Contubernio europeo decidió futuro de la
Faja Bituminosa
Rafael Quiroz
S.* / Reporte
Diario de la Economía (Venezuela)
- 08/07/04
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Rafael Quiroz -economista-petrolero- cuestiona reunión
de Ámsterdam
A
todas luces suena extraño, además de sospechoso,
la
reunión efectuada en la europea ciudad de Ámsterdam (Holanda),
el pasado 24 de mayo (2004), por los señores Rafael
Ramírez, ministro de
Energía y Minas, Alí Rodríguez,
Presidente de Petróleos de Venezuela y Bernard
Mommer,
Director gerente de PDV (UK) S.A. para tratar lo referente a "la
venta inmediata del módulo existente de Bitor ", a
fin de evitar de "construir un nuevo módulo en Jose ",
y también la de lograr una "salida negociada" para
incumplir con "todos los convenios de suministro de Orimulsión
vigentes ".
Es decir, lo que se desprende del memorando que
resume el contubernio de Ámsterdam y que fue publicado por un periódico
de circulación nacional, es que las pretensiones van más
allá de las señaladas hasta ahora: ya no se trata
ni siquiera de suspender el crecimiento de BITOR y limitarlo a
los dos módulos programados, lo que se pretende -y se decidió a
orillas del Golfo del Ij, en Ámsterdam-, es
de eliminar el segundo módulo y vender el primero (venezolano), desconociendo
de esta manera todos los convenios de suministro de Orimulsión
vigentes con más de diez países clientes, sin importar
para nada las demandas a las que se expone la nación.
¿Cómo es posible que tres alegres viajeros,
desde el exterior y a espaldas de la nación, decidan prácticamente
el destino de 270 mil millones de barriles de hidrocarburos no
convencionales de la Faja Bituminosa del Orinoco, comprometiendo
así políticas petroleras y el desarrollo de planes
energéticos para todo un colectivo? ¿Tienen
acaso derecho estos tres señores a que en un contubernio
europeo liquiden una empresa y un negocio -de grandes perspectivas-,
que no les pertenecen solo a ellos? ¿Dónde quedó acaso
la "democracia participativa"? A lo mejor sería
interesante retrotraernos a los tiempos de Giusti y
Arrieta, para despecho de nosotros mismos, y afirmar
y preguntarnos a su vez, al igual que en aquella época lo
hacíamos: "el
carácter
ilegítimo de la disposición de recursos nacionales
sin conocimientos de los poderes públicos y sus órganos
competentes. ¿Quién decidió que ese era el
destino óptimo de tales recursos? ¿En el marco de
cuál estrategia macroeconómica?" (C.
Mendoza Pottellá, 1995).
Resultaría interesante,
además de curioso, saber
ciertamente ¿cuándo y quiénes decidieron el
destino de BITOR y de la ORIMULSIÓN?. ¿Cuál
es la lógica (y en que informe científico se soporta)
que acompaña al MEM y PDVSA para asumir una posición
anti-Orimulsión?. ¿Por qué no se le informó al
país, y se prefirió omitir, tan valiosa decisión? ¿Por
qué no se abrió un debate amplio, dentro de la filosofía
de la tan cacareada "democracia participativa", acerca de las desventajas,
efectos o consecuencias de tal determinación? No se dijo
nada, por lo que se prefirió el silencio. ¿Qué intereses
ocultos e inconfesables están detrás de esta patraña?,
tan parecida a las montadas y llevadas a cabo por Luis Giusti,
y otros, en la llamada IV República. Si en este país
existiera realmente una política energética, el producto
bandera sería la orimulsión, no solo porque nadie
se cierra a opciones a futuro, sino porque también se trata
del último combustible del siglo XX.
* Rafael Quiroz S.
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