El mito de la Orimulsión
Bernard Mommer
(MEM) / Soberania.info
- 25/06/04
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El mito de la Orimulsión
La valorización del crudo extrapesado
de la Faja Petrolífera del Orinoco (I)
Estudio realizado por:
Dr. Bernard Mommer
Director-Gerente de PDV (UK) S.A.
a solicitud del Ing. Rafael Ramírez Carreño
Ministro de Energía y Minas de la
República Bolivariana de Venezuela
...............................................................................................................................
Serie Conciencia Petrolera
El mito de la Orimulsión
La valorización del erado extrapesado de la Faja Petrolífera
del Orinoco (I)
© Bernard Mommer, 2004
Hecho el depósito de
Ley Depósito legal: If 7522004553769 ISBN: 980-05-0035-9
Coordinación: Dirección de Asuntos
Públicos y Fundación Oro Negro
Diseño de portada y diagramación: Víctor
H. Morales
Corrección: Manuel Bazo y Rafael Carreño
Impresión: Santa Rosa Centro Gráfico C.A.
Ediciones del Ministerio de Energía y Minas - Caracas, 2004 - Impreso
en Venezuela
Se permite la reproducción total o parcial del contenido de
esta publicación,
siempre que sea citada la fuente.
índice
Prólogo
De la Faja Bituminosa a
la Faja Petrolífera
El transporte del crudo
extrapesado
La Orimulsión
La valorización del
crudo extrapesado: los precios
La valorización
del crudo extrapesado: el régimen fiscal
Conclusiones
Perspectivas
Glosario
Siglas
Prólogo
LA ORIMULSION Y LA VALORIZACIÓN
DE NUESTROS CRUDOS EXTRAPESADOS
El primer problema que enfrentó la
industria petrolera venezolana, luego del hallazgo del enorme reservorio
de hidrocarburos pesados alojado al norte del Río
Orinoco,
consistió en determinar qué hacer para darle valor
comercial a tan gigantesco potencial. Como muy bien lo explica
Bernard Mommer en la investigación que realizó por
encargo del Ministerio de Energía y Minas, que ahora se
hace del conocimiento público, la primera acción
fue la de mezclar ese petróleo con otro más liviano
a fin de obtener una mezcla o blend, como se le conoce comercialmente,
con la doble ventaja de poder transportarlo y, al mismo tiempo,
colocarlo más fácilmente en el mercado. Pero, como ésta
es una posibilidad limitada, siguió planteado el problema
de cómo transportarlo y, además, hacerlo comercial.
La acuciosa investigación realizada en el Intevep permitió encontrar
una forma de mezclar el crudo extrapesado con agua, agregando un
surfactante, con lo cual se pudo obtener una emulsión estable.
El nombre que ello recibió fue el de Orimulsión.
Como igualmente lo explica Mommer, la aludida investigación
continuó. Así, se encontró con una nueva posibilidad,
esto es, que esa mezcla podía quemarse directamente y, con
ello, generar electricidad. Tales hallazgos tecnológicos
condujeron a la construcción de la primera planta de Orimulsión en el Estado
Monagas, cuyo producto se ha venido exportando hacia
diversos destinos. Se planteaba, sin embargo, un obstáculo:
con un impuesto sobre la renta que, en ese entonces, era de 67,7
%, el negocio se hacía inviable.
Corría el año 1993 cuando el problema fue planteado ante la Comisión
de Energía y Minas de la Cámara de Diputados en la cual yo ocupaba
el cargo de Presidente. Poco antes, mediante Decreto
Presidencial del Dr. Ramón
J. Velásquez, se había reducido ese impuesto al 34 % para las
llamadas Asociaciones Estratégicas de la Faja
del Orinoco. De manera
que lucía como una evidente incongruencia cobrarle mayores impuestos
a un producto de tecnología venezolana que a las inversiones extranjeras.
Muy patrióticamente, creía yo, asumí la tesis de reducir
la contribución fiscal de la Orimulsión, hasta el mismo nivel
de las Asociaciones Estratégicas de la Faja. Así es que me corresponde
la responsabilidad de haber liderado el movimiento en el seno del Parlamento por la reducción del impuesto sobre la renta al negocio de Orimulsión,
mediante la correspondiente reforma de la Ley respectiva. Lejos estaba yo,
como el resto de los miembros del Congreso, de conocer muchas realidades que
se fueron revelando en la medida en que iba penetrando en la situación
concreta de los distintos contratos ya firmados y de los que se firmarían
posteriormente. Debo, sin embargo, destacar que ya en ese entonces, los doctores
Ulises Romero y Carlos Mendoza Potellá, me plantearon algunos comentarios
críticos en relación con la baja rentabilidad y el mal negocio
que representaba la Orimulsión.
Posteriormente, arguyendo la limitación financiera, surgió la
idea de construir una nueva planta pero, esta vez, mediante una asociación
con la empresa norteamericana Florida Power & Light a fin de generar electricidad
en el Estado de Florida utilizando la Orimulsión. Luego de breves discusiones,
el contrato correspondiente fue aprobado en el Congreso, sin que hubiese ninguna
oposición o señalamiento crítico alguno. La oposición
del Gobernador de Florida impidió la utilización de la Orimulsión para generar electricidad en su jurisdicción que se consideraba como
la puerta de entrada de este producto en Estados Unidos
de Norteamérica.
Más adelante, el análisis más integral de la llamada política
de Apertura Petrolera, particularmente en el muy debatido caso de los Convenios
de Ganancias Compartidas, con la invalorable asesoría del doctor Bernard
Mommer, me permitió alcanzar una visión más global de
los asuntos que se estaban debatiendo. Entendí claramente que estaba
en marcha una estrategia orientada a reducir drásticamente la contribución
fiscal petrolera. La gravedad del asunto puede medirse si se toma en cuenta
que la contribución fiscal no es otra cosa que el ejercicio del legítimo
derecho que tienen los venezolanos de obtener un beneficio por el acceso a
un recurso natural que es de su propiedad colectiva. Así, en la medida
en que cae la contribución fiscal, la administración del Estado
dispone de recursos cada vez menores para atender las necesidades de una población
siempre creciente.
Ahora bien, en el caso de la Orimulsión, se trataba de una tecnología
venezolana con el loable propósito de obtener un beneficio por la explotación
de crudos abundantes, pero de difícil colocación. De allí que,
durante mi permanencia en el Congreso, le brindara todo el apoyo a su óptimo
desarrollo. Sin embargo, una mejor comprensión del negocio petrolero
dentro del ámbito internacional, así como de los intereses contradictorios
que se mueven en el mismo, me llevó a una reflexión más
detenida y detallada, no sólo de las políticas de apertura, sino
de otros asuntos dentro de los cuales estaba lo relacionado con el negocio
de la Orimulsión. Lo cierto es que, existiendo otras opciones, que ofrecen
mayor rendimiento y, en consecuencia, mayor aporte a la nación, la decisión
a tomar aparecía muy clara: optar por fórmulas más rentables
y, paralelamente, desplegar nuevos esfuerzos en la búsqueda de tecnologías
más avanzadas para optimizar la valorización de nuestros hidrocarburos
en general y, muy particularmente, de nuestras enormes reservas de crudos extrapesados. Este es el viejo y nuevo desafío que tiene frente a sí el Intevep,
institución que cuenta con profesionales de primera línea y que,
conjuntamente con otras organizaciones internacionales, trabaja en la consecución
de esas nuevas tecnologías para incrementar los niveles de recuperación
que hoy alcanzan apenas un 7 % y, al mismo tiempo, mejorar la composición
y la calidad de nuestros crudos extrapesados.
