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La Función "Zeta" de Riemann
El NO y el SÍ ocupan en estos días el centro de
nuestra preocupación ciudadana. Curiosamente, también,
el NO y el SÍ (apagado - encendido / activo - pasivo) son
la base de la tecnología informática, de la que,
en buena medida, dependeremos dentro de algunos días para
decidir cual será el futuro de la Nación (más
importante que la República, el Estado o el Gobierno).
Responsablemente
- creo - consciente de tal preocupación,
me di en días pasados a la tarea de tratar explicar, a nivel
inteligible para el ciudadano lego - ya urbano, ya rural - los
riesgos de depender, en forma casi absoluta, de tecnologías
en las que - como en tantas otras - los revolucionarios de aquí somos
el "Tercer Mundo", mientras que los
defensores del "statu-quo" que
tratamos de superar, los promotores del SÍ,
están
cercanos y cuentan con el apoyo irrestricto de los que se llaman
el "Primer Mundo" - filosóficamente
discutible, pero económicamente incontrovertible - lo son
precisamente en razón de su apropiación unilateral
de los "bienes
públicos" fundamentales generados por la Humanidad
en el transcurso de la historia. Resulta entonces que, objetiva
y erróneamente, quienes preferimos el "R" facilitamos
el "R"...
En el ensayo referido, titulado precisamente "R
o R" - disponible en Aporrea.org, Soberanía.info
e Historiactual.org - analizaba las muchas brechas, "puertas
traseras", troyanos, "malware", etc., de que "los
diablos" pueden valerse para llevarnos de vuelta a su reino
pasado. Tal trabajo ha tenido hasta la fecha una verdadera avalancha
de respuestas... Todas de felicitación, todas ambiguas
respecto a las acciones previsibles. Luce como si los "Florentinos" tecnológicos
estuviesen "casados" con los diablos. ¡Pobres
almas, los honrados macheteros "Florentinos", cazadores
de "bits" endiablados!
Dije - y repito - que la mayor posibilidad
de fraude radica en el "papelito", recomendé que
se lo asocie inseparablemente con su máquina impresora...
en su mesa de votación. Expliqué como lograrlo, sin afectar la inviolable naturaleza
secreta del voto. Se trata de una solución técnica
que no cuesta dinero... Mal asunto; los decisores "florentinos" cuentan
con montañas de "petrocobres" procedentes de La
Campiña, de modo que, "hay que pararle" a las
superideas anti-fraude que de allí provengan y, de paso,
usar esos "petrocobres", aunque sea malbaratándolos.
La cueva de Alí no tiene fondo.
¿Y cuales son las brillantes
ideas anti-fraude que de allí provienen?
La primera, biometría caza-huellas... No voy a redundar
en lo que ya escribí. (Si les interesa, pfvr vean cualquiera
de las tres páginas web ya mencionadas). Lo propuesto es
una patraña sólo apta para "Florentinos" macheteros,
eventualmente rendidora para decisores viajeros, supuestos "Florentinos" retadores
de "er Diablo" en su propio terreno.
Queda entonces decir
algo del "cifrado", o "encriptación" de
la transmisión de resultados desde las mesas y centros de
votación a los centros regionales y al CNE, otra brillante
idea "campiñera", supuestamente
garante de la pureza de los resultados.
Veamos:
Ya dicho ( "R o R" - ver
portales web mencionados -), las únicas transmisiones
digitales que pueden considerarse seguras, son las que se hacen mediante
una infraestructura de cables blindados y enterrados, lo cual no
es el caso de la Red CANTV a ser usada. También dicho, no es necesario
descifrar las claves protectoras del mensaje para inutilizarlo; basta
con interceptarlo e insertarle "ruido" (basura) para hacerlo
inservible para el receptor, el CNE. Pero hay más, mucho
más, como trataremos de explicar:
Para cualquier humano, experto
o lego, que por curiosidad o azar haya posado sus ojos en el gran
clásico de los mensajes
cifrados - y la guerra de las comunicaciones... de guerra -, "The
Code Breakers", sabe, - desde el remoto tiempo de
los "One Time Pads" - que el mayor problema
del decodificador profesional, es el partir de cero, el no saber
lo que está buscando...
El no disponer de una "palabra clave" que
pueda estar contenida en el mensaje a decodificar. Ese
no es el caso con que se encontrarán los tripulantes y criptógrafos
a bordo del AWAC (o los AWACS)
que estarán volando nuestros cielos
vecinos el 15ª por la tarde... armados de supercomputadores
de la última generación... aun secreta. Para
ellos, será un juego de niños el buscar series (rosarios
o cadenas) de "bytes" iguales (supongamos: "zyzes435S379SfTR...Í9734ERTj..." y "florentinosantaines73721chavezNrevoluciónO2004xyz...",
equivalentes respectivamente a SÍ Y NO. Y, una
vez interceptados, proceder a una permutación, cuidadosamente
programada en forma NO ostensible, de unos cuantos Nos por Sís,
lo que pueden hacer, redundo, en "tiempo real",
de modo que, el mensaje que arrancó con 331 Sís y,
digamos, 401 Nos, llegue con 407 Sís y 325 NOs...
Hace casi
tres años, a propósito de nuestras Jornadas
de Seguridad de la Información en el Ateneo de Caracas ,
conversamos sobre esto con el colega Jesse
Chacón, quien
presentó allí una interesante charla sobre el "Metaverso
Convergente de las TICs". Desde aquella fecha,
para mi memorable, los recursos de los "diablos" se
han acrecentado exponencialmente, de modo que, ni sabemos, en
que dimensión de maldad andan hoy.
Todo ese enorme desarrollo
de "malfare" en el ámbito
de la criptografía, nació con el desarrollo de la
no tan compleja fórmula matemática que usamos como
epígrafe - arriba -, obra - en Yale - de
un muchacho campesino excepcionalmente dotado para las matemáticas, Lawrence
Pritchard Waterhouse, quien tuvo la fortuna de enseñársela,
incidentalmente, a Allan Mathison Turing, quien
a su vez la discutió con John von Neumann y Rudolf
von Hacklhberg, padres de la entonces naciente ciencia
computacional y, naturalmente, de su más importante aplicación
temprana: la decodificación de mensajes de guerra.
Si bien von Hacklhberg estaba
del otro lado del "esfuerzo", su amistad con Turing fue
de naturaleza "íntima" - más fuerte que
la guerra - por lo que nunca dejaron de compartir intereses científicos
que pensaban de interés de la Humanidad, más allá de
sus obligaciones nacionales coyunturalmente en conflicto y, el
campesino superdotado que fue Waterhouse, siempre
vivió científicamente cerca de ellos, sin mezclarse
en sus enredos sentimentales.
Muy interesante a propósito de
nuestra propia historia es que Waterhouse, en una
misión para hacerse
con una de las famosas máquinas encriptadoras de los Nazis,
la famosa "Enigma", la que consiguió en
el submarino alemán "U-553" varado
en la isla de Qwghlm, encontró que éste llevaba un
cargamento de oro con destino a Venezuela y que,
en todo lo alto del puente exterior, llevaba pintado un oso polar...
en actitud de tomarse una gran jarra de cerveza...
* PauliNonius - Altamira, Julio 5, 2004 - Especial
para el periódico REVUELO
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