Petróleo-México: El Estado ahoga a Pemex
Diego Cevallos / Agencia
IPS* (Internacional)
- 27/05/04
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MEXICO, may (IPS) - La empresa estatal Petróleos
Mexicanos (Pemex), que produce 3,4 millones de barriles de crudo
por día, patalea hoy en
un mar de deudas, cargas fiscales, rezago técnico y ausencia de inversiones.
Podría quebrar el año próximo, si no encuentra un salvavidas.
Ni
los altos precios actuales del petróleo en el mercado
internacional, para México los mayores de los últimos
14 años, han logrado fortalecer a la petrolera estatizada
en 1938, a la que los políticos locales llaman "baluarte
de la soberanía y pilar del desarrollo nacional".
Pemex sigue siendo una de
las 10 compañías petroleras
más
grandes del mundo, pero es hoy también la de mayor deuda, 60.700 millones
de dólares, contraída para pagar intereses de endeudamiento anterior,
cubrir compromisos laborales y hacer inversiones.
Además, las reservas
probadas de crudo han ido bajando aceleradamente, al punto de que hoy sólo
ofrecen 13 años más de producción,
47 años menos que las existentes en 1985.
Sin embargo, las reservas
mexicanas podrían más que duplicarse
si se sumaran nuevos yacimientos probables aún no explorados o ubicados
en zonas profundas del Golfo de México, de los que Pemex no puede extraer
crudo por falta de tecnología adecuada y dinero.
El problema central
de la empresa, que acumula un retraso tecnológico de más 25 años según sus directivos, es la imposibilidad
de disponer de la mayor parte de los recursos que genera.
En 2003, Pemex entregó alrededor
de 70 por ciento de sus ingresos totales al Estado, con los que éste
financió 33,4 por ciento
de sus gastos.
"La carga fiscal para Pemex es una locura, así cualquier empresa del
mundo quebraría", dijo a IPS Marcelo
Contreras, consultor privado
en temas energéticos.
Al no disponer de recursos legítimos
para reinvertir, por esas elevadas obligaciones fiscales
con el Estado, la
compañía asumió grandes
deudas para sostener su funcionamiento, elevar su plataforma de explotación
y avanzar en proyectos de exploración.
Así, los activos contables
se desplomaron de 150.000 millones de dólares
en 2000 a 73.628 millones este año.
Si la tendencia continúa,
como vaticinan los expertos, en 2005 Pemex sería declarada en quiebra
técnica, pues le sería imposible
pagar sus deudas aun vendiendo todo su patrimonio.
Las perspectivas son sombrías
si se mantiene el grado de endeudamiento, que ya roza niveles críticos,
advirtió la empresa calificadora
de riesgos financieros Standard & Poor's.
El gobierno de Vicente Fox, un
grupo de diputados y la gran mayoría
de analistas coinciden en señalar que si la empresa no es beneficiada
con reformas legales que le otorguen autonomía financiera y recursos
privados, simplemente morirá ahogada.
Pero la solución no es nada fácil.
Una gran proporción
de diputados no quiere ni oír de una posible
privatización de Pemex o de permitirle recibir recursos privados a través
de algún tipo de asociación. En tanto,
el Estado advierte que si no apela a los recursos de la petrolera, simplemente
no podrá hacer
frente a sus gastos.
La solución sería entonces una reforma fiscal,
para que el Estado pueda recaudar más impuestos por otras vías,
camino en el que vienen trabajando el gobierno y los legisladores desde hace
más
de dos años, pero sin lograr hasta el momento ningún acuerdo.
El
Estado mexicano recauda por impuestos el equivalente a 11,5 por ciento del
producto interno bruto nacional, el nivel más bajo entre los países
de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE), en los que esa proporción es aproximadamente de 37 puntos.
"Pemex, la gallina de los huevos de oro de México, está muriendo
a la vista de todos y no se ve una solución a corto plazo", señaló Contreras.
El
analista financiero Enrique Quintana opina algo similar. "Pemex va camino
a un despeñadero", sostiene.
Si no se hace algo, "en unos cuantos meses
más, la firma empezará a
presentar dificultades para conseguir dinero, pues los inversionistas se enfrentarán
con la circunstancia de tener que prestar dinero a una empresa nominalmente
sin valor".
No obstante, la petrolera promete aumentar la extracción
de crudo a cuatro millones de barriles diarios en 2006, y elevar sus exportaciones
de los 1,8 millones de barriles actuales, la mayoría de los cuales
van a Estados Unidos, a poco más de dos millones para ese mismo año.
Ante
la imposibilidad de contar con mayores recursos para invertir, la firma mantiene
la estrategia de refinar parte de su crudo en plantas de Estados Unidos y
en importar de ese país grandes cantidades de gas, que en México
se queman por falta de tecnología para aprovecharlo.
Además,
y para no frenar sus exploraciones, contrata a firmas privadas transnacionales
a través de trámites jurídicos engorrosos,
de modo de no vulnerar las leyes que establecen su propiedad
estatal, que le
impide recibir inversiones privadas.
Para darle un respiro temporal, el gobierno
propuso entregarle íntegro
el dinero de los excedentes de las ventas de crudo, resultantes de la diferencia
entre el precio que se estimó en las finanzas públicas para el
año y el que se generó por los aumentos registrados en los mercados
mundiales.
Pero los gobernadores de varios estados que se benefician
de ese dinero, que en el primer trimestre del año sumó alrededor de
900 millones de dólares, se niegan tajantemente, pues se privarían
de recursos para afrentar los gastos de sus gobernaciones.
Los precios actuales
del barril del crudo mexicano se ubican sobre los 32 dólares,
12 más que el estimado al momento de elaborar el presupuesto estatal
para este año.
"La única posibilidad de que PEMEX pueda sobrevivir como empresa es
mediante el cambio de su régimen fiscal, que le permita aumentar sus
activos sin tener que endeudarse y contar con recursos suficientes para hacer
una exploración
exitosa que aumente las reservas", opinó Quintana.
El consultor Contreras,
quien brinda asesoría a petroleras extranjeras
que realizan algunos trabajos en México, advierte que de continuar el
actual esquema de funcionamiento, la empresa quebrará sin remedio.
Pemex
fue creada en 1938, cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas
expropió las industrias del crudo en poder de capitales extranjeros.
Desde entonces, su nombre ha estado vinculado a debates sobre la soberanía
nacional.
Para las cámaras empresariales, mantener el petróleo
en manos del Estado al amparo del argumento de la soberanía es uno de
los mitos de la política mexicana que se irán derrumbando con
el paso de los años. (FIN/2004)
* Internacional Press Service,
Mayo 2004
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