El golpe continúa...
¿Qué hacer con Pdvsa?
Varios
autores / Soberanía.info
- 17/03/03 |
Cátedra
J. P. Pérez Alfonzo - Universidad Central de Venezuela
D.
F. Maza Zavala, Francisco Mieres, P. Hernández, V. Poleo
U. y Elie Habalián
Índice
I.- ¿Cuál
es el problema?
D. F. Maza Zavala y Francisco Mieres
II.- Pdvsa
vs. Estado
Pablo Hernández
III.- Opciones
a futuro
Elie Habalián y Víctor
Poleo Uzcátegui
I.-
¿Cuál es el problema?
D.
F. Maza Zavala - 1978
• La palabra “nacionalización”
(del petróleo) tuvo un contenido revolucionario. Se considera
un objetivo de la transformación revolucionaria de la economía
y de la sociedad de nuestro país. Y se la tenía
como un avance en la lucha contra el imperialismo, cuya
expresión más evidente y dominante, particularmente
para nosotros en Venezuela, es la explotación del petróleo
por las corporaciones transnacionales.
•
El capitalismo transnacional trae como consecuencia el establecimiento
de una nueva división del trabajo en el mundo dominado por
el capitalismo. Hay una estrategia mundial que determina los parámetros
de localización de las actividades económicas. Todo
está subordinado al objetivo fundamental del capital transnacional,
es decir: maximizar el excedente económico y monopolizar,
en todas sus instancias y procesos, la acumulación de capital.
•
El negocio de la energía, y del petróleo en particular,
es un proceso integrado desde la exploración y explotación
de los yacimientos, la refinación y el transporte, la comercialización,
el financiamiento y la tecnología, un todo cuya monopolización
es objeto de las corporaciones transnacionales. Todo ello se materializa
en una integración transnacional.
•
Hace aproximadamente diez años, en una sesión del
Consejo de Economía Nacional, el Dr. J. A. Giacopini
Zárraga, vicepresidente y asesor de la Shell y hombre
muy lúcido en el campo del petróleo, expuso la siguiente
tesis, tesis que es de su propia opinión: el mundo
petrolero del futuro podría visualizarse con una nueva división
del trabajo, en el sentido de que los países poseedores de
los recursos naturales y productores de petróleo se ocuparían
de la exploración y explotación, mientras que las
corporaciones petroleras transnacionales se ocuparían de
la refinación, transporte y comercialización.
•
Después vino el fenómeno de la crisis energética
(embargo petrolero árabe, octubre 1973) y la demostración
de la eficacia de la OPEP en cuanto a la defensa de los precios
mundiales del petróleo, y se hicieron propicias esas condiciones
para decidir que el Estado venezolano reservara para sí la
actividad de la industrialización y comercialización
de los hidrocarburos (Enero de 1976).
•
La segunda cuestión que conviene plantear refiere a la oportunidad
de nacionalizar o estatizar la industria y el comercio de los hidrocarburos
en Venezuela. Como ocurre siempre, las tesis no estaban muy claras.
Hubo un tiempo en que se era partidario – por parte de ciertas
corrientes progresistas del país – de un especie de
nacionalización progresiva, es decir, por etapas, hasta alcanzar
la meta de la nacionalización completa de la industria y
del comercio de los hidrocarburos, y se creyó que la creación
de la Corporación Venezolana del Petróleo (CVP, 1960)
podía servir de instrumento a esta nacionalización
progresiva del petróleo.
•
Esto de las etapas, que supuestamente parecía ser una estrategia,
no era sino una candorosa actitud en el sentido de que se podía
quizás luchar en términos más favorables contra
el imperialismo y el capital transnacional.
•
En la práctica, la CVP no sirvió para eso; por el
contrario, la estrategia del gobierno de entonces (presidido por
R. Betancourt, 1959-1964) tuvo otra función para la CVP:
servir de puente, de intermediario, para la celebración de
los llamados contratos de servicio, una fórmula
fallida para reemplazar las concesiones por la participación
del Estado en la dirección, en la administración y
en la operación del negocio petrolero.
•
Después vino la tesis de la reversión. Ya que en el
año de 1983 caducarían la mayoría de las concesiones
otorgadas según la Ley de 1943, lo más conveniente
era esperar que las instalaciones y activos revertieran al Estado,
sin costo alguno y sin indemnizaciones, tal como lo ordenaba la
Constitución de la República. Para evitar recibir
activos dañados y yacimientos en decadencia, se promulgó
la Ley de la Reversión de Bienes Afectos a las Concesiones
Petroleras (1974).
•
Sin embargo, sería infantil pensar que - ni con la CVP, ni
con la Ley de Reversión - las compañías petroleras
abandonarían el dominio de la actividad petrolera en Venezuela,
“la joya más preciada de la Standard”.
•
Así estaban las cosas cuando se introdujeron ante el Congreso
dos proyectos de Ley de Nacionalización. El recién
estrenado gobierno de C. A. Pérez (1974-1979) no podía,
en lo político, dejarse arrebatar la bandera nacionalizadora
del petróleo y preparó, en defecto, su propio proyecto
de nacionalización. Se nombra entonces (1975) la Comisión
Nacional de Reversión Petrolera, la cual presentó
un informe y un proyecto de Ley.
•
No obstante, el representante de Fedecámaras en la Comisión,
que nunca tomó la palabra en el curso de las discusiones,
llevó un escrito de dos o tres cuartillas a la sesión
donde el proyecto de ley sería aprobado y que allí
leyó para salvar su voto, en nombre de Fedecámaras,
por considerar que no se reunían las condiciones que las
fuerzas económicas organizadas conceptuaban como las más
convenientes. Estas condiciones, por supuesto, no eran otras que
imponer empresas mixtas en las actividades petroleras nacionalizadas,
es decir: capital del Estado y capital privado, incluyendo al capital
petrolero transnacional. El proyecto de Ley de la Comisión,
sin embargo, excluía cualquier fórmula distinta al
dominio total del Estado en el negocio petrolero, sin que por ello
se cerraran opciones a la contratación con entes no estatales
de ciertos servicios y tareas, pero cuya remuneración no
estuviera asociada, de ninguna manera, al volumen de la producción
o exportación de hidrocarburos, es decir: nada que tuviera
la huella de una participación en el ingreso generado por
el negocio petrolero.
•
El proyecto llegó a la mesa del Presidente junto con el voto
salvado de Fedecámaras. Ello fue suficiente para que, al
introducir el proyecto de Ley al Congreso para su consideración,
se modificaran ciertas disposiciones y en particular una, el llamado
artículo 5to, muy conocido, según el cual se abría
la posibilidad de formar empresas mixtas para ciertas actividades
del negocio petrolero y el cual, finalmente, la mayoría oficialista
lo impuso.
