Iraq derrota al Estado Corporativo
Jerónimo Carrera
/ Semanario
La Razón No. 489 (Venezuela)
- 23/05/04
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No es tan fiero el tigre...
Lo que está sucediendo
actualmente en Iraq -viendo
la atascada máquina de guerra del Pentágono,
en macabro espectáculo
que por cierto distrae un tanto la atención respecto al
similar fracaso en Afganistán- es algo que sólo puede
sorprender a quienes se han creído el infantil cuento de
la superioridad militar de Estados Unidos como factor determinante
en el mundo de hoy.
Con el apoyo de la maquinaria propagandística establecida
a escala internacional por los monopolios yanquis, aquí se
propagó una creencia muy ingenua sobre la capacidad militar
de dicho país para intervenir de manera decisiva en cualquier
parte del mundo. Esto ha sido posible no porque lo repitieran los
voceros de Washington, sino por el hecho de que
eso mismo lo han estado diciendo gentes de izquierda, con mucho
empeño, basándose
en la falsa teoría del mundo unipolar.
Los
imperialistas yanquis en años recientes casi han triplicado
el gasto
militar,
con el pretexto de hacerle la guerra al terrorismo después
de hacerla al comunismo,
pero eso no significa que hayan incrementado su eficacia en los
campos de batalla. Es básicamente un
gasto en armamentos, que produce inmensas ganancias a los fabricantes
y jugosas comisiones al tren burocrático. En suma,
de ello se alimenta eso que el presidente Dwight Eisenhower al
dejar la Casa Blanca dijo que es el verdadero gobierno de Estados
Unidos, lo que llamó complejo militar-industrial.
Está más
que comprobado que lo decisivo en una guerra no son ni las armas
ni el dinero, sino los soldados. El factor humano en el caso de las
fuerzas armadas yanquis es realmente miserable en cuanto al aspecto
moral. Por eso fracasaron en Vietnam, y ya antes en Corea. Eso mismo
se constata ahora con su conducta criminal en estas otras guerras
coloniales que ha emprendido
la pandilla petrolera de los Bush.
Durante dos siglos,
la expansión de Estados Unidos se ha
realizado mediante las guerras, como es característico del
sistema capitalista. Sin embargo, nunca les
hacen guerra a los poderosos, a sus iguales en el plano militar.
Se ensañan,
sí, con los países débiles, o al menos aparentemente
menos fuertes que ellos.
Su efectividad militar en las dos guerras
mundiales fue escasa, ya que los esfuerzos mayores en ese sentido
estuvieron a cargo de otros países. Bien
puede afirmarse que los yanquis no ganan guerras, pero se benefician
con ellas en lo económico. De allí la militarización de
su economía como rasgo permanente, dentro del concepto esencial
de una paz intermitente.
De todos modos,
su arma más eficaz no es propiamente bélica
sino más bien policial, o mejor dicho,
de índole gangsteril. Es la utilización
del chantaje y de los sobornos para lograr complicidades e imponer
condiciones a su antojo, de lo cual se ocupan la CIA , el FBI ,
la DEA , y naturalmente sus embajadas. La verdad
es que el imperialismo les mete miedo solamente a quienes ya tienen
el miedo metido en sus mentes.
Tenemos acá que combatir ideológicamente
toda esa propaganda orientada a presentarnos unos Estados
Unidos todopoderosos, tildados como única superpotencia.
Los venezolanos, por suerte, hemos encontrado en Hugo Chávez un
dirigente que comprende y practica la multipolaridad ,
como fundamente de una política exterior genuinamente bolivariana ,
basada por lo tanto en la plena soberanía nacional y en
relaciones amistosas con todos los países del mundo.
Asimismo,
creo que Chávez ha entendido
lo que expresó Mao Zedong al decir que
el imperialismo es un tigre de papel.
Lo cual, traducido al criollo, significa que el tigre no
es tan fiero como lo pintan .... Ya hace más de
un año ( La Razón , N° 422,
del 9-2-03) escribimos que Iraq, a punto entonces de ser atacado
al estilo nazi, "para Bush será un
equivalente a un nuevo Stalingrado:" Jerónimo
Carrera
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