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Caracas / Venezuela -
 


La revolución de la guerrilla
Alberto Garrido* / El Universal (Venezuela) - 08/10/02

Tras las sacudida del 11A, una parte de la FAN debe acompañar al sector revolucionario de la población / El control de la FAN y su incorporación en el proceso son las claves de esta nueva fase

El proyecto de la revolución bolivariana nació en 1964. El 18 de octubre de ese año, el Comité Regional de la Montaña aprobó, con el visto bueno del FLN y de la Comandancia General del Frente Guerrillero José Leonardo Chirinos, un informe sobre la situación político-militar del país. El documento fue elaborado por Douglas Bravo y Elías Manuitt, quienes se encontraban al mando de la lucha guerrillera en la sierra de Falcón.

Ese es el primer testimonio escrito que se ha encontrado sobre el concepto de 'fusión' entre sectores revolucionarios de la guerrilla y de la Fuerza Armada venezolana.

El informe señalaba que 'una de las características de la sociedad venezolana es la no existencia de clases cerradas en lo económico, político e ideológico. Esta característica tiene su origen fundamental en el carácter libertador de nuestro Ejército independentista y en el carácter igualitario y popular de la Guerra Federal' (Bravo, Douglas, Documentos de la Polémica, Iracara, Venezuela, 1978, p. 28).

Es importante destacar que la figura del Libertador siempre estuvo presente en la guerrilla venezolana. Cuando los 'Documentos de la Montaña' se aprobaron existía el Frente Simón Bolívar, a cargo de Argimiro Gabaldón. También actuaba el Frente de Los Llanos Ezequiel Zamora, bajo la jefatura de Francisco Prada. Solamente faltó en ese momento la creación de un frente con el nombre Simón Rodríguez para tener el 'Arbol de las Tres Raíces'. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta, ya la figura de Simón Rodríguez era reivindicada por la guerrilla. Cuando apareció Ruptura, brazo legal del Partido de la Revolución Venezolana (PRV) , el sector guerrillerista de Bravo, que en 1966 se desprendió del Partido Comunista, se distribuyó un afiche de la organización con el rostro del maestro de Bolívar.

1. En la montaña

En los 'Documentos de la Montaña' se hablaba de 'Ejército Emancipador', reclamando la continuidad histórica de la insurgencia armada de izquierda con el Ejército de Bolívar.

El trabajo de inserción de la guerrilla en la FAN fue estimado a corto y largo plazos. De acuerdo con esta estrategia, sería 'a largo plazo, para acumular cuadros y recursos materiales para el momento insurreccional, evitando quemarlos en acciones inoportunas. A corto plazo, para hacer de las FAN una fuente proveedora de armamentos, recursos logísticos, informaciones, etcétera, para el movimiento revolucionario. Estos recursos pueden ser aportados por el trabajo interno ordinario y promoviendo desprendimientos que además de agudizar la crisis nos acercarán al objetivo y nos proporcionaron recursos humanos y materiales' (Ibídem, pp. 85-86).

Los alzamientos de Carúpano y Puerto Cabello _mayo y junio de 1962_ se habían originado en un concepto similar de insurrección cívico-militar diseñado por el Partido Comunista en 1957. Su fracaso tuvo, entre otras consecuencias, el encarcelamiento de numerosos oficiales vinculados al Partido Comunista o al MIR, algunos de los cuales se incorporaron luego a la guerrilla y llegaron a tener jefaturas de frentes. Pedro Medina Silva, Manuel Ponte Rodríguez, Juan de Dios Moncada Vidal, Manuel Asuaje, Elías Manuitt Camero, Tulio Martínez Delgado, Rider Colina _Guardia Nacional_, fueron algunos de esos uniformados.

Entre los civiles que participaron de los alzamientos se encontraban Eloy Torres, Pedro Duno, Germán Lairet y Humberto Arrietti, bajo la tutela de Guillermo García Ponce.

La guerrilla nunca se planteó una revolución dirigida por la Fuerza Armada. Así, los 'Documentos de la montaña' dejan claramente establecido que: 'las Fuerzas Armadas enemigas, si trazamos y realizamos una táctica y estrategia adecuada _sin olvidar su actual poderío militar_ y aprovechando sus puntos débiles _fijando, distrayendo, hostigando, aislando y aniquilando sus puntos débiles en el tiempo y espacio adecuados_, cada día las iremos reduciendo hasta su mínima expresión, hasta lograr su derrota total' (Ibídem, pp. 85-86).

2. Retorno de la FAN

Hacia 1976 la guerrilla se encontraba militarmente vencida, pero una casualidad, el encarcelamiento de Richard Izarra, uno de los editores de la revista de izquierda Reventón, permitió que veteranos dirigentes guerrilleros que se encontraban presos con el joven periodista _19 años_ entraran en contacto con su hermano, el oficial de Aviación William Izarra, y se diera el vínculo entre Izarra y Bravo.