El éxito obtenido en el Foro Tecnológico que se realizara durante
el mes de octubre de 2003 en Puerto La Cruz, sobre la valorización de
crudos pesados y extra-pesados, al cual concurrieron reputadas personalidades
de las más diversas instituciones, se inscribe en este esfuerzo que,
no lo dudamos, habrá de aportarnos nuevas herramientas científicas
y tecnológicas para el máximo aprovechamiento de nuestros abundantes
recursos energéticos. El Intevep, como calificado instituto tecnológico,
cuenta con la capacidad suficiente y con el apoyo necesario para incorporar
innovadores instrumentos de valorización de tales recursos. Hacia tales
objetivos orienta sus nuevos esfuerzos comprendiendo que el conocimiento tecnológico
es una categoría dinámica e inagotable, lo que hace igualmente
infinitos los desafíos que se plantean frente a él.
Alí Rodríguez Araque
Presidente de PDVSA
De
la Faja Bituminosa a la Faja Petrolífera
Las exploraciones en la Faja
Petrolífera del Orinoco se iniciaron en 1920. Pero los resultados
fueron decepcionantes: el petróleo que se encontró era
demasiado pesado para su explotación comercial de acuerdo
con las condiciones tecnológicas y económicas de
entonces. La misma historia se repitió en los años
treinta, cuando se perforaron unos 45 pozos. De hecho, en aquella época
a la Faja se la conocía por el nombre de Faja
Bituminosa del Orinoco. Un tercer esfuerzo se realizó en 1956/57, llegándose
a producir unos 20.000 barriles diarios de crudo pesado, y es en
esta oportunidad que la Faja fue rebautizada Faja
Petrolífera
del Orinoco. En efecto, las exploraciones arrojaron como resultado
que la Faja contenía, predominantemente, petróleo
pesado -de acuerdo con la nomenclatura del presente, extrapesado-
y no una materia bituminosa como se pensaba previamente. Por último,
hacia fines de los años sesenta y principios de los setenta,
el Ministerio de Energía y Minas (MEM) -entonces de Minas
e Hidrocarburos- condujo un programa exploratorio bastante intensivo,
llegando a perforarse 116 pozos.
Después de la nacionalización el MEM pasó, en 1978, la
Faja Petrolífera del Orinoco a PDVSA para que la recién creada
compañía nacional condujera un estudio más detallado,
para lo cual se le concedió un plazo de cinco años. Fue entonces
cuando PDVSA dividió el área de la Faja, de 54 mil km2, en las
cuatro partes que se conocen hoy en día, asignándolas a las diferentes
filiales: Cerro Negro a Lagoven, Hamaca a Meneven, Zuata
a Maraven, y Machete a Corpoven. El esfuerzo realizado por PDVSA fue mayúsculo, en todos
los órdenes, llegándose a perforar, entre 1979 y 1983, unos 662
pozos exploratorios adicionales. En cuanto al resultado, como se destacó entonces
por parte de PDVSA:
Es
importante observar que, con la excepción de unas pocas acumulaciones en el área
de Machete, el tipo de crudo encontrado en la Faja Petrolífera
del Orinoco fluye en las condiciones naturales del yacimiento.
Ello permite su extracción con métodos convencionales
a unos costos comparables con los de otros campos de petróleo
pesado en Venezuela y en el mundo. [1]
El petróleo in
situ se estimó en 1.182 millones de barriles (MMMB),
de los cuales 267 MMMB -es decir un 22%- serían recuperables.
Esta cifra, para darnos una idea de su magnitud, es equivalente
a las reservas probadas de Arabia Saudita. Desde luego, las reservas
probadas, es decir, las reservas recuperables con la tecnología
existente y en condiciones económicas actuales, son mucho
menores. Pero aun así, la Faja Petrolífera
del Orinoco es de una magnitud tal que garantiza al país su presencia
como un exportador de primera importancia para todo el futuro previsible
(Cuadro 1).
Cuadro 1
Reservas Probadas de Venezuela (2001)

El
transporte del crudo extrapesado
La Faja contiene básicamente
crudo extrapesado, es decir, crudo de menos de 10 °API, en
otras palabras, más pesado que el agua (10 °API es la
gravedad del agua). Este tipo de crudo, si bien fluye en las condiciones
naturales del yacimiento, en la superficie, a la temperatura ambiental
y a la presión atmosférica, se vuelve pastoso como
un bitumen, por lo que se califica también de petróleo
no convencional -el petróleo convencional es un líquido,
tanto dentro del yacimiento como en la superficie-. De allí que,
el crudo extrapesado tiene un problema de transporte, para lo cual,
tradicionalmente, se han aplicado dos soluciones. Primero, se
puede calentar para mantenerlo en estado líquido para su
transporte, sea por oleoducto o por barco. De hecho, es lo que
se hace corrientemente con los crudos pesados y extrapesados destinados
a la producción de asfalto. Segundo, se puede mezclar con
un diluyente, sea un crudo más liviano o un derivado como,
por ejemplo, la nafta o el kerosén. Así, por ejemplo,
mezclando 0,618 barril de crudo extrapesado, típicamente
de 8,5 °API, con 0,382 barril de crudo Mesa 30 (un crudo de
30 °API), se obtiene una mezcla -un blend- que se conoce con
el nombre de Merey 16 (de 16 °API). Y, por supuesto, cambiando
las proporciones, puede producirse también un Merey más
liviano. Luego, estas mezclas se venden en los mercados mundiales
como cualquier petróleo pesado convencional.
Sin embargo, dado el tamaño de la Faja y la existencia relativamente
limitada de crudos livianos en Venezuela, había buenas razones para
buscar otras soluciones para el transporte del crudo extrapesado. Es así como
el Intevep, en los años ochenta, fue desarrollando una tecnología
que consistió en mezclar mecánicamente el crudo extrapesado con
agua añadiéndole un químico, un surfactante, para estabilizar
la mezcla; sin este aditivo el agua y el petróleo volverían a
disociarse de inmediato. Si bien la idea básica era así de simple,
ponerla en práctica no lo era; tomó años de investigación
científica y técnica a todo un equipo del Intevep.
Finalmente, en vez de llevar el crudo extrapesado desde la Faja a unas refinerías
de ultramar, también había que considerar la opción de
construir unas refinerías o, cuanto menos, unas plantas mejoradoras
bien ubicadas dentro del territorio nacional. Luego, el crudo mejorado se comercializaría
como un crudo convencional. De hecho, es lo que se ha venido haciendo con la
construcción de cuatro plantas mejoradoras en la Faja, de las cuales
tres ya están en su fase operativa. Así, el crudo extrapesado
sólo tiene que transportarse por oleoducto y por distancias relativamente
cortas. Por lo tanto, ahora era posible utilizar un diluyente para el transporte
del crudo extrapesado por oleoducto, como en el caso de las mezclas señalado
más arriba, pero recuperándolo en las plantas de procesamiento
para su reciclaje al campo de producción. Entre las dos alternativas
para el transporte del crudo extrapesado, de mezclarlo con agua, por una parte,
o con un diluyente, por la otra, es definitivamente la última la que
resultó económicamente superior, por lo que es ésta la
que se está utilizando en todos los proyectos de la Faja.
