Orimulsión descansa en paz
Humberto Márquez /
IPS Noticias (Internacional)
- 28/06/04
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CARACAS, jun (IPS) - Venezuela renunció a producir
orimulsión, un sustituto del carbón para alimentar
plantas eléctricas que se empleó con éxito
en el Norte industrializado y destacó en la cesta de combustibles
con la que este país buscó asociarse a importantes
economías emergentes, como China. India, Brasil y Corea
del Sur.
"No se hará más. Era un pésimo negocio
y debemos acabar con este tipo de proyectos", sentenció el
ministro venezolano de Energía, Rafael
Ramírez.
Empero,
el presidente Hugo Chávez había promocionado esa
variedad de combustible fósil durante largas giras por Europa
y Asia en 1999 y 2000, además de firmar en abril de 2001
un acuerdo con su par de China, Jiang Zemin, para producir en Venezuela
6,5 millones de toneladas anuales del combustible, que el país
asiático quería emplear en termoeléctricas
y acerías.
En junio de 2003, el gigante estatal Petróleos de
Venezuela (Pdvsa) presentó la orimulsión como una estrella a
400 empresarios congregados en la meridional ciudad estadounidense de Houston,
la capital mundial del petróleo,
y en agosto pactó con un consorcio de Corea del
Sur producir y suministrar
a ese país otras 6,5 millones de toneladas anuales.
Pero desde a partir
de septiembre se comenzó a dar un giro de 180
grados. "La
orimulsión no rinde", dijo el presidente de Pdvsa, Alí Rodríguez,
y Ramírez comenzó a explicar que "es un mal negocio para Venezuela,
pues apenas puede ser vendida a cuatro dólares el barril de 159 litros",
mientras otros petróleos venezolanos se venden hasta en 30 dólares.
¿Qué pasó para que se diera ese cambio? Un estudio
de fines de 2003 del experto Bernard Mommer,
director de la filial británica
de Pdvsa, estableció que el Estado perdía hasta 600 millones
de dólares
anuales por utilizar crudos extrapesados para la manufactura de orimulsión,
en vez de usarlos para mezclas con livianos que produjesen crudos sintéticos
más rentables.
Ramírez precisó que el año pasado,
al vender el barril de orimulsión a 4,60 dólares, Venezuela perdió 12,30
dólares
por unidad frente al valor que podía haber cobrado por cada barril de
superpesado que hubiese mezclado con otros crudos.
La orimulsión "no
es una operación extremadamente rentable,
pero es una manera de producir dólares con nuestra moneda devaluada,
porque casi todos sus costos de elaboración requieren inversiones
en bolívares",
comentó a IPS el ex ministro de Energía y ex
presidente de Pdvsa Humberto Calderón.
Además, dijo Calderón, la orimulsión "se
elabora a partir de hidrocarburos muy pesados, de los que tenemos cuantiosas
reservas y para las que se abren, por esa vía, ventanas de oportunidad
en los mercados".
A su vez, Xavier Grisanti, presidente de la Asociación
Venezolana de Hidrocarburos, de empresas transnacionales, señaló a
IPS que sus "depósitos de extrapesados son tan grandes que sólo
una de las muchas oportunidades de negocios se desarrolla con la orimulsión.
Lo mejor sería aprovecharlas todas".
Según Mommer, la decisión
de extraer petróleo superpesado
y venderlo a precios de carbón fue parte de una estrategia impulsada
por la Agencia Internacional de Energía (de los países industrializados)
para que Venezuela quedase en situación de producir más crudo
y de esa manera contribuir a inundar el mercado, en detrimento de las políticas
de contención de la Organización de Países Exportadores
de Petróleo (OPEP).
Por el contrario, Víctor
Poleo, profesor
de economía petrolera
en la Universidad Central, estima que "más bien la decisión de
abortar la orimulsión fue gestada en Washington y ejecutada por Caracas",
porque Estados Unidos, al igual que Alemania y Gran Bretaña, querían
desprenderse de un competidor para sus existencias de carbón.
