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Caracas / Venezuela -
 


Los paramilitares requeridos por los políticos venezolanos
Miguel Salazar / Semanario Las Verdades de Miguel No. 7 (Venezuela) - 14/05/04

En el caso de los paramilitares capturados en una finca ubicada en una zona montañosa de la Gran Caracas, podemos hablar de "mulas", porque se presenta la misma manera de actuar que tienen los capos de la droga cuando sacrifican a uno de los suyos, delatándolo para que, detrás, pase sin mayores problemas el alijo más importante. Eso ha ocurrido en este caso con los apresados en la antigua hacienda La Mata.

La verdad acerca de la detección de paramilitares en el Estado Miranda es que los mismos no fueron descubiertos por la Disip sino por la Policía Metropolitana. ¿Qué ocurrió entonces para que el director de la PM no fuera el primer notificado? ¿Qué pudo haber pasado para que los metropolitanos le participarán antes a la Disip?

Bueno, debo aclarar que todo se debió a la fortuna; sin embargo, en torno a la interrogante planteada se pueden manejar dos hipótesis: Cuando la PM enfrentó a los paramilitares de Miranda, lo primero que hizo fue llamar a Inteligencia de la Disip, desde donde se apresuraron a desplazar un buen contingente de policías hasta el sitio con la presunción de que estaban ante algo grande. Se estima entonces la primera hipótesis: en la comisión de la PM quienes tomaron la decisión de informar a Roca Tarpeya fueron funcionarios afectos al Gobierno, porque se pone en duda que los hechos hubiesen trascendido si es el director de la PM el advertido. La segunda hipótesis indica que la notificación a la Disip fue ex profeso, para distraer la atención sobre un tránsito mucho mayor de elementos irregulares. De tener asidero esta última certidumbre, estamos ante un escandaloso hecho: la PM tiene que ver con los paramilitares que sé desplazan hacia Venezuela desde hace cierto tiempo. Esta aseveración no es una conjetura por cuanto es conocido en algunos niveles de Inteligencia que la Policía Metropolitana entró también en el engranaje del Plan Colombia.

¿QUIÉN PROTEGE A CARLOS CASTAÑO EN VENEZUELA?

En todo caso, el problema de la presencia paramilitar en Venezuela es mucho más grave de lo que se piensa, incluso más si se tienen indicios de la estancia en nuestro país de Carlos Castaño, jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, quien estaría bajo la protección de un personaje prominente (de quien no se sabe si es civil o militar) en algún lugar ubicado entre Cojedes y Portuguesa. Llama la atención que en esa extensión del llano venezolano tienen presencia activa las llamadas Fuerzas Bolivarianas de Liberación. Si se comparan los dos ingredientes como ejemplos para el análisis, entonces cobra fuerza la tesis según la cual las FBL son realmente una extensión de los paramilitares en el contexto de la ejecución del Plan Colombia. Por otra parte, vale la pena destacar que podríamos estar ante una situación semejante a la planteada con Vladimiro Montesinos.

Otra arista en el escenario es el dominio del narcotráfico. Para comprender esta aleación se hace necesario conocer que las Autodefensas Unidas de Colombia fueron creadas por los barones de la droga (carteles de Cali y Medellín) para protegerse del cobro de "vacuna" aplicado por la guerrilla colombiana. Posteriormente, cuando estos carteles fueron diezmados, entonces las Autodefensas se convirtieron en una especie de vanguardia de las Fuerzas Armadas de Colombia en su enfrentamiento con las FARC. Los paramilitares aparecían en primera instancia creando el terror en las zonas campesinas y así dejaban libre el paso para la acción del Ejército regular.

Cuando la semana antepasada advertimos acerca de la invasión silenciosa como parte de la ejecución del plan Colombia, no faltó quien nos llamara sensacionalistas. Incluso, se escribieron artículos (con una buena dosis de extravagancia) donde se nos asoma comprometidos con la CÍA en una guerra psicológica. No sé si por fortuna, pero lo cierto del caso es que el Goblerno apresó a un grueso número de paramilitares colombianos en el propio corazón del país. La operación desarrollada en un sector montañoso próximo a El Hatillo, le dio fuerza al sumario de la edición 4: "Mientras el gobierno de Alvaro Uribe permite la motorización de fuerzas extranjeras en el territorio colombiano, rumbo a la frontera con Venezuela, por los lados de la Guajira y Táchira. Las tropas penetran a cuenta gotas, con la protección de un importante gobernador regional".

Pero tan pronto el Gobierno dio el parte sobre la captura de algo más de 50 paramilitares de un grupo de 130 (el resto está en fuga), se inició el operativo mediático fríamente calculado en un cenáculo de dueños de medios (los informes responsabilizan a Federico Alberto Ravell como el autor intelectual de los que algunos califican de guarimba mediática), en el cual se trazaron los lineamientos para superar la sorpresa inicial que significó la acción de los cuerpos de seguridad en la antigua hacienda La Mata.