•
Por último, mi posición personal en esta discusión:
dejé claramente establecido que no había lugar, ni
jurídica ni mercantilmente, para reconocer a las ex-concesionarias
indemnización alguna por efecto de la nacionalización
de activos e instalaciones y que, por el contrario, quien
tiene derecho a indemnización es la Nación venezolana
por múltiples aspectos de la actividad de explotación,
por engaño y fraude al fisco, por daños al medio ambiente.
•
Toda nacionalización tiene sus problemas y ello supone asumir
el riesgo de un conflicto con todas las contingencias y consecuencias
que ello pudiera determinar: el conflicto de bloqueo económico
del país, el conflicto de bloqueo de los suministros de medios
de producción, de insumos y de servicios tecnológicos,
el bloqueo de otros canales de comercio exterior, y hasta el riesgo,
en última instancia, de intervención armada directa
en el país; y frente a ello debía existir la condición
para afrontar el conflicto potencialmente planteado, de una solidaridad
nacional, de una nación militantemente dispuesta a soportar
las consecuencias y llevar adelante el proyecto en estos términos.
¿Estábamos y estamos en condiciones nacionales de
afrontar este riesgo?. ¿Existe ese frente nacional?, ¿o
puede existir sin fisuras internas, para hacer frente a las contingencias
de un conflicto plenamente planteado por la nacionalización
petrolera?.
•
Pero para ello se requería que quienes manejaran nacionalmente
el negocio petrolero, fuesen gentes con mentalidad nacionalista,
gente con clara conciencia venezolana de la necesidad de llevar
adelante una estrategia con sacrificios. ¿Cuál sacrificio,
por ejemplo?. No vender 2 millones de barriles diarios de petróleo
en los mercados internacionales, que no son indispensables para
una tasa de crecimiento normal y conveniente del país, ni
necesario es el caudal de ingresos petroleros a los precios post-embargo
de 1974.
•
Entonces, una condición era que hubiese la conciencia de
soportar los supuestos sacrificios de una disminución del
ingreso petrolero, en una determinada fase de la estrategia de nacionalización,
al igual que flexibilizar la penetración de los mercados
internacionales. Yo planteo: ¿está dispuesta Fedecámaras
a aceptar la renuncia parcial a la posibilidad de disfrutar de un
presupuesto jugoso de 50 mil millones de bolívares (12 mil
millones de dólares-1978), determinado en su mayor parte,
directa o indirectamente, por el ingreso petrolero?. ¿Podía
haber, como alternativa, un proyecto de austeridad nacional, desde
la inversión y el consumo, tal que sirviera de condición
favorable a esta estrategia de nacionalización?
•
Lo mismo pudiéramos hablar de la necesidad de asistencia
tecnológica, existiendo en el mundo la posibilidad concreta
de diversificación tecnológica y sin que ello implicara
la supeditación de decisiones a centros transnacionales ni
la ocurrencia de lesiones a los intereses de Estado.
•
Pero como digo, se requería para ello, que quienes estuvieran
al frente de la estatal petrolera venezolana se correspondieran
con esta estrategia y con intereses de Estado. Y, por supuesto,
se requería también que quienes estuvieran al frente
del Estado venezolano, también estuviesen conscientes y decididos
a llevar adelante una estrategia genuinamente nacionalizadora de
la industria petrolera. Planteo la cuestión: ¿Existen
esas condiciones?
•
Las ex-concesionarias, capital transnacional que sabe bien lo que
quiere, lograron como trofeo de la nacionalización el dominio
de la comercialización y de los contratos de servicios, de
la asistencia tecnológica y de la formación de recursos
humanos. De ocurrir así, nos dijeron, no habrá ningún
conflicto, ningún problema. En efecto, el año de 1976
fue un año tranquilo, fue una transición ensoñada.
El enclave transnacional fue una avanzada geoeconómica
y geopolítica destinada a sembrar una anti-conciencia, un
pensamiento subordinado, sometido, alienado, automatizado con computadoras
que funcionan y se manejan desde afuera del pais y todo ello forma
parte de la organización transnacional incrustada en Petróleos
de Venezuela. Entonces, cabe plantearnos: ¿Es ésto
un proceso de nacionalización?.
•
Jurídicamente es un proceso nacionalizador la propiedad por
el Estado de un conjunto de actividades y de bienes y medios de
producción. Ahora bien, desde el punto de vista real,
efectivo, de funcionamiento y de dominio de las actividades petroleras,
las cosas siguen peor que antes porque la compañias ex-concesionarias,
como lo dijo Giacopini Zárraga una vez, hacen un buen negocio:
se evitan los problemas laborales, los problemas fiscales, los problemas
políticos, la relación con el Estado, y se toma el
excedente sin costo mediante las negociaciones con la Casa Matriz,
con Petróleos de Venezuela.
Francisco
Mieres - 1978
•
Si estas contradicciones que están ocurriendo generasen
un estallido que, en definitiva, hicieran que el pueblo se propusiera
cambiar las cosas y asumir el poder de decisión sobre el
petróleo y sobre todo el país, y se llegara a una
situación conflictiva como la de Irán (revolución
iraní y derrocamiento del Shah, 1978), por ejemplo, entonces
ésto sería bueno, es decir lo bueno sería lo
malo que ésto se esta poniendo, como una secuela, un revulsivo
que hace madurar en la conciencia del pueblo todos los males que
se están acumulando.
•
Si ésto fuera así, mientras más se
agrave el dominio de Petróleos de Venezuela sobre el país,
sobre el gobierno, mejor sería. Pero ello requiere una condición
y es que el pueblo tomara conciencia de esta contradicción
y asumiera el conflicto. Y aquí está una
de las más graves características de la dependencia
tecnológica y es que se trata de una dependencia inodora,
invisible, que no se nota, entonces, tremendamente ladina, tremendamente
oculta.
•
Cuando estaban aquí los gringos con sus sombreros de corcho
y sus campos alambrados y sus distracciones exclusivas, sus policías
privados y sus privilegios irritantes, todo el mundo estaba en contra
de la presencia de estos extranjeros que nos oprimían, nos
segregaban pese a ser, nosotros, una mayoría y ellos una
minoría; es decir, era la presencia del blanco explotador,
de la filial de una empresa foránea transnacional que succionaba
lo fundamental de nuestro petróleo. Había, pues, una
reacción del obrero petrolero, de las autoridades, del pueblo,
contra esa situación. Esto era lo que animaba la lucha contra
el imperialismo en forma abierta y lo que hacía de la nacionalización,
justamente, una consigna clave, fundamental.
•
Pero cuando se hace ahora esta nacionalización trunca, de
estatización, más aparente que real, para las “12
familias” y no para los 12 millones de venezolanos, para los
12 grupos que controlan las finanzas y la economía del país,
la nacionalización se envuelve y enmascara en la dependencia
tecnológica que sustituye la vieja dependencia operativa
y exhibe la virtud terrible de no sentirse.
