Cesar Gaviria: Su papel interventor en Venezuela
Hebert López / Rebelion.org (España)
- 30/05/04
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El Secretario General de la OEA, Cesar
Gaviria ha cumplido un descollante papel en los asuntos internos
de naciones "latinoamericanas".
- En
Perú y Paraguay se llevó a efecto el
primer ensayo con resultados favorables para el globalismo.
- Con la invocación de la llamada Carta
Democrática
Interamericana se busca ejercer acciones coercitivas o legalizar
tales intervenciones.
- Al gobierno democrático de Haití le dio
un ultimátum que concluyó con el derrocamiento
y posterior destierro del presidente Jean
Bertrand Aristide.
- El pueblo de Bolivia le manifestó su inconformidad
al exonerar de responsabilidades al presidente Sánchez
de Losada incurso en violaciones de derechos humanos.
- En Venezuela se considera un obstáculo su evidente
parcialización con sectores antidemocráticos que
propugnan una intervención extranjera.
- Su vehemencia como defensor del Plan
Colombia abriga
la homogeneidad comercial del Área de Libre Comercio de
Las Américas (ALCA).
I
El colombiano Cesar Gaviria se reunió con el presidente
Alberto Fujimori para convencerle de la conveniencia consensual
con la oposición peruana para elaborar un calendario de
elecciones anticipadas. Después, afirmó que
la OEA ayudó a Perú "a regresar a la democracia…" que "logró sentar
en la mesa al gobierno y la oposición, y preparó a
la oposición para asumir las responsabilidades de gobierno". Se había propuesto poder superar –así lo aseveró- "el
pasado de un régimen con muchos problemas de autoritarismo
a uno plenamente democrático". Tal cual como el mismo
lo planteó e hizo realidad en Venezuela, con la cooperación
de factores extranjeros, entre la opositora Coordinadora
Democrática,
y el gobierno del presidente H. Chávez.
II
Al gobierno constitucional de Jean Bertrand
Aristide prácticamente
le dio un ultimátum. Sumaban nueve las misiones de la OEA a la patria de Petion desde que los tradicionales grupos oligárquicos
haitianos con apoyo de poderosos círculos del ahora mundo
globalizado crearon una crisis. La misión previa, encabezada
por el subsecretario de la OEA, el norteamericano Luigi
Enauidi,
había
evidenciado su frustración por la imposibilidad de aproximar
las posturas del gobierno a las exigencias de la oposición,
quienes luego desestabilizaron esta joven y convulsionada democracia
mediante acciones subversivas. Gaviria avaló el
derrocamiento y posterior destierro del presidente Aristide.
III
Acerca de la violación de derechos humanos en Bolivia,
presentó un estudio no ajustado a la realidad de los acontecimientos.
Evo Morales, líder aborigenista, descalificó el trabajo
de la OEA y acusó a Gaviria de emitir un documento "orientado
a salvar al presidente (Sánchez de Lozada) y a los verdaderos
responsables de lo ocurrido, para seguir manteniendo la impunidad". El legislador socialista aseguró que el Jefe de Estado y
los ministros de Defensa, de Gobierno y de la Presidencia son los
responsables no señalados por la OEA. La
manifestación
de desconfianza creció, pues Gaviria no
les concedió una
entrevista a los grupos opositores durante su visita. Todo lo contrario
a la actitud asumida en Venezuela.
IV
La "Carta Democrática Interamericana", proyecto
estrella de la Organización de Estados Americanos, presidida
por su secretario general, César Gaviria, fue un documento
preparado en sólo seis semanas, y que el embajador de EE.UU.,
Luis Lauredo, exigió que fuera ratificada sin modificaciones.
Venezuela sumó su voz a la de los que defendían la
posición de postergarla. Sin embargo, la aprobaron sin debatirla,
coincidencialmente, apenas unas horas después de producirse
los catastróficos ataques contra Nueva
York y Washington.
Se hizo ver como si esta iniciativa procediera del presidente Alberto
Toledo de Perú. Gaviria
ponderó la Carta como un
instrumento fundamental para la defensa y consolidación
de la democracia, pero no se ha aplicado a los gobiernos clientes
del Perú, de Bolivia y de Dominicana, donde se han violado
abiertamente los derechos humanos.
