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La
Gran Impostura
Ningún avión se estrelló en el Pentágono
Sandro
Cruz / Agencia IPI - 28/03/03
El
Libro
Meyssan escribe con la precisión de un relojero.
Fechas, lugares, datos, nombres y documentos oficiales y todo tipo
de fuente son citados. Añade además los links de Internet
para que los lectores puedan verificar, muchos de ellos de instituciones
oficiales.
Desarrolla muchos aspectos que la prensa no ha tratado o tratado
muy poco. Es el caso señalado por el diario hebreo Ha’aretz
que reveló que la compañía Odigo
especialista en la mensajería electrónica, recibió
anónimamente mensajes de alerta informándola de los
ataques de Nueva York dos horas antes de que ocurran. Hechos
confirmados por Micha Macover, director de la firma. El total de
víctimas de los atentados del WTC y de los aviones que se
estrellaron suman oficialmente 2 843 muertos, estos
datos fueron dados a conocer el 9 febrero 2002 por las autoridades
norteamericanas.
Otro aspecto, las contradicciones del portavoz de la presidencia
son también muy instructivas. Ari Fleischer declaró
a la prensa que los terroristas acreditaron sus planes al Servicio
Secreto de Estados Unidos, amenazando de destruir incluso la Casa
Blanca y el avión presidencial. Para ello según el
diario New York Times los
terroristas revelaron conocer los códigos de protección
de las principales agencias gubernamentales. Ari Fleischer se retractó
después, declarando que actuó bajo la emoción.
Para James Woolsey antiguo director de la CIA,
los códigos pudieron ser obtenidos gracias y únicamente
a "topos" infiltrados.
Pensar que talibanes salidos de las cavernas Afganistán
hayan podido apoderarse de códigos elaborados a partir de
algoritmos matemáticos que cambian constantemente debe sorprendernos.
Sabemos que sólo el círculo cercano al presidente
Bush lo posee.
Meyssan piensa que habría que investigar la pista interior,
que se diluye entre los lobbys militares-industriales y la extrema
derecha con ramificaciones dentro del poder norteamericano.
La sicología del suicida es otro aspecto interesante. La
idea que varios equipos enteros hayan tomado tal decisión
extrema de inmolarse en su acto debe llamar la atención.
Decididamente, la sicología del suicida es un acto estrictamente
personal e individual. En la Segunda Guerra Mundial los kamikazes
japoneses actuaban individualmente, como es el caso hoy en día
en Palestina de los hombre-bomba. Ver a un grupo de suicidas
que se reúnen a último momento para abordar un avión
e inmolarse todos juntos, es algo que nunca antes se ha visto.
Todo esto, sin una formación especial previa y supuestamente
tratándose de comandos que han estado en pausa "durmiente"
como señaló la prensa y los investigadores.
También se habla de las "metidas de pata"
del FBI, como la declaración oficial: ¡"Encontramos
en las ruinas de las torres gemelas el pasaporte intacto de Mohammed
Atta"!, personaje sindicado como piloto de uno de
los aviones suicidas.
Igualmente el caso "Vreeland", que confirma la
existencia de un complot dentro de las fuerzas armadas de EEUU para
perpetrar los atentados del 11 de septiembre. Todo esto
basado por la deposición del lugarteniente Delmart
Edward Vreeland ante la Corte de justicia superior de Toronto
(Canadá). Arrestado por fraude a la carta de crédito,
Vreeland se defiende señalando que pertenece a los servicios
secretos de la Marina de los EEUU (Naval Intelligence). Contó
a los policías haber recogido informaciones en Rusia sobre
el asesinato de Marc Bastien, un empleado de la codificación
de la embajada del Canadá en Moscú y sobre la preparación
de atentados terroristas en Nueva York. Después de comprobarse
que Bastien no fue asesinado y que su muerte fue ocasionada por
ingerir una sobredosis de antidepresivos en estado alcohólico,
la policía descarta los propósitos de Vreeland que
los asimila a una defensa desesperada y como un recurso del inculpado
para no ir a la prisión.
