Inesperada reunión deja suspicacias
Humberto
Márquez / IPS
Noticias (Internacional) - 21/06/04
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CARACAS, 21 jun (IPS) - El encuentro entre el presidente
de Venezuela, Hugo Chávez, el magnate de los medios de
comunicación y férreo opositor Gustavo
Cisneros y el premio Nobel de la Paz Jimmy Carter sorprendió a
propios y extraños, que cargan sus armas para la batalla
decisiva del referéndum revocatorio del 15 de agosto.
Dos de los tres protagonistas de la reunión que tuvo como
escenario la ciudadela militar Fuerte Tiuna, de Caracas, así como
analistas consultados por IPS, descartaron que la cita haya servido
para negociar una salida del conflicto político al margen
de la consulta constitucional que pondrá en juego el mandato
presidencial de Chávez.
Pero sin dudas llamó la atención
que Chávez haya recibido
a Cisneros, a quien ha acusado de ser el financista y organizador
del golpe de Estado, que lo apartó del gobierno por dos días de abril de
2002, y de sostener desde entonces los hilos de una gran conspiración
en su contra.
El Centro Carter, dirigido por quien fuera presidente de Estados
Unidos de 1977 a 1981, admitió que auspició la reunión,
realizada el viernes y en la que hubo "un compromiso mutuo de honrar los procesos
constitucionales y apoyar futuras conversaciones entre el gobierno y medios
de comunicación,
con el fin de asegurar el clima más adecuado para el proceso del referéndum".
También
conversaron sobre "la necesidad de un diálogo nacional
para después del 15 de agosto, para que todos los venezolanos puedan
sumarse a la lucha contra la pobreza, la promoción de la salud, la educación
y las oportunidades económicas" en el país.
Cisneros "no negocia
a nombre de la oposición. Nuestra agenda de trabajo
no es la suya y su reunión fue a título personal", dijo a IPS
Humberto Calderón, coordinador para asuntos internacionales de la alianza
opositora Coordinadora Democrática.
"Hemos reclamado y estamos dispuestos a un diálogo entre la Coordinadora
y el comando oficialista que dirige el presidente, para que la lucha política
se encauce de manera civilizada, pero no tenemos qué ver con esa reunión",
agregó.
Mientras, Chávez descartó de plano que se hubiese
planteado transacción
política alguna en el encuentro. "No hay pacto por debajo de la mesa.
El único pacto que tengo es con el pueblo venezolano. Muchas cosas se
hablaron, pero a cambio absolutamente de nada", señaló en su
programa dominical de radio y TV "Aló Presidente".
"Hablo con quien sea para defender a mi pueblo. Si fuera necesario bajar
al quinto infierno para hablar con Mandinga (el diablo) por los intereses
del país,
lo haría" dijo Chávez, e insistió en que en la reunión
Cisneros reconoció la necesidad de mayor equilibrio informativo y de un
diálogo después de agosto, "para lo cual abro las puertas", remarcó.
Chávezllama a las emisoras de televisión privadas "jinetes
del Apocalipsis" y las culpa por sostener durante años una campaña
de desinformación con el propósito de derrocarlo, tanto a las
estaciones de su país como a medios colombianos y estadounidenses, en
particular a la cadena estadounidense para abonados CNN.
Cisneros, uno de los
100 hombres más ricos del planeta con una fortuna
personal de 4.600 millones de dólares según la revista estadounidense
Forbes, es socio de la empresa de servicios de televisión para abonados
vía satélite Directv, compañías de refrescos y
negocios inmobiliarios construidos a partir de Venevisión, la emisora
de televisión venezolana más popular y próspera.
Una fuente
de la asociación empresarial Fedecámaras comentó a
IPS que "Cisneros no representa a los empresarios venezolanos. Es más,
algunos lo ven con malos ojos por el oportunismo con que actúa en Venezuela
y fuera de ella", en tanto la organización, con su presidenta Albis
Muñoz al frente, ofrece firme apoyo a la Coordinadora.
