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El
documento que EE.UU. difunde en los organismos de seguridad
Raúl
Kollmann / Página
12 (Argentina) - 27/03/03
Un texto firmado por el propio Bush cobra actualidad a la
vista de la campaña militar en Irak. Reserva para Washington
el derecho de intervención por decisión unilateral
y no solo habla de Corea del Norte, Irak e Irán sino de Colombia
y la frontera entre Paraguay, la Argentina y Brasil.
( Foto: George Bush, presidente de Estados Unidos,
en operaciones.)
“Somos una fuerza militar sin paralelo, tenemos el
derecho de actuar en todo el mundo para imponer la economía
de mercado y garantizar la seguridad energética y podemos
atacar a quien consideremos una amenaza o a cualquier país
que pueda convertirse en una competencia militar.” Esta
frase resume los puntos básicos del documento “Estrategia
de Seguridad de Estados Unidos (ESEU)”, firmado por
el propio George W. Bush. El texto
circula como una biblia no solo en medios norteamericanos. También
fue distribuido en organismos de seguridad de América latina
con la recomendación de que los oficiales de la región
vayan asimilando una doctrina que, con la masacre de Irak, demostró
no ser solo una teoría.
En el texto no hay evidencia alguna de relación entre
Saddam Hussein y Osama Bin Laden. Las pruebas sobre armamento químico
son escasas y no queda claro el peligro real que significaba Saddam
Hussein, especialmente a la vista de su escasa resistencia actual.
El documento de Bush fue elaborado a fines del 2002 pero circula
ahora como una referencia ineludible a la vista de que lo que parecía
pura retórica fue puesto en marcha con aplicación
de la fuerza militar de la única superpotencia. El
texto demuestra que la ofensiva en Irak tiene un único objetivo:
rediseñar el mundo en función de que existe una única
superpotencia y que, de ahora en adelante, las decisiones serán
más unilaterales que nunca. A lo sumo las sucesivas
sesiones de carnicería contarán con la firma de un
socio menor que se preste. El nuevo orden va camino a poner sus
manos en Irán, tal vez Colombia e incluso la Triple Frontera,
aunque el round final se disputará con China.
La base del documento es que los Estados Unidos constituyen
el único imperio del mundo. Su dimensión
planetaria no registra antecedentes. Los imperios anteriores abarcaban
una parte del mapa, pero no todo el orbe. Washington, al reafirmar
en el texto su poderío, anuncia que tiene el derecho de intervenir
en Eurasia, sede de la mayor parte de la población mundial,
los mayores mercados y gran parte de los recursos energéticos.
“Si bien Estados Unidos tratará constantemente
de obtener apoyo de la comunidad internacional, no dudaremos en
actuar solos”, dice la nueva doctrina. El texto ya
anticipaba con seis meses de ventaja lo que finalmente ocurrió
hace diez días. Para Washington las Naciones Unidas
eran un aparato que podía funcionar en tiempos de una cierta
paridad de fuerzas entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Pero terminada esa paridad, la ONU dejó de tener sentido
y las decisiones pasaron a ser unilaterales. El mensaje quedaría
así: “Si quieren votar a favor, mejor; si no, vamos
solos”. Lo hicieron.
En ese marco se sitúa el derecho a los ataques preventivos,
también reafirmados por Bush en el texto. “Habrá
un internacionalismo genuinamente norteamericano. La diferencia
entre la asuntos internos o externos pierde importancia.”
En otras palabras, Washington consolida la idea de que intervenir
en cualquier país del mundo es un asunto interno de los Estados
Unidos. Por ello el documento adjudica poca o ninguna importancia
a justificar el ataque en marcha en Irak. Un ataque con
debilidades conocidas:
- Ningún experto serio del mundo le adjudica rol alguno a
Saddam Hussein –de matriz laica, emparentada con el antiguo
nacionalismo árabe– en los atentados perpetrados por
Al Qaeda. Saddam jamás tuvo o desplegó la
capacidad de utilizar suicidas.
- La afirmación de que el objetivo de la campaña es
el desarme cae estos días ante la visión del poderío
bélico paupérrimo del régimen de Bagdad.
- La doctrina constata, naturalmente, que Saddam es un dictador,
pero no llama a marchar contra dictaduras tan represivas como la
iraquí, al estilo de la de Arabia Saudita. En el caso de
Venezuela, además, la Casa Blanca inspiró el fallido
golpe contra Hugo Chávez.
La invasión confirma la doctrina de que los Estados Unidos
se proponen reorganizar el mundo con el presupuesto básico
de que existe una única potencia con derecho a decidir.
Cuando el texto habla de “seguridad energética”
está hablando, por ejemplo, de controlar el segundo volumen
de reservas del mundo. Se actúa “preventivamente”
porque Saddam sería una amenaza a la seguridad energética.
Desde el punto de vista geopolítico, y siempre según
la nueva doctrina, la invasión es una medida “preventiva”
para controlar las explosiones de inestabilidad del Medio Oriente.
Es una amenaza contra Irán, y a la vez refuerza la
seguridad de las dictaduras petroleras –Arabia Saudita,
Kuwait, Emiratos, dictaduras pero leales–, mientras quizás
Washington ponga en marcha un guiño al mundo árabe
concediendo mayores derechos a los palestinos, siempre con un nuevo
gendarme con asiento en Bagdad.
La insistencia de la nueva doctrina en Irán explica,
en la Argentina, el gran apuro del Mossad israelí y la SIDE
por lograr una condena por los atentados contra la AMIA y la Embajada
de Israel. Todavía no hubo aquí una traducción
doméstica de la mención de otras “amenazas”,
como Corea del Norte o Colombia, pero en cambio oficiales de los
organismos de seguridad prestan atención a las alusiones
a la Triple Frontera, o sea el territorio en el
que se unen las fronteras de Argentina, Paraguay y Brasil.
