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Caracas / Venezuela -
 


Chavismo fracturado
Eurídice Ledezma / El Universal (Venezuela) - 18/07/04

La orden es la unidad: los trapos sucios se dejan para después porque la prioridad es ganar el referendo. Cualquier crítica es traición, pero se abren grietas en la amalgama oficialista

Es una cuestión de estricta supervivencia: no se trata ya de "Patria o Muerte, Venceremos" sino del más pragmático y hasta dramático "Revolución o Muerte, sobreviviremos". Para el MVR, su coalición de gobierno y el universo de votantes con corazón patrullero, el referendo revocatorio es más que la batalla de Santa Inés, es una suerte de armagedón de cuya victoria depende, no sólo su inclusión política, sino la social en el futuro político de la nación.

La ferocidad con la cual el oficialismo está dispuesto a defender su espacio político y social es tal que lo convierte en un enemigo de cuidado, pese a estar herido de muerte por las luchas internas.


Las denuncias a cuentagotas del diputado Roger Rondón, no hicieron más que abrir una rendija a través de la cual cualquier observador, medianamente informado, podría realizar una gestalt fáctica acerca del ambiente que realmente se vive en el seno de la revolución bolivariana. Los correligionarios de esta fe roja aseguran que "los traidores de la revolución" están siendo manipulados por sectores de la "inteligencia internacional". Y existe, incluso, la tesis que vincula a Rondón con el vicepresidente, José Vicente Rangel, en una jugada táctica que buscaría dejar sin piso político hacia Miraflores al actual presidente de Pdvsa, Alí Rodríguez Araque. Rondón, desde luego, niega esa versión y asegura estar actuando con un ánimo purista. El reciente atentado en su contra parece avalar su actuación en solitario. No obstante, desde las profundidades del oficialismo disparan: "A Rondón no se le puede, ni siquiera, dar el beneficio de la duda. Se sabía que venía una jugada como esa. Lo que mucha gente pensaba era que el salto lo iba a dar Ismael García. Corrupción hay en este gobierno y la hay desde hace rato. El pudo contribuir a la limpieza moral desde hace tiempo, desde adentro, y no lo hizo. Está diciendo medias verdades y ya allí dice grandes mentiras. Por eso juega al chantaje".

"Lo peor que puede pasarle a un revolucionario es ser acusado de corrupción"
ya lo dijo Lina Ron. Basándose en esa simple premisa cualquiera podría inferir que muchos de los líderes del actual proceso revolucionario bolivariano están realmente pasando un mal rato, tragando seco. No en balde las acusaciones vienen, no ya desde la repudiada "derecha", de la oposición fascista y de la contrarrevolución semiclandestina, sino de las propias entrañas del MVR. De hecho, Ron, ahora líder indiscutible del Partido Unidad Popular Venezolana, incluso se pregunta públicamente "¿cómo es posible que los mismos que están traicionando al Presidente sean los que se pueden reunir con él, los que salen en la televisión como supuestos voceros del chavismo" Y luego mutis, nada de acusar al compañero traidor en público y menos delante de reporteros, después de todo los trapos sucios se lavan en casa y con las ventanas bien cerradas. Quizás por ello sea que tardan tanto en secarse.

Yo te cuido, tú me cuidas

Ya lo dice una voz militante y experimentada en forzoso off the record:"La línea es la unidad. Todo el que no juegue a la unidad de aquí al 15 de agosto será acusado de divisionista". Y es que la línea purista, de autorrevisión y purga resulta demasiado costosa en la actual coyuntura. Vienen entonces las acusaciones de resentimiento, el velo del descrédito sobre aquel que se atreve a romper filas. Cualquier comentario o declaración que pueda afectar negativamente la trascendente tarea del Comando Maisanta en su cruzada por el "No" serán interpretados y sancionados como alta traición. Sin embargo, las paredes son delgadas y algunos de los gritos de disenso y desacuerdo se escapan incómodos y más inoportunos que nunca.

Haciendo un alto en la febril actividad, casi ministerial, que tiene lugar bajo su dirección en el Diario Vea, Guillermo García Ponce afirma: "La dirigencia política que acompaña al Presidente Chávez tiene más recursos para resistir la tentación de la corrupción que la vieja sociedad y élite política que se había vaciado de principios..." Cuando se le mencionan casos como el cuestionado enriquecimiento de Diosdado Cabello, Jorge García Carneiro y Luis Tascón, porfía: "Se habla, pero no se presentan pruebas. El hablar es parte de la vieja política. Hay que presentar pruebas". Cuando se insiste en la posibilidad de que exista alguna veracidad en las acusaciones, admite: "La revolución debe revisarse, está obligada a revisarse...Todos nosotros tenemos que vigilarnos, no policialmente, sino vigilarnos para cuidarnos... Somos amigos, somos luchadores, pero nos ayudamos mutuamente a no caer en la tentación".

