China vs. Japón - Guerra Petrolera
por declararse
Paul Roberts* / The
Washington Post (USA)
- 28/06/04
|
Traducción-edición: Soberania.info
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Mientras
continua el debate acerca de si la guerra en Irak es o no por
petróleo (?!), otra
guerra por petróleo
está por declararse entre dos de las mayores potencias
mundiales.
Durante meses, China y Japón han
batallado diplomáticamente
por acceder a los gigantescos campos petroleros de Siberia.
Japón, cuya dependencia del petróleo importado
es absoluta, desesperadamente ha requerido de Moscú que
le autorice un oleoducto de 3.700 kilómetros desde Siberia
a las costas del Japón.
China, el segundo mayor consumidor
de petróleo
después de EEUU, considera que el petróleo ruso
es "vital para su seguridad" y aspira a su oleoducto
de 2.000 kilómetros a Daqing.
La rivalidad entre China
y Japón por el petróleo
ruso es tan intensa que Japón ha ofrecido invertir 7 mil
millones de dólares en el desarrollo de los campos de
Siberia, financiar el oleoducto por 5 mil millones de dólares
y regalar a Rusia 2 mil millones de dólares
para "proyectos sociales".
De ganar Japón el favor de Rusia, es predecible
que las relaciones entre Tokio y Beijing se hundirán en
el más peligroso conflicto desde la Segunda Guerra Mundial.
La
guerra petrolera por declararse en Asia ubica en su justo sitio
el concepto de "seguridad energética", un
asunto que va más allá de proteger refinerías
y oleoductos contra ataques terroristas.
Seguridad energética es
la habilidad para sostener la supervivencia de la maquinaria
industrial y del bienestar social. Falla la seguridad energética si
falla el abastecimiento de combustibles y de electricidad.
En
los EEUU y en Europa la demanda eléctrica sobrepasa
la oferta de potencia instalada y de gas natural como combustible.
En "economías emergentes" como lo son Brazil, India
y especialmente China, la demanda energética duplicará en
el 2020.
La crisis energética es aún más
aguda en el mundo en desarrollo , 2 mil millones de
personas con escaso acceso a la electricidad y a los combustibles
líquidos,
condenados por tanto a una existencia medieval que genera desesperanza,
resentimiento y conflicto.
Nos encontramos entonces en el preámbulo de una
guerra entre aquellos que tienen suficientes recursos energéticos
y aquéllos que no los tienen, pero que si tienen la capacidad
tecno-financiera y bélica para exigirlos.
Las naciones
desarrolladas siempre compitieron por petróleo
y ahora lo hacen por gas, pero la contienda por poseer
un pedazo de las últimas grandes reservas mundiales de petróleo
y gas es ya el foco
dominante de la geopolítica del siglo
XXI.
Los inicios de esta contienda están a la vista.
China y Japón se disputan Siberia. En el Mar Caspio, los
gobiernos de EEUU, Rusia, Europa y China, propulsados por el
capital y las corporaciones petroleras, se disputan los grandes
campos de Kazasthan y Azerbaijan. En Africa, EEUU construye una
red de bases militares cuyo principal
objetivo es garantizar su irrestricto dominio de los campos petroleros
de Nigeria, Camerún,
Chad y San Tomas, a la vez que neutralizar su acceso a China
y el resto de las sedientas superpotencias.
La lucha diplomática y militar se ubica en el Medio
Oriente, últimos yacimientos mundiales. Y es que la supuesta abundancia
de nuevos descubrimientos en Rusia y Africa está lejos
de "liberar" a los EEUU y a otros grandes importadores de las "maquinaciones
de OPEP", al igual que está lejos, geológicamente
lejos, de satisfacer sus demandas.
La guerra en Irak develó el fuerte antagonismo
entre Rusia y Francia con los EEUU, particularmente en cuanto
a cuáles compañías habrían de explotar
el petróleo irakí post Saddam Husein.
