Lo dejo con gran duelo, mi querido Presidente
Migdalia Valdéz / Soberania.info
- 14/06/04
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La rendija, ¿qué es
la rendija?: lo
sabe bien el adelantado Quirós Corradi cuando,
ufano y satisfecho, refiere a la pequeña rendija "por
la cual nos podíamos meter y tener éxito" (El
Nacional, Domingo 6 de Junio 2004). Y añade: "tengo
la impresión de que la parte oficialista del CNE efectivamente
quería desde el principio ir a los reparos"; "fuimos
a la mesa sin saber con quién nos encontraríamos".
Y
Quirós Corradi lo dice con la familiaridad de quien hace
tiempo ha cultivado premoniciones con sus viejos
amigos petroleros del oficialismo , con la convicción
de que aquí no ha pasado nada , de
que son culpables los muertos del pueblo por estar
en el lugar equivocado.
Bien sabe Quirós que no tenían opción,
porque allí están los números preñados
de fraude.
Cuando la Coordinadora Democrática activa
sus súmates , cree
Quirós que estamos desde siempre en juego
limpio , que aquí no
hay memoria, que no han hecho nada, que no existieron los golpes
petroleros de Abril y
Diciembre 2002 ni
pactos con el imperio.
Cree
Quirós que su firma en la carmonada fue
una travesura.
Ya Quirós se siente dentro de PDVSA y es que
nunca se fué, para eso está Alí Rodríguez allí.
Pero, y quién abrió las rendijas ?
El "Comando Ayacucho", el comando de los Chavistas
sin Chávez, los que niegan la esperanza y la verdad, los
que secuestraron el futuro de este pueblo.
Y hay
muchos más, dentro y fuera del CNE, en el
gabinete y en los partidos de gobierno.
¡¡Nos vendieron!!, eso lo sabíamos,
era inevitable.
Carter vino a negociar los intereses
vitales del imperio en Venezuela: petróleo, gas, biodiversidad,
minerales, agua
Los cipayos locales del imperio ya hicieron su parte:
fueron a presentarle sus planes de negocios en NY, sus negociados
en PDVSA, su Faja del Orinoco y su Plataforma
Deltana.
Fuera de la Constitución se negocia todo,
hasta la fé y la esperanza de un pueblo.
Entonces,
Sr. Presidente: Ud. declara la
unión, pero ¿de quiénes y para qué?
Entonces, Sr. Presidente: Ud. decreta que
no hay que disentir ni denunciar, ni desenmascarar, sólo
obedecer.
¿Hasta cuándo?. Esto durará mientras
este pueblo aun crea que a Ud. lo engañan.
Sr.
Presidente; ¿cómo se siente Ud. consigo
mismo?, con lo que este pueblo le entregó como esperanza.
Ud., Sr. Presidente, ha escuchado a quienes ha querido
escuchar, pero no han sido las voces del pueblo, voz de Dios.
Lo dejo con gran duelo, mi querido Presidente.
Sigo en mi trinchera de lucha por una patria soberana,
donde con Ud., Sr. Presidente, compartimos creyendo que estábamos
en lo mismo.
Si la lucha nos vuelve a encontrar es porque Ud.
rectificó.
MIGDALIA VALDEZ
Ciudadana del pueblo, de ese de la voz verdadera.
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