•
Entonces nosotros no nos damos cuenta de lo que ocurre real y subrepticiamente,
y dificulto, incluso, si los estudiantes y profesores de la Universidad,
aún la más avanzada de las universidades como es ésta
(UCV), se han dado cuenta de lo que está pasando. Quizás
no nos damos cuenta de la gravedad de lo que está pasando
y tendemos a pensar que nada pasa.
•
Ahora bien, si ésto ocurre aquí (UCV), imagínense
lo que está ocurriendo en el resto de la población.
Resultado: nadie habla de petróleo, la nacionalización
es la decisión del siglo y todo va, si no demasiado bien
- y tal vez, empeorando - pero de todas maneras mejor que antes.
•
“No ha cambiado en absoluto la realidad de ser de
la industria, sólo el mercadeo en el exterior de nuestro
petróleo, hecho por extraños para beneficio extraño,
con ínfima participación local. Es hora de poner en
entredicho todo lo que se refiere a la industria petrolera venezolana.
La dependencia con respecto al petróleo ha aumentado, y la
dependencia de la industria petrolera venezolana con respecto a
la estructura creada antes no ha disminuido” .
•
“La mentalidad operativa de nuestros dirigentes petroleros
no es para la independencia en la investigación y apoyo tecnológico,
hay flojedad, hay confianza en que por detrás está
el que, en un momento dado, salva la situación desde Houston
(Standard Oil) o La Haya (Shell). Los contratos de apoyo tecnológico
forman parte fundamental de la negociación que condujo a
la cancelación de las concesiones. La compensación
a las transnacionales por el activo no depreciado es una desgracia,
de las actividades de comercialización en el exterior no
sabemos qué es lo nuestro, y la dependencia con relación
a las compañías ex-concesionarias aumenta, mientras
poco hacemos para desarrollar nuestras capacidades”
D.
F. Maza Zavala - 1978
•
El problema refiere a la cuestión del Estado. ¿Quién
domina, quién controla, orienta y usufructúa el Poder
del Estado?. Porque, si en vez de estar un gobierno como
el actual al frente del Estado, estuviese un gobierno de verdadera
expresión y vanguardia de los intereses nacionales, aseguro
que al frente de Petróleos de venezuela no estuviera el enclave
transnacional que allí está; aseguro que el modo de
funcionamiento y crecimiento de nuestra industria y comercio no
sería el actual y que el proceso de nacionalización
estuviese en un curso distinto que el actual.
•
De modo que todo ésto se reduce al problema del Estado y
el problema del Estado no es nada más ni nada menos que el
problema de las clases, el problema de la estructura económico-social
del país. ESE ES EL PROBLEMA.
Arriba
II.-
PDVSA vs. Estado
Pablo
Hernández - 2003
El pueblo Venezolano, los militares y sobre todo los trabajadores,
empleados y profesionales de PDVSA, le han propinado una nueva derrota
a la reacción venezolana. La “Meritocrácia”
de PDVSA, verdadera quinta columna del Capital Petrolero Internacional
ha sufrido un rudo golpe. Se ha ganado un importante combate
en esta guerra prolongada contra el Imperio del Mal, que ahora es
cuando comienza en nuestro país. El golpe propinado al pueblo
por parte de la reacción en Diciembre-Enero, cuyas peores
consecuencias inmediatas, las han sentido los sectores más
necesitados del país; se pueden convertir a mediano plazo
en consecuencias mortales para todo el proceso de transformación
de nuestra sociedad, si se repiten los errores de Abril, si
se “Administra esta victoria, como una derrota”.
Desmovilizar a la población, propiciar la conciliación
y negociación con los enemigos abiertos que se mostraron
a cuerpo entero en Diciembre-Enero; permitir la impunidad; facilitar
y no enfrentar resueltamente las movilizaciones del fascismo criollo,
en pocas palabras, seguir permitiendo la estrategia golpista
de propiciar el caos, ocultar información, ceder al chantaje
de la “Opinión Internacional”, propiciar la ingobernabilidad,
bajo el argumento ingenuo de no violar la Constitución, es
sencillamente unir en un mismo objetivo, los planes de la Coordinadora
Democrática y el Chavismo sin Chávez de derrocar,
“democrática, constitucional y electoralmente”,
al gobierno de Chávez. Lo ocurrido en Diciembre-Enero, no
fue un paro cívico, sino, una auténtica conspiración
político militar cuyos efectos son precisamente a mediano
plazo, y todo gobierno y toda Constitución, tiene
los mecanismos legales y constitucionales para enfrentar estos complot
y defenderse de sus enemigos abiertos y encubiertos. El
objetivo de la conspiración es claro para todo el pueblo,
establecer una dictadura que termine de privatizar a PDVSA y coloque
en bandeja de plata las reservas petroleras de Venezuela.
La
lucha en torno a PDVSA, y contra la conspiración, no es solo
por la renacionalización y reestructuración de la
empresa, donde se despida un número mayor o menor de empleados
conspiradores o se divida a PDVSA en filiales; LA LUCHA
EN TORNO A PDVSA, ES LA VIEJA PERO SIEMPRE PRESENTE LUCHA EN TORNO
AL DESTINO FINAL DE NUESTRA RENTA PETROLERA. EN DEFINITIVA, LO QUE
HOY SE DISCUTE Y SE LUCHA EN LA CALLE, ES EL VIEJO PROBLEMA EN TORNO
AL CUAL GIRA LA LUCHA DE CLASES EN EL PAÍS Y QUE FUE EXPUESTO
HACE MÁS DE 60 AÑOS POR ALBERTO ADRIANI: SEMBRAR EL
PETRÓLEO EN EL PAÍS Y COSECHAR EN NUESTRAS FRONTERAS,
TRABAJO, ALIMENTACIÓN, VIVIENDA, AGRICULTURA, INDUSTRIA,
ESCUELA, SEGURIDAD SOCIAL, EN SÍNTESIS: ELEVAR EL NIVEL DE
VIDA Y BIENESTAR PARA LA MAYORÍA DE LOS VENEZOLANOS, O, SEGUIR
SEMBRANDO EL PETRÓLEO DENTRO DEL PETRÓLEO, TRASLADANDO
AL EXTERIOR LA MAYOR PARTE DE NUESTRAS RIQUEZAS EN BENEFICIO DEL
CAPITAL PETROLERO Y FINANCIERO INTERNACIONAL, ENRIQUECIENDO A UNA
MINORÍA DE TESTAFERROS, LUGARTENIENTES Y AGENTES DE ESE CAPITAL
QUE SE REPARTEN LAS SOBRAS QUE DEJA LA FACTURA PETROLERA.
Este
viejo dilema, que a los largo de 80 años fue resuelto a favor
del capital, hoy tiene un componente nuevo, el pueblo y los trabajadores,
quienes comienzan a conocer la verdad de PDVSA, empiezan a interesarse
por el problema petrolero. En la lucha por el destino de
la renta petrolera aparece un nuevo actor, un nuevo participante,
con unos intereses de clase totalmente antagónicos a quienes
han manejado y dispuesto de esa renta, en exclusivo beneficio de
las minorías dominantes del país.
