Los negocios de ChevronTexaco con la llamada "revolución"
Rafael Uzcátegui / El
Libertario (Venezuela)
- 08/06/04
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Aplauda presidente, aplauda
Entender
el mapa actual de los mecanismos de dominación
es enfrentarse a un mundo más complejo que hace 15 años
atrás, cuando la geopolítica mundial estaba determinada
por el enfrentamiento entre dos grandes superpotencias: Estados
Unidos y la Unión Soviética. En el proceso que conocemos
como globalización, la racionalidad económica lleva
la batuta en cuanto a las decisiones que rigen los destinos del
conjunto de países. La realidad del
poder mundial supera los Estados e implica la emergencia de nuevos
poderes que trascienden las geografías nacionales: los organismos
multilaterales de financiamiento (FMI, BM)
de la mano de los grandes consorcios bancarios y de finanzas así como
las compañías
multinacionales. Para que
tengamos una idea de la influencia de estas últimas, citamos
un dato de 1993 de la ONU: En 1993 350 multinacionales tenían
bajo su mando 7.000 industrias claves en el mundo industrializado,
las que a su vez controlaban la búsqueda y distribución
de materias primas en los países de la periferia.
Una visión de cambio social que
no incluya explícitamente
estas realidades, pensando todavía la dominación
en términos de "imperialismo" unilateral,
allana el camino para esta cara renovada del capitalismo. Este
es el caso venezolano. Como publicáramos en El Libertario
#37 ("Globalización
a paso de vencedores") a pesar
de los discursos incendiarios sobre "antiimperialismo" y "soberanía
nacional", las políticas económicas concretas del
actual tren gubernamental han profundizado la apertura hacia la
inversión extranjera en los sectores álgidos de la
economía global: banca, telecomunicaciones y, especialmente,
energía.
Venezuela: buhonera de materia
prima
Antes del arribo de Hugo Chávez a
la primera magistratura se personalizaba en Luis Giusti,
presidente emblemático
de la compañía
petrolera del Estado venezolano Pdvsa, la privatización
progresiva de la industria encarnada en su política
de apertura al capital privado. Hoy,
la gerencia chavista liderizada por Alí Rodríguez -paradójicamente
un veterano de la lucha armada local de corte izquierdista- continúa
privilegiando ampliamente la inversión extranjera, extrañamente,
sin la abierta oposición que tal medida tenía en
el pasado. Además de trusts como Shell, British Petroleum, Repsol
YPF y Totalfinal Ef, una conocida multinacional ha sido ampliamente
favorecida por negocios concertados y concretados durante el llamado "Proceso", tal compañía
es ChevronTexaco.
ChevronTexaco (como ellos mismos lo explican en su sitio web -www.chevrontexaco.com-)
es la segunda compañía internacional de petróleo
de Estados Unidos, resultado de la fusión de las empresas
Chevron y Texaco en octubre del 2001. Contando
con 25.000 estaciones de servicio, 83.000 millones de dólares en activos, reservas
netas comprobadas en 11.500 millones de barriles, una producción
diaria estimada en 2.7 millones en el mundo entero y 51.000 empleados. Su presencia en Latinoamérica se remonta a 1913, un territorio
en progresiva expansión para sus actividades tanto que,
como afirman, "hoy en día es una de las productoras internacionales
de petróleo más importantes en Venezuela y Colombia".
El
interés de ChevronTexaco por Venezuela
no se inaugura con la llamada "Revolución bolivariana". En
1945 Chevron descubre el campo petrolero
Boscán ubicado en la costa oeste del Lago
de Maracaibo, operándolo
hasta 1976 cuando el país
caribeño nacionaliza su industria energética. Desde
el 1 de julio de 1996, Chevron volvió a
ser el operador del Campo de Boscán, bajo
un acuerdo de operación con Pdvsa.