Los cuatro proyectos de mejoramiento
de crudo extrapesado de la
Faja Petrolífera del Orinoco
Petrozuata: El proyecto fue autorizado
por el Congreso
Nacional en septiembre
de 1993 con una composición accionaria de 49,9 % para PDVSA y
50,1 % de Conoco. La 'producción
temprana' se inició en
1999, y el mejoramiento en 2001. La producción de crudo extrapesado,
operando a plena capacidad, es de 120 MBD que se transforman en 104
MBD de crudo mejorado de 20 °API. La inversión estimada
del proyecto es de 2,2 MMMUS$.
Sincor: El proyecto fue autorizado
por el Congreso
Nacional en septiembre
de 1993, con una composición accionaria de 38 % para PDVSA, Totalfinaelf 47
% y Statoil 15 %. La 'producción temprana' se inició en
2001, y el mejoramiento en 2002. La producción de crudo extrapesado,
operando a plena capacidad, es de 160 MBD que se transforman en 144 MBD
de crudo mejorado de 32 °AR. La inversión estimada del proyecto
es de 2,6 MMMUS$.
Ameriven: El proyecto fue autorizado por el Congreso
Nacional en mayo
de 1997 con una composición accionaria de 30 % para PDVSA, Philips 40 % y Texaco 30 %. La 'producción
temprana' se inició en
2002, y el mejoramiento se iniciará en 2004. La producción
de crudo extrapesado, operando a plena capacidad, será de 210
MBD que se transformarán en 190 MBD de crudo mejorado de 25 °API.
La inversión estimada del proyecto es de 3,5 MMMUSS.
Cerro Negro: El proyecto fue autorizado
por el Congreso
Nacional en junio
de 1997 con una participación accionaria de 41,67 % para PDVSA,
ExxonMobil 41,67 % y Veba Oel 16,67 %. La producción
temprana se inició en 1999, y el mejoramiento en 2O01. La producción
de crudo extrapesado, operando a plena capacidad, es de 120 MBD que se
transforman en 105 MBD de crudo mejorado de 17 °API. La inversión
estimada del proyecto es de 1,8 MMMUSS.
En total, los cuatros proyectos procesarán 610 MBD de crudo extrapesado
convirtiéndolos en 543 MBD de crudo mejorado, con un promedio
de 25 °API.
Faja Petrolífera del Orinoco
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La Orimulsión
Aunque la intención
original al mezclar el crudo extrapesado con agua era resolver
un problema de transporte, los investigadores del Intevep también
se percataron de que esta mezcla podría servir como combustible
para centrales eléctricas. Se determinó que para
este fin la solución óptima era mezclar 70 % de crudo
extrapesado con 30 % de agua, además de una pequeña
porción de surfactante, para estabilizar la emulsión
resultante, y es a esta mezcla a la que se dio el nombre de Orimulsión.
Empero, quemar directamente crudo extrapesado sin más procesamiento
previo genera gases y cenizas muy contaminantes. De nuevo, años
de investigación en el Intevep produjeron las soluciones
pertinentes, de cómo filtrar y limpiar estos gases lo suficiente
para cumplir con las regulaciones ambientales vigentes en los países
consumidores, y cómo disponer de las cenizas.
Así, lo que había empezado como un proyecto
de investigación
para solucionar el problema de transporte del crudo extrapesado, terminó con
el descubrimiento y el desarrollo de un nuevo combustible. Por cierto,
el costo acumulado del proyecto, para 1994, se estimó en unos mil millones
de dólares. ¿Pero era este nuevo combustible competitivo frente
al tradicional combustible pesado, el heavy fuel oil, que
se venía utilizando
en las centrales eléctricas para los mismos fines? La respuesta es negativa,
por tres razones. Primero, al combustible pesado se le conoce también
como combustible residual, pues es lo que queda luego de extraer del barril
de petróleo crudo todos los componentes más livianos. De hecho,
las refinerías más complejas y más modernas están
diseñadas, precisamente, para minimizar el residual, mientras que el
costo de refinación se carga, por completo a los productos livianos.
En cambio, la Orimulsión como tal tiene un costo de
producción
significativo que se estima, en la actualidad y en el mejor de los casos, en
2 US$ por barril de extrapesado procesado. Segundo, cada barril de crudo extrapesado
se transforma en 1,42 barriles de Orimulsión, por el
efecto de añadir
agua, con un incremento correspondiente en el costo de transporte. Tercero
y último, para quemar Orimulsión se necesitan
instalaciones y filtros adicionales, muy costosos, para igualar el desempeño
del heavy
fuel oil en cuanto al medio ambiente.
La Orimulsión menos aún podía competir con el gas natural,
el combustible más limpio de todos. Al aparecer las plantas de ciclo
combinado de gas, el uso de este combustible se hizo más eficiente y
muchas plantas decidieron migrar a su uso. Tampoco era competitivo con el carbón,
el más contaminante de todos los combustibles pero, con creces, también
el más barato.
El regreso de la Faja Bituminosa
Luego de la segunda explosión
de los precios del petróleo en los años setenta,
a raíz de la revolución iraní y la subsiguiente
guerra entre Irak e Irán, los países consumidores
desarrollados asociados en la Agencia Internacional
de Energía
(AIE) acordaron ir reduciendo sistemáticamente el consumo
del combustible pesado en la generación eléctrica
de base, recomendando su sustitución primero por el carbón
y extendiendo esta recomendación, años más
tarde, también al gas natural. El consumo de heavy
Juel oil se restringiría, en la medida de lo posible, a la satisfacción
de la demanda en horas pico, de manera que no había espacio
para la Orimulsión. Mas por el contrario, el consumo de
petróleo se limitaría esencialmente al transporte,
donde seguía siendo insustituible. Se trataba, en definitiva,
de minimizar el mercado para el petróleo proveniente de
los países miembros de la OPEP. Con ello iba a la par, desde
luego, una política de estimular la producción no-OPEP y, de ser posible, ablandar, debilitar y socavar las políticas
petroleras nacionales dentro de los mismos países exportadores. Éstas
estaban orientadas, estratégicamente, a valorizar el recurso
natural; en cambio, los países consumidores estaban interesados
en restarle valor.
Ahora bien, si todo ello no es difícil de entender, sí es difícil
entender que esta posición de la AIE fuera compartida por una empresa
petrolera nacional como PDVSA, pues el motivo principalísimo de la nacionalización
había sido precisamente el hecho de que las empresas petroleras internacionales
estaban alineadas, sistemáticamente, con los intereses de los países
consumidores, y en contra de los intereses de los países exportadores
en cuanto dueños del recurso natural. Las empresas nacionales, en cambio,
se suponía que estarían alineadas con los intereses nacionales.
La deserción de aquella PDVSA de la causa nacional ya era un hecho en
los años ochenta aunque, en general, todavía no llegaba a los
extremos que posteriormente ocurrirían en los noventa. Pero en cuanto
a la Orimulsión la situación ya era inequívoca. En efecto,
al asumir PDVSA -más precisamente Lagoven, la más grande entre
las filiales de aquella PDVSA- el 'Proyecto
Orimulsión' del Intevep,
a mediados de los años ochenta, la empresa inició una campaña
para reconvertir a la Faja del Orinoco de Petrolífera a Bituminosa.
Este cambio de nombre, desde luego, era uno de los elementos de un 'paquete' mayor.
Antes de seguir con esta exposición, quizá sea necesario precisar
la diferencia entre el crudo extrapesado y el bitumen natural. Pues
bien, toda la diferencia se reduce a que el crudo extrapesado es un liquido
mientras que el bitumen natural no lo es; no hay diferencias químicas
entre los dos. Pero tratar con un sólido o un líquido tiene, lógicamente,
consecuencias muy importantes en cuanto a las técnicas y los costos
de producción; el bitumen natural es mucho más costoso de producir
porque en general se utilizan técnicas de explotación minera.