V
En Venezuela un grupo de políticos, militares, empresarios,
eclesiásticos y obreros identificados con la partidocracia
y con apoyo de agencias de inteligencias extranjeras, participaron
en la intentona golpista contra el presidente democrático
Hugo Chávez Frías. También se señala
a personeros de los gobiernos de España y Estados
Unidos.
Sin embargo, el portavoz de la Casa Blanca,
Ari Fleischer, se anticipa
a los sucesos, que bien pudiesen justificar la aplicación
de la Carta para reinstalar al depuesto Presidente, y acusa al
gobierno venezolano, de ser responsable de provocar la crisis.
Asimismo, los presidentes de los países del Grupo
de Río,
reunidos en San José de Costa Rica, dejaron ver una cierta
resignación ante los hechos consumados. Al
llegar a Venezuela, César Gaviria, afirmó: "La OEA sólo se
quiere relacionar con sectores que respeten el orden constitucional",
pero se reunió con la autodenominada "Coordinadora
Democrática" y los grupos que se habían propuesto
dar al traste con el sistema democrático. Resulta aleccionadora
la exhortación del subsecretario de Estado norteamericano
al expresar el agrado de Estados Unidos para
que "Venezuela
acepte una misión de la OEA como la que estuvo en Perú en
el año 2000…". Las consecuencias ya han sido
experimentadas por la población venezolana.
VI
Gaviria que ha expresado una "profunda preocupación
por los peligrosos niveles de polarización en la sociedad
venezolana" fue invitado a participar en la "Toma de
Caracas" por José Mejía, portavoz de la Coordinadora
Democrática. La expectativa apuntaba a que Gaviria convenciera
a Chávez de la necesidad de convocar a elecciones anticipadas,
pero no logró su cometido. Por otro lado, los fracasados
militares golpistas del 11 de abril llaman a una insurrección
militar y desobediencia civil desconociendo la legitimidad del
presidente Hugo Chávez.
César Gaviria llega a entregar un mensaje al gobierno sintetizado
en un virtual ultimátum frente a un paro general indefinido;
y comprometió a la iglesia. El presidente de la Conferencia
Episcopal Venezolana, monseñor Baltasar
Porras pide que "el
gobierno deba ser el que más ceda". Como se recordará el
cardenal Ignacio Velasco fue el primero en firmar aquel decreto
que abolió las instituciones republicanas durante el efímero
e inconstitucional mandato del empresario Pedro
Carmona Estanga,
hoy asilado en Colombia.
En estas circunstancias el Secretario General
de la OEA instaló una "Mesa
de Negociación y Acuerdo". Subrayó que la misión
constituye "la responsabilidad más grande que he tenido
en mi vida" y advirtió que su "fracaso desatará la
violencia". Gaviria representaba a la OEA, al Centro Carter
y al Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD). Para
estos momentos Venezuela afrontaba el cuarto paro general en un
año.
En Bogotá, una reunión entre el presidente de Colombia, Álvaro
Uribe, ejecutor del Plan Colombia y su homólogo chileno,
Ricardo Lagos, luego, artífice de la invasión a Haití,
expresaron su apoyo a los esfuerzos de César Gaviria. El
embajador de Estados Unidos en Caracas, Charles
Shapiro, también
los respaldó. En comunicado de prensa, la cancillería
peruana confirmó que "Perú está evaluando,
en coordinación con otros gobiernos del hemisferio, las
acciones que puedan adoptarse".
Por estos días, cuando la oposición anuncia
que pasarán de la "resistencia activa" a la "resistencia
total", hasta que Chávez "se vaya", Estados
Unidos pide al gobierno venezolano que convocara a elecciones
anticipadas. La repuesta
del presidente Chávez
considera la posibilidad de retirarse de la "Mesa de negociación
y acuerdos". El mandatario calificó a los representantes
de la oposición de "grupos terroristas y fascistas".
En
estas circunstancias Jimmy Carter se incorpora
a la tramoya venezolana, después de haber pasado cuatro días en
una hacienda acompañado por el conocido empresario cubano-
venezolano Gustavo
Cisneros, adalid del desventurado Golpe de Estado
del 12 de abril.
