Teología y Mitología Corporativa
Mauricio Pérez-Badell*
/ Petroleumworld.com (Venezuela)
- 16/01/04
|
[Shell
y Sir Philip]
Al
igual que los países, gobiernos y pueblos, las grandes compañías
tienen su propia Teología y Mitología. La Teología
Corporativa, la constituye una serie de creencias que se consideran
con rango equivalente al religioso.
No solicitar cotizaciones para
trabajos importantes. Acordar con sólo un contratista, un
precio determinado. "Las Oficinas Centrales
lo saben todo". Creer que los Escenarios se van a cumplir,
que el mundo va a evolucionar de acuerdo a lo previsto por los
planificadores de la empresa. Que los países necesitan más
a la Compañía que ésta a dichos países. Suspender
proyectos de gas en un
país, al exigir éste
parte de la producción para el mercado interno. Ninguna
compañía pondrá de rodillas a ningún
país, y viceversa. Abandonar
inversiones completas porque no rinden el mínimo exigido
por un Plan
de Negocios. A los
pocos meses o años, necesitar de dichas infraestructuras
productivas. Readquirirlas total o parcialmente a mayores precios.
Vender sus participaciones en campos fronterizos, alegando factores
de seguridad. ¿Cuántos millones de barriles
nos deben por la explotación de yacimientos unificados al
otro lado de nuestra frontera occidental?. Investíguese
y cóbrese
a los deudores.
Licitar para perder. Si
se pierde la licitación de algo
que se quería, y declarar que la compañía
se ahorró los millones que licitó, son el camino
más rápido para quedar sin reservas en pocos años.
No aceptar nuevas oportunidades que propongan empresas estadales,
alegando que hay que solucionar previamente problemas del pasado,
o la no-disposición a asumir potenciales riesgos ambientales,
son decisiones sin visión.
Ganar una licitación. Luego no querer firmar
el contrato definitivo, por querer incluir cláusulas diferentes
a las condiciones previamente establecidas y aceptadas. Si la verdad
era que se querían echar para atrás, díganlo,
pero no inventen excusas.
Ganar al fin un contrato, y a pesar de que
comenzó el reloj
a correr para su fecha de vencimiento, gastar casi un año
en discusiones sobre exigencias para recibirlo. Mientras
tanto incurrir en cuantiosos gastos estériles administrativos.
Luego declarar pérdidas. Creer que siempre se tiene razón,
que nunca se cometen errores. Jamás aceptar responsabilidades
por delitos corporativos cometidos. Subcontratar con un solo
contratista la casi totalidad de las operaciones, pareciera que
no justificara la presencia de la compañía. El "outsourcing" es
un apoyo, no un sustituto. Puede
ser una calamidad.
La Mitología Corporativa es más
mágica. Ausente
todo tipo de explicación racional. Creer que las Juntas
Directivas, son especies de "Gobierno Supramundial",
de "Estado",
no sometidos a nadie, que pueden imponer sus condiciones, aspiraciones,
decisiones y soluciones a empresas o países. Ignorar
sensibilidades locales, creyendo que el ejecutivo corporativo
es un apátrida,
sin Dios, religión, o ley, que su pasaporte es el de la
Compañía, que puede trasladarse como factor en
un programa de computación e imponerse localmente ofendiendo
dichas sensibilidades.
Creer que a los Jefes hay que obedecerlos
ciegamente. Aguantarlos con
sus abusos y mentiras. La
cima del poder corporativo no es la cima del conocimiento. Muy
pocos dicen lo que los Jefes no quieren oír. Son
menos aún,
quienes están
dispuestos a poner en juego su carrera, defendiendo
sus ideas. En la multinacional del último escándalo,
ya cayó la
tercera de los cinco del cogollo. Era responsable de las finanzas.
La defensa
del número Dos, hoy caído, alega que
ya él estaba cansado de decir mentiras. Diga la verdad.
Negocie su inmunidad a cambio de echar para fuera todo el brollo.
Confiese todos los crímenes corporativos cometidos por
todos los conspiradores durante los últimos 7 años,
en Oficinas Centrales y compañías operadoras. Jugar
equipo y consenso tiene límites: legalidad y ética.
La figura del voto salvado fundamentado por escrito, debe incorporarse
dentro de los procedimientos, a cualquier nivel, desde el tope
hasta el último escalón. Si hubiera presentado
su posición, al Comité de Directores Gerentes,
Conferencia o Accionistas,
desde el momento en que descubrió las
irregularidades, hubiera accedido antes de lo planificado, al
cargo de Número
Uno. Si lo hubieran botado, estuviera
ya dirigiendo con éxito
otra gran multinacional, con su conciencia limpia y tranquila.
No estuviera investigado.
No tuvo el coraje de decirle No a la
Mentalidad Si, a los que están
acostumbrados a rodearse de "Personas Sí". Ha debido decir: "Yo en
Usted tengo confianza menos infinita ". Lo
dije una vez. Cuando le propusieron aumentar fraudulentamente las reservas,
ha debido negarse. Como me negué,
al opinar que las reservas de un campo de un Convenio
de Operaciones, no
eran reservas del Grupo, sino de la compañía estatal. Faltan
muchas cabezas por caer. ¿Habrá alguien sido promovido a jefe
de un país, como premio por haber participado en la estafa de las
reservas?.
Necesitamos
un nuevo tipo de Líder Corporativo. Que no
tenga miedo de perder su puesto. Existen múltiples oportunidades,
como lo han demostrados los que no fueron designados sucesores
en GE, y han triunfado en otras corporaciones. Una
nueva cultura corporativa, donde se honre la experiencia, confianza,
y confiabilidad. La verdad valga más que complacer,
el carisma o presentaciones manipuladas, sin sustancia, puro
show.
El nuevo Chairman de ese
Grupo deberá concentrarse en conocer
la fibra humana de sus colaboradores. Desarrollar personas leales
a la Corporación, no a las personas, que no mientan ni
escondan la verdad. Seleccionar nuevos confidentes. Eliminar
los destructivos. Preocuparse por recomendar su
sucesor, el último
año
de servicio. Tener una visión mundial, no global, basada
en el compromiso y la colaboración. Bajar el perfil. Concentrarse
en la fundamental. Ser un integrador y sintetizador. Los jugadores
Clase B, salvarán al Grupo de él mismo. Ellos no
son ni los del 10% que llega al tope, la mayoría de los
cuales hoy son sospechosos de irregularidades, ni del 10% de
la borra y foso. La credibilidad, es el
mayor y casi único
intangible verdadero de cualquier compañía. No
su Logo, al cual algunos quieren asignarle valor en billones
de dólares
para "balancear" pérdidas operacionales.
Son los hombres y
mujeres las que construyen y destruyen una corporación. Cualquier
corporación puede reformarse y reconstruirse,
si elimina su mitología, reajusta a la realidad sus preceptos
teológicos, la confianza estructural, y está dispuesta
a tomar decisiones drásticas, como reducir en un 30% el
nivel de sus reservas, ordenando una reparación mayor
a todas sus actividades, funciones, y personal, Efectivo Inmediato.
Solo así resucitará, como el Ave
Fénix. * Mauricio Pérez-Badell es un petrolero
de mas de 25 años en la industria petrólera internacional.
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