El
problema de PDVSA, es simplemente el problema del poder político
y en consecuencia del futuro de este país. No es
posible una verdadera transformación seria y profunda del
país, si los trabajadores y el pueblo de Venezuela no controlan
políticamente a PDVSA y la ponen en función de sus
intereses. O PDVSA es definitivamente privatizada, dejando
nacionalizado ese cascarón vacío que se llama PDVSA
- La Campiña, que se limitará a recibir los dividendos,
impuestos y tributos fiscales que sus filiales y asociaciones con
el capital internacional en el país y en el exterior, les
quiera declarar, como hasta ahora ha ocurrido; o PDVSA es
controlada efectivamente por los trabajadores y el pueblo y se convierte
en la palanca principal que impulse las transformaciones del país,
que verdaderamente beneficien a las grandes mayorías.
Ochenta
años de explotación petrolera, bajo el dominio del
capital privado nacional o extranjero, han demostrado con absoluta
claridad que el camino de la privatización, sencillamente
es el de más miseria y hambre para el pueblo. El
golpe
petrolero,
la conspiración que ha tenido en PDVSA su principal instrumento
político y militar y sobre todo el “Paro Cívico”,
verdadera dictadura impuesta por los patronos y sus secuaces en
todos los ordenes de la vida del país, ha dividido definitivamente
al país en dos sectores antagónicos, tal como lo reconoce
el propio embajador norteamericano.
La
lucha de clases hoy en el país, luego de los sucesos de Abril,
Diciembre y Enero, ya no es solo por el control de PDVSA,
sino una lucha contra todo el estado de cosas, donde la
mayoría del país no tiene otra opción que transformar
el viejo Estado y el orden establecido, o ese Estado y
ese Orden terminará una vez más de aplastarlo y oprimirlo
como lo ha hecho en el pasado. La lucha en torno a PDVSA
es también la lucha por la educación, por la salud,
por la vivienda, por el trabajo, por la justicia, por la libertad
de expresión, información y participación.
En pocas palabras, es por una nueva sociedad, que solo puede nacer
si en el terreno de la lucha de clases, en la calle y en todos los
terrenos se vence definitivamente a quienes no solo impiden el disfrute
a la mayoría de todos sus derechos, sino que, precisamente,
todos sus privilegios, poder e impunidad con que actúan
está asentada en un orden y estado de derecho, construido
precisamente para la defensa de sus intereses de clase.
La clase que vence en el terreno de la lucha de clases,
organiza la sociedad de acuerdo a sus intereses; las clases
dominantes y sus secuaces y representantes en todos los órdenes
de la sociedad han sido derrotados en un combate, pero no podemos
perder de vista, que el Estado y el orden establecido con sus instituciones
y leyes sigue siendo el estado y orden de ellos y es preciso romper
ese estado y orden establecido como única condición
de que la mayoría, los trabajadores, puedan acceder a una
nueva sociedad. Debemos agradecerle a la meritocracia; a la Coordinadora
Democrática, a los sectores recalcitrantes de las clases
medias, ligados directamente al capital, a la banca, a Fedecámaras,
a la C.T.V., a los medios de comunicación por haber dividido
al país y derramar sobre el “lumpen, los tierrúos,
el negraje y pata en el suelo”, todo el odio y desprecio
que solo una clase antagónica puede verter sobre su enemigo
histórico. Dividieron al país, al mismo estilo de
Bush, O ELLOS O NOSOTROS, ¡bienvenida sea la lucha
de clases al país! Una vez más gracias, Carlos
Ortega, Carlos Fernández, Juan Fernández y medios
de comunicación, ni un Marxista lo hubiese hecho mejor. Lograron
en 10 meses, lo que toda la izquierda no logró en más
de 60 años de luchas.
La
reestructuración
de PDVSA no es un problema de un mayor o menor
número de despedidos, y menos se puede presentar esto como
el objetivo buscado, cuando precisamente el objetivo planteado en
estos momentos en torno a PDVSA, es discutir una verdadera política
petrolera en función de los intereses del país y sus
trabajadores y no la política petrolera que de hecho solo
ha servido para beneficiar el capital petrolero internacional y
acelerar la privatización de la industria.
De
que la meritocrácia de la empresa y el capital petrolero
nacional e internacional han estafado al país ante la mirada
complaciente y la complicidad de los jerarcas de la IV República,
es un hecho de sobra conocido, pero lo esencial en la cuestión
petrolera hoy, es que el mayor saqueo al país, ha
ocurrido –proporcionalmente- en los últimos tres años,
cuando la meritocracia terminó de expropiar a PDVSA, y donde
los Ministros de Energía y Minas y los presidentes de la
empresa nombrados por el Presidente de la República, con
la expresa misión de poner a PDVSA en función de los
intereses del país y limpiar a dicha industria, han
terminado haciendo todo lo contrario, a excepción de la junta
directiva de PDVSA de Gastón Parra Luzardo y Carlos Mendoza
Potellá, derrocada sin ni siquiera haber comenzado su labor
(febrero-abril
2002).
La
política petrolera del país debe ser parte de una
política de energía integral, que vincule directamente
la industria con el resto de la economía nacional. La
renta petrolera ha sido durante los últimos 80 años
la fuente principal de acumulación de capital en el país
y sólo ha beneficiado a la minoría representada por
el capital petrolero internacional y a la oligarquía venezolana
que ha crecido parasitariamente bajo la sombra del Estado, apropiándose
en forma creciente del excedente petrolero. Ahora le toca
al pueblo, a los trabajadores, a los profesionales, trazar, dirigir
y ejecutar una política petrolera que tenga como norte la
transformación económica y política del país
en beneficio de las mayorías.
Vivimos
un proceso de transformación, el proceso de luchas democráticas
y nacionalistas que se vive en la actualidad no es más que
un periodo de transición, de lucha de clases, de intereses
antagónicos, que necesariamente llegarán a momentos
definitorios y de acuerdo a los intereses de quienes triunfen en
dichos conflictos se trazará el rumbo a seguir. Hoy,
ha triunfado en este combate la mayoría del país y
tiene todo el derecho de trazar el rumbo de la política petrolera
y no permitir el chantaje y el secuestro de los terroristas y saboteadores
de la reacción.
PDVSA
no es un botín del PPT y menos que todo del conjunto de “ilustres”
personeros que, a lo largo de 10 meses de conspiración, jamás
se les vio enfrentar dentro o fuera de la industria a la “meritocracia
conspiradora y hoy dirigen una reestructuración
que, como en Abril, atiza el caos”, basada en un
“quítate tu para ponerme yo”,
y lo más grave de todo, a espalda no solo del país,
sino en contra de los trabajadores, empleados y profesionales que
dentro de PDVSA enfrentaron la conspiración y hoy no salen
de su asombro cuando se realiza una reestructuración por
arriba, sin atacar la raíz del problema, y creando
condiciones futuras inmediatas de nuevos golpes
y sabotaje contra la industria y el país.