El programa radial que el presidente venezolano
emite semanalmente sirvió para que el primer mandatario enviara mensajes a
los gobiernos de España, Colombia y al Secretario
General de la OEA. "Este es un país soberano", le advirtió a
Gaviria, quien había manifestado su preocupación
ante la detención de algunos sujetos incursos en el delito
de rebelión y de instigación. Asimismo, con respecto
a las declaraciones de algunos ministros colombianos, manifestó sus
sospechas.
La reanudación de las negociaciones entre el gobierno y
la oposición fueron suspendidas sorpresivamente mientras
que la embajada de Estados Unidos cerraba sus
puertas; y un grupo de parlamentarios norteamericanos pidieron
al gobierno del presidente Bush, Jr., aplicar
a Venezuela la "Carta
Democrática".
Paralelamente, la oposición prosigue su ofensiva y presiona
a Chávez en tribunales y organismos de
prensa, en la Organización
Internacional del Trabajo y en la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. No obstante,
el canciller venezolano Roy Chaderton, desde Bogotá, alertó sobre
la posibilidad de un magnicidio.
VII
La compulsiva visita del embajador norteamericano
Shapiro al Consejo
Nacional Electoral (CNE), la presencia de paramilitares
colombianos en territorio venezolano
la deliberada intromisión
de los representantes de la OEA,
del Centro Carter y de otros "observadores internacionales" en
los asuntos internos, así como los retos que estos le han
planteado al CNE, el contubernio de gobernantes latinoamericanos
identificados con la administración Bush, Jr., y la instrumentación
de un mega fraude por parte de la opositora Coordinadora Democrática,
con apoyo extranjero, evidencian el preludio de un escenario favorable
a una intervención por parte una potencia hemisférica
y "otros países de la región".
Las
reuniones clandestinas con agentes de la autodenominada "Coordinadora
Democrática", la falta de cortesía para con
el Jefe del Estado venezolano, la parcialización con elementos
vinculados a la desestabilización democrática y el
conocimiento acerca de la presencia de fuerzas mercenarias prestas
para subvertir el orden establecido que se perfilan la gestión
de Cesar Gaviria, encuentran respuestas en las proféticas
advertencias del Libertador-Presidente general
Simón Bolívar, "...
Los intrigantes corrompen a los pueblos desprestigiando la autoridad.
Ellos buscan la anarquía, la confusión, el caos y
se gozan en hacer perder a los pueblos la inocencia de sus costumbres
honestas y pacíficas...".
"Unos tienen la fama y otros cardan la lana…"
Hijo de una acaudalada familia cafetalera neogranadina, se graduó en
el Roosevelt High School de Fresno, California. Después
de haber egresado como Economista de la Universidad
de los Andes,
se incorpora al Partido Liberal. Cesar Gaviria
Trujillo llega convertirse
en el más joven jefe de Estado colombiano del siglo XX.
Su objetivo central, al igual que el de sus predecesores, fue devolver
la paz a una nación victima de guerrillas, paramilitares,
cárteles de la droga, intervención extranjera, y
de sus fuerzas armadas responsables de atroces violaciones de los
derechos humanos. Pese a las negociaciones celebradas en Venezuela y México, fracasa
en su intento. Hubo que declarar el estado
de conmoción interna ante una ofensiva insurgente e instruyó al
Ejército para que las "combatiese activamente".
Luego
con apoyo de Estados Unidos, reemplaza en la Secretaría
General de la Organización de Estados Americanos (OEA) al
brasileño João Baena Soares. El mismo que avaló el
fraude electoral mediante el cual Juan Carlos Wasmosy se convirtió en
presidente del Paraguay; allí, a la Asunción, fue
mandado Gaviria, y donde desempeñó un rol protagónico.
La
promoción para tan prestigiado cargo testimonia su apego
a la terrorífica ejecución del Plan Colombia y su
defensa a la homogeneidad comercial del Área de Libre Comercio
de Las Américas (ALCA) partiendo de la convergencia de los
procesos de integración regionales y concediendo una primacía
al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN,
activado por EE. UU., Canadá y México).
Con Gaviria
a su frente, la OEA ha retomado su preponderante influencia e intervención en los asuntos internos de las naciones hemisféricas.
La
organización Human Rights Watch expresó su preocupación
por las gestiones de Gaviria a los fines de obtener asilo político
para Vladimiro Montesinos.
En Venezuela, su papel ha estado signado
por imprecisiones diplomáticas
y notoria parcialidad hacía la autodenominada "Coordinadora
Democrática".
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