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La
azarosa aventura empresarial de George W. Bush
La Petropresidencia
Rosa
Townsend
/ Rebelion - 18/03/03
La política
y el petróleo han sido siempre tradición familiar
en el clan Bush. El primer presidente Bush ganó millones
de dólares e hizo muchos amigos en las décadas de
los cincuenta y sesenta gracias a las influencias de su padre, el
senador Prescott Bush,
que nada más asumir su escaño recaudó 350.000
dólares para que su hijo montara Zapata Petroleum.
Al actual presidente, George
W. Bush, también le han servido las conexiones
familiares para hacerse millonario, pero, a diferencia de su padre,
la suya podría haber resultado la historia de un fracaso.
El camino a la Casa Blanca ha sido un laberinto de altibajos financieros
y asociaciones cuando menos extrañas, hasta que la suerte
giró a su favor en 1990 con un suculento contrato en el emirato
de Bahrein.
Su
socio en la primera aventura petrolera en 1979 fue James Bath, representante
en EE UU de Salem Bin Laden, hermano del terrorista Osama.
Bath también tenía vínculos con el extinto
BCCI, Banco de Crédito y Comercio Internacional (el mayor
fraude bancario de la historia) a través de Jalid Bin Mahfuz,
cuya hermana es una de las esposas de Osama Bin Laden.
A medias
con Bath, George W. Bush fundó Arbusto (traducción
al español de la palabra bush), con 20.000 dólares
que le regaló su abuela tras graduarse en las universidades
de Yale y Harvard. Su tío, Jonathan Bush,
le ayudó a reclutar inversores que pusieron cinco millones
de dólares, pero Arbusto nunca llegó a prosperar a
pesar de las generosas exenciones fiscales de un 91%.
Queriendo
emular a su padre, George junior volvió a Midland, (Tejas)
para lanzarse a la política y los negocios petroleros, pero
tras dos fallidas campañas al Congreso abrió Arbusto
Energy con Bath, que puso 50.000 dólares. Trece
años después, el FBI acusó a Bath de canalizar
dinero saudí con el fin de influir la política exterior
de Ronald Reagan.
El
canal de comunicación de los Bush con Arabia Saudí
siempre ha estado abierto. En 1981, el entonces vicepresidente Bush
viajó a Riad para pedir que frenaran la bajada de los precios
del petróleo (Bush fue vicepresidente de 1981 a 1988, y presidente
de enero de 1989 a enero de 1993). La gestión iba a beneficiar
a su hijo, pero no sirvió de mucho porque Arbusto
iba en picado. En 1982, a punto de la bancarrota, Bush acudió
a un amigo de la familia, Philip Uzielli, que invirtió 50.000
dólares. Uzielli perdió el dinero, pero fue nombrado
jefe de personal de Reagan.
El
extenso respaldo financiero le permitió dedicarse a la política
y ser gobernador de Tejas.
Con
la esperanza de que su apellido atrajera dinero, reabrió
Arbusto en 1983 como Bush Exploration,
sólo para apuntarse un nuevo fracaso. Según el registro
de la propiedad de Tejas, los inversores pusieron 4,7 millones de
dólares, de los que sólo recuperaron 1,5 millones.
Esta vez, el amigo que lo rescató fue William DeWitt, compañero
de Yale y Harvard e hijo de un multimillonario. La empresa de DeWitt,
Spectrum 7, absorbió Bush Exploration y nombró a Bush
consejero delegado con el mismo salario de Arbusto, 75.000 dólares,
recibiendo además 1,6 millones de acciones.
La
fortuna le dio la espalda de nuevo. En dos años, Spectrum
se hundió con una deuda de tres millones. En esta ocasión
le sacó de apuros Alan G. Quasha, un abogado de origen filipino,
hijo de un cercano colaborador de Ferdinand Marcos y también
asesor legal del Nugan Hand Bank, un banco pantalla de la CIA, que
lavaba dinero proveniente del narcotrafico de heroína de
Laos . La empresa de Quasha, Harken Energy, adquirió
Spectrum en 1986 por 2 millones de dólares.
