|
Por
qué he dimitido
Robin
Cook / The Guardian (Gran Bretaña) / La Insignia*
- 18/03/03
Miembro
del gabinete de Tony Blair explica las razones de su salida del
gobierno
He renunciado al gabinete porque creo que un principio fundamental
de la política exterior laborista ha sido violado. Si
creemos en una comunidad internacional basada en normas e instituciones
obligatorias, no podemos simplemente hacerlas a un lado cuando producen
resultados que no nos convienen.
No
puedo defender una guerra que carece de acuerdo internacional y
de apoyo interior. Aplaudo los esfuerzos decididos del
primer ministro y del secretario de Asuntos Exteriores para lograr
una segunda resolución. Ahora, cuando esos intentos han terminado
en el fracaso, no podemos pretender que obtener una segunda resolución
carecía de importancia.
En días recientes
Francia ha sido el objetivo de la más violenta crítica.
Sin embargo, Francia no es la única que quiere más
tiempo para las inspecciones. Alemania se opone a nosotros. Rusia
se opone a nosotros. En realidad, en ningún momento hemos
tenido ni siquiera la votación mínima para lograr
una segunda resolución. Nos engañamos nosotros mismos
sobre el grado de la hostilidad internacional a la acción
militar si imaginamos que todo es culpa del presidente Chirac.
La
cruda realidad es que se está pidiendo a Gran Bretaña
embarcarse en una guerra sin respaldo de ninguno de los organismos
internacionales de los que somos un miembro importante. Ni la OTAN.
Ni la Unión Europea. Y ahora ni el Consejo de Seguridad.
Terminar en un aislamiento diplomático tal es una seria derrota.
Hace solamente un año, nosotros y los Estados Unidos formábamos
parte de una coalición contra el terrorismo más amplia
y variada de lo que anteriormente hubiera creído posible.
La historia registrará con asombro los errores diplomáticos
que llevaron tan rápidamente a la desintegración de
una coalición tan poderosa.
Gran
Bretaña no es una superpotencia. Nuestros intereses están
mejor protegidos, no por la acción unilateral sino por un
acuerdo multilateral y un orden mundial regido por normas. Sin embargo,
esta noche las vinculaciones internacionales más importantes
para nosotros están debilitadas. La Unión Europea
está dividida. El Consejo de Seguridad está entrampado.
Estas son graves heridas de guerra sin que se todavía se
haya disparado un solo tiro. El paso a la guerra debería
ser siempre exigente. Ninguno de nosotros puede predecir la cantidad
de civiles que morirán en el inminente bombardeo de Irak.
Pero
la advertencia estadounidense de una campaña de bombardeo
que llenará de "estupor y miedo"
hace probable que las bajas se calculen al menos por miles. La capacidad
militar de Irak es ahora menos de la mitad de lo que era en la Guerra
del Golfo. Irónicamente, es solamente porque las
fuerzas militares de Irak son tan débiles que podemos
considerar incluso la invasión. Y algunos afirman
que sus fuerzas están tan débiles, tan desmoralizadas
y tan malamente equipadas que la guerra terminará en algunos
días.
Nosotros
no podemos plantear nuestra estrategia militar sobre la base de
que Sadam es débil y al mismo tiempo justificar la acción
preventiva con el argumento de que él es una seria amenaza.
Irak probablemente no tiene armas de destrucción masiva en
el sentido generalmente entendido del término, esto es, un
dispositivo capaz de ser lanzado contra objetivos urbanos estratégicos.
Probablemente tiene todavía venenos biológicos y munición
de guerra química. Pero las ha tenido desde los años
80 cuando los Estados Unidos le vendieron a Sadam elementos para
producir ántrax y cuando el gobierno británico de
entonces le construyó sus fábricas de municiones y
armas químicas.
¿Por
qué es ahora tan urgente que debamos recurrir a la acción
militar para desactivar una capacidad militar que ha estado allí
por 20 años y que nosotros ayudamos a crear? ¿Y
por qué es necesario recurrir a la guerra esta semana cuando
la ambición de Saddam de completar su programa de armamentos
está siendo frustrada por la presencia de los inspectores
de las Naciones Unidas? He oído decir que Irak ha tenido,
no meses, sino 12 años para desarmarse, y que nuestra paciencia
se ha agotado. Sin embargo han pasado más de 30 años
desde que la Resolución 242 dispuso el retiro de Israel de
los territorios ocupados. No expresamos la misma
impaciencia ante la persistente negativa de Israel a cumplir.
Lo
que más me ha molestado en las últimas semanas es
la sospecha de que si el recuento de votos en Florida hubiese tenido
otro resultado y Al Gore hubiese sido elegido, no estaríamos
ahora al borde de comprometer tropas británicas para una
acción en Irak.
Creo
que el sentimiento mayoritario del pueblo británico es sensato.
Ellos no dudan que Sadam es un dictador brutal. Pero no
están convencidos de que sea un peligro claro y actual para
el Reino Unido. Quieren que se dé oportunidad a
las inspecciones. Y sospechan de que están siendo empujados
precipitadamente al conflicto por un gobierno norteamericano
que tiene su propia agenda. Sobre todo se sienten incómodos
de que Gran Bretaña tome parte de una aventura militar carente
de una amplia coalición internacional y contra la hostilidad
de muchos de nuestros aliados tradicionales.
Es
un tema favorito de los comentaristas afirmar que la Cámara
de los Comunes ha perdido su papel central en la política
británica. Nada podría demostrar mejor que están
equivocados si el Parlamento detiene la participación de
tropas británicas en una guerra que no tiene autorización
internacional ni apoyo interno.
*Traducción para La Insignia: Carlos Landeo
Ponce.
| |
|
Arriba |
 |
Portada |
|