No pueden conducir PDVSA:
-
Quienes durante Abril-Diciembre del 2002, y desde la Presidencia
de PDVSA, fortalecieron de hecho y de
derecho la conspiración en el seno de la industria.
-
Quienes amnistiaron en Abril a gerentes delincuentes y los
elevaron de cargos, para que en Diciembre volvieran a cometer
los mismos o peores
crímenes contra el país.
-
Quienes se empeñaron -y empeñan- en sacar la
política de PDVSA, mientras la industria era convertida
ante sus narices en un instrumento político y militar
del golpismo.
-
Quienes jamás se han dignado
informar
al dueño de la empresa (el pueblo - quien depositó
su confianza en ellos) acerca de la inmensa estafa que ocurría
dentro de la misma, mientras ésta era virtualmente
quebrada para privatizarla a precio de gallina flaca.
-
Quienes permitieron en menos de tres
años una elevación vulgar
y descarada de los costos operativos, en el preciso momento
cuando los precios se triplicaban y de hecho asumieron la
política suicida de Luis Giusti de elevar la producción.
-
Quienes jamás tuvieron un real y verdadero plan de
contingencia, continuando con la política de negociaciones
y concesiones a los golpistas, mientras la conspiración
se daba el lujo de anunciar con detalle y anticipado su plan
de destrucción de la industria petrolera y de “colapsar
al país”.
-
Quienes hablaban junto a la reacción de “acabar
con la pobreza” mientras fortalecían al capital
y a la conspiración.
-
En síntesis, quienes por acción u omisión,
consciente o inconscientemente, facilitaron este nuevo crimen
contra el país y cuyas consecuencias verdaderas estamos
lejos de vislumbrar; sencillamente por una cuestión
de dignidad, de moral y de capacidad no pueden, como lo hacen
hoy, dirigir la reestructuración o mejor dicho la construcción
de una nueva PDVSA.
|
La construcción de una nueva PDVSA
debe comenzar hoy y no puede tener como objetivo inmediato y crucial
recuperar el nivel de producción petrolera que se tenía
antes del golpe en Diciembre.
Precisamente la estafa que hoy descubren los venezolanos, es que
el problema de nuestra industria petrolera no era de una mayor producción
petrolera a cualquier precio, sino de una producción
al mejor precio y sobre todo, evitar el traslado de ganancias
al exterior y al capital privado, por la vía de la elevación
fraudulenta y criminal de los costos operativos. La investigación
elemental que se ha hecho de la estafa, ha demostrado con absoluta
claridad, que con los precios actuales del petróleo, con
tal y se mantenga por encima de los 20$ por barril, el país
puede percibir un mayor ingreso fiscal con una menor producción
petrolera.
Con un máximo de 2 millones de barriles diarios,
y limpiando a PDVSA de los delincuentes y de las compañías
y negocios turbios que en el país y en el exterior mantenía
la “meritocracia”
en complicidad con sus agentes criollos y el capital petrolero
internacional, Venezuela elevaría considerablemente su ingreso
petrolero. En breve, la esencia de nuestra política
petrolera futura debe estar centrada en lo que siempre ha sido el
norte de todos los venezolanos desde la época de Gumersindo
Torres; obtener una mayor participación de la renta
petrolera con la menor cantidad de producción petrolera.
Y eso se llama simplemente defender los precios de nuestras riquezas
en unión con los países de la OPEP, más en
una situación histórica mundial, donde la unidad y
la solidaridad de los pueblos del sur, empezando por quienes son
dueños de más del 80% de las principales fuentes de
energía del mundo, como son los hidrocarburos, es la única
alternativa seria de enfrentar al “Imperio del Mal”,
con posibilidades de vencer.
Qué
significa construir una nueva PDVSA ligada al objetivo de transformar
al país:
1.
Establecer pública y transparentemente ante los dueños
de la industria, el objetivo de la política petrolera que
el país requiere en los actuales momentos para salir de la
crisis. No se trata simplemente de obtener la mayor cantidad
de dinero del petróleo a cualquier precio ni por cualquier
medio, y menos firmar cualquier acuerdo de suministro petrolero
a E.U. seguro, confiable, barato y a largo plazo que nos evite la
intervención, no importando que acreciente la miseria y pobreza
en el país.
La
política de Luis Giusti de aumentar la producción
al máximo, no importando que los precios caigan, porque lo
importante es el mercado y no el precio, defendida y ejecutada sin
excepción desde 1.999 por los presidentes de PDVSA (a excepción
de Gastón Parra Luzardo) y de aumentar la participación
del sector privado en la industria petrolera, debe ser derrotada,
porque ella es una causa importante de la crisis que en todos los
órdenes vive el país, alimenta día a día
la conspiración contra el pueblo venezolano. El
golpe
petrolero de diciembre, con los actos de terrorismo y sabotaje
contra la industria petrolera, donde PDVSA cumplió el papel
militar asignado por el Sr. Luis Giusti “de colapsar
energética y financieramente al país y en una semana
colapsar el gobierno” (El Universal, 24 de Noviembre
2002), prueba hoy con mediana claridad la enorme importancia que
tiene para la mayoría de los venezolanos de establecer una
nueva política petrolera y transformar radicalmente la estructura
organizativa de la industria petrolera.
2.
La construcción de una nueva PDVSA hay que comenzarla de
abajo hacia arriba, a partir de los trabajadores, empleados y profesionales
que dentro de la industria, son los que verdaderamente conocen como
operar mejor y más eficientemente la empresa y son ellos
los que en definitiva producen nuestra principal riqueza en los
campos petroleros. La experiencia de Diciembre, demostró
que fueron ellos los que en cada sitio de producción, refinación,
suministro, etc... enfrentaron y derrotaron la conspiración.
Su papel fue protagónico y decisivo en el manejo operacional
de la industria durante el paro golpista.
Las
asambleas colectivas permanentes en cada sitio de trabajo
y en estrecha relación con las comunidades para discutir
los planes concretos de la industria, así como para introducir
los cambios necesarios en función de mejorar la productividad
de la empresa, se debe establecer como un método
de organización básico y decisivo dentro de la empresa.
La organización vertical, autónoma, autoritaria
y definitivamente mafiosa que estableció la meritocrácia
de PDVSA y que no fue más que la herencia “corporativa”
que nos dejaran las compañías petroleras, debe ser
desterrada de PDVSA.
3. La construcción de la nueva PDVSA, no puede seguir
siendo hecha a espaldas del país, donde dolo se conoce el
número de despedidos, como balance de la reestructuración.
