Iraq-Estados Unidos: El fiasco petrolero
Humberto Márquez
/ IPS
Noticias (Internacional)
- 20/04/04
|
CARACAS, abril 20 (IPS) - Al cabo de un año de perpetrada,
la invasión
de Iraq resulta un fiasco para los propósitos petroleros de Estados Unidos
de largo alcance, como disponer de crudo seguro, abundante y barato y lograr
una influencia decisiva para quebrar a la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP).
La extracción y el transporte de crudo en territorio iraquí están
minados de peligros, incluido el riesgo personal de los extranjeros
que laboran para las compañías operadoras. Sólo
la compañía estadounidense Halliburton, mimada de
las licitaciones petroleras en Iraq, ha perdido 29 empleados y
contratistas.
La producción es menor que antes del 20 de
marzo de 2003, fecha en que se inició la invasión,
y los precios del petróleo son
un tercio más altos.
El crudo estadounidense West Texas Intermediate (crudo dulce ligero) se vendió la última
semana a 37,10 dólares el barril de 159 litros (era de 29 dólares
un año atrás), en tanto la OPEP valoriza su cesta de siete crudos
a 32,59 dólares, contra promedios de 28 dólares el año
pasado y de 24 en 2002.
La producción iraquí apenas pasa de los
dos millones de barriles por día, en un mundo que consume 40 veces esa
cantidad, y los restantes socios de la OPEP -especialmente Arabia Saudita-
mantienen de hecho el monopolio de incrementar la producción en un corto
plazo para atender demandas del mercado.
La invasión y ocupación "representa
un fiasco para una inversión
gigantesca", dijo a IPS Francisco Mieres, profesor del postgrado
en economía
petrolera de la Universidad Central de Venezuela.
"Estados Unidos aspiraba a que, al cabo de un año, la producción
iraquí superase los tres millones de barriles, y de un crudo que pudiera
pagar a 15 dólares el barril", agregó.
Si bien compañías
estadounidenses han obtenido "tajadas del
negocio petrolero en Iraq casi de modo gratuito", para Estados Unidos "es
sumamente elevado el costo de custodiar el petróleo del Medio Oriente",
sostuvo Mieres.
Antes de la invasión a Iraq, "el Pentágono
ya gastaba 60.000 millones de dólares anuales para sostener su dispositivo
militar en Medio Oriente. Aunque Arabia Saudita le vende crudo con descuento
de un dólar
por barril, los costos militares hacen que cada barril cueste a Estados Unidos
alrededor de 200 dólares", aseveró.
La invasión, recordó el
experto, ha agregado 87.000 millones de dólares anuales al presupuesto
militar de Estados Unidos, cuyas cuentas públicas están en déficit.
Para
el estadounidense medio, el drama petrolero tiene una traducción
inmediata: la gasolina cuesta 1,76 dólares por galón
(3,8 litros),
30 centavos más que en marzo de 2003, y la expectativa es de un precio
aun mayor este año, signado por las elecciones de noviembre, en las
que el presidente George W. Bush buscará la reelección.
John
Kerry, aspirante del opositor Partido Demócrata a
la presidencia, bromeó incluso con el tema: la gasolina sube tanto que, cuando Bush
y su vicepresidente Dick Cheney dejen la Casa Blanca en enero, ambos deberán
tomarse el mismo taxi.
En el frente petrolero, "Estados Unidos obtuvo una victoria
militar, pero una derrota política, porque todo indica que en breve
no habrá abundancia
de petróleo ni precios bajos. Particularmente no los habrá en
Iraq", dijo a IPS otro catedrático de economía petrolera, Víctor
Poleo.
"El nivel mundial de los precios del petróleo estará dictado
por la escasez. De lo que habrá abundancia será de conflictos
por petróleo",
remarcó Poleo.
La presunta victoria militar "tampoco ha aportado dividendos
para Estados Unidos en la OPEP, que no ha reconocido al gobierno provisional
iraquí,
le concede sólo voz pero no voto en sus reuniones, y aguarda todavía
el reconocimiento de (la Organización de las) Naciones Unidas", dijo
Mieres.