Así, por ejemplo, alrededor del 90 % del crudo extrapesado en el mundo
se encuentra en un solo yacimiento: en la Faja Petrolífera del
Orinoco;
del mismo modo, alrededor del 90 % del bitumen natural en el mundo se encuentra
en las Arenas Bituminosas de Athabasca, en la provincia canadiense de Alberta.
La diferencia es que la temperatura en los yacimientos de la Faja
del Orinoco promedia alrededor de 53 °C; en cambio, en las arenas de Athabasca la temperatura
promedia apenas 11 °C. En pocas palabras, en Venezuela hace calor, mientras
que en Canadá hace frío.
La decisión de volver a renombrar la Faja ya era firme a la hora de
fundarse, en 1988, una filial dedicada a la producción y el mercadeo
de Orimulsión. Ésta se bautizó con el
nombre de Bitúmenes
del Orinoco. (Bitor) Con el nombre iba implícita la intención
de restarle valor comercial al crudo extrapesado. En efecto, PDVSA/Bitor había
decidido seguir adelante con este combustible, cuya 'competitividad' se
lograría
devaluando la materia prima al ofrecer ésta al precio del carbón
dentro de los contratos de suministro de largo plazo, de hasta veinte años
de duración. Además, al Gobierno venezolano se le convencería
de que ese bitumen natural procesado en Orimulsión estaría fuera
del sistema de cuotas OPEP al igual como, digamos, el carbón de la cuenca
del Guasare. Al mismo tiempo se estaba trabajando en un arreglo con los países
consumidores, según el cual éstos aceptarían la Orimulsión,
efectivamente, como un 'carbón líquido', exceptuándola
de sus políticas restrictivas anti-OPEP. Y,
en efecto, en 1996 la Organización
Mundial de Aduanas en Bruselas la clasificó como bitumen natural; acto
seguido la Agencia Internacional de Energía recomendó su uso
en la generación eléctrica, al lado del carbón y del gas
natural. Pero, ¿cómo se convenció al Gobierno venezolano
de una estrategia que consistía en vender petróleo a precio de
carbón?
En lo esencial, la campaña de PDVSA/Bitor tenía dos vertientes.
Primero, PDVSA informaba al mundo político venezolano y a la opinión
pública en general, que la Orimulsión sólo competiría
con el carbón, es decir, sólo desplazaría a carbón
como combustible en las centrales eléctricas, y nunca al heavy
fuel oil. En consecuencia, no tendría incidencia alguna en el precio del
petróleo y, por lo tanto, desde este punto de vista tampoco afectaría
la política nacional de valorización de los hidrocarburos. Sin
embargo, el hecho es que en la mayoría de los casos la Orimulsión vino a sustituir el consumo del combustible pesado y en otros el consumo de
gas natural, pero muy rara vez el consumo de carbón. Así, para
tomar un ejemplo muy reciente, se mintió al país cuando se le
informó que con el contrato de suministro de largo plazo que Bitor estaba
por firmar, en mayo del año 2003, con la Coleson
Cove Station en New Brunswick, Canadá, se iba a desplazar carbón. Lo que se iba a
desplazar era combustible pesado, y ello puede comprobarse fácilmente
recurriendo a Internet. De manera que no sólo se estaba vendiendo petróleo
a precio de carbón, sino que se estaba socavando el precio del petróleo
que se vendía como petróleo, con el agravante de que Venezuela es, precisamente, con unos 250 MBD, un exportador significativo de combustible
residual.
Por otra parte, PDVSA informaba al mundo político venezolano,
y a la opinión pública en general, que la Orimulsión se
producía
con base en bitumen natural, sustancia ésta supuestamente distinta al
crudo extrapesado y sin ningún otro valor de uso que no fuera ser transformado
en dicho combustible. A la par con aquella clasificación de la Organización
Mundial de Aduanas, PDVSA inició las gestiones formales y activó presiones
informales, dentro del Gobierno y el Congreso Nacional, para
generar un cambio correspondiente del nombre oficial de la Faja. En su página
web PDVSA/Bitor presentaba ahora al mundo entero a la Faja
como Bituminosa. En el Ministerio
de Energía y Minas tuvieron un éxito parcial cuando
en 1996 reclasificaron las reservas de crudo extrapesado de Bitor como bitumen
natural, si bien fuera del área de Bitor las reservas de crudo extrapesado
se mantuvieron como tales. Sin embargo, y contradictoriamente, al mismo tiempo
el MEM empezó a
publicar en su anuario estadístico Petróleo y otros datos estadísticos
una definición acertada de bitumen natural -de no ser un líquido
en las condiciones originales del yacimiento-que contradecía a aquella
reclasificación.
Este mismo año PDVSA/Bitor tuvo un éxito político mayor
al aprobar el Congreso Nacional una primera asociación de Bitor. En
la resolución correspondiente, publicada en Gaceta
Oficial, en uno de
los considerando se afirmaba:
...que en la Faja
del Orinoco se encuentran cuantiosas reservas probadas de bitúmenes
naturales.
Además, en una de las
cláusulas del Marco de Condiciones se estableció que:
...en virtud de
que los organismos oficiales internacionales de clasificación
arancelaria han dictaminado que la Orimulsión es un hidrocarburo
no petrolero, los niveles de producción de bitumen natural
destinados a la elaboración de Orimulsión por La
Asociación no se considerarán sujetos a los compromisos
internacionales de la República de Venezuela derivados
de su participación en organizaciones internacionales.
Y, con la obvia intención
de imponerse sobre el MEM, en otra cláusula se estableció que:
...en el Convenio
de Asociación
a ser celebrado, deberán establecerse los parámetros
de definición de bitumen natural.
En otras palabras, el Congreso
Nacional autorizó un Convenio
de Asociación cuya
finalidad era explotar unas supuestas reservas de bitumen natural, ¡dejando
a la discreción de los asociados definir lo que podría
entenderse por tal bitumen natural! Pero, por si acaso, en la primera
cláusula la asociación se reservó el derecho
de:
...llevar a cabo
la explotación
de campos de bitumen natural y sus fluidos asociados...
Dicho de otra manera, se le
concedió el derecho de producir lo que pudiera encontrarse
allí.
Sin embargo, esta asociación nunca prosperó. Concebida en función
de una central eléctrica en la Florida, la Florida
Power & Light,
resultó que el gobierno estatal le negó los permisos ambientales
necesarios. Si bien la Orimulsión es más limpia que el carbón,
el hecho es que la Florida Power & Light no estaba quemando carbón
sino heavy fuel oil sobre el cual la Orimulsión no tiene ventaja.
Cinco años más tarde, en diciembre de 2001, la Asamblea
Nacional aprobó otra asociación de Bitor,
esta vez con una compañía
nacional china. El texto aprobado contiene las mismas líneas ya citadas,
y en el convenio de asociación respectivo se define el bitumen natural
de manera que el punto decisivo, si la sustancia en cuestión es o no
es un líquido, se decide en la superficie. En la superficie el crudo
extrapesado, definitivamente, no es un líquido. El cabildeo de PDVSA/Bitor tuvo éxito
también en cuanto a la nueva Ley
Orgánica de
Hidrocarburos (LOH), aprobada el mismo mes de diciembre de 2001. Ésta,
en su Artículo 44, permite en ciertas condiciones y tratándose
de crudo extrapesado, la reducción de la tasa básica de regalía
de 30 %, hasta un 20 %; y tratándose de bitumen natural, la reducción
puede llegar hasta un 16 2/3 %. La confusión, en la gran mayoría
de los casos, y la complicidad, en otros casos, ya habían penetrado
todos los niveles de gobierno.