Ya el PRV había agregado a sus tesis políticas puntos como la defensa del indigenismo, el ecologismo, el revisionismo histórico, o la creación de una religión popular que incorporaba el culto a Bolívar. En lo internacional se reivindicaba una 'Tercera Posición', que se apartaba de la confrontación bipolar y se acercaba a las posiciones chinas de la Revolución Cultural. La meta política trazada era la alianza cívico-militar, que en lo militar se traducía en la formación del Tercer Ejército, o Ejército Continental de Bolívar, producto de la fusión de los sectores revolucionarios de la FAN con la vieja guerrilla. La revolución bolivariana sería consecuencia de la 'Ruptura Histórica' (de ahí que la publicación de la organización se llamara Ruptura Continental), tras la cual se crearía una nueva civilización. Izarra quedó seducido con los planteamientos de Bravo y se dedicó a trabajar con ahínco en la formación de un movimiento clandestino que debía impulsar la revolución desde la FAN. Así nacieron, sucesivamente, Revolución 83 y ARMA _Alianza Revolucionaria de Militares Activos_. La vida del grupo llegó hasta el retiro de Izarra de la FAN, como consecuencia de una delación.

Pero la estrategia de la guerrilla había tomado otro camino en la FAN. En 1977, se instaló el Frente Militar de Carrera, para coordinar el trabajo de las células de las distintas Fuerzas. En el Ejército se formaron, con Hugo Chávez, el Comité de Militares Bolivarianos, Patrióticos y Revolucionarios, el Ejército Bolivariano y luego el MBR-200. Pocos militares, entre ellos Chávez, sabían de la existencia del cerebro ordenador de la conjura, Douglas Bravo. Toda la teoría revolucionaria estaba servida para los jóvenes oficiales: su elaboración le había llevado a la dirigencia guerrillera, para ese momento, más de tres lustros. Hasta Alí Primera era símbolo del PRV.

3. El proyecto

Mientras ARMA desaparecía con Izarra, el MBR-200, con base en el Ejército, se expandió de manera consistente bajo la conducción de Chávez. En 1986, Francisco Arias Cárdenas, quien había estado cerca de la gente de ARMA y del EB, aceptó reunirse con Chávez en San Cristóbal para discutir los términos de una alianza con su compañero de fuerza. Mientras Chávez sostenía, en líneas generales, las viejas tesis guerrilleras, Arias planteaba la necesidad de desarrollar una conspiración militar clásica, hacia el interior de la FAN, aunque preservando los contactos con el sector civil, del cual era necesario, fundamentalmente, el apoyo logístico.

El pacto Chávez-Arias desplazó a Douglas Bravo. Pero no a las tesis guerrilleras de la revolución bolivariana, que solamente cambiaron de dueño. La llegada de Kléber Ramírez, ex dirigente del PRV, al MBR-200, significó un reconocimiento a las ideas de Bravo.

4. El caudillo

Después del fracaso militar del 4F, se produjo la ruptura ideológica, política y organizativa entre los comandantes del alzamiento. Conseguida la libertad, un grupo, bajo el liderazgo de Arias, se reincorporó a la vida política a través de la democracia representativa y otro, conducido por Chávez, decidió mantenerse enfrentado al sistema. Chávez llegó a redactar, en Yare, un análisis sobre la posibilidad de una guerra civil, considerándola 'fratricida, pero justa y legítima' (Garrido, Alberto, De la guerrilla al militarismo, ediciones del autor, Mérida, 2001, p. 73). Dentro de ese criterio, al quedar en libertad, Chávez planteaba la abstención electoral. Pero la influencia de uno de sus nuevos adjuntos, Luis Miquilena, lo convenció, encuestas mediante, que la vía electoral era posible para la toma del Gobierno. Surgió así el concepto de revolución 'pacífica y democrática'. William Izarra, quien había sido llamado por Chávez para formar parte del nuevo equipo revolucionario, definió la estrategia adoptada de la siguiente manera: 'tomar el poder por la vía electoral para, desde el Gobierno, proceder a implantar el modelo revolucionario'. (Izarra, William, En busca de la revolución, ediciones del Autor, Caracas, 2001, p. 10). En el ínterin había aparecido Norberto Ceresole, sociólogo argentino que asesoraba a Raúl Seineidin, jefe de los Carapintadas argentinos.

Chávez y Ceresole se encontraron en Argentina, en 1994, y desarrollaron una intensa relación intelectual. Chávez tomó de Ceresole dos ideas centrales. Debía gobernar con legitimidad popular ('con Chávez manda el pueblo'), pero a través del Ejército (Obediencia Debida), para evitar caer en el 'saco de gatos' que se forma en la discusión política de las democracias representativas. El 'modelo' fue bautizado por Ceresole como 'posdemocracia'. En el plano internacional, se trataba de ayudar a construir un mundo pluripolar, capaz de enfrentar al mundo unipolar liderado por Estados Unidos. Ese nuevo orden internacional debía formarse con los aliados 'estratégicos' _gobiernos y movimientos opuestos a EEUU_. Irak, Irán, Libia, Cuba, China y Rusia estuvieron en el primer plano de la fórmula multipolar.

5. La ruptura

El 11 de abril, la revolución bolivariana ideada por Bravo, modelada por Ceresole y liderada finalmente por Chávez, chocó con una traumática realidad: una buena parte de la alta oficialidad de la Fuerza Armada rechazaba la revolución. Chávez fue depuesto y repuesto en 48 horas, en parte por la falta de proyecto de poder de quienes lo habían tumbado. Paralelamente, el TSJ decidió no darle curso a los antejuicios de mérito a los generales implicados en su defenestración. La consecuencia inmediata del doble sacudón fue el cambio de rumbo de la estrategia revolucionaria. Se volvió al proyecto original cívico-militar: una parte de la FAN debe acompañar al sector revolucionario de la población para provocar la esperada 'Ruptura Histórica'. Han sido muchas las curvas, pero el camino es el mismo.




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