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Caracas / Venezuela -
 


Revocatorio y abstención
Domingo Alberto Rangel / Semanario Quinto Día No. 398 (Venezuela) - 25/06/04

La República va a salvarse el 15 de agosto, dicen tirios y troyanos. Esa fecha se ha convertido ya, por la retórica de uno u otro bando, en algo así como un nuevo paradigma capaz de equipararse con el 5 de Julio o el 19 de Abril. El 15 de agosto sabremos, y eso es todo, si el saqueo de la República toca a los bolivarianos del comandante o a los escuálidos de la Coordinadora. Así de sencillo. A quién tocará el derecho de enriquecerse, quién ejercerá ese delito de Estado que es Venezuela, el peculado, es todo cuanto va a dirimirse. Por supuesto, los protagonistas de la farsa republicana adornan con galas retóricas sus despreciables contrabandos.

Dos camarillas sin principios, obsesionadas por ordeñar la vaca lechera que es la República, seguirán acaparando la vida nacional. Basta leer lo que escriben o lo que recogen los periodistas de estas dos camarillas. Una y otra se acusan de fraudulentas, una y otra se motejan de deshonestas y una y otra toman todo género de precauciones para prevenir el engaño, la manipulación y el contrabando. Es como si dos tahúres recalcitrantes organizaran el juego, dos contrabandistas dirigieran las aduanas o dos pistoleros pretendieran guardar el órden público. ¿Merecen alguna credulidad? No estoy exagerando. La camarilla chavista controla el Consejo Nacional Electoral y la camarilla opositora ha montado un CNE paralelo llamado Súmate.

Así repiten nuestros honorables dirigentes de toda laya la estampa de los casinos, donde los jugadores miran las manos de sus rivales en la mesa de juego para pescar la martingala que vaya a engañarlos. Si alguien quiere tener un retrato hablado de nuestro sistema le basta con leer lo que Chávez dice de sus adversarios y lo que éstos, a su turno, dicen de Chávez.

Pero... ¿no hay un acuerdo?

Alguien me dirá, reprochándome un extremismo pecaminoso o extraviado, que el referéndum revocatorio del 15 de agosto fue convenido por acuerdo de los distintos factores políticos y sancionado por unas jornadas de recolección de firmas. Para rebatir esta argucia voy a invocar un precedente, pidiendo perdón a quienes abusivo citar la experiencia que viene a mi memoria. Quienes conocemos la historia de Estados Unidos, no olvidamos algo que todos los historiadores de ese país aciertan a recoger con distintos matices de claridad o de franqueza. En los años veinte, la ciudad de Chicago, donde reinaban los pistoleros, abundó en "Gentleman"s Agreements" firmados por las distintas bandas que allí se disputaron el Distrito Nueve. Era un sarcasmo llamar acuerdos de caballeros aquellas treguas entre pistoleros.

No sé por qué a mi memoria viene ese cuadro cuando leo aquí que las dos camarillas han jurado y vuelto a jurar que no albergarán ninguno de los siete pecados capitales. De juramentos entre tunantes viene empedrando Mandinga el camino del infierno... Y según la Biblia, a propósito, Satanás es tan versátil y talentoso que adopta la figura de los seres más honorables o respetados para engañar a las almas.

Abstención: una y otra vez

Frente a este referéndum revocatorio volveremos a abstenernos. Es la única postura de un revolucionario que anhele cambiar a fondo esta sociedad. No hay otra alternativa. La abstención debe ser una postura estratégica, algo indiscutible en un revolucionario. Las elecciones, llámense revocatorio, plebiscito o consulta, responderán siempre a los intereses de la sociedad dominante. Cada día son menos auténticas las elecciones, no sólo en Venezuela, en todo el planeta. De allí la creciente abstención de los pueblos.

En Europa no vota siquiera el 40% de las personas que integra los padrones electorales y lo propio acontece en Estados Unidos. Las dos democracias más viejas de Europa -las de Inglaterra y Francia- destacan hoy por la elevada cuota de abstención.

Aquí en Venezuela, los abstencionistas éramos, hace veinte años o aun menos, un puñado de seres patéticos. Hoy, el 50% de los ciudadanos cuando menos identifica la abstención con la rebeldía. Claro, por ahora, es una rebeldía simbólica, hasta podría calificársela de lírica. Pero, ¿las revoluciones, cabe preguntarse, todas las revoluciones, desde la Iliada hasta hoy, no comenzaron en noches espesas cuando pensadores transidos de inquietud o de cólera pusieron sobre una hoja de papel su pensamiento insurgente?

¿Hacemos el juego?

Ya algunas personas, con intereses en el garito democrático, acusan a la abstención de hacerle el juego bien a la oposición, bien al Gobierno. No hay que inquietarse por acusaciones o críticas de esta catadura. Mientras no se conquista el poder o se cambia la sociedad, se hará el juego de alguien.

A los Catones de la revolución o de la democracia que nos acusen de hacerle el juego al Gobierno o a la oposición hay que responderles, si es que merecen alguna respuesta, con el episodio de Lenin en 1917. Estaba el señor Lenin en Zurich, Suiza, exiliado. Cae el zar. Los alemanes saben que Lenin propugna el boycot a la guerra. Permitirle a Lenin regresar a Rusia recorriendo o cruzando el territorio alemán, era para ellos una jugada maestra, así se sustraería a Rusia de la coalición anti-alemana. En cierta manera Lenín, al aceptar el trato con los alemanes y cruzar Alemania en el legendario precintado, hizo el juego al Kayser. En el tren precintado no viajaba un agente alemán, viajaba la revolución rusa. En la vida política hay que tener principios y levantarlos siempre como barricada. Siempre se coincidirá con alguien, así sea por unos minutos.


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