La mención del director de Globovisión llama la atención por cuanto Ravell, quién se desempeñó como jefe de la OCI durante el Gobierno de Jaime Lusinchi, es un hombre ducho en guerra sucia, a él se le asigna la naturaleza de los grafittis que en el pasado aparecieron en las calles de Caracas alusivos a la masculinidad de Alfredo Peña y Miguel Henrique Otero.

Sin embargo, tras analizarse la manera cómo los canales de televisión trataron de desvirtuar la realidad de los hechos, es evidente que en la oposición hay signos de fractura provocados por radicalismos que alcanzan a los empresarios de los medios de comunicación. Por un lado determinados dirigentes políticos de la llamada Coordinadora Democrática, previamente escogidos (Felipe Mujica, Antonio Cova y Enrique Capriles, entre otros), fueron presentados en distintos programas con demasiada insistencia. El objetivo del discurso fue el mismo: ridiculizar la captura de los paramilitares.

LA ULTRADERECHA SE TRAGÓ A LAS TELEVISORAS PRIVADAS

En el otro ángulo, la facción de ultraderecha impuso como entrevistados a Alejandro Peña Esclusa y a Héctor Turuphial, dos consumados fanáticos anticomunistas conectados con el exilio anticastrista. Ambos prácticamente defendieron la necesidad de la intervención extranjera para derrocar al gobierno de Chávez.

Para entender la presencia de los paramilitares y la confusión que el Plan Colombia ha generado en la Coordinadora Democrática, es fundamental conocer el escenario de confrontaciones donde el sector conservador (ese que quiere elecciones) cedió su liderato ante los extremistas de ultraderecha algunos de ultraizquierda, como es el caso de Gabriel Puerta y la aparición de elementos del narcotráfico sustituyendo en parte a los financistas del Departamento de Estado y de otras organizaciones de corte neoazi en Estados Unidos.

LA OPOSICIÓN DIVIDIDA

Desde hace más de dos años comenzó a circular a través de Intenet las razones subversivas de la llamada guarimba, adoptadas en toda su extensión por Roberto Alonso, un hombre de origen cubano residenciado en Venezuela, pero de mayor permanencia en Miami. Los seguidores de Alonso se desprendieron de la Coordinadora Democrática y es así como fundan el Bloque Democrático, donde sobresalen como ideólogos Nedo Paniz, Gustavo Lemoine y Angela Zago (los dos primeros de ideología neonzi; ellos acompañaron inicialmente a Hugo Chávez pero terminaron siendo desplazados por la izquierda en el MBR-200). Del mismo Bloque Democrático se desprende un ala de ultraderecha que encabeza el propio Paniz reclutando a Peña Esclusa y a Turuphial. Más allá está un sector netamente militar, pero también de corte anticomunista, estimulado por Angela Zago y al cual pertenecen los generales Felipe Rodríguez y Néstor González. Hay que señalar que todas las tendencias agrupadas en el BD comparten la tesis del magnicidio y de la invasión extranjera.

Una tercera secta en la agenda golpista la constituyen los elementos que se agrupan en torno a Pablo Medina y Parsifal De Sola (este último casi convertido en un conspirador de oficio en la reciente historia republicana). La característica más resaltante de esta fracción la constituye su relación con los llamados perros de la guerra. Ellos juegan al conflicto porque serían enormemente beneficiados. En el ala conservadora de la CD se inscriben en el estricto sentido electoral, Acción Democrática y Copei, mientras que Primero Justicia y otras individualidades, entre quienes se anotan varios periodistas, coquetean abiertamente con la ultraderecha e incluso han sido comprometidos casi sin oponer resistencia con las Autodefensas Unidas de Colombia. En Acción Democrática fueron aislados los conquistados por la facción radical como es el caso de Rafael Marín. En AD se impone Henry Ramos Allup, quien prepara a su partido para una confrontación electoral. Entretanto, que la estrategia de Ramos Allup fracase y su partido sea devorado por las huestes del Plan Colombia, va a depender de las finanzas con que cuente el jefe acciondemocratista. Hasta ahora los recursos monetarios provenientes del norte y del narcotráfico, arropan y auspician el desplazamiento de las distintas corrientes democráticas hacia los niveles conspiradores del Plan Colombia. El problema del soborno no solamente amenaza seriamente la estabilidad del Gobierno, sino que además cuenta para inscribir adeptos en la oposición para una eventual intervención militar de elementos extranjeros combinados.

Mención especial merecen Enrique Mendoza, Manuel Rosales, Guillermo Call, Eduardo Lapi y los Salas. El gobernador de Miranda está demasiado comprometido con la acción golpista prevista en el Plan Colombia. Ya Mendoza no tiene espacio en la CD, pero presionará para jugar en ambos bandos. El gobernador mirandino es financiado ahora por el exilio cubano, porque una de sus fuentes como lo era el grupo bancario Banesco, asfixiado casi por las exigencias de Mendoza durante el largo paro petrolero, decidió optar por el salvavidas del Gobierno, negociado por Diosdado Cabello. El llamado salvavidas consiste en los depósitos colocados por el Ejecutivo en las arcas de Juan Carlos Escotet. Apuntalado ahora desde Florida, Mendoza está cada vez más obligado con las Autodefensas Unidas de Colombia y con el Gobierno de ese país.