El 12 de agosto 2001, Vreeland entrega una carta certificada
a la administración de la prisión las cuales no prestan
atención. El 14 de septiembre, el juez abre el sobre y encuentra
una descripción precisa de los atentados terroristas cometidos
tres días antes en Nueva York. El periodista canadiense
Nick Pron escribió cuatro artículos sobre el tema
en el diario el Toronto Star
(Did This Man Predict Sept. 11 ? by Nick Prom).
El libro va más allá del 11 de septiembre y del Pentágono,
es una obra muy bien documentada, donde se emplea la lógica,
la razón en cada página. Poco a poco, como en un rompecabezas,
Meyssan va construyendo el pasado de los personajes, la Historia
se vuelve clara así como los móviles que están
en juego. Los intereses que se disputan los poderosos de este mundo,
las manipulaciones del poder y de los políticos que la dirigen.
Una maraña ilimitada de ambición que manipula, corrompe,
servicios secretos fuera de todo control, instituciones y personas.
Todo se vuelve extraordinariamente visible y horroroso en "La
Gran Impostura".
Entrevista
Thierry Meyssan periodista, escritor y director
del "Réseau Voltaire" en París, Francia.
Autor del libro "La gran Impostura"
Sandro Cruz / Agencia IPI
—¿La investigación que ha realizado
no se trata de una hipótesis, de dónde proviene su
información?
—El trabajo de este libro se funda únicamente sobre
los documentos oficiales de los Estados Unidos y sobre las declaraciones
de los dirigentes norteamericanos a la prensa internacional. Son
elementos que son públicos pero esto no significa que sean
elementos conocidos. Aunque en teoría el público tenga
acceso a todo tipo de documentos, del Congreso, del Ministerio,
etc., estos no son leídos. Nosotros hemos reunido esos elementos,
hemos trabajado con ellos, encontrado las contradicciones existentes
e intentado dónde poder situar la verdad en todo esto. Resultado,
nos llevó a formular varias constataciones sobre los acontecimientos
del 11 de septiembre:
Primero:
La versión oficial esta incompleta. Muchas cosas
importantes desaparecen de la visión de los hechos. Por ejemplo,
hubo en la mañana del 11 de septiembre un gran incendio en
el anexo de la Casa Blanca. Rápidamente asimilado a los atentados
ocurridos en ese día. Sin embargo nadie habla de esto. Del
mismo modo en Manhattan, a parte de las torres gemelas del World
Trade Center que fueron chocadas por los aviones y que se desplomaron,
hubo un tercer edificio que se derrumbó y nadie habló
de este hecho. Ese edificio no fue tocado por un avión y
no había razón alguna para que se cayera. La comisión
de investigación técnica no explica hasta ahora claramente
que ha pasado. Se supo posteriormente que este edifico alojaba una
gran base ilegal de la CIA, el primer centro mundial de espionaje
económico.
Este
centro de espionaje ilegal era objeto de un gran conflicto dentro
de la administración gubernamental norteamericana, entre
lo Militar y el lobby Económico, ya que Bill Clinton durante
su segundo mandato había transferido lo esencial de la actividad
de espionaje, de tradición estratégica militar, hacia
un espionaje económico, o sea en perjuicio del lobby militaro-industrial.
Segundo punto, respecto al atentado sobre el Pentágono,
hay tantas contradicciones en la versión oficial, que tememos
que ella tiende a ocultar otra realidad. La versión oficial
explica que un Boeing 727 que todo el mundo ha perdido la pista,
al sur del Ohio, atravesó 500 Km. sin que nadie lo vea. No
fue detectado por los radares civiles y militares, ni por los aviones
de caza a su persecución, ni por el sistema de satélites.
Y de pronto, ese avión de pasajeros reaparece encima de Washington
para estrellarse en el Pentágono, entre la planta baja y
el primer piso para evaporarse después al interior por la
alta temperatura del incendio.
Si observamos la primera foto (página
uno) apreciamos que el hueco es demasiado pequeño para
que haya podido penetrar por ahí un Boeing. Esa fotografía
ha sido reconocida por todos y nadie contesta su autenticidad. Fue
difundida por la agencia de prensa Associated Press.
El FBI explica que han encontrado pedazos del avión sobre
el jardín, pero no explica cómo el Boeing ha podido
entrar por un agujero tan pequeño.
