Venezuela: objetivo de la guerra global
Hebert López / Semanario
Las Verdades de Miguel No. 5 (Venezuela) - 30/04/04
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Una "Guerra Global" se
está llevando
a cabo. En está conflagración se combinan estrategias
armadas con programas económicos. Tensiones
políticas
con conflictos sociales. Las instalaciones de bases aeronavales
y fuertes militares iluminan la cartografía planetaria.
Las corporaciones transnacionales son los instrumentos empleados
para la consolidación
de los objetivos. El manejo de la opinión pública
como principio de la guerra ha recobrado una vigencia empantanada
en las junglas de Viet Nam.
En este escenario globalizado, más de sesenta países
se han convertido en teatros bélicos. Intervenciones militares
se tienen previstas en Irán, Siria, Sudán,
Corea del Norte, Palestina, Libia, Somalia, Indonesia, Malasia,
Filipinas, Venezuela, Bolivia y otros. Distintas operaciones armadas, al igual
que muchas batallas se libran en África y Asia, pero reciben
una inadecuada cobertura por parte de las agencias internacionales
de la información, bajo el control de poderosos consorcios
económicos.
El costo en víctimas humanas, la destrucción de infraestructuras
físicas y el daño ocasionado al patrimonio cultural
de la humanidad resulta aterrador.
En el Primer Mundo, así llamado, existen hipermercados de
armas. En París o en Londres se celebra anualmente la Feria
Internacional de las Armas. Grupos de las más conspicuas
democracias representativas, especialmente tercer o cuarto mundistas,
se congregan para la adquisición de equipos necesarios para
hacer la guerra. Diversos estudios indican
que el hambre y muchas enfermedades del planeta pudiesen resolverse
favorablemente quizás
con la asignación del 15 o 20% del total de las inversiones
destinadas para la compra-venta de armamentos.
LA GUERRA ES UN
NEGOCIO
Los presupuestos de defensa revelan que cada minuto se destina
un millón de dólares en "diplomacia
preventiva" o "misiones
humanitarias" como han sido rebautizados los costos logísticas
de las operaciones ofensivas.
Aquella optimista expresión advirtiendo que "El
futuro pertenece al libro, no a la espada", aún como que está morosa
con su autor, el célebre humanista Víctor
Hugo. La
trayectoria de los conflictos armados quizás conduzca al
globo hacia una catástrofe ecológica o la edad de
las cavernas.
Los viejos socios del imperialismo se reagrupan y con sus acciones
convierten a Fukuyama, no el siderúrgico puerto japonés,
sino a aquel politólogo al servicio de una potencia hegemónica
mundial, como el gran mentiroso de la historia. Contrarían
sus tarifarias prognosis las guerras que, en nombre de la libertad
y la democracia, construyen improvisados y numerosos cementerios
de pueblos.
Dentro de este contemporáneo fenómeno colectivo se
tiene como hecho concreto la campaña militar anglo-norteamericana en
Afganistán e Irak. Antes en Kosovo y Yugoslavia. En naciones
sin territorio independiente como Palestina. Las brasas de la guerra
arden al sur del continente americano.
El sistema de radares de alerta temprana que las Fuerzas
Armadas estadounidenses incorpora en el espacio continental americano,
y que Venezuela ha manifestado sus reservas, aspira a neutralizar
lanzamientos de misiles balísticos sobre el territorio norteamericano.
Los proyectos estadounidenses buscan contrarrestar
la capacidad disuasoria de los arsenales ruso y chino; y hasta
de justificar la actuación dentro de las fronteras territoriales
de Estados soberanos. Después de la caída
del muro
de Berlín se termina, así lo
reiteran, con el espectro del comunismo.
Entonces surgen nuevos retos globales: el "narcotráfico" y
el "terrorismo". Jesús, el de Nazareth, vino a
abolir la Ley del Talión y trajo una nueva buena: "Amarás
a tu prójimo como a ti mismo". Gandhi, el Mahatma, señalaba
que "si el mundo siguiera la ley del ojo por ojo todos quedaríamos
ciegos".
El postimperialismo se ha convertido
en una entidad de alcance
global que no reconoce restricciones territoriales. La
globalización
estaría fortaleciendo una esnobista homogeneización
del mercado mundial y dominación militar. En
este orden de ideas, se ha antepuesto una razón suprema: conquistar
y controlar los recursos naturales estratégicos, renovables
o no, y su consecuente explotación y comercialización.
En esta misionera empresa han sido considerados los países
americanos desde México hasta la Tierra
del Fuego. Para
la instalación de una base aeronaval y nuclear en las Islas
Malvinas o en la Patagonia, se dispone
un proyecto de acuerdo entre
Inglaterra, Estados Unidos y Argentina, la cual
ha sido llevada a la ruina con este propósito no divulgado.
En Ecuador se ha implementado la "Iniciativa
de la Frontera Norte" y
construido la base militar de Manta. Igualmente, la Escuela
de Selva de Coca; allí fuerzas norteamericanas adiestran brasileños,
colombianos y ecuatorianos.
Brasil emprendió la Operación "Cobra" en
la región Cabeza del Perro, fronteriza
con Colombia, y estableció un
Sistema de Vigilancia del Amazonas, el mayor reservorio
de uranio empobrecido y de agua dulce del planeta; aunque propiedad
de ocho países "latinoamericanos",
el principal inversionista es el Eximbank, banco
de fomento de Estados
Unidos. A Bolivia se
han propuesto imponerle el "Plan Dignidad", y su estructura
militar en el Chapare tendría componentes brasileños.
La gran movilización aborigenista habría impedido
la instalación de una base naval en las riberas del Itonamas.