Mientras sigue imperando el velo corporativo, la cortina de humo
y el secreto sobre los objetivos esenciales de la transformación
de la industria. Bajo el falaz argumento de la “complejidad
del negocio petrolero”, donde solo “expertos
petroleros” y “meritócratas”
conocen el oficio, se siguen llevando adelante un verdadero
cambio al mejor estilo gatopardiano. Se despiden miles de trabajadores,
para mantener intacta la misma política petrolera dirigida
precisamente por la misma concepción y objetivo que le han
trazado el capital petrolero internacional.
El
pueblo, los militares, los trabajadores petroleros no pueden olvidar
jamás, ni echar en saco roto, lo que hoy es de todos conocido:
la mayor estafa y crimen cometido en el país, como es el
saqueo de nuestra riqueza petrolera, que tuvo como principal aliado
la desinformación, el ocultamiento de lo que pasaba en la
industria. La experiencia de los últimos 10 meses
son demasiado contundentes para olvidar lo que significa no estar
informado de lo que ocurría en PDVSA.
4.
la Construcción de la nueva PDVSA, tiene que ser hecha en
estrecha relación con las comunidades donde está asentada
la industria petrolera, la participación del pueblo alrededor
de PDVSA, es una imperiosa necesidad no solo económica, social,
sino política.
Los
planes de contingencia para enfrentar el terrorismo y el sabotaje
de la industria petrolera van a continuar, y estos
planes tienen que estar entrelazados directamente con el pueblo,
ya que la experiencia de Diciembre nos demostró que en la
mayoría de los estados petroleros, las autoridades regionales
y municipales, son verdaderos instrumentos militares de la conspiración.
La
urgente necesidad de fomento de cooperativas de trabajadores
integrados por los miembros de las comunidades en torno a las cuales
está asentada la industria petrolera es fundamental no solo
para generar empleo inmediato en las zonas petroleras, sino reducir
los costos, combatiendo los turbios negocios que a los largo y ancho
de PDVSA, mantienen los contratistas privados de la cámara
petrolera, que no solo fueron instrumentos principales del paro,
sino que aun mantienen y fomentan el sabotaje.
5.
Somos un país productor de petróleo, éste ha
sido y seguirá siendo por muchos años nuestra principal
fuente de ingresos. Lo primero que tiene que responder
una política petrolera, es ¿para qué?, ¿cuál
debe ser el objetivo de producción petrolera?. Estas preguntas
solo tienen dos respuestas: la primera, satisfacer la demanda y
el consumo irracional y criminal de los países desarrollados,
elevando la producción, no importa cuánto caigan los
precios, ya que lo importante es aumentar el mercado, como ha sido
hasta hoy la política petrolera dominante en el país,
o la segunda; desarrollar una política petrolera
racional que conserve este recurso natural agotable que le pertenece
no solo a esta generación, sino a las generaciones futuras.
La producción petrolera debe estar sustentada en:
a.
Conservación de nuestra principal riqueza:
El barril de petróleo más valioso, es precisamente
el que se conserva en la tierra una vez extraído jamás
se recuperará.
b.
Defender los precios del petróleo en unión con los
países de la OPEP. Esto nos permite obtener más
ingresos con menos producción, con lo que establecemos un
justo equilibrio entre la conservación y explotación
racional de un recurso natural no renovable, y logramos los máximos
beneficios.
La
política de aumentar irracionalmente la producción
para lograr mayores mercados, tal como lo han sostenido los famosos
“expertos petroleros” que han dirigido la política
petrolera del país incluyendo la V república, es sencillamente
la política que le interesa al capital internacional y a
los gobiernos occidentales, para satisfacer su voracidad creciente
de energía barata y a sus socios criollos, incluyendo meritócratas,
Cámara Petrolera, Fedecámara, y VenAmcham; que aumentaría
sus negocios, vía incremento de los costos operativos.
c.
Es fundamental en toda política petrolera futura, la conservación
y defensa del medio ambiente. PDVSA y las compañías
petroleras no solo deben comenzar a pagar el cuantioso daño
ambiental ocasionado al país, sino que todo futuro proyecto
de producción petrolera, debe comenzar por responder al impacto
ambiental inmediato y futuro. Ejemplo, el faraónico proyecto
Cristobal Colón, en las costas de Paria significaba cuantiosas
inversiones y empleo temporal a unos miles de trabajadores, a costa
de destruir nuestra última gran reserva pesquera como lo
es la zona de Rio Caribe, Cumaná, Margarita, los testigos,
lo mismo sucede con la explotación del carbón en la
Sierra de Perijá y la península de la Goajira. A cambio
de una riqueza transitoria se destruyen recursos naturales que le
han proporcionado beneficio y riquezas por miles de años
a los habitantes de esas regiones. En síntesis, la
viabilidad de todo proyecto petrolero únicamente no puede
ser medido en puros términos económicos, técnicos
o financieros, sino también y en primer término en
el daño ambiental que puede ocasionar.
d.
El paro golpista de Diciembre que dañó seriamente
la producción petrolera y paralizó el suministro de
productos básicos, ha servido para demostrar que nuestra
economía no puede seguir estando en manos de una industria
y una minoría, que sencillamente puede chantajear y secuestrar
a toda una nación cada vez que el gobierno de turno, no satisfaga
íntegramente sus intereses. Esta experiencia aleccionadora
nos debe servir para construir desde hoy una economía que
nos independice de la producción petrolera y rompa la dependencia
alimenticia y de todo tipo que tenemos con el exterior. La vida
económica y política del país no puede seguir
siendo decidida desde el exterior por las fluctuaciones en los precios
del petróleo; por la lucha por el reparto de los grandes
yacimientos petroleros y por una casi total dependencia de nuestros
insumos alimenticios, y prácticamente de todo tipo. En
pocas palabras la lucha planteada es por la transformación
del Estado venezolano y no por unas simples reformas.
“Si
de verdad se desea evitar que nuestra economía no continúe
atada a los vaivenes del mercado internacional del petróleo
y, por tanto, que Venezuela no siga dependiendo en forma casi absoluta
de ese recurso natural no renovable, no basta con simples reajustes
en la economía, será necesario provocar cambios de
fondo y de forma en la orientación general del desarrollo
que requiere el país” Gastón Parra
Luzardo, La Apertura Petrolera, Cambios Mundiales y la Economía
Venezolana, pág.-187.
e.
Es urgente la necesidad de un análisis público y con
personal venezolano de los costos operativos de PDVSA, que se han
convertido en el principal mecanismo de estafa continua y agravada
que por más de un cuarto de siglo, ha utilizado la meritocrácia
y el capital petrolero internacional, para transferir al exterior,
cantidades crecientes de nuestras riquezas. Detener la
transferencia abierta de nuestra riqueza petrolera vía
internacionalización de PDVSA, convenios operativos y
fugas de capital, son acciones esenciales e inmediatas para poder
reactivar la economía del país en función de
los intereses de la mayoría.