La multinacional ha aumentado la producción en más
de un 25% desde el reinicio de operaciones, pasando de 78.000 a
115.000 barriles de petróleo diarios. Hoy
en día,
se cree que Boscán aún cuenta con unas reservas recuperables
de 1.600 millones de barriles. Con un costo operativo menor a 1.70
U$ por barril, Boscán es una de las operaciones con costo
más bajo del país. De hecho, una encuesta citada
por la empresa entre nueve operaciones en Sudamérica mostró que
Boscán tiene el costo de perforación por pie por
día mas bajo, y el mejor tiempo de perforación medido
en pies por día.
Otro yacimiento de vieja data es LL-652,
ubicado en el corazón
del Lago de Maracaibo. Desde 1997, ChevronTexaco y sus socios,
Statoil, BP y EPIC -una división de Pdvsa- han tenido los
derechos de operación en el mismo, el cual se estima que
contiene alrededor de 2.700 millones de barriles de petróleo.
Con una participación del 27%, Chevron
Texaco se convirtió en
operador del campo en 1998, cuando la producción estaba
por el orden de los 8.400 barriles de petróleo diarios.
Actualmente esta se ubica en 17.000 barriles de petróleo
por dia.
ChevronTexaco no es una cooperativa
La autodenominada "Pdvsa del pueblo" ha
mantenido los lineamientos de la apertura petrolera iniciada
a mediados de los 90´s. La Faja del Orinoco ha
sido dividida en cuatro zonas: Zuata, con participación de Conoco; Cerro Negro para Exxon-Mobil y
Veba Oel; Machete para Totalfinaelf y Statoil y Hamaca, con Chevron-Texaco
y Philllips. La participación de Pdvsa en estos proyectos
oscila entre el 30% y el 49,9%.
El Proyecto Hamaca en una asociación junto Pdvsa y Phillips
Petroleum Company iniciada en el 2001 y terminada en un 86%. La
ChevronTexaco participa con 3.800 millones de dólares de
inversión. Conteniendo más de 30.000 millones de
barriles de petróleo a lo largo de los 34 años de
concesión y vida estimada del campo, se espera que la producción
pico llegue a 190.000 por dia.
A largo plazo , el Proyecto Hamaca promete tener un impacto positivo en la economía venezolana. La fase pico de la construcción
de las instalaciones de mejoramiento del crudo y de las instalaciones
de producción generará empleo para unas 6.000
personas.
Una vez que se complete la construcción, las instalaciones
necesitarán 700 empleados permanentes.
En el área de la explotación
de gas natural ChevronTexaco ha obtenido de manos
del gobierno "bolivariano" dos de los cinco
bloques de la Plataforma Deltana,
un área de 25.000 kilómetros
cuadrados costa afuera considerada la mayor reserva gasífera
del país. En este yacimiento, la multinacional producirá gas
venezolano compartiendo un gasoducto de 200 millas y usando una
planta de GNL ubicada en Güiria destinado a suplir el mercado
estadounidense.
La diplomacia realizada por ChevronTexaco a nombre
de Venezuela rinde resultados económicos distintos a los impasses en
la misma área protagonizados por Miraflores. En un esfuerzo
por desarrollar nuevos mercados, recientemente ChevronTexaco lideró las
conversaciones entre los gobiernos venezolano y colombiano que
culminaron en la firma de una carta de entendimiento entre Ecopetrol
y PDVSA para realizar a futuro la construcción de un oleoducto
entre ambos países. Como bien lo sabe
Ali Moshiri, director de ChevronTexaco para América latina, el gobierno venezolano
podrá decir diplomáticamente lo que quiera del gobierno
de George Bush, en el plano concreto de las negociaciones económicas
el Estado venezolano ha cumplido de pie juntillas sus compromisos
económicos internacionales: suplidor seguro de energía -en
todo momento como en la invasión contra Irak- para los Estados
Unidos, pagador puntual de la Deuda Externa y mercado ávido
de inversión extranjera con inmejorables garantías -tratado
de no doble tributación-.