El magnate venezolano,
dijo la fuente, "más bien consume sus fuerzas
en preparar la emigración de su grupo del campo de las telecomunicaciones
al de la energía, con inversiones en petróleo y gas en Venezuela,
Brasil y Trinidad-Tobago".
En mayo, el gobierno descubrió y detuvo,
desarmados, a un centenar de paramilitares
colombianos que preparaban una incursión
contra instalaciones militares venezolanas, en una finca cercana a Caracas
propiedad de un opositor radical.
En la misma zona, Cisneros posee un establecimiento
que fue igualmente allanado en busca de evidencias del supuesto complot paramililitar.
Por el mismo caso, en dos ocasiones este mes, efectivos del ejército
y de la Disip (policía
política) allanaron una casa frente a Venevisión que sirve de
oficinas para algunas actividades del Grupo Cisneros.
Carter trató, "según
informantes de primera mano de esa reunión,
de que se superase la ojeriza que Chávez tiene sobre Cisneros desde
2002, pero sin una negociación política de fondo", afirmó a
IPS el politólogo Carlos Romero.
Se trata de "una jugada de las típicas
de Carter, quien mantiene una amplia capacidad de maniobra independiente",
dijo Romero. Cisneros es amigo personal tanto de Carter como del también
ex presidente estadounidense George Bush (1989-1993), padre del actual mandatario
e igual nombre, quien ha pasado temporadas de pesca en una hacienda del magnate
en el sur venezolano.
En cambio, el politólogo opositor Rodolfo Schmidt sostuvo que "lo
del equilibrio informativo no amerita dos horas de reunión, se despacha
en 10 minutos. Es legítimo presumir que hablaron de puentes de plata
para la transición", que llegaría cuando Chávez sea depuesto
por más de 70 por ciento de votantes en el referéndum.
En la
acera de enfrente, el historiador oficialista Samuel
Moncada presume que "hablaron
de transición, pero con resultados de encuestas que permiten
presagiar una avalancha de votos a favor de Chávez".
El diario local
Ultimas Noticias divulgó una encuesta de la firma
Ivad, vinculada a la oposición y que auscultó en mayo 11 de
las 23 circunscripciones del país, según la cual Chávez ganará el
referéndum, en unas regiones por amplio margen y en otros ajustadamente.
Hasta
ahora y desde comienzos de 2002, la casi totalidad de las encuestadoras privadas
daban por segura una derrota de Chávez en cualquier tipo de
elección.
En el referéndum, los venezolanos dirán si el
mandato presidencial de Chávez es revocado o debe permanecer en el gobierno
hasta enero de 2007, pero tanto el mandatario como la Coordinadora
Democrática han planteado la consulta como una batalla decisiva entre dos modelos de país.
La campaña opositora asegura que el de Chávez es un gobierno "autoritario,
militarista, que divide al país y lo empobrece con corrupción",
en tanto el presidente y sus seguidores aseguran que si la oposición
triunfa "se desmontarán los programas sociales y se privatizará la
industria petrolera".
Para Chávez, "el verdadero comando de la oposición
está en
Washington" y el referéndum será un combate entre su causa y
el gobierno estadounidense de George W. Bush.
Ambos bandos carecen de canales
de comunicación directa conocidos,
después
que a mediados de 2002 fracasó un intento de Chávez por establecer
y guiar una mesa de diálogo. Los acuerdos entre las partes con miras
al referéndum se han negociado bajo el paraguas del Centro
Carter y
de la Organización de Estados Americanos.
El analista Teodoro Petkoff,
director del vespertino opositor Tal Cual, pidió aprovechar
la rendija abierta por la reunión Chávez-Cisneros "para que los
contendores establezcan los contactos necesarios a fin de definir reglas de
juego" con las cuales "asegurar un desenvolvimiento no traumático del
proceso de referendo".