“Evidentemente
de lo que se trata es de orientar la actividad petrolera internacional
con el fin de impulsar la transformación del proceso económico
y social; pero, es incuestionable que para ello es necesario proceder
a una rectificación a fondo de la política
petrolera ejecutada hasta los momentos, que coadyuve con el fortalecimiento
de la genuina nacionalización petrolera y, sin duda
alguna para lograr ese objetivo, es preciso procurar que a quienes
se les de la responsabilidad de conducir la empresa estatal de petróleo,
crean en el país y, por tanto en la nacionalización...
“
“….es
de suma importancia, si es que de verdad se desean los cambios necesarios
para impulsar el desarrollo. Saber cómo y para qué
actuar, es fundamental. Sería un gravísimo
error instrumentar, como realmente ocurre, una estrategia alejada
de esa realidad, ello puede conducir hacia resultados totalmente
adversos a los objetivos prioritarios de una genuina estrategia
económica, social y política, como lo es de satisfacer
las necesidades esenciales de la población”.
Gastón
Parra Luzardo (2002), La apertura petrolera, los cambios mundiales
y la economía venezolana, pp. 190-191.
Arriba 
III.-
Opciones a futuro
Constituyente
petrolera - E.
Habalián, V. Poleo U
Las riquezas naturales que yacen en territorios de la Nación
pertenecen al pueblo, es decir: pertenecen a la colectividad asentada
sobre el territorio y, en consecuencia, son del dominio público,
inalienables e imprescriptibles. Como colectividad propietaria
que somos los venezolanos todos de estas riquezas, afirmamos que
toda sociedad mercantil cuyo objeto sea la extracción y el
aprovechamiento de las riquezas del subsuelo, es igualmente propiedad
del pueblo venezolano, como en efecto lo es la Sociedad Anónima
Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA, Con base en los principios
constitucionales vigentes, nosotros, Pueblo Venezolano, reivindicamos
un contenido real diferente del formal o nominal, predominante desde
1976, en cuanto a la propiedad y gestión de la Sociedad Anónima
Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA, ente operativo creado
por el Estado venezolano para la exploración, explotación,
transformación y comercialización de los yacimientos
de petróleo y gas natural.
Afirmamos
entonces, como principio esencial, nuestra propiedad sobre el subsuelo
y sobre las sociedades constituidas para su explotación económica
y nos constituimos, de hecho y de derecho, en Asamblea de Dueños
Originarios de Petróleos de Venezuela S.A. En nuestra
condición de accionistas originarios, reivindicamos todos
los deberes, derechos y prerrogativas, que nos confieren las leyes
inherentes a nuestra condición de propietarios de las riquezas
del subsuelo y de los entes de derecho público formados para
explotar sus riquezas. Afirmamos entonces - como en efecto
lo hemos hecho, lo hacemos y lo haremos en el futuro-, que nos compete
arbitrar y vetar alianzas comerciales y/o estratégicas con
sociedades o compañías mercantiles, venezolanas o
extranjeras, para explotar o comercializar o transportar nuestras
riquezas extraidas del subsuelo, y con ello dejamos firme el hecho
soberano desde nuestra condición de dueños originarios.
Afirmamos,
como en efecto lo hacemos mediante esta declaración, que
nos arrogamos el derecho a intervenir en el diseño de las
políticas y estrategias de negocios de nuestra estatal PDVSA,
a exigir la rendición anual de cuentas públicas a
la Asamblea Originaria, a aprobar o desaprobar dicha rendición
de cuentas, a elegir y revocar el mandato de la Junta Directiva
de PDVSA e igualmente del estamento decisorio operativo y del estamento
regulatorio de la Corporación. Asimismo, nos sabemos con
el derecho a reafirmar los principios consagrados en la Constitución
de 1999 sobre la prohibición de privatizar PDVSA y enajenar
sus activos, nacionales e internacionales, en tanto que son hechos
políticos de “soberanía económica y de
estrategia nacional”.
En
efecto, al igual que las riquezas y sociedades mercantiles que hoy
las explotan nos pertenece a nosotros los venezolanos todos, con
los mismos títulos y derechos también son patrimonio
de las generaciones futuras, por igual miembros de esta Asamblea
Originaria. El poder de la Asamblea Originaria reside en
el pueblo venezolano y en el conjunto de organizaciones que la configuran.
Finalmente, esta Asamblea Originaria exige a los poderes Ejecutivo,
Legislativo y Moral el debate público acerca de las legislaciones
nuevas que habrán de normar la esencia de la propiedad de
nuestras riquezas y de su explotación con énfasis
en la distribución de las utilidades y rentas que de ello
se deriven.
Rehacer la Ley de Hidrocarburos de
Noviembre 2001
Víctor J. Poleo Uzcátegui
Tributos fiscales petroleros,
renta y crecimiento
Esta
Ley
de Hidrocarburos de Noviembre 2001 es, antes que nada, acientífica
en el tratamiento de los tributos fiscales petroleros [1]
. La cuantificación de la dupla Regalía:Impuesto admite
múltiples combinaciones y la de 30:50 - atornillada al azar
? - ciertamente no disuade inversiones en las actividades primarias
o de extracción del barril en su estado natural [2], pero
tampoco honra el Mandato Habilitante de incrementar los tributos
fiscales petroleros. Esta Ley bien califica, ahora sí, como
un documento para debatir, conceptual y cuantitativamente, acerca
de cómo queremos anudar Renta (Fiscal Petrolera) y Crecimiento,
el Económico y el de la Industria Energética, debate
cuya naturaleza política nos ubica en el centro del proyecto
de Nación: para cuáles propósitos,
y cómo, queremos sembrar el petróleo ?. De ésto,
justamente, trata una Ley de Hidrocarburos.
Lección aprendida: la reformulación de esta
Ley no puede ser de nuevo secuestrada por un cónclave, ni
su agenda reducida a una asimétrica capoeira ideológica
Estado vs. Capital, renta vs. rentabilidad. La rentabilidad
asociada a inversiones en actividades primarias precisa de una moldeable
dupla Regalía:Impuestos – asunto que la Ley, in extremis,
confinó a un discrecional arbitraje acerca de la economicidad
(sic) del yacimiento –, y precisa, quid de la Ley en materia
de tributos, de una flexible interacción entre ella, Regalía:Impuesto,
y la función multivariante de precios y costos del barril
transable en los mercados internacionales. Todo ello configura
un engranaje que, en el tiempo, ha de satisfacer Renta y Crecimiento.
Lo que disuadiría inversiones no estatales en esta Ley es,
a mi juicio y argumentación [3], esa pobre identificación
del entero sistema tributario fiscal petrolero, difusa en el ámbito
nacional e incompleta en el internacional, por demás previsible
cuando quiera que igualmente difuso e incompleto es la comprensión
(por el Legislador) de la Industria de la Energía como Sistema
Mundial.