En las últimas semanas se ha preparado el terreno
mencionando que Bin Laden estuvo allí, que hay 500 millones
de dólares que salen todos los años de la zona para
financiar operaciones terroristas y que el lugar está infestado
de comandos listos para cometer atentados. Por ahora no se ha exhibido
prueba alguna, y casi todos los expertos en inteligencia coinciden
en que en la Triple Frontera –centro de buenos negocios
de contrabando, narcotráfico y tráfico de armas que
realizan los bancos norteamericanos– hay ahora muchos
más agentes de inteligencia que integrantes de organizaciones
fundamentalistas. En el gobierno argentino ya hay quienes hablan
de permitir la instalación de alguna base u organismo de
control norteamericano en esa zona. También hace poco se
pretendió crear clima en Salta, donde en algún momento
el Ejército sugirió falsamente la existencia de entrenamientos
de las FARC colombianas, como base para justificar alguna presencia
norteamericana.
La política de potencia única, unilateral, se verifica
ya en casi todas las áreas: Washington no firma tratados
sobre el recalentamiento del planeta, desestima los acuerdos en
materia ecológica, rompe los pactos en materia de desarme
y repudia el Tribunal Penal Internacional (TPI). Estados
Unidos no permitirá que uno de sus soldados, aunque cometa
un genocidio contra mujeres y niños, se siente en el banquillo
de los acusados de del TPI.
Sin dudas, el round de fondo es la confrontación
con China. El documento dice lo siguiente: “Un cuarto
de siglo después del comienzo del proceso de abandonar las
peores características del legado comunista, los gobernantes
de China todavía no han tomado la siguiente serie de medidas
fundamentales sobre el carácter de su estado. Al buscar capacidades
militares avanzadas que pueden amenazar a sus vecinos en la región
de Asia y el Pacífico, China sigue un camino anticuado, que
al final obstaculizará su grandeza”.
“Estrategia de Seguridad Nacional de
Estados Unidos de América”,
Estos son algunos tramos del documento firmado por George Bush que
hemos mencionado.
-
“Hoy Estados Unidos disfruta de una posición de fuerza
militar sin paralelo y de gran influencia económica
y política".
- “Defender a nuestra nación de sus enemigos es el
primer compromiso fundamental del gobierno federal".
- “Estados Unidos actuará con las amenazas en surgimiento
antes de que éstas terminen de formarse.
El único camino hacia la paz y la seguridad es la acción".
- “Estados Unidos aprovechará este momento de oportunidad
para extender los beneficios de la libertad al
mundo entero, para llevar los mercados libres y libre comercio a
todos los rincones del mundo".
- “Las ideas militantes de clase, nación, raza, que
prometieron una utopía y resultaron en miseria han sido derrotadas
y refutadas. Estados Unidos se ve ahora amenazado no tanto por estados
conquistadores como por estados fallidos. Nos amenazan tecnologías
catastróficas en manos de unos pocos amargados. Debemos eliminar
estas amenazas".
- “La estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos se
basará en un internacionalismo inconfundiblemente
norteamericano que refleje la unión de nuestros valores
y nuestros intereses nacionales".
- “Defendemos a los Estados Unidos, al pueblo estadounidense
y a nuestros intereses dentro y fuera del país, mediante
la destrucción de las amenazas antes de que lleguen a nuestro
país".
- “Si bien Estados Unidos tratará constantemente de
obtener apoyo de la comunidad internacional, no dudaremos
en actuar solos, en caso necesario, para ejercer nuestro
legítimo derecho a la defensa".
- “Nuestra mejor defensa es una buena ofensiva".
- “Para evitar actos hostiles de nuestros adversarios, Estados
Unidos actuarán preventivamente".
- “Promovemos el crecimiento económico y la libertad
económica más allá de las costas de Norteamérica.
Las lecciones de la historia son claras: las economías de
mercado, no las economías de dirección y control mediante
la pesada mano del gobierno, son la mejor manera
de promover la prosperidad. Las políticas de incentivos a
los mercados son pertinentes en todos los países".
- “Debe mejorarse la seguridad energética. Fortaleceremos
nuestra propia seguridad energética y la prosperidad
compartida de la economía mundial colaborando con nuestros
aliados, socios comerciales y productores de energía.
- “Es hora de reafirmar la función
esencial del poderío militar norteamericano. Debemos construir
y mantener nuestras defensas para ponerlas encima de cualquier reto.
Para hacerlo, nuestras fuerzas armadas deben disuadir a
cualquier futura competencia militar o derrotar decisivamente
a cualquier adversario si fracasa la disuasión.
- “Para bregar con la incertidumbre y enfrentar los muchos
retos de seguridad que encaramos, Estados Unidos necesitará
bases y estaciones dentro y más allá de Europa Occidental
y el nordeste de Asia, como así también arreglos
de acceso temporal para el despliegue de fuerzas a gran distancia.
- “Emprenderemos las acciones necesarias para asegurar que
nuestros esfuerzos no se vean perjudicados por
el potencial de investigaciones, pesquisas o enjuiciamiento por
parte del Tribunal Penal Internacional, cuya jurisdicción,
que no aceptamos, no se extiende a los norteamericanos.
Aplicaremos a plenitud la Ley de Protección a los Miembros
de las Fuerzas Armadas Norteamericanas.
-“Hoy día, la diferencia entre asuntos internos
y asuntos exteriores va disminuyendo”.
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