A través del oleoducto Caño Limón-Coveñas,
vigilado por soldados de fortunas, se envía petróleo
directo desde Colombia hasta las fronteras con
Panamá,
donde se embarca con destino a Estados Unidos. Otras
bases militares son la de Bahía Málaga,
Larandia, Puerto Léguizamo y Tres
Esquinas en Colombia, donde existe presencia militar norteamericana, al menos
en 35 puntos estratégicos del territorio neogranadino. El presidente
A. Uribe Vélez le ha pedido a EEUU, que invada la zona del Amazonas.
En Perú militares extranjeros operan en las bases navales de Iquitos, Nanay (Amazonia) y
Loreto; el control inherente al operativo "Nuevos Horizontes" en
las selvas incaicas, por parte del US Southcom, habría llegado a Paraguay.
En Guatemala cientos de militares estadounidenses se han acantonado. Es un
hecho la construcción de una base militar en el codiciado vértice
fronterizo existente entre Argentina, Brasil y Paraguay, asiento de una de
las grandes reservas de agua subterráneas y de biodiversidad del planeta.
No escapan a esta asepsia del mundo global Aruba, Curazao,
Granada, Puerto Rico, Barbados, Dominicana y Haití. El Plan Puebla Panamá,
bajo la tutela del presidente mexicano Vicente Fox abarca los países
del itsmo americano.
En la tarea de preservar y acrecentar sus privilegios,
las oligarquías "latinoamericanas" se
asocian o supeditan a los círculos del poder transnacional o global. Por ello, al concretarse las firmas de los tratados de libre comercio Ecuador-México-Chile-EE.UU,
se aborda el derrotero hacia el ALCA, pues la estrategia diseñada ha
previsto disponer, geopolíticamente, de países como puntas de
lanza para la disgregación de los acuerdos subregionales de la Comunidad
Andina de Naciones y del Mercado del Sur.
En sus propósitos para la consolidación del sur, a los estrategas
norteamericanos se les plantea un dilema. La geografía selvática
de la cordillera andina y su conexión con otros países del área
pueden expandir el conflicto, antes que focalizarlo. Una historia de resentimientos
contra EEUU, resumida en la frase "Yanqui go home" parece resurgir
en el continente.
Existen dudas acerca de los pretextos que han esgrimido para justificar el "Plan
Colombia". Millonarios equipos y material bélico ha sido entregado
al ejército colombiano, de inocultable práctica de violación
de los derechos humanos, de una confusa actuación para acabar con el "narcotráfico" y
cooperador de los grupos paramilitares y bandas terroristas de "extrema
derecha". ¿Por qué el gobierno colombiano no responde con
veracidad sobre los motivos que llevaron a Carlos Castaño a "renunciar" como
jefe de la terrorista Autodefensas Unidas de Colombia y las actividades subversivas
a que está dedicándose en Venezuela?
La prensa estadounidense ha reseñado la participación de organizaciones
corporativas militares, cuyo asalariado desempeño se ha probado en Benin,
Irak, Ghana, Malawi, Malí, Senegal y Uganda. La "Dyn
Corp" trabajó en
Croacia y Kosovo, ahora actúa en Colombia. Igualmente, la "Military
Profesional Resources Inc", la "Prívate Military Companies" y
la "National Defense Council Foundation", entre otras. Esta opción
mercenaria tiene ventajas, pues no requiere aprobación del Congreso
y las bajas no son militares, sino "accidentes de trabajo"; al celebrársele
los oficios fúnebres se les declara "Mártires de la Democracia".
En caso de salir victoriosos se les ovaciona como "Rebeldes por la Democracia",
tal cual ha sucedido en Haití.
La guerra interna o "civil" que padece Colombia ha
revivido la posibilidad de una segregación binacional. Un intendente
de Cúcuta ha propuesto
la fundación de la "República del Zulia" que
coincide con un proyecto atribuido al Departamento de Estado de crear, a manera
de colchón
geopolítico, la "República del Caribe", conformada
por los departamentos del Norte de Santander
y la Guajira en Colombia y los estados venezolanos de Zulia, Mérida, Táchira, Falcón
y Trujillo. Estas intenciones secesionistas que datan del siglo XIX, tiene
nombre: Balcanización. Es decir,
desarticulación de la organicidad
del Estado-Nación para asentar Estados-Región y convertirles,
mediante la integración de bloques económicos, en Estados-Clientes.
El agudizamiento del conflicto colombiano incrementa forzados desplazamientos
de millones de personas y sus derivadas consecuencias. Todo
de acuerdo a lo recomendado por el general colombiano Londoño en su tesis de Estado
Mayor que explica "Cómo ocupar a Venezuela".
La prioridad para la inversión extranjera colombo-norteamericana ha
sido planteada por parlamentarios estadounidenses. Ante el empeño de
poder explotar los recursos energéticos, mineros, hídricos, fluviales
y potencialidades agropecuarias en Venezuela justifican la ayuda a Colombia.
Por su parte, un alto ejecutivo de la Occidental
Petroleum (complicada en el sonado caso de los petroespías en Pdvsa) afirma
que se necesita multiplicar los esfuerzos en las regiones fronterizas venezolanas
al Táchira, Zulia
y Apure.
La extensión y radicalización del componente militar, a juzgar
por los factores concurrentes, aumentará el área de batalla en
la región andina. La situación de los últimos
años
y meses muestra que la guerra global es una aventura imperial de desenlaces
impredecibles. Frente al escalamiento del conflicto "suramericano" y
el incremento de la participación "norteamericana, así como
por las implicaciones que el Plan Colombia tiene en los países colindantes,
especialmente en Venezuela por su extraordinaria ubicación geoestratégica,
se genera una alarma continental.
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