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Hitler,
el abuelo Bush y el origen de una fortuna
Giselle
Dexter
/ La
República (Uruguay)
- 28/02/00
Prescott
Bush, abuelo del actual presidente de Estados Unidos, fue un joven
travieso.
Cráneo y huesos opera en la Universidad de Yale desde
hace más de un siglo y medio. Quince neófitos
son "iniciados" cada año en oscuros
rituales que incluyen simulacros de sacrificios humanos, en los
que se usa miel roja para representar la sangre. Sus integrantes
han llegado a la presidencia de Estados Unidos, la Corte Suprema
de Justicia, el Congreso, los servicios de inteligencia, la Bolsa
y las principales corporaciones financieras.
La orden secreta fue fundada en 1833 por Alphonso Taft y William
Russell Huntington, pariente del politólogo Samuel Huntington,
autor de El choque de las civilizaciones. Entre sus afiliados se
cuentan miembros de las familias Rockefeller, Roosevelt, Kellogg,
Goodyear, Forbes y Vandervilt. De sus filas salieron tres presidentes,
los fundadores de la CIA y varios asesores de seguridad nacional.
Algunos de ellos fueron los que decidieron lanzar la bomba atómica
en Hiroshima (1945), tres de los cuatro que planearon la invasión
a la playa cubana de Bahía Cochinos (1961) y los que empantanaron
a Estados Unidos en la guerra de Vietnam (1960-1975).
Durante
la Segunda Guerra Mundial, Prescott Bush era socio
de una compañía petrolera de Texas y fue sancionado
por el gobierno estadounidense por violación al Trading
with Enemy Act (Acta de Comercio con el Enemigo) al gestionar
una considerable venta de combustible para la Luftwaffe,
la fuerza aérea alemana, que estaba devastando desde el aire
a media Europa.
Años
después, John Foster Dulles, entonces director de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) y amigo íntimo de Prescott,
lo convenció de devolver la cabellera de Jerónimo
a los apaches. El empresario texano accedió... pero al poco
tiempo los indígenas descubrieron que les había entregado
una burda réplica.
Ahora,
un libro aparecido en Estados Unidos revela que las "travesuras"
de Prescott fueron mucho más allá e incluyeron varios
negocios millonarios con empresarios alemanes simpatizantes de Adolfo
Hitler. Según Webster Tarpley y Anton Chaitkin, autores de
George Bush: The Unauthorized Biography, los nazis
podrían haber sido "pagados, armados y adiestrados
por las camarillas de Nueva York y de Londres, uno de cuyos directores
ejecutivos era Prescott Bush".
En
un artículo publicado en Babel Magazine para el primer aniversario
de los atentados al WTC, el periodista Victor Thorn comenta el documentado
reportaje de investigación de Tapley y Chaitkin, y afirma:
"Fueron los banqueros de Wall Street (entre otros)
los financieros ocultos de esta fulgurante ascensión hacia
el poder. La familia de nuestro actual presidente formaba parte
de las personas que financiaron la maquinaria de guerra nazi, mientras
sacaban enormes ganancias".
La
biografía no autorizada deja al descubierto una retorcida
historia secreta que demuestra que para algunos hombres de las altas
esferas internacionales una cosa es el patriotismo y otra los negocios.
El
libro narra que en 1922 -en los comienzos del nacionalsocialismo-
el empresario ferrocarrilero W. Averell Harriman, viajó a
Berlín y se entrevistó con la familia Thyssen para
proponerle la fundación de un banco germano- estadounidense.
Los Thyssen ya eran los dueños tras bambalinas de varias
instituciones financieras que les permitían transferir su
dinero de Alemania a Holanda y, de allí, a Estados Unidos.
Estos
Bancos eran el August Thyssen Bank (Berlín), el Bank voor
Handel (Países Bajos) y la Union Banking Corporation (Nueva
York).
A inicios
de la década del 20, Fritz Thyssen -autor del libro I Paid
Hitler ("Yo financié a Hitler") aportó 25
mil dólares al recién constituido Partido Obrero Nacional
Socialista Alemán y en 1931 se afilió a esa organización.
El magnate estaba al frente del German Steel Trust, consorcio de
la industria del acero fundado en 1926 por Clarence Dillon, uno
de los hombres fuertes de Wall Street. Un colaborador de
confianza de Dillon fue Samuel Bush, padre de Prescott, abuelo de
George senior y bisabuelo de George junior.
Harriman
y los Thyssen fundaron el banco y designaron como presidente a George
Herbert Walker, suegro de Prescott. En 1926 crearon la
Union Banking Corporation y pusieron al frente
al ex integrante del grupo Cráneo y Huesos. Ese mismo año,
el ladrón de la cabellera de Jerónimo fue nombrado
vicepresidente y socio en la Brown Brothers Harriman.
Ambas firmas permitían a los Thyssen enviar su dinero desde
Alemania hacia Estados Unidos, vía Holanda.
"Aunque
un gran número de otras sociedades ayudaron a los nazis (como
la Standard Oil y el Chase Bank de Rockefeller, así como
grandes constructores de automóviles norteamericanos), los
intereses de Prescott Bush fueron mucho más profundos y siniestros",
escribe Victor Thorn. "Una parte importante de los
cimientos financieros de la familia Bush fue constituida por medio
de su ayuda a Adolfo Hitler. El actual presidente de los Estados-Unidos,
así como su padre (ex director de la CIA, vicepresidente
y presidente), llegaron a la cumbre de la jerarquía política
norteamericana porque su abuelo y padre y su familia política
ayudaron y alentaron a los nazis".
En
octubre de 1942, las autoridades estadounidenses incautaron los
fondos bancarios nazis en la Union Banking Corporation,
de Nueva York, cuyo máximo directivo era Prescott.
No obstante, en 1951 se levantó el embargo y el emprendedor
hombre de negocios recuperó un millón y medio de dólares
que destinó a nuevas inversiones que, a la larga, engrosaron
el patrimonio de la familia Bush.
"Los
amigos de Prescott Bush (los mismos traidores de Wall Street que
financiaron a Hitler)", afirma Victor Thorn, "son igualmente
los mismos que luego iban a catapultar a George Bush senior al puesto
de director de la CIA en los años 70 e instalarle a él
y a su hijo, en la Casa Blanca".
Concluida
la Segunda Guerra Mundial, la familia Rockefeller -propietaria del
Chase Manhattan Bank- adquirió el 31 por ciento de las acciones
del grupo Thyssen. Esta familia es dueña en la actualidad
de la más importante sociedad industrial de Alemania, con
un capital de 50 mil millones de dólares.
En
1885, el cacique Jerónimo relató: "Nací
en las llanuras donde el viento soplaba libre y no había
nada que detuviera la luz del sol. Nací donde no había
cercados. Le rezaba a la luz y a la oscuridad, a Dios y al sol,
que me dejaran vivir en paz con mi familia".
Eran
otros tiempos, los de las fértiles praderas. Después,
llegaron los Bush y compañía. Y se quedaron hasta
hoy. *
* Giselle
Dexter (Montevideo, 1958) estudió Historia en la Universidad
de La Plata, en Argentina. En la actualidad es profesora-investigadora
en el área de Historia Latinoamerica Contemporánea
de la San Diego State University (SDSU). También es la encargada
de selección de textos del boletín electrónico
Bambupress.
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