Aplauda presidente aplauda
"La presencia de Chevron Texaco, empresa estadounidense
en Venezuela, es indicativa de que nuestra relación con
Estados Unidos es histórica y profunda." La
afirmación
proviene del propio presidente Hugo Chávez,
cuyo discurso del 9 de marzo del 2004 ilustra claramente su visión
gubernamental sobre las negociaciones con el gran capital extranjero.
El acto de concesión del bloque 3 de la Plataforma
Deltana a la
multinacional estadounidense fue generoso en halagos a la compañía
y a los Estados Unidos: "aspiramos
a que nuestra relación
comercial con los Estados Unidos tenga la misma dinámica
positiva en lo político, en lo social y en todos los demás
ordenes". Incluso, el sentido
de las afirmaciones de Chávez contradecía
sus propias palabras, las de una semana antes al frente de la "Marcha
nacional antiimperialista" en Caracas: "no
tenemos ni pizca de dañarlas -las relaciones con EEUU-,
en 5 años hemos estado abasteciendo de manera constante
y segura, cada día de esos 365 días de petróleo
a los Estados Unidos". Mucho
se ha especulado sobre la presunta vocación antiimperialista
del actual primer mandatario venezolano, pero para Alí Moshiri "los
affairs políticos domésticos
no han evitado que ChevronTexaco expanda su relación con
Venezuela". Como lo declaró a la agencia Reuters el
pasado 18 de abril, para el alto ejecutivo del emporio enérgético
negocios son negocios: "La política está separada
de los negocios en Venezuela. Las oportunidades son tales que estamos
trabajando en encontrar y asegurar nuevos negocios". A pesar de
los dimes y diretes entre Miraflores y el Pentágono, Moshiri
es tajante en afirmar "nosotros no hemos tenido retraso en ninguno
de nuestros proyectos".
Pero, la compañía que se vanagloria de ser socia
comercial del llamado "Proceso" en Venezuela, es duramente cuestionada
por movimientos sociales en todo el planeta. Uno de los casos más
famosos de esta resistencia es la de Ken
Saro-Wiwa un hombre perteneciente
a la comunidad de los Ogoni, etnia minoritaria situada en el Delta
del río Níger, zona muy empobrecida a causa de las
multinacionales petroleras como la Chevron. En 1990 funda el Movimiento
para la Supervivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP), desde el cual reclamaban
autonomía política; participación en las riquezas
petroleras extraídas de sus tierras; y el derecho a controlar
su entorno ecológico. Durante una
manifestación son
asesinados 4 Ogoni y Saro-Wiwa es arrestado por "incitación
a la violencia". Juzgado por un tribunal militar fue increíblemente
acusado por "complicidad con los asesinatos", por lo que fue ahorcado
el 10 de noviembre de 1995. En nuestro continente organizaciones
de base del Ecuador han llevado a los tribunales a la compañía
para que se responsabilice de los daños ecológicos
y sociales ocasionados durante las tres décadas de operaciones
en su país. Otras organizaciones -entre ellas, paradójicamente "redes
bolivarianas"- denuncian la intromisión de ChevronTexaco en el vecino país acoplada bajo los lineamientos del Plan
Colombia. En los Estados Unidos,
el movimiento antiglobalización
convocó a un boicot de los productos de la multinacional,
debido al aporte de 800.000 $ que ChevronTexaco realizó a la campaña que llevo a Bush Jr. a la presidencia y que desencadenó la
invasión a Irak.
Aquel 9 de marzo, Chávez sugería que las inversiones
de 400 millones de dólares en el país por parte de
ChevronTexaco debían tomarse como un respaldo a su "Revolución".
Ignorando el papel que el trust energético ha desempeñado
en la dominación de los países en desarrollo y lo
que significa para los movimientos populares en todo el mundo,
en el acto se deshizo en halagos a Alí Moshiri: "Chevron
Texaco merece el aplauso y reconocimiento de todos nosotros". ¿Seguiremos
los revolucionarios aceptando el chantaje -y por tanto aplaudiendo
a gente como ChevronTexaco- o señalando con firmeza las
contradicciones y caminando con autonomía y firmeza hacia
delante?.
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