Pero la verdad es que Bitúmenes del Orinoco (Bitor) jamás produjo
un barril de bitumen natural. Lo que produce Bitor, al igual que todos los
demás productores en la Faja, es crudo extrapesado. De todas maneras,
esta diferencia en la superficie no importa, donde el barril producido, aunque
fuera originalmente bitumen natural, tiene básicamente tres valores
de uso: primero, se puede mezclar con crudos o productos más livianos
para venderlo como componente de un blend, lo que viene haciéndose desde
hace décadas; segundo, desde los años noventa, se puede procesar
en Orimulsión; y, tercero, desde que se completaron las dos primeras
plantas mejoradoras en 2001, se puede transformar en un crudo mejorado.
La valorización
del crudo extrapesado: los precios
El valor del crudo extrapesado
como componente de un blend lo determina el mismo mercado. En efecto,
tomemos como ejemplo al Merey 16, un blend que consiste, como ya
se dijo, en un 61,8 % de crudo extrapesado y en un 38,2 % de Mesa
30, generalmente de 8,5 °API. Ahora bien, el Mesa
30 -que se
comercia internacionalmente como tal- y el Merey
16 tienen un precio
de mercado conocido en todo momento y, por lo tanto, por la regla
de tres puede calcularse entonces el valor de mercado del crudo
extrapesado. Luego, con los ajustes correspondientes, por los costos
de transporte se obtiene el precio en puerto venezolano y finalmente
en el campo de producción.
Así, en 2002, el valor mercantil promedio del barril de Mesa
30 y del
Merey 16 fueron, respectivamente, 22,95 US$ y 21,07 US$, con
lo que el valor mercantil del barril de extrapesado fue 16,31 US$. En cambio, Bitor produjo
unos 70 MBD de extrapesado los que transformó en 100 MBD de Orimulsión.
El valor mercantil de 1,42 barriles de Orimulsión -contentivo
de un barril de crudo extrapesado- promedió 7,07 US$. A este precio
hay que deducirle todavía los costos de procesamiento, prudentemente
estimado en 2 US$. Se obtiene así como precio net-back del
barril de extrapesado transformado en Orimulsión 5,07 US$ (Gráfico
1). La diferencia es abismal, ¡de 11,25 US$ por barril! En total, ese
año los descuentos
sumaron unos 290 millones de dólares.
Gráfico 1.
Valorizando el crudo extrapesado: Mezclas Vs. Orimulsión (2002)

Sin embargo, el año 2002 fue un año excepcionalmente
favorable para las mezclas. Por ello se presentan, en el Gráfico
2, los datos trimestrales para los cinco años que van
de 1998 a 2002, un período
que cubre años de depresión y auge. Como puede observarse, solamente
en el cuarto trimestre de 1998 el valor mercantil del extrapesado llegó a
acercarse al precio net-back de la Orimulsión,
y fue éste el
peor trimestre dentro del peor año en la historia de los precios del
petróleo desde la Segunda Guerra Mundial. En el promedio,
sin embargo, el extrapesado mezclado se vendió a 13,76 US$; procesado
en Orimulsión,
sólo valió 4,63 USS. La diferencia sigue siendo abismal, ¡de
9,13 US$ por barril!
El resultado observado es lógico. En el largo plazo los precios de petróleo
tienen un piso y un techo relacionado con el carbón. Se llega al piso
cuando el petróleo compite con el carbón en la generación
eléctrica; y se alcanza al techo cuando el carbón compite con
el petróleo en el transporte, es decir, cuando la gasolina producida
con base en carbón compite con la producida basada en petróleo.
Gráfico 2.
Valorizando el crudo extrapesado: Mezclas Vs. Orimulsión (1998-2002)

En
el mercado, desde hace décadas, puede observarse que
ninguno de los dos extremos es sostenible; el primero por la
falta de oferta y el segundo por la falta de demanda. Así,
los precios del petróleo se mueven
en el largo plazo dentro de estos extremos; los países exportadores,
y en particular la OPEP, tratan de estabilizarlos, desde luego, dentro de una
banda mucho más estrecha (en la actualidad la banda establecida es de
22 a 28 USS por barril para la cesta OPEP). El 'Proyecto
Orimulsión',
en cambio, es un proyecto inherentemente anti-OPEP, y más generalmente
hostil a todos los países exportadores, en su afán de atar los
precios del petróleo, por la vía del crudo extrapesado, a los
del carbón.
Falta por considerar la opción del mejoramiento. Las cuatro
asociaciones son diferentes en sus diseños y alcances. La
más modesta, Petrozuata,
sólo mejora a 16°API; la más ambiciosa, Sincor,
mejora hasta 32°API. Por cierto, mejorando el barril de extrapesado, éste
sufre siempre una reducción volumétrica, alrededor del 10 %,
produciéndose
al mismo tiempo algunos subproductos de importancia secundaria. Ahora bien,
vamos a considerar un caso hipotético, en el cual el crudo extrapesado
de 8,5°APl se lleve a 30°AP1 y, además, que la cesta de productos
obtenidos iguale al precio del Mesa 30. Entonces, basándonos
en los precios observados en 2002, el valor del barril de crudo extrapesado
mejorado se habría incrementado en 6,64 US$, esto es, de 16,31 US$ a
22,95 US$. Sin embargo, estos 6,64 US$ no cubren los altos costos del mejoramiento,
los costos de capital incluido, que pueden estimarse, razonablemente, en 9
US$ por barril. Con ello el valor net-back del barril de extrapesado
mejorado sería
sólo 13,95 US$, menor en 2,36 US$ al precio del extrapesado utilizado
para las mezclas, pero todavía 8,88 US$ mayor al precio del extrapesado
transformado en Orimulsión.
De todas maneras, inevitablemente, surge la siguiente interrogante: ¿por
qué el mejoramiento, si con la simple mezcla el crudo extrapesado genera
mejores resultados económicos? Pero antes de responder a esta pregunta
conviene que revisemos primero los regímenes fiscales aplicables a cada
caso.
La valorización
del crudo extrapesado: el régimen fiscal
Nos limitaremos al régimen
fiscal del año 2002 -que sigue siendo el mismo- tal como
está definido por la Ley Orgánica de Hidrocarburos,
la Ley de Impuesto sobre la Renta y por las relaciones contractuales.
Además, nos concentraremos en los dos parámetros
fundamentales que son la regalía, por una parte, y el impuesto
sobre la renta, por la otra.
La regalía
De acuerdo con la nueva Ley
Orgánica de Hidrocarburos la tasa de regalía
aplicable a PDVSA es, en general, 30 %, con la
sola excepción de Bitor,
filial ésta a la cual se le aplicaba, en 2002, una tasa
de 16 2/3 % bajo el supuesto que procesa bitumen natural. Además,
mientras que PDVSA paga la regalía sobre
la base de convenios de regalía que refleja el valor mercantil
del crudo, Bitor logró negociar
con el MEM, en 1996, un convenio especial,
que ni siquiera reflejaba aquel precio net-back.