—¿Y qué ha pasado con los cuerpos de
los pasajeros?
—Se ha dado a los familiares de las víctimas urnas
funerarias, diciéndoles "aquí están
las cenizas y restos de sus parientes", se les ha
dado certificados de defunción y de identificación
de los cuerpos por el médico legista del ejército
de los EE.UU., ¡quién señala que
los cuerpos han podido ser identificados gracias a la huellas digitales
y al ADN!
¿Cómo se puede decir a la gente tales cosas? A la
gente cuyos parientes se encontraban dentro del fuselaje del avión
que ha fundido a 2500 C°? ¡Decirles que han encontrado
las huellas digitales de las víctimas! Incoherencias como
estas deberían escandalizar a la prensa y hacer escándalo,
sin embargo, la prensa hasta hoy día no ha dicho nada.
—Precisamente, ¿Por qué los grandes
medios de comunicación no han dicho nada?
La Prensa no ha dicho nada porque se encontraba en un fenómeno
psicológico que se puede comprender. Estos hechos han sido
traumáticos y chocantes para todos y en estado de choque
uno no se hace preguntas o en todo caso no hace las buenas preguntas.
Nuestra atención estaba para las torres gemelas y no por
lo que ha sucedido alrededor...Y enseguida desde el comienzo de
los atentados, sin investigación previa, se nos dice que
ya se sabe quien es el autor: Ben Laden. Después
de todo esto, cuestionar esta versión era como poner en tela
de juicio la palabra sagrada del gobierno norteamericano, una cosa
que nadie se atrevía de hacer.
Sin embargo, esto constituye el trabajo normal del periodista, como
del policía: hacer investigaciones para comprobar la veracidad
de los hechos.
Sobre el 11 de septiembre nunca se ha hecho una investigación,
en todo caso en el sentido clásico del término. La
gran investigación del FBI para encontrar y determinar los
culpables ha sido únicamente para designar los culpables
escogidos de antemano. Intelectualmente es inaceptable.
—¿A
qué conclusiones llega Ud.?
Hemos demostrado que la versión oficial es falsa y mentirosa.
Desgraciadamente no tenemos los medios para reconstituir exactamente
lo que ha ocurrido. Estamos en la hipótesis y estoy de acuerdo
que nadie está forzado de seguir mis puntos de vista y mis
hipótesis. Tampoco tengo la capacidad de aportar la prueba
determinante. Estamos en una situación de incertidumbre.
A pesar de esto, la ONU ha autorizado a los EE.UU. a desencadenar
acciones militares para arrestar y llevar en justicia a los autores
de los atentados. Vemos que este mandato de la ONU ha sido
utilizado ya en Afganistán, -no para arrestar a los supuestos
autores, Ben Laden y sus compinches-, sino para derrocar un régimen
y poner otro.
A partir de este trabajo, podemos decir que la política
extranjera de EE.UU. no tiene fundamentos jurídicos claros,
ni legitimidad jurídica internacional. Sólo podría
tenerlo si se hiciera toda la transparencia necesaria para elucidar
los hechos del 11 de septiembre.
No se puede hacer confianza después de todas estas mentiras
al FBI. Tampoco al Departamento de la Defensa de EE.UU. después
de sus mentiras en la Guerra del Golfo, de la Guerra del Kosovo,
etc. La única manera de ver claro es de constituir
una comisión internacional de investigación bajo los
auspicios de las Naciones Unidas, para que nos diga exactamente
que es lo que verdaderamente ha pasado el 11 de septiembre.
Todo deja suponer que los cerebros y los que han dirigido
estos actos terroristas no son extranjeros y que se trata más
bien de terroristas norteamericanos.
—Sus investigaciones son bien comprometedoras para
las autoridades norteamericanas. ¿No han tratado de enjuiciarlo
o presentarle querella por difamación? ¿A recibido
amenazas?
—Si, he recibido amenazas de muerte, pero eso no es importante.
La autoridades de EE.UU. por el momento no responden al libro y
todas las dependencias gubernamentales dicen por el momento "no
comment". En el resto del mundo al contrario hay un
gran interés por esta investigación periodística
realizada.
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