Menos conocido
es la forma como China ha venido construyendo sus alianzas en
el Medio Oriente, aún a pesar de las objeciones
de Washington. En el 2000 las autoridades petroleras chinas visitaron
Irán, un país vetado para las compañías
de EEUU; China posee significativos intereses en los yacimientos
irakíes.
Sin embargo, la más controversial de las acciones
de China es con Saudi-Arabia, un páis que EEUU siempre
consideró su más fiel aliado. En años recientes,
Riyad ha sido seducido por Beijing para acceder a sus reservas
petroleras. En contraprestación, China le ha ofrecido
a Saudi-Arabia un trato preferencial en el que está por
ser el mayor mercado energético mundial, a la par de ofertarle
la más avanzada tecnología armamentista, algo que
Europa y EEUU han rehusado brindarle en el pasado.
Es válido admitir, no obstante, que en una guerra
por petróleo EEUU se definiría victorioso gracias
a su inmenso poder económico y militar. Lo preocupante
es, sin embargo, que una guerra por petróleo escalaría
las rivalidades entre las superpotencias y desestabilizaría
la economía mundial en la cual descansa el poder de EEUU.
En
tanto que la demanda por petróleo se intensifica
y que la producción global se rezaga, a la par que los
conflictos en el Medio Oriente y Africa se agudizan, la pelea
por mantener el acceso a las fuentes de energía planetarias
se traducen en mayor incertidumbre política.
Irónicamente, esta escalada hacia conflictos de
riesgo planetario desdibuja la atención política
a los asuntos fundamentales de la energía: ambiente, nuevas
fuentes y la pobreza en el Tercer Mundo.
He aquí el dilema de la "seguridad energética":
mayor es la comprensión de que una economía dependiente
de la energía es intrínsecamente insegura, más
difícil es apartarse de ella.
* Paul Roberts is the author of "The
End of Oil: On the Edge of a Perilous New World ." (El
fin del petróleo: al borde de un peligroso mundo nuevo")
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Para mejor dimensionar el artículo antes presentado,
considere a continuación un conjunto de láminas
selectivamente tomadas del anuario estadístico de la British
Petroleum - BP Statistical Review of World Energy 2004. (Londres,
Junio 2004)










China abre posibilidades económicas para Venezuela
Carolina Pérez / Venpres (Venezuela)
- 29/06/04
|
Caracas,
29 Jun. Venpres (Carolina
Pérez).-
La cooperación del Gobierno
venezolano con la República Popular China en
estos momentos es de vital importancia, pues significa grandes
posibilidades para la economía de Venezuela, por la
evolución y el desarrollo tecnológico que ha
sufrido el país asiático, aseguró el
ministro de Relaciones Exteriores, Jesús Arnaldo Pérez.
Las declaraciones las ofreció durante el acto con motivo de la conmemoración
del Trigésimo Aniversario del Establecimiento de las Relaciones Diplomáticas entre el Gobierno
de la República Bolivariana de Venezuela y el Gobierno
de la República Popular China, realizado en el salón
Ayacucho del Palacio de Miraflores, donde destacó que las economías de
ambos países son complementarias, sobre todo en el área energética.
"Sabemos muy bien que China se ha superado, logrando su desarrollo tecnológico,
situación que nos sirve a nosotros, pues nos abre una gama de alternativas
en cuanto a las inversiones comerciales", resaltó".
Por su parte, el embajador de la República Popular China en Venezuela,
Ju Yijie aseveró que se intensificará el intercambio comercial
y cultural entre las dos naciones, además de profundizar y consolidar
los proyectos en el área agrícola y energética.
El diplomático manifestó que en los últimos 5 años
ha existido un mayor entusiasmo e iniciativa para realizar nuevos proyectos.
Finalmente, Jo Yijie entregó un mensaje de la República
Popular China, Hu Jintao al primer Mandatario
Nacional Hugo Chávez Frías,
donde resaltó la unidad de ambos pueblos para defender la paz mundial
y establecer un nuevo orden económico, justo y equitativo.
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Lectura recomendada:
Geopolítica
del Petróleo en Eurasia
Robert E. Ebel * / Real
Instituto Elcano - 17/10/03
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