ZULIA LIBRE

Quizás uno de los gobernadores que mayores nexos tiene con Bogotá sea Manuel Rósales, quien acaricia la idea de presidir un Gobierno que emeja de la tesis de la autonomía para el Zulia, que es hacia donde apuntan las exigencias del Departamento de Estado. En caso de darse un golpe militar en Venezuela, Colombia sería la promotora de la partida de nacimiento de una nueva república, de tal manera que Estados Unidos oficialice un protectorado que le garantice por unas cuantas décadas el suministro de petróleo sin el peligro de mayores traumas. Quién mejor que Manuel Rosales para presidir esta escisión. El gobernador zuliano, con una subliminal campaña está decidido a remover la vieja aspiración colonial de la desintegración regional. Pero hay una piedra en el zapato en el sueño de Rosales y es que su permeabilidad frente al narcotráfico ha permitido la exaltación de carteles de la droga cuya actividad era desconocida en el Zulia.

Mientras tanto, Eduardo Lapi y los Salas constituyen un ejemplo de longevidad en la función de Gobierno, un poco más de 15 años llevan al frente de tas gobernaciones de sus respectivos estados. Ahora, ¿será casual que las mafias del narcotráfico hayan encontrado un paraíso en el centro del país? ¿Por qué tan obstinada la sospecha de la presencia de grupos irregulares de la derecha colombiana en Carabobo y Yaracuy? No hay mayor compromiso con todo tipo de actividades ilícitas que el ejercido a la sombra de esas policías regionales. Puede que Eduardo Lapi no tenga lazos con los carteles de Yaracuy, pero su permisividad ayuda a que estos se muevan con la mayor libertad en esa circunscripción.

Ciertamente, tanto Lapi como los Salas se identifican con el sector moderado de la Coordinadora Democrática, pero también es cierto que son muy afectos a la conspiración y por ello constituyen piezas clave para el Plan Colombia en Venezuela, claro está con Salas Römer en menor proporción que su hijo Salas Feo. Ello tiene su razón de ser en la imagen del primero, quien en definitiva sería el candidato de un bloque previsto por el Departamento de Estado para una elecciones sin Chávez.

La situación de Guillermo Cali se presente también un tanto complicada, por cuanto la región donde es gobernador es uno de los mayores blancos del narcotráfico. Varios ejes de la droga dividen al oriente del país. Desde hace bastante tiempo los barones del narcotráfico, protegidos por "paracos" vienen operando hasta llegar a Paria. Recientemente seis miembros de una banda de "protectores" fueron dados de baja por la policía de Sucre en San Juan de Las Galdonas. Ese suceso fue silenciado por los medios.

UN GOBERNADOR EN APUROS

El único estado donde ejerce la gobernación un afecto al Gobierno, señalado, es Falcón. Esta entidad se ha convertido en una zona de libre tránsito en la ejecución del Plan Colombia, sobre todo con la ventaja de que el mayor poder (paradójicamente) lo ejerce un entorno gubernamental identificado ampliamente con la oposición. En este caso se menciona el apellido Jattar. Falcón, a pesar de contar con una zona franca, es el estado donde se conjugan el contrabando y el paso de irregulares provenientes de la Guajira colombiana.

RORAIMA

También las organizaciones y agrupaciones de distinta índole conforman el aparato donde se apoyan los elementos irregulares en Venezuela. Se mencionan a miembros del grupo Santa Lucía y Roraima, a la Asociación de Ganaderos y ONG como Queremos Elegir y Cofavic. Entre las personalidades se mencionan a Marcel Granier, Alberto Quirós Corradi y José Luis Betancourt.

LA GUERRA MEDIÁTICA

Exceptuando el canal del Estado oficial, hay serias evidencias de compromisos de la mayoría de estaciones de televisión en un cronograma de información diseñado en el escenario del Plan Colombia. Además, son numerosos los comunicadores sociales y los conductores de programas de opinión reseñados como aliados de las contingencias que de ese plan se deriven. Los nombres que mas se mencionan son ios de Leopoldo Castillo, Nitu Pérez Osuna, Carlos Fernández y César Miguel Rondón. De allí el interés en restarle importancia a la presencia de los "paracos" en Venezuela, presentándolos como el resultado de una cortina de humo maquiavélicamente instigada por el Gobierno.

En el proceso de desinformación participan también las encuestadoras Datanalisis y Consultores 21, dos empresas que se encargan de suministrar los resultados de supuestos sondeos que miden la opinión de los ciudadanos en torno a la operación desarrollada por ei Ejecutivo. Estos "resultados" por supuesto que siempre le resultan adversos al Gobierno y dan a entender que la captura de los paramilitares es un montaje para hacer pasar desapercibido un presunto triunfo arrollador de las jornadas de preparación planificadas por la oposición, en la antesala de los reparos electorales. De tal manera que se matan dos pájaros de un solo tiro: Se protege a los paramilitares y se crea una matriz de opinión en cuanto a los reparos, que servirán para "calentar" la calle.


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