En el paquete iban incluidos 180 pozos y el lustre de un apellido
que abría puertas donde una petrolera más lo necesitaba,
en el golfo Pérsico.
Comenzaba
un nuevo capítulo en la vida de George W. Bush. Harken era
una prometedora compañía de Dallas, entre cuyos inversores
estaba George Soros. La llegada de Bush atrajo
al millonario saudí Sheik Abdullah Bajsh, que compró
un 17,6% de acciones y fue clave para conseguir el contrato más
importante de Harken. Bakhsh era socio de Ghaith Pharoan, el hombre
del BCCI en Houston.
Además
de darle más de 200.000 participaciones, Harken
le pagaba a George W. Bush como consultor, primero 80.000 y luego
120.000 dólares. Le dio además 131.000 dólares
en stock options y un préstamo de 180.000 para adquirir más
acciones, a un 40% menos del precio de mercado. A pesar de los excesos
con sus ejecutivos, Harken no marchaba bien. Hasta
que en enero de 1990, increíblemente consiguió desplazar
al gigante Amoco en la licitación de un contrato millonario
para prospecciones en Bahrein.
Las
acciones se dispararon, aunque la bonanza duró poco porque
Harken no estaba preparada para hacer frente a
las perforaciones en Bahrein y en agosto declaró
pérdidas de 150 millones de dólares. Coincidencia
o no, a mediados de ese año, George W. vendió dos
terceras partes de sus acciones un mes antes de que se desplomaran,
y coincidiendo con un despacho secreto que llegó a la Casa
Blanca que decía: 'Saddam está fuera de control, amenaza
a sus vecinos'.
No
informó a la Comisión de Valores hasta siete meses
después, después de que su padre hubiera acabado la
guerra del Golfo. La venta le reportó 835.807 dólares,
con los que financió la compra del equipo de béisbol
Texas Rangers, que luego vendió en 15 millones. A esta cifra
se sumaba la fortuna que había amasado en Harken,
de más de 4 millones de dólares. La tranquilidad económica
le permitió concentrarse en la política. Ganó
las elecciones para gobernador de Tejas en 1994 y en 2000. Cumplió
su sueño de ser como su padre.
La
conexión saudí
Abdullah
Bajsh -el saudí gracias a cuya gestión indirectamente
Bush prosperó- había adquirido su participación
en Harken durante una oferta pública de
acciones de 25 millones de dólares en 1987. La oferta la
suscribió Jackson Stephens en la sucursal del Union Bank
en Londres, un banco que afloró en el escándalo del
banco de la CIA en Australia, Nugan Hand, y a través del
cual se canalizó dinero al BCCI sacado en aviones desde Panamá.
Stephens
también medió en la venta del Bert Lance's National
Bank de Georgia al hombre del BCCI en Houston, Ghaith Pharoan. Este
estaba a su vez asociado con Jhalid Bin Mahfouz, heredero de los
negocios de Salem Bin Laden en Houston cuando éste falleció
en 1988. La hermana de Bin Mahfuz es una de las esposas de Osama
Bin Laden, según testificó en 1998 ante el Congreso
el ex director de la CIA James Woolsey. Mahfuz tenía vínculos
con el socio de Bush en su primera aventura petrolera, James Bath.
En 1999 Mahfuz trató de transferir tres millones de dólares
a empresas pantalla de Bin Laden en Arabia Saudí, pero las
autoridades lo impidieron.
En
el entramado de contactos con el BCCI del hombre clave, Abdullah
Bajsh, estaba también el primer ministro de Bahrein, Sheikh
Jalifah, accionista del BCCI. Jalifah decidió quitarle a
la petrolera Amoco el contrato que ya le habían otorgado
para dárselo a Harken y que disparó
las acciones el tiempo suficiente para que Bush se beneficiara con
la venta. Con su participación de un 17,5% en Harken
Energy, Bajsh colocó en la junta de consejeros a
Talat Othman, el hombre que formaría parte en 1990 de un
grupo al que el entonces presidente Bush pidió consejo cuando
Irak invadió Kuwait.
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