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Las
grietas de Blair
Isaac
Bigio* / Venezuela
Analítica (Venezuela) - 30/03/03
Se mueve el piso de Blair
A
10 días del inicio de la invasión el primer ministro
británico viene teniendo más problemas con su principal
aliado (Bush) así como con sus ex ministros anti-guerra.
Frente a Washington Londres exige que la reconstrucción
de Irak sea hecha por Naciones Unidas y para la guerra propone como
modelo buscar evitar ataques duros y esperar ganar a la población.
Los republicanos, mientras tanto, ya tienen como plan entregar
el Irak post-Hussein a un protectorado suyo con limitada intervención
de la ONU y dirigida por un directivo de una fábrica de mísiles.
Varias empresas asociadas a los republicanos tienen ya aseguradas
una serie de contratos para beneficiarse de la reconstrucción
de lo que sus tropas vienen demoliendo.
Los
EEUU no tienen planes para crear contingentes árabes contra
Hussein ni siquiera para lanzar contra Bagdad a los 60,000 combatientes
kurdos iraquíes que están bajo su comando.
Blair
pide un plan para resolver inmediatamente el diferendo palestino-israelí,
el cual debe pasar por declarar pronto una suerte de estado palestino.
Los republicanos, mientras tanto, buscan mantener sus buenos
lazos con Sharon. El gobierno israelí se
opone a mayores concesiones y tiene varios ministros que propugna
abiertamente la anexión o despoblación de palestinos
de los territorios ocupados.
Diversos
medios vienen recalcando la alianza supuestamente contra natura
entre el partido de los sindicatos británicos con el de la
derecha empresarial más dura de EEUU. Tras intentar
fortalecer a la Unión Europea, Blair ha coadyuvado a producir
su mayor crisis. Tras haber querido ser el puente entre
ésta y EEUU ha acabado minándolo para seguir al polo
norteamericano.
Ello
está generando una serie de graves problemas dentro del laborismo.
Blair cada vez se siente más apoyado en sus políticas
de guerra por sus tradicionales oponentes (los conservadores) mientras
que dentro de su partido se vienen agudizando las diferencias.
La
rebelión del líder de la casa de los comunes
En
el laborismo se viene perfilando un líder de peso que tiene
el carisma y el potencial de disputarle a Tony Blair
la jefatura partidaria y el premierato. Se trata de Robin
Cook, líder de la cámara de los comunes, y el
primer ministro de relaciones exteriores de su gobierno.
Cook
fue el arquitecto de la diplomacia del nuevo laborismo. Esta se
basaba en "supuestos principios éticos"
aunque sus adversarios le acusaban de seguir comercializando armas
con dictaduras como la Indonesia o patrocinar guerras bajo coberturas
humanitarias.
Cook
recientemente renunció al gabinete indicando que una guerra
contra Irak era innecesaria pues este país carece de armas
de destrucción masivas que pudiesen afectar a otros países.
Los gases que pudiese retener, según él, le
fueron inicialmente entregados por Reino Unido y EEUU. Un conflicto
prematuro amenazaría todo el orden mundial multi-polar basado
en la legalidad de una serie de instancias y debilitaría
a la ONU y la Unión Europea.
Cuando
la estrategia anglo-americana muestra su impasse, Cook sostiene
que es necesario salir en defensa de los soldados británicos
y por ese se debe evitar que mueran y demanda que retornen a casa.
Cook
se mofa de las declaraciones iniciales de asociados a Rumselfed,
de Cheney y Wolforitz
en sentido que la guerra iba a ser un "paseo"
que la Guardia Republicana saddamnista se rendiría pronto
y que los iraquíes saldrían a recibir a sus liberadores
con alegría.
La
pregonada guerra rápida y sin costos está, según
Cook, en un callejón sin salida. No se ha encontrado
ningún arma de destrucción masiva y los iraquíes,
en vez de recibir a los ocupantes como liberadores les combaten
encarnizadamente.
La
guerra ahora amenaza ser larga. En vez de querer marchar
sobre Bagdad se pretende sitiarla, lo cual es lo más cruel
para sus habitantes. En vez de ganar a la población árabe
local se estará creando un odio contra occidente que tendrá
mucho impacto.
Para
él es hora que Londres deje de marchar tras Washington. EEUU
no quiere que Naciones Unidas administre el Irak post-Hussein y
Reino Unido y EEUU han chocado en Umm Qasr. Mientras
los oficiales británicos quisieron dar la administración
del puerto a locales que saben como hacerlo, los EEUU se lo entregaron
a una compañía de su propio país.
La
mejor salida para Gran Bretaña es retirarse del conflicto
y pedir que Rusmfeld y sus halcones vayan al frente en vez de que
se siga sacrificando erróneamente a soldados británicos.
Las
declaraciones de Cook han sido tildadas por el gobierno como un
llamado a la capitulación. A medida que la guerra se prolongue
la rebelión laborista tenderá a expandirse. Una
posibilidad es que antes que al tratar de tumbar a Hussein, Blair
acabe siendo depuesto.
(*):
Analista Internacional - email: isaacbigio@yahoo.com
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