Para mejorar
su ingreso, "Venezuela debió rediseñar su esquema
fiscal, no cerrar una opción de futuro, porque los mercados eléctricos
mundiales son estables y crecientes, además de que "la orimulsión
tiene un valor geopolítico, por la posibilidad de llevar electricidad
subsidiada a los países del Sur", comentó Poleo a IPS.
La orimulsión,
un producto desarrollado por técnicos venezolanos
a fines de los años 80, combina dos partes de crudo extrapesado, de
menos de 10 grados API (American Petroleum Institute), es decir, casi un carbón,
y una parte de agua, más aditivos surfactantes para permitir el transporte
de la mezcla.
La emulsión fue probada con éxito en docenas de
termoeléctricas
de América, Europa y Asia, y resultó más barata, de mayor
poder calórico y más limpia que el carbón.
A mediados
de los años 90, las autoridades ambientales de la Unión
Europea y de Canadá dieron luz verde a la orimulsión, mientras
que en Estados Unidos hicieron objeciones proteccionistas defensores de otros
energéticos, críticos de que las plantas empleasen un combustible
que se producía en un solo país.
Más que por razones de
patente, la orimulsión sólo puede
producirse en Venezuela en volúmenes comercialmente importantes, porque
se elabora con crudos extrapesados de los que 90 por ciento de las existencias
del planeta están en el subsuelo de la llamada Faja
del Orinoco, en
el sudeste venezolano.
La Faja, al norte del bajo río Orinoco, se extiende
por 65.000 kilómetros
cuadrados y contiene 1,2 billones de barriles de hidrocarburos, especialmente
crudos muy pesados, aunque también bitúmenes (sólidos)
y crudos convencionales.
Con las tecnologías conocidas (reservas probables)
son explotables unos 270.000 millones de barriles, es decir, un volumen similar
al de las reservas de Arabia Saudita, aunque la infraestructura disponible
sólo
permite considerar como reservas probadas, que se pueden extraer en la actualidad,
unos 37.000 millones de barriles.
Pdvsa desarrolló en la Faja un módulo
para producir cinco millones de toneladas anuales de orimulsión, término
que unió las
palabras Orinoco y emulsión, y creó una filial para el área,
Bitúmenes del Orinoco (Bitor), que ahora será cerrada. El
proyecto tuvo hasta 1994 un costo de 1.000 millones de dólares, según
Mommer.
Desde hace unos 15 años, Bitor vendió entre tres y cuatro
millones de toneladas anuales a clientes en Canadá, Europa (Gran Bretaña,
Italia, Dinamarca y Lituania, entre otros), Japón, China y Corea del
Sur, además de pruebas realizadas en Brasil, Estados Unidos, India y
otros países, que cifraron esperanzas en el nuevo combustible.
Los proyectos
iniciales apuntaban a producir a mediados de esta década
entre 20 y 30 millones de toneladas anuales de orimulsión, con una elaboración
creciente a base de módulos hasta llegar a un estimado de 60 millones
de toneladas al año.
Los últimos precios conocidos bordeaban
los 45 dólares por
tonelada, es decir, entre siete y ocho dólares por barril de crudo
empleado en la emulsión. Poleo destacó que Bitor reportó ganancias
por 200 millones de dólares en 2002.
Pero, según Mommer, al aplicársele
impuestos como actividad minera (carbón) y no de hidrocarburos, el aporte
fiscal de cada barril de crudo usado para orimulsión es de 64 centavos
de dólar,
mientras que el mismo petróleo rinde al Tesoro entre 3,60 y 8,80 dólares
por barril si va a otros destinos, en programas de mezclas o mejoramiento.
Con
criterios fiscalistas "se está desconociendo un logro tecnológico
nacional y nos minimiza opciones de futuro", deploró Poleo, del grupo
de estudios Soberanía.
Uno de los clientes, la empresa de electricidad
de New Brunswick (este de Canadá)
ha presentado querella contra Pdvsa por 1.000 millones de dólares en
tribunales de Nueva York.
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