Este convenio estaba basado en una fórmula según
la cual se definía
un precio mínimo para el barril de crudo extrapesado, de
0,682 US$, y un máximo, de 10 US$. El mínimo correspondía,
de hecho, a lo establecido en la Ley de Hidrocarburos de
1943; la existencia de un máximo, en cambio, era una innovación
sin precedente. ¿Por qué el dueño del recurso
natural dejaría de beneficiarse de un aumento del precio
más allá de 10 US$? Sea como sea, el hecho es que
en 2002 la fórmula en cuestión arrojó como
supuesto 'valor mercantil' del barril de extrapesado procesado
en Orimulsión 1,28 US$ (¡sic!). En consecuencia, Bitor pagó una regalía de 0,21 US$. En cambio, PDVSA, por
gestión propia, sobre la base del precio promedio del barril
de extrapesado de 16,31 US$, pagaba en el caso de las mezclas una
regalía de 4,89 US$.
Por otra parte, con base contractual en la vieja Ley
de Hidrocarburos, las
mejoradoras en la Faja pagan una tasa de 16 2/3 % sobre la 'producción
temprana' (Ameriven y Sincor hasta marzo de 2002), y solamente una
tasa de 1 % una vez que arrancan los mejoradores (Petrozuata,
Cerro Negro, y Sincor a partir de abril de 2002). La
tasa de 1 %, de acuerdo con los contratos, se pagará durante los primeros nueve años
de operación de
los mejoradores; luego se volverá a la tasa de 16 2/3 % que era la tasa
usual en la vieja Ley de Hidrocarburos. Por lo demás, la regalía
se pagaba siguiendo las pautas establecidas por los convenios de regalía
de PDVSA, es decir, sobre la base de precios de liquidación que reflejaban
el valor comercial del crudo extrapesado. De manera que las asociaciones pagaban
una regalía de 2,72 US$ en la 'producción temprana', pero tan
sólo de 0,16US$ en el caso del mejoramiento (Cuadro 2).
Cuadro
2.
Los regímenes fiscales del crudo extrapesado (2002)

El
impuesto sobre la renta
En cuanto al impuesto sobre
la renta tenemos que recurrir, en los casos de la Orimulsión y del crudo mejorado, a los precios net-back basándonos
en la estimación de los costos de procesamiento en 2 US$
y 9 US$, respectivamente. Los costos de producción de un
barril de extrapesado se han estimado, a su vez, en 3,60 US$. De
allí obtenemos la ganancia por barril de extrapesado antes
del impuesto sobre la renta, siendo la tasa aplicable, en el caso
de PDVSA en general, 50 %, pero sólo 34 % -la tasa no petrolera-
en el caso de Bitor y de las asociaciones de la Faja. Como puede
observarse en el Cuadro 2, el impuesto sobre la renta varía
así en el caso de la gestión propia de PDVSA, entre
3,91 US$ para las mezclas y 0,43 US$ para la Orimulsión.
Las asociaciones, en cambio, pagarían, en nuestro ejemplo,
3,40 US$ por la producción temprana y 3,46 US$ para el mejoramiento.
La participación fiscal total, sumando regalía e
impuesto sobre la renta, varía, en consecuencia, entre 8,80
US$ para las mezclas y 0,64 US$ para la Orimulsión en el
caso de la gestión propia de PDVSA, mientras que en el caso
de las asociaciones variaría entre 6,12 US$ correspondiente
a la producción temprana y 3,63 US$ al mejoramiento.
Conclusiones
En la valorización del crudo extrapesado de la Faja
Petrolífera
del Orinoco nos encontramos con dos situaciones extremas, las mezclas
y la Orimulsión. Con las mezclas el barril de crudo extrapesado
se realiza plenamente al precio de mercado y, a su vez, el dueño
del recurso natural recauda, en el caso de PDVSA (gestión
propia), entre regalía e impuesto sobre la renta, una parte
muy significativa de éste. Ello corresponde a la política
tradicional que puede observarse prácticamente en todos
de los países exportadores, e incluso en provincias o estados
de países consumidores de estructura federal como lo son
Canadá y EEUU (véase, por ejemplo, Alberta,
Alaska o Texas). Todos ellos han hecho valer, tradicionalmente, sus derechos
de propiedad nacional, o regional, sobre un recurso natural no
renovable, agotable y relativamente escaso. En todos ellos prevalece
lo que puede llamarse un régimen petrolero propíetal.
En el caso de la Orimulsión, por el contrario, al crudo extrapesado
no se le atribuye valor alguno. No sólo se le pone a competir con el
carbón reduciéndose su precio a niveles mínimos sino que,
considerando única y exclusivamente los intereses de los inversionistas,
se utiliza el régimen fiscal como comodín, reduciéndose
la regalía a niveles ínfimos y el impuesto sobre la renta a la
tasa no-petrolera. Una política semejante puede tener sentido dentro
de los países consumidores, pues en éstos los consumidores y
los dueños del recurso natural coinciden. En consecuencia, lo que no
cobran como dueños del recurso natural, los beneficia como consumidores. ¡Pero
la situación es cualitativamente distinta cuando de exportaciones se
trata!
El hecho es que en aquella PDVSA se implantó una corriente dispuesta
a imponer políticas petroleras propias de los países consumidores,
es decir, implementar un régimen no-propietal. Profundamente ilegítimas
y antinacionales, estas políticas se envolvieron en una espesa nube
de 'desinformación', para decir lo menos; y la clasificación
del crudo extrapesado como bitumen natural forma parte de esa nube. Despejarla
es la única dificultad para clasificar acertadamente aquella materia
prima, sea como crudo extrapesado o sea como bitumen natural. Objetivamente
hablando, esta clasificación es equivalente a clasificar el H2O en agua,
hielo y vapor, dependiendo del interés del clasificador. Pero despejar
esta nube no fue posible antes que el tren ejecutivo que la mantenía
perdiera el control sobre PDVSA luego de lanzarse, ya desesperado, al paro
de enero/diciembre de 2002/2003.
Las mejoradoras de la Faja representan un caso más complicado pero,
por una parte, no fundamentalmente distinto. En su diseño fiscal responden
esencialmente a un régimen no-propietal, en cuanto éste se utilizó también
como comodín para hacer rentable la inversión sin tomarse en
cuenta para nada la remuneración del recurso natural. Así, el
dueño del recurso natural con respecto a la 'producción
temprana',
renunció, en 2002, a un ingreso por barril de 2,68 US$ (la diferencia
entre 8,80 US$ y 6,12 US$); y con los mejoradores operando, el sacrificio fiscal
llegó a 5,17 US$ (la diferencia entre 8,80 US$ y 3,63 US$); así,
el total del subsidio fiscal, sólo en este año, superó los
600 millones de dólares. Todo ello, desde luego, estaba en línea
con una directiva de la AIE de eliminar cualquier régimen fiscal de
orientación propietal que inevitablemente frenaría el libre flujo
de la inversión del mismo modo, por cierto, como lo hace la ganancia
del inversionista. En realidad, la situación es del todo simétrica:
el inversionista nunca se precipita a invertir sin la perspectiva de realizar
una ganancia usual, digamos una tasa interna de retorno del 15 %; y el dueño
del recurso natural nunca debería permitir que una inversión
se realice sin la perspectiva de recaudar una renta consuetudinaria como, por
ejemplo, una regalía de un sexto de acuerdo con la vieja Ley
de Hidrocarburos,
o de un quinto, como mínimo, de acuerdo con la nueva Ley
Orgánica
de Hidrocarburos.
