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El
caso de la guerra contra Irak
Noam
Chomsky* / La República (Uruguay) - 19/03/03
El Estado más poderoso en la historia ha proclamado
que intenta controlar el mundo por la fuerza, la dimensión
en la cual éste es rey supremo.
El
presidente Bush y su cohorte evidentemente creen que el significado
de la violencia en sus manos es tan extraordinario que ellos pueden
desechar con desdén a cualquiera que se atraviese en su camino.
Las
consecuencias pueden ser catastróficas en Irak y alrededor
del mundo. Los Estados Unidos pueden cosechar una andanada
de retaliaciones terroristas y escalar la posibilidad de un Armagedón
nuclear.
¿Bush,
Cheney, Rumsfield y compañía están
comprometidos con una ambición imperial,
como lo dijo G. John Ikenberry en el número de Foreign Affairs
de setiembre/octubre? ¿Un mundo unipolar en el cual los Estados
Unidos no tienen un competidor a la par? y en el cual ¿ningún
Estado o coalición podrá nunca desafiarlo como líder
global, protector y coactor?
Esa
ambición seguramente incluye un control mucho más
expandido sobre los recursos del Golfo Pérsico y de bases
militares para imponer su forma preferida de orden en la región.
Incluso antes de que la administración
empezara a batir los tambores de la guerra contra Irak, estaban
llenos de advertencias que las aventuras de los Estados Unidos llevarían
a la proliferación de armas de destrucción masiva,
así como de terror, fuera por disuasión o por venganza.
Actualmente
Washington le está enseñando al mundo una lección
horrible y peligrosa: si usted se quiere defender de nosotros, usted
debe tener una buena mímica como la de Corea del Norte y
poseer una amenaza militar creíble. De otra manera
nosotros lo demoleremos.
¿Hay buenas razones
para creer que una guerra contra Irak tiene esa intención,
en parte, para demostrar lo que se puede esperar cuando el imperio
decide dar un golpe? dado que guerra es difícilmente el término
apropiado, dada la enorme diferencia de fuerzas.
Una
avalancha de propaganda advierte que si nosotros
no detenemos a Saddam Hussein hoy él nos destruirá
mañana.
El pasado octubre, cuando
el Congreso le otorgó al Presidente la autoridad para ir
a la guerra, era para ¿defender la seguridad nacional de
los Estados Unidos contra las continuas amenazas poseídas
por Irak?
Pero ninguno de los países
vecinos a Irak parece estar muy preocupado de Saddam, aunque muchos
de ellos puede odiar al tirano asesino.
Esto
es quizás porque los vecinos saben que el pueblo iraquí
está apenas en el filo de la supervivencia. Irak
se ha convertido en uno de los países más débiles
de la región. Tal como lo subraya un informe de
la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, los gastos iraquíes
tanto económicos como militares son apenas una fracción
de los de algunos de sus vecinos, incluido Kuwait, que tiene apenas
un 10% de la población iraquí.
La verdad, en los últimos
años, países cercanos han tratado de reintegrar Irak
a la región, incluidos Irán y Kuwait, ambos invadidos
por Irak.
Saddam se benefició
del apoyo de los Estados Unidos a lo largo de la guerra con Irán
y aún después, hasta el día en que invadió
Kuwait. Esos responsables están en buena parte de regreso
al timón en Washington hoy.
Reagan
y la anterior administración Bush le otorgaron ayuda a Saddam,
junto con el conocimiento para desarrollar armas de destrucción,
y eso fue antes cuando él era mucho más peligroso
de lo que es ahora, y había cometido sus peores crímenes,
como asesinar a millares de kurdos con gas venenoso.
Un final al régimen
de Saddam le quitaría un enorme peso a la gente de Irak.
Hay buenas razones para creer que él sufriría el destino
de Ceasescu y otros tiranos viciosos si la sociedad iraquí
no estuviera devastada por las duras sanciones que forzan a la población
a confiar en Saddam para sobrevivir mientras lo fortalecen a él
y su pandilla.
Saddam permanece como una
terrible amenaza para aquellos que están dentro de su alcance.
Hoy,
su alcance no se extiende más allá de sus propios
dominios, aunque es probable que una agresión de
los Estados Unidos pudiera inspirar una nueva generación
de terroristas basados en la venganza, y podrían
inducir a Irak a llevar a cabo acciones terroristas que se sospechan
que ya pueden estar listas.
El año pasado una
fuerza de tarea encabezada por Gary Hart y Warren Rudman preparó
un informe para el Consejo de Relaciones Internacionales ¿América
- Still Unprepared, Still in Danger? (¿América aún
sin preparación, aún en peligro?). Este previene de
probables ataques terroristas que podrían ser mucho peores
que los del 9-11, inclusive con el uso de armas de destrucción
masiva en este país, peligro que se convierte ¿más
urgente por los prospectos de los Estados Unidos yendo a una guerra
contra Irak?
Actualmente Saddam tiene
toda razón para mantener bajo estricto control cualquier
arma química y biológica que Irak pudiera tener. El
no suministraría tales armas a los Osama bin Laden del mundo,
quienes representan una terrible amenaza inclusive para el mismo
Saddam, tomando distancia de la reacción que produciría
si hubiera siquiera una insinuación de que tal transacción
mortal pudiera llevarse a cabo. *
*
Noam Chomsky es activista político, profesor de lingüística
en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT, y autor
del éxito de librería ¿9-11?
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