La OPEP está integrada por Arabia Saudita, Argelia, Emiratos
Arabes Unidos, Indonesia, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar
y Venezuela. Bagdad está excluido de su sistema de cuotas y de las decisiones
sobre aumentos o recortes de producción.
"Incluso Arabia Saudita, que en ocasiones ha sido complaciente con
Estados Unidos, se desmarca de Washington", observó Mieres. Antes de la reunión
de la OPEP en marzo, Bush llamó a varios líderes árabes
para pedirles incrementos en la producción de crudo, pero la Organización,
de la mano de los sauditas, rechazó la solicitud.
El "Iraq testaferro" de
Estados Unidos dentro de la OPEP no ha funcionado. En cambio,
ha rendido buenos negocios para compañías estadounidenses,
tanto procesadoras de crudo como de ingeniería petrolera, entre las
que se destacan "las asociadas con el directorio petrolero que
gobierna en Washington", según Poleo.
Entre ellas, Halliburton, que fue dirigida
por Cheney antes de que asumiera la vicepresidencia, ChevronTexaco, de la que
fue ejecutiva la consejera de Seguridad Nacional Condoleezza
Rice, Unocal,
Saic y Bechtel, también
vinculadas al gobernante Partido Republicano.
Halliburton es la más
emblemática, porque su subsidiaria Kellog,
Brown & Root obtuvo un paquete de 8.000 millones de dólares para
prestar servicios a Washington en Iraq, de los cuales 1.200 millones son para
recuperar la infraestructura petrolera en el sur del país árabe.
La
compañía anunció que reembolsará al gobierno
27 millones de dólares que cobró de más por el suministro
de comidas a las tropas estadounidenses, y medios de prensa dan cuenta de que
en las negociaciones por obtener contratos hubo sobornos por seis millones
de dólares.
Las operaciones de estas compañías se realizan
sobre secciones de la empresa petrolera estatal iraquí Inoc, sometida
a una reestructuración
por las autoridades de ocupación, que la integraron al Ministerio
de Energía del gobierno provisorio.
La situación de insurgencia,
con regulares focos de rebelión
y ataques a las fuerzas ocupantes y a los occidentales en general, es un obstáculo
central para la recuperación petrolera.
Empresas de otros países,
como la rusa Lukoil y la francesa TotalFinaElf,
que habían negociado
contratos de exploración y explotación
durante el régimen de Saddam Hussein (1979-2003), "se mantienen allí,
pero precariamente", según Mieres, ex embajador
de Venezuela en Moscú.
El
12 de abril, 12 trabajadores petroleros rusos fueron secuestrados por iraquíes
que resisten la ocupación, y puestos en libertad al día siguiente.
Entonces Moscú instó a los rusos y ucranianos que trabajan en
Iraq (la mayoría en la industria petrolera) a abandonar el país.
Mientras,
Lukoil discute nuevamente con autoridades de Bagdad la
explotación
del campo West Qurnah-2, en el sur iraquí, que contendría 6.000
millones de barriles en reservas, es decir, un cinco por ciento del total de
Iraq.
Pero en tanto llega el lejano día de iniciar la extracción
de ese petróleo, Lukoil ha debido ocuparse de suministrar derivados
a Iraq. En marzo firmó un contrato para vender cada trimestre a Bagdad
180.000 toneladas de gasolina (1,3 millones de barriles) y 130.000 toneladas
de combustible diesel, lo que ilustra la incapacidad en que se encuentra
el parque refinador iraquí.
"La geopolítica de fuerza ha traído una cruel paradoja", argumentó Poleo. "Los
soldados de Cheney (y del secretario de Defensa Donald) Rumsfeld, que son soldados
Halliburton, destruyen Iraq, y los ingenieros de Halliburton, que son ingenieros
de Cheney-Rumsfeld, lo reconstruyen", ironizó. (FIN/2004)
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