracia, importa el modo de hacer y la calidad del contenido de la Ley. Sólo un MEM fuerte, política e intelectualmente, puede ser un MEM armador de opciones. La Historia se nos podría escapar por un albañal, pero al Jefe de estado mal podemos (o sí ?) endosarle la creatividad de capitanes notariados, capitanes de y para una República que no queremos y que, así todavía creo, tampoco él quiso.

Notas:

[1] Luego de ser Ley esta Ley (13 de Noviembre 2001), conocimos la reivindicación en el artículo 47 (48 de la segunda versión y 43 de la primera) de un galimatías en el tratamiento conceptual, físico y financiero de la regalía con base en (su) valor de mercado, (su) valor convenido o, en defecto de ambos, (su) valor fijado por el liquidador .... !?
[2] ... y qué del barril desnaturalizado en el subsuelo para, justamente, extraerlo ?
[3] V. Poleo, Notas críticas sobre el Proyecto de Ley de Hidrocarburos, 2 de Noviembre 2001
[4] Cfr. José Giacopini Zárraga rem

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Consejo de Estado para Seguridad,
Defensa, Energia y Recursos Naturales

Reestructuración de PDVSA

E. Habalián, V. Poleo U.


La Energía es de interés vital para toda nación. El embargo petrolero interno ejecutado por la estatal petrolera es materia de Seguridad y Defensa. La paz política y la unificación de Venezuela son viables en un único proyecto: re-nacionalizar PDVSA

1 - Acciones inmediatas

1.1 - La Nación y el mundo que conozcan razonadamente la estafa política y financiera de PDVSA a sus accionistas originarios: rendición de cuentas al pueblo venezolano. En consecuencia, tenga lugar la Constituyente Petrolera o Asamblea de Accionistas Originarios; los informes anuales del Comisario PDVSA deben ser de dominio público y es obligación del ministro de Energía y Minas de turno informar a la Nación y al Jefe de Estado.

1.2 - La Nación y el mundo que conozcan razonadamente la artera participación de PDVSA en las insurgencias de Abril y Diciembre 2002, el quebrantamiento del juego democrático, el atentado contra la supervivencia del Estado y los daños económicos, psíquicos y materiales causados a la República.

1.3 - Consejo de Estado para Seguridad, Defensa, Energia y Recursos Naturales (agua, petróleo, gas, hidroelectricidad, carbón y minerales).

1.3.1 - Dominio decisorio sobre el MEM, PDVSA, EDELCA y estatales eléctricas.

1.3.2 - Dominio decisorio sobre el BCV y las cuentas petroleras nacionales e internacionales

1.3.3 - Dominio decisorio sobre las embajadas en Washington y Londres

1.4 - Ley Petrolera o de Hidrocarburos: esta ley, aprobada en Noviembre 2001 (segunda habilitante), nunca sometida a un debate público y siendo como es cuasi-constitucional, debe rehacerse y discutirse para un subsiguiente referéndum (ver texto precedente).

2 - Acciones a fecha cierta

2.1 - Deconstrucción de los estamentos decisorios de PDVSA (Presidencia y Junta Directiva) y de sus Nóminas Ejecutiva y Mayor

2.2
- Construcción de Eticocracia y deconstrucción del Sistema Meritocracia

2.3
- PDVSA es operadora y sólo operadora (que opere y que opere bien); que no facture ni comercialice (ver 1.3.2); en consecuencia:

2.4 - Separar jurídica y mercantilmente las actividades internacionales y nacionales. La PDVSA Internacional (90 empresas) que no facture ni recaude; su regulación mercantil a manos de profesionales calificados y de elección pública.

2.5 - Sólo mandos operativos para PDVSA Nacional y bajo el control del Consejo de Seguridad, Defensa, Energía y Recursos Naturales

2.4.1 - Refinerías: Paraguaná, PLC, El Palito, Bajo Grande

2.4.2 - Exploración y Producción: área Oriente; área Occidente.

2.4.3 - Gas, Petroquímica y Jose (industrialización del gas)

2.4.4 - Bitúmenes del Orinoco y Crudos XP

2.4.5 - Mercado interno: gasolinas, gas, diesel, fuel oil

2.6 - Constituyente en Ciencia y Tecnología para Ley de Integración entre la Industria Petrolera Nacional y los centros de generación, acumulación y difusión de conocimientos.

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Copia de este documento en formato MS Word (100 KB) : El golpe continúa... ¿Qué hacer con Pdvsa?


 
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