Venevisión puesta al servicio de los militares golpistas
Diario
Vea (Venezuela)
- 01/07/04
|
-Durante
60 días más de 200 cuñas
diarias bombardearon a los venezolanos con mensajes de apoyo
a la huelga.
-Víctor Ferreres no actuó como un director de Tv
sino como un dirigente político.
-Conozco la capacidad de mentir
y engañar de
Ferreres, Bravo y CIA.
Carta de Jorge Olavarría a Gustavo
Cisneros, 2 Junio de 2004
Gustavo: Desde diciembre del 2002 no he sido invitado a participar en ningún
programa de opinión de Venevisión. No estoy retirado
y en este tiempo he sido invitado con mucha frecuencia por RCTV y Televen.
Súbitamente, en los últimos días, he recibido
varias llamadas invitándome a participar en el programa
matutino de Napoleón Bravo, lo cual he rechazado. Aunque
lo sospecho, no sé a qué, ni a quién, se debe
la súbita y para mí sorpresiva insistencia en invitarme
a una emisora de la cual me ha excluido por más de año
y medio. Pero sí sé porqué y por quién
he estado vetado de Venevisión. Por eso he rechazado las
invitaciones que se me han hecho. Si no sabes lo uno o lo otro,
te voy a decir.
Una noche de diciembre del 2002, cuando entraba
a Venevisión para grabar un programa de Nelson
Bocaranda, me tropecé con
Víctor Ferreres, quien estaba acompañado de Fausto
Malavé. Yo venía indignado, pues había estado
atrapado en el tráfico por más de una hora, porque
los generales de la Plaza Altamira habían decidido cerrar
la autopista del Este. Le expresé a Ferreres mi indignación
con lo que habían hecholos militares, no tanto por la incomodidad
que ello me había causado, sino por la monumental torpeza
que semejante estupidez hacía evidente.
Lo que Ferreres me
respondió me alarmó. No tanto
porque prácticamente me ordenó abstenerme de expresar
lo que le estaba diciendo, sino por algo mucho más serio.
La operación táctica de los militares de cerrar el
tránsito a las cinco de la tarde de ese día no era
una maniobra aislada. Era el marco dentro del cual ellos habían "decretado" unilateralmente
y por su cuenta y riesgo, el inicio de una huelga general. Hasta
ese momento esa era una opción apuñada por unos extremistas,
pero que no era curso de acción decidido por quien podría
hacerlo: CTV y Fedecámaras. Por el contrario, la huelga
general en diciembre, era un asunto que tenía muchas reservas
y fuertes oposiciones, entre ellas, la mía que coincidía
con la totalidad de los 20 miembros del grupo asesor de la Coordinadora
Democrática.
La conversación con Ferreres me hizo
evidente que Venevisión había sido puesta al servicio de los militares de Altamira,
que en ese momento eran en el mejor de los casos un salto en el
vacío lleno de interrogantes sin respuestas claras. Su única
esperanza era que el bluff que estaban jugando resultara cierto
y en verdad estuvieran, como ellos decían, en capacidad
de paralizar los puertos y aeropuertos, y provocar actos de insubordinación
y rebelión en unidades de la Fuerza
Armada, que acudirían
masivamente a la Plaza Altamira a ponerse a sus órdenes
para salvar al país. Y eso mismo era para mí más
una gigantesca interrogante por el desconocimiento que yo tenía
de las convicciones democráticas de esos salvadores de la
patria.
La conversación con Ferreres me alarmó. Reveló una
exagerada y muy errada convicción en que el poder de la
televisión estaba en capacidad de hacer cosas que no puede
ni debe hacer. Recuerdo que te mandé un correo al respecto
y que algo le comenté a Antonieta. No recibí respuesta.
Lo
que siguió a esto hoy nadie quiere recordarlo, durante
casi sesenta días, más de 200 cuñas diarias
en todos los canales privados de televisión, bombardearon
a los venezolanos con mensajes de apoyo a la huelga que paralizó al
país. No creo que algo semejante haya ocurrido en ninguna
parte. Venevisión puso en marcha una programación
de puertas abiertas a todo aquel que quisiera venir a expresar
su apoyo a la huelga. Todo eso, en definitiva debilitó a
la oposición y consolido al gobierno.
Una de las cosas de
las cuales más me arrepiento es no
haber tenido el coraje para ir en contra de ese insensato camino
y que en más de una ocasión me dejé llevar
por esa locura colectiva. Y no es que aquello no tuviera rasgos
magníficos de heroísmos individuales y colectivos
admirables, claro que los tuvo. La conducta de la marina mercante,
la paciencia de quienes estaban siendo afectados muy seriamente
por la huelga, desde la viejita que tenía que cocinar con
leña, hasta el comerciante que se arruinaba.
El hecho eminente,
es que quienes se abrogaron la responsabilidad de la conducción estratégica de esa rebelión
popular, no estaban a la altura de ella. Uno de ellos fue Víctor
Ferreres, quien en esos días no actuó como director
de un canal de televisión sino como un dirigente político,
dotado del privilegio de decir quién habla y quién
no habla. Y el hecho subyacente de todo ese lamentable episodio
es que los hechos han demostrado cuán errados estaban. Es
la posición crítica que tuve frente a los militares
de la Plaza Altamira y las reservas y luego las críticas
al suicidio colectivo de la huelga de diciembre del 2002 y enero
del 2003, lo que ha hecho que yo haya sido excluido de Venevisión
por Ferreres, desde entonces hasta el día de hoy.
Quiero
pensar que tú no estabas enterado de esto, y por
eso sospecho que las invitaciones que ahora se me hacen con tanta
insistencia, pueden deberse a que tú habrás preguntado
por qué Jorge Olavarría, no aparece en Venevisión,
y por eso han ocurrido a invitarme.
No voy a caer en la sandez de
decir que lo que ha sucedido me ha dado la razón. En esta tragedia, nadie tiene la exclusiva
de la razón o la culpa. Pero lo que
sí hay que entender
es que no se pueden repetir los mismos errores del pasado, y a
los generales que pidieron las batallas de ayer, no se les debería
permitir estar al mando para las batallas que vienen.
La única razón por la cual te envío esta
nota, es porque conozco la capacidad para mentir y engañar
que tienen Ferreres, Bravo & CIA, que estoy seguro no te han
dicho la verdadera razón por la que me he negado a aceptar
sus invitaciones.
Cariños a Patty, un abrazo de tu amigo, Jorge
Olavarría
Respuesta de Gustavo Cisneros Estimado Jorge:
Estoy meditando el contenido de tú e mail. Espero que nos
podamos hablar próximamente. Jorge, Venevisión es
tu casa y siempre estás invitado. Como no estoy en Caracas,
voy camino a Brasil, te pido por favor te reúnas con Antonieta
López y Nelson Bocaranda para ahondar sobre el asunto.
Recibe un fuerte abrazo, Gustavo.
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