Fabulación
de la tecnología, de los mercados y de los precios
Esta
Ley, fabulación de la química y de las tecnologías
de los hidrocarburos, goza de un impecable articulado que exuda
intoxicación jurídica. ¿No
son acaso un laberinto de intencionalidades encriptadas las sugeridas
formas jurídicas de las empresas hábiles para operar,
refinar y comercializar ?. Esta Ley, que por ser cuasi-constitucional
no es trivial, dista mucho de brindarnos una redacción impoluta,
pieza maestra del castellano [4], y dista mucho de conceptuar una
cohesionada Industria Nacional de la Energía y una unificada
Legislación de los Hidrocarburos, como también fuera
establecido en el Mandato Habilitante de Noviembre 2000. Si desunificar
la Industria Nacional de los Hidrocarburos es el subterfugio para
neutralizar la relación de dominio-sumisión entre
PDVSA y el MEM, constrúyase entonces un MEM fuerte
y regulador, lejos del MEM pobre que heredamos, y que,
justamente, es la tarea revolucionaria por hacer. Pero,
es bien sabido, las instituciones y su poder constituido no se revolucionan
a sí mismos.
Capital,
ciencia y tecnología
Esta
Ley, que graciosamente reduce el capital a la sóla categoría
de bienes y servicios, mal puede querer alentar la formación
de capital nacional desconociendo el acervo y la fertilización
de las Ciencia, Tecnología e Ingeniería nacionales,
genuino y originario Capital Social. Esta
Ley, por último, apuesta a un Estado hiper-inversionista,
con (el derecho y) la obligación de realizar actividades
petroleras. Y nos preguntamos: un MEM purificador de sustancias?;
un cierto funcionario broker de crudos y productos en el spot de
Rotterdam?, negociadores de la mayor y más profunda conversión
de los hidrocarburos refinados (sic) ? .... un Ejecutivo Nacional
comprometido, por Ley, a asegurar que las refinerías y plantas
procesadoras de hidrocarburos bajo el control del Estado garanticen
con carácter prioritario (sic), respecto a la alternativa
de exportación, el suministro oportuno para su posterior
procesamiento de las sustancias básicas en cantidad y calidad
... (respire) ... y con esquemas de precios y condiciones comerciales
que permitan el desarrollo de empresas competitivas en los mercados
internacionales: ... que qué ? ... De fallido hacedor
de Política Energética (formador de precios), el establo
MEM se transmutaría entonces en realizador petrolero, lo
cual, a no dudarlo, es un radical cambio de paradigmas.
Lección
por aprender
En
este quiebre histórico que nos significa construir una nueva
manera de hacer democracia, importa el modo de hacer y la calidad
del contenido de la Ley. Sólo un MEM fuerte, política
e intelectualmente, puede ser un MEM armador de opciones. La
Historia se nos podría escapar por un albañal, pero
al Jefe de estado mal podemos (o sí ?) endosarle la creatividad
de capitanes notariados, capitanes de y para una República
que no queremos y que, así todavía creo, tampoco él
quiso.
Notas:
[1] Luego de ser Ley esta
Ley (13 de Noviembre 2001), conocimos la reivindicación en
el artículo 47 (48 de la segunda versión y 43 de la
primera) de un galimatías en el tratamiento conceptual, físico
y financiero de la regalía con base en (su) valor de mercado,
(su) valor convenido o, en defecto de ambos, (su) valor fijado por
el liquidador .... !?
[2] ... y qué del barril desnaturalizado en el subsuelo para,
justamente, extraerlo ?
[3] V. Poleo, Notas críticas sobre el Proyecto de Ley de
Hidrocarburos, 2 de Noviembre 2001
[4] Cfr. José Giacopini Zárraga rem
...........................................................................
Consejo de Estado para Seguridad,
Defensa, Energia y Recursos Naturales
Reestructuración de PDVSA
E. Habalián, V. Poleo U.
La Energía es de interés vital para toda nación.
El embargo petrolero interno ejecutado por la estatal petrolera
es materia de Seguridad y Defensa. La paz política y la unificación
de Venezuela son viables en un único proyecto: re-nacionalizar
PDVSA
1
- Acciones inmediatas
1.1
- La Nación y el mundo que conozcan razonadamente la estafa
política y financiera de PDVSA a sus accionistas originarios:
rendición de cuentas al pueblo venezolano. En consecuencia,
tenga lugar la Constituyente Petrolera o Asamblea de Accionistas
Originarios; los informes anuales del Comisario PDVSA deben ser
de dominio público y es obligación del ministro de
Energía y Minas de turno informar a la Nación y al
Jefe de Estado.
1.2
- La Nación y el mundo que conozcan razonadamente la artera
participación de PDVSA en las insurgencias de Abril y Diciembre
2002, el quebrantamiento del juego democrático, el atentado
contra la supervivencia del Estado y los daños económicos,
psíquicos y materiales causados a la República.
1.3
- Consejo de Estado para Seguridad, Defensa, Energia y Recursos
Naturales (agua, petróleo, gas, hidroelectricidad, carbón
y minerales).
1.3.1 - Dominio decisorio sobre el MEM, PDVSA,
EDELCA y estatales eléctricas.
1.3.2 - Dominio decisorio sobre el BCV y las cuentas
petroleras nacionales e internacionales
1.3.3 - Dominio decisorio sobre las embajadas en
Washington y Londres
1.4 - Ley Petrolera o de Hidrocarburos: esta ley,
aprobada en Noviembre 2001 (segunda habilitante), nunca sometida
a un debate público y siendo como es cuasi-constitucional,
debe rehacerse y discutirse para un subsiguiente referéndum
(ver texto precedente).
2
- Acciones a fecha cierta
2.1
- Deconstrucción de los estamentos decisorios de PDVSA (Presidencia
y Junta Directiva) y de sus Nóminas Ejecutiva y Mayor
2.2 - Construcción de Eticocracia y deconstrucción
del Sistema Meritocracia
2.3 - PDVSA es operadora y sólo operadora (que opere
y que opere bien); que no facture ni comercialice (ver 1.3.2); en
consecuencia:
2.4
- Separar jurídica y mercantilmente las actividades internacionales
y nacionales. La PDVSA Internacional (90 empresas) que no facture
ni recaude; su regulación mercantil a manos de profesionales
calificados y de elección pública.
2.5
- Sólo mandos operativos para PDVSA Nacional y bajo el control
del Consejo de Seguridad, Defensa, Energía y Recursos Naturales
2.4.1
- Refinerías: Paraguaná, PLC, El Palito, Bajo Grande
2.4.2
- Exploración y Producción: área Oriente; área
Occidente.
2.4.3
- Gas, Petroquímica y Jose (industrialización del
gas)
2.4.4
- Bitúmenes del Orinoco y Crudos XP
2.4.5
- Mercado interno: gasolinas, gas, diesel, fuel oil
2.6
- Constituyente en Ciencia y Tecnología para Ley de Integración
entre la Industria Petrolera Nacional y los centros de generación,
acumulación y difusión de conocimientos.
.......................................
Copia de este documento en formato MS Word (100 KB) : El
golpe continúa... ¿Qué hacer con Pdvsa?
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