Crónica de un fracaso anunciado
José A. Almenar / Semanario
Quinto Día No. 398 (Venezuela)
- 25/06/04
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Si algún resultado tuvo la reunión
Carter-Chávez-Cisneros habrá que esperar la
próxima semana, las actuaciones de la Fiscalía
Militar en el caso de la quinta
Guadalupana. ¿Saben
por qué? Porque mientras se celebraba la reunión
en Fuerte Tiuna, comisiones del Cicpc y la Fiscalía
Militar realizaban una experticia planimétrica en
la casa donde hace pocos días encontraron las armas.
Todavía
el fiscal militar se mantiene muy activo y, como escribió la
semana pasada el colega Abraham Veitía, tiene listas decisiones sorpresas.
"Los recibiré en privado, en
Fuerte Tiuna", manifestó Chávez
y fijó la fecha. Ese día, viernes, arribó a Maiquetía
el avión privado de Gustavo Cisneros. Bajaron Carter y el empresario y
abordaron un helicóptero de la Fuerza Aérea, para sorpresa de muchos,
incluidos los empleados de inmigración, que debieron sellar los pasaportes
en tiempo récord.
Cisneros había sido enterado de la agenda de
Carter para esta conversación.
Nada de agresiones, nada de vuelta al pasado y dejar hablar sin interrumpir,
agenda que también aceptó el presidente
de la República,
y con qué esfuerzo. El saludo no fue nada efusivo. Habló Carter y después el primer mandatario nacional, que no aguantó la tentación
de volver al pasado. La voz subía de tono, pero rápidamente bajaba.
Chávez a veces comprensivo, a veces amenazante, prevenía sobre
las consecuencias de una campaña mediática en las próximas
semanas, antes del referendo revocatorio. Al fin concluyó Chávez su discurso.
Le tocó el turno a Gustavo
Cisneros, quien dejó claro
que no aglutina a la oposición y que no era su intención promover,
desde sus medios, la salida antidemocrática del jefe del Ejecutivo. "Yo,
Presidente, no puedo comprometerme sino por mis empresas y por mi condición
de ciudadano. Nada fuera de ello pudiera ofrecer". Carter había manifestado
que el interés para llegar a buenos resultados estaba en seguir las
reuniones con otros medios de comunicación; que las partes, en este
caso Cisneros y Chávez, depusieran actitudes de imposición o
el uso de la fuerza.
Este periodista supo que "estos son ejercicios de solución
de conflictos en los que se considera que la interacción es un juego 'sumacero'
hacia el consenso". Los temas tratados fueron, según la agenda previa,
los esfuerzos de los actores para crear condiciones destinadas a fomentar el
diálogo.
La meta es la unión del país. La polarización actual es
un drama contra el desarrollo político y económico.
El Centro
Carter sugería la reducción de las cadenas por parte
del Gobierno y el cese de las agresiones desde los canales del Gobierno y privados.
Habría necesidad de supervisar la línea editorial de los medios
del Estado para evitar división social. Cisneros no tuvo problemas en
aceptar la propuesta de trabajar para un diálogo propicio entre todos
los venezolanos y Carter solicitó al Presidente facilitar las condiciones
para ese diálogo.
Al final, entre café y coca-cola de dieta,
concluyó la reunión.
Amanecerá y veremos.
Preocupa al Centro Carter la decisión del
Gobierno de seguir con los procedimientos en la Fiscalía Militar. Si
Hugo Chávez cumple,
la cosa será más lenta. "Lo ideal es que cesaran las actitudes
hostiles y la 'guerra' se suspenda hasta después del 15 de agosto".
¿Pidió Cisneros eso? "En honor a la verdad, no. La agenda fue
la que ya les comenté", me confió el informante. Repito: amanecerá y
veremos. Yo no soy muy optimista, pero me equivoco a veces.
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