La orientación no-propietal de las mejoradoras se puede observar también
desde otra perspectiva. En efecto, si el extrapesado era, en realidad, bitumen
natural y, como tal, eximido de la cuota OPEP como lo es el carbón del
Guasare, también debería eximirse el crudo mejorado ya que la
OPEP sólo regula la producción de petróleo crudo mas no
de productos. Y el crudo mejorado, no cabe duda, es un
producto refinado. En
efecto, desde que se inició la producción de crudo mejorado,
la AIE lo clasificó como producción de crudo sintético
el cual, por definición, se produce con base en bitumen natural, y lo
excluye de la producción venezolana de petróleo crudo; en cambio,
lo presenta junto con la producción de crudo sintético proveniente
de las Arenas Bituminosas de Athabasca. De manera que el mensaje -explícito,
por cierto- es que Venezuela produce muy por debajo de su cuota y, por lo tanto,
debería aumentar su producción.
Por otra parte, las mejoradoras sí apuntan a valorizar el crudo extrapesado
transformándolo en productos más livianos. Desde esta perspectiva
no dejan de tener un valor estratégico para el país. Es cierto,
el sacrificio fiscal es muy alto pues se trata, sumando las cuatro asociaciones,
de 610 MBD de extrapesado que se transformarán en 543 MBD de crudo mejorado.
Pero todavía, por el precio, incluso con una regalía de uno por
ciento y una tasa de impuesto sobre la renta no-petrolera, la recaudación
fiscal por barril superó, en 2002, en cinco veces la de la Orimulsión. Luego, con el desarrollo de la productividad que resulta de la experiencia
que se está adquiriendo a diario en la materia de mejoramiento del crudo
extrapesado, cabe esperar que el valor net-back del barril se acerque, en un
futuro no demasiado lejano, al valor que ya tiene en las mezclas. En cambio,
el precio de la Orimulsión le pone un techo muy bajo al precio del extrapesado
por su vínculo con el carbón.
Es ésta también la oportunidad de aclarar por qué no se
puede seguir simplemente una política de incremento de volúmenes
de mezclas como, por ejemplo, el Merey 16. La razón es que éstas
entran en un mercado bien limitado, de refinerías con capacidad de conversión
profunda. Sobrepasando esta capacidad, el precio del extrapesado virtualmente
colapsa. De manera que Venezuela tiene que preocuparse porque tal capacidad
exista y se expanda progresiva y continuamente. Sin embargo, las mejoradoras
en Venezuela, como refinerías enteramente nuevas dentro de un entorno
carente de toda infraestructura, eran una solución especialmente costosa.
De manera que no había que precipitarse, cabía proceder con cautela
y, si fuera preciso, esperar. Pero para aquel liderazgo de PDVSA se trataba,
por el contrario, de proceder a la brevedad posible y con volúmenes
masivos dentro de una estrategia que buscaba socavar la tradicional política
petrolera nacional, de orientación propietal, y forzar a Venezuela a
salirse de la OPEP, pues los barriles que en este diseño estarían
sujetos a la cuota OPEP serían precisamente aquellos con la mayor contribución
fiscal, haciendo cualquier recorte de volúmenes cada día más
doloroso.
Perspectivas
PDVSA está produciendo, en gestión propia y para
las mezclas, unos 200 MBD de crudo extrapesado; Bitor está produciendo
alrededor de 75 MBD; y las mejoradoras ya están por llegar
al nivel previsto de 610 MBD. Además, la asociación
Sinovensa aportará una producción de unos 105 MBD.
De manera que Venezuela en un futuro próximo producirá más
de un millón de barriles diarios de crudo extrapesado. Ahora
bien, es éste el crudo de peor calidad que se produce, y
es de este tipo de crudo que tenemos las mayores reservas. Así,
la participación fiscal que genera representa un piso, mientras
que todos los demás crudos siempre deberían generar
un ingreso mayor. No hay razón para producir un barril de
crudo convencional que genere un ingreso fiscal menor. Pero aquel
tren ejecutivo estaba empeñado en bajar ese piso a cero
y, con ello, bajar la contribución fiscal de toda la producción;
y así lo hizo, con un efecto desastroso para la economía
nacional. En cambio, una estrategia nacional de valorización
del recurso natural se basa, por el contrario, en elevar ese piso
a los mejores niveles posibles.
Luego de evaluar aquellos proyectos, en la nueva LOH, se definió como
mínimo absoluto para el crudo extrapesado una tasa de regalía
de 20 %, siendo la tasa usual 30 %. En cuanto al impuesto sobre la renta, el
objetivo es impedir que la renta en la extracción se diluya por una
contabilidad integrada, importándose los costos de transporte y de refinación
como ha venido sucediendo precisamente en las asociaciones de la Faja. La nueva
LOH exige que los inversionistas lleven cuentas separadas
de sus actividades aguas arriba y aguas abajo, con miras a aplicar el impuesto
sobre la renta también por separado. Nada más que implementando
estas dos medidas, la participación fiscal por barril de crudo extrapesado
mejorado, en el año 2002, se hubiera elevado de 3,63 US$ a 6,47 US$. La
Orimulsión
no tiene cabida en esta política y el Gobierno Nacional decidió,
en mayo de 2003, cancelar ese proyecto respetando, como siempre, los compromisos
contractuales existentes.
Remontar la cuesta y recuperar una participación fiscal acorde con el
valor del recurso natural va a tomar mucho tiempo; incluso revertir la tendencia
decreciente no será fácil puesto que es ahora que entran a producir
a plena capacidad las cuatro mejoradoras con su contribución fiscal
mínima. Pero, por lo menos, en lo inmediato se logrará frenar
su caída por la vía de una fiscalización más rigurosa,
además de que la nueva LOH con su tasa de regalía de 30 % ya
se aplica a PDVSA, al igual como se aplicará a todo nuevo proyecto.
Síntesis del desmantelamíento
del régimen fiscal
Aquella PDVSA estaba desmontando el régimen fiscal
petrolero ya desde los años ochenta. Sin embargo,
fue sólo en 1993 cuando realmente tuvo un éxito
contundente aprovechándose de las turbulencias políticas
de aquel año para imponerse en el Congreso
Nacional.
Se eliminó el -así llamado- Valor
Fiscal de Exportación, un impuesto de exportación
de una importancia semejante a la regalía. Al mismo
tiempo se reformó la Ley de
Impuesto sobre la Renta concediéndose a PDVSA extensas libertades para minimizar
sus obligaciones por este concepto. Ello explica el verdadero
colapso del ingreso fiscal petrolero a partir de 1993.
En efecto, entre 1976 y 1992, por cada bolívar generado
por la industria petrolera 66 céntimos iban a las
arcas del Gobierno Nacional; entre 1993 y 2001, este promedio
bajó a 45 céntimos, y ello incluyendo el
pago de dividendos que se inició en 1996. En comparación
con el período anterior, el Fisco
nacional perdió anualmente
3,4 MMMUS$ -lo que explica en parte esencial la miseria
económica de estos años- y estas pérdidas
no incluyen ni la Orimulsión ni la internacionalización.
En cuanto a esta última, el Fisco
nacional sufrió otra
pérdida que puede estimarse en unos 500 millones
US$, en promedio, para los años 199S a 2002, por
la practica de los precios de transferencia vendiendo PDVSA
a sus filiales en el exterior con fuertes descuentos.
En un esfuerzo de recuperar el régimen fiscal, en la nueva LOH se subió la regalía a 3O % y se introdujo la contabilidad
por separado de la fase extractiva del negocio de las fases subsiguientes.
En marzo de 2003 se creó la Comisión Interministerial para
la Coordinación y el Examen Conjunto de las Materias Relacionadas
con el Régimen Fiscal de las Actividades Relacionadas con los
Hidrocarburos, integrada por el Ministerio de Energía y Minas,
el Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Venezuela. Esta Comisión
está implementando, por una parte, los mecanismos y los controles
necesarios para prevenir, en el futuro, la práctica de precios
de transferencia y, por otra parte, para cercar fiscalmente, por medio
de una reforma a la Ley de Impuesto sobre la Renta, la fase extractiva
del negocio, altamente rentable, de las fases subsiguientes, con miras
a eliminar las prácticas abusivas de minimizar las obligaciones
de PDVSA y de las compañías privadas con respecto al pago
del impuesto sobre la renta.
|
Glosario
API
Siglas en inglés del Instituto Americano del
Petróleo. Una
institución compuesta por las empresas petroleras privadas estadounidenses.
Gravedad (Grado) API
Escala de medición creada por el Instituto Americano
del Petróleo y utilizada para hidrocarburos basándose en su peso específico,
es decir con relación al agua. El petróleo de 10 °API tiene
la misma gravedad que el agua; el petróleo de menor grado API es más
pesado que el agua y se califica como extrapesado, y el de mayor grado API
es menos pesado. En principio, los precios varían con el grado API,
siendo más valioso un barril de petróleo crudo más liviano.
Aguas arriba
Este término denota las actividades de exploración y producción
en la industria petrolera.
Aguas abajo
Este término denota las actividades de refinación, suministro
y mercadeo en
la industria petrolera.
Barril
Unidad de medida umversalmente aceptada, correspondiente a 42 galones o 159
litros de petróleo.
Bitumen natural
Hidrocarburo sólido o semi-sólido, inmóvil en las condiciones
de presión y temperatura del yacimiento debido a su alta viscosidad.
Además tiene una gravedad menor de 8,3 °API y un punto de fluidez
superior a 60 °C.
Blend
Es la denominación comercial de un crudo que, como tal, no existe
en forma natural sino que resulta de mezclar varios tipos de crudos.
Heavy fuel oil
También conocido como Residual Fuel Oil, es el combustible más
barato resultante del proceso de refinación, de consistencia pastosa
y típicamente con alto contenido de azufre y otras impurezas. Se utiliza
principalmente en estaciones de generación eléctrica e industrias
donde puede quemarse directamente en hornos. Es también el principal
combustible utilizado en embarcaciones con grandes motores Diesel, donde
también se le conoce como bunkers.
Mejoramiento
Es el proceso mediante el cual se "mejoran" las características
físicas de un crudo, tales como su gravedad API, viscosidad y contenido
de metales y azufre con el objeto de elevar su atractivo económico.
El crudo resultante de un proceso de mejoramiento se denomina "crudo
mejorado" o "crudo sintético". Venezuela es el principal
productor de ese tipo de crudo en el mundo.
Mejoradoras
Son plantas físicas de tratamiento de crudo para "mejorarlo".
En Venezuela existen cuatro proyectos para la producción de crudo
sintético a partir del crudo extrapesado de la Faja, que utilizan
crudos y esquemas técnicos de mejoramiento diferentes, según
el destino final del crudo mejorado. La producción diaria total de
estos proyectos, una vez completados, es de aproximadamente 550.000 barriles
diarios.
Merey 16
Es la denominación comercial (blend) de un crudo pesado de 16 grados
API, producto de un proceso de mezcla de crudos del Oriente
de Venezuela.
Por ser un blend pesado, el Merey 16 requiere de conversión profunda
en el proceso de refinación.
Mesa 30
Es la denominación comercial (blend) de un crudo liviano de 30 grados
API, producto de un proceso de mezcla de crudos del Oriente de Venezuela.
Mezcla
Es la traducción en castellano de la palabra blend.
Orimulsión
Combustible en forma de emulsión que resulta de la mezcla de agua
(30 %), crudo extrapesado (70 %) y un surfactante o agente estabilizador
de la emulsión. Este combustible es utilizado en la industria de generación
eléctrica donde se quema en hornos, de forma similar al Fuel
Oil,
pero requiriendo equipos adicionales para la remoción de azufre y
metales. El nombre deriva de la palabra Orinoco, mayor río de Venezuela.
Producción
Se refiere a los volúmenes de crudo que temprana resultan de los procesos
de Exploración
y Producción destinados a satisfacer los insumos de crudo de un proyecto
específico, cuando todavía las facilidades de procesamiento
de dicho proyecto no se encuentran listas para procesarlos; de allí el
término "temprana".
Regalía
Es el tributo que paga el arrendatario al terrateniente, en nuestro caso
el Estado venezolano, por el derecho de explorar y explotar un yacimiento,
como compensación por la propiedad cedida y consumida. Consiste en
un porcentaje de la producción, usualmente un 30 % de acuerdo con
la LOH.
Valor o precio
Es un esquema de
valoración de crudos net-back acordado
entre el productor y el refinador, mediante el cual el productor
garantiza un margen de ganancia al refinador. El valor del
crudo es asignado sólo después de
que los productos derivados se hayan vendido en el mercado. Se determina
mediante el siguiente cálculo: Ingreso por venta de los productos
menos costo de refinación, menos costo de transporte, menos margen
de ganancia del refinador.
Siglas
AIE
Agencia Internacional de Energía
BITOR
Bitúmenes del Orinoco
INTEVEP
Instituto Tecnológico Venezolano de Petróleo
LOH
Ley Orgánica de Hidrocarburos (2001)
MEM
Ministerio de Energía y Minas
MBD
Miles de barriles diarios
MMMB
Millardo (Miles de Millones) de barriles
MMMUS$
Millardo (Miles de Millones) de dólares
estadounidenses.
Serie
Conciencia Petrolera
Apertura petrolera: la gran estafa
..........................................................................................
El rescate de PDVSA: una batalla
por la soberanía
Rafael Ramírez Carreño
Informe del Comisario de PDVSA, ejercicios económicos
de los años 1999 y 2000
Rafael Darío Ramírez Coronado
El mito de la Orimulsión, valorización del crudo extrapesado
de la Faja Petrolífera del Orinoco (I)
Bernard Mommer
El programa de intemacionalización de PDVSA
Juan Carlos Boué
Pensamiento petrolero del Presidente
Hugo Chávez Hugo Chávez Frías
El proceso de privatización petrolera en Venezuela
Alí Rodríguez Araque
............................................................................................
Notas:
[1] Giovanni,
1984: Exploration and evaluation ofthe Orinoco Oil Belt, Caracas:
Petróleos de Venezuela S.A.
......................................................................................................................................................................................................
Soberania.info recomienda consultar:
Orimulsión
Víctor J. Poleo Uzcátegui
/ Soberania.info - 18/06/04
Cronología de una coartada numérica
Rafael Quiroz S.* / Soberania.info
- 22/06/04
The Value Of Extra-Heavy Crude Oil
From The Orinoco Belt 91
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Bernard Mommer / Middle East Economic Survey - March
2004
El mito "ProPieTal" en la nueva PDVSA
PauliNonius* /
Soberania.info - 17/05/04
Orieconomía,
más sobre el mito "ProPieTal"
PauliNonius / Soberania.info
- 24/05/04
Fábula ProPieTal: El Trapo Rojo
PauliNonius
/ Soberania.info - 07/06/04
La Faja
Aníbal
R. Martínez / Soberania.info
- 13/02/04
Hidrocarburos del Orinoco, el debate
Soberania.info
- 26/01/04
Bitúmenes del Orinoco, S.A.
Víctor
J. Poleo Uzcátegui / Soberania.info
- 11/10/03
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