El tamaño de la tentación ha sido enorme, sólo los recursos orientados a las misiones -sin supervisión ministerial- suponen un severo ejercicio de ética y acendrados principios revolucionarios. Al parecer no todos han pasado la prueba.

Pero no es sólo la corrupción la que amenaza con dar al traste con la teórica unidad de un movimiento que, por aluvional, enfrenta desde su origen serias contradicciones internas.
También la condición mesiánica y caudillista del liderazgo único enfrenta a quienes, habiendo probado ya un sorbo del poder político y económico, quieren más, quieren lo que el líder tiene: el amor del pueblo. Para García Ponce esto no es más que un despropósito: "No puede haber chavismo sin Chávez. Esa idea es producto de los laboratorios de guerra psicológica mediáticos. En el chavismo es fundamental la presencia de Hugo Chávez. La revolución necesita que una persona la encarne porque si no los ideales están en el aire. En todo proceso revolucionario hay una personalidad importante que los interpreta y los encarna. Siempre ha sido así, ese es el papel de las personalidades en la historia". Y remata convencido: "mientras Chávez interprete lo que el pueblo venezolano quiere estará al frente de la revolución".

Lo que el pueblo venezolano quiere. Esa es, sin duda, una interrogante de dimensiones insuficientemente exploradas. Con una meta de 130 mil patrullas, por ahora sólo 100 mil, el Comando Maisanta se propone despejarla a su favor. Ya lo dice Josefina Mendoza, patrullera de Caricuao: "De aquí al 15 de agosto, cada uno de nosotros es un soldado en campaña para defender a nuestro Presidente. Qué Dios lo bendiga! Si no, nos van a quitar todo lo que hemos ganado. Nos van a quitar las misiones...y además, no los queremos, chica, no les vamos a devolver el país. Ellos tuvieron su oportunidad, ¿y qué hicieron?"

Por aquí vienen los tiros

Más arriba en la pirámide del poder pocos se explican cómo el PPT, un partido sin ninguna representación parlamentaria y con apenas dos gobernadores anotados en su tolda, tenga una presencia y una influencia tan determinante en el gobierno. Sin embargo, PPT cuenta con tres despachos vitales en el gabinete ejecutivo como son Ambiente, Salud y Educación, además de una serie de institutos autónomos y, más importante aún, un innegable dominio en la empresa matriz petrolera. Es, de hecho, y según las cuentas que saca el propio oficialismo, la corporación política de mayor peso a la hora de articular y financiar cualquier campaña, lo cual le permite negociar con puestos y votos. Pero es precisamente el PPT, al cual algunos detractores ya comienzan a llamar Plata para Todos, el partido sobre el cual recaen las críticas más feroces. Ni siquiera Podemos, tras el estrepitoso fracaso del Comando Ayacucho, goza de tan mala reputación dentro de las filas revolucionarias.

Las designaciones a dedo de candidatos a gobernadores que han tenido lugar a nivel regional han generado algún malestar. Resentimiento, acusan desde la sede central del poder, falsas expectativas. Sin embargo, la imposibilidad de un verdadero liderazgo emergente de la base que cuente con el visto bueno oficial socava la supuesta democracia participativa, bandera del oficialismo. Para García Ponce es sencillo: "Todavía no se ha planteado el problema de que haya un relevo de Chávez. El proceso dará, a su tiempo, sus relevos. A su tiempo." La pregunta para aquellos que tienen aspiraciones no es cuándo llegará ese momento sino, más básico aún, ¿llegará realmente ese momento?

Por otro lado, se conoce a las manzanas podridas, pero ni siquiera la discreción del anonimato permite a un informante de adentro señalar a los responsables: "Mientras Chávez esté en el poder habrá gente jugando al chavismo sin Chávez. Pero eso es más una metáfora. Hay mucha gente que está haciendo negocios mientras apuesta a que este gobierno no se va a mantener. Pero si tú quieres buscar el punto dónde va a hacer implosión el MVR, ese detonante tiene que y va a estar en Pdvsa, ya que en la Fuerza Armada no está".

Con respecto a los conflictos y lucha de poder que estarían escenificándose en Pdvsa, García Ponce se muestra escéptico: "Yo no creo. Ahí, como hay en toda estructura política donde hay diversos partidos, puede haber competencias entre esos partidos. Yo me he pronunciado siempre por la posibilidad de liquidar el fraccionamiento partidario y que todos nos integremos en una sola..., en un sólo torrente organizado políticamente para superar cualquier divergencia que tenga lugar en el seno de cualquier institución". Y va aún más lejos: "Pdvsa, como todas las instituciones políticas y económicas del país, está bajo el control del Presidente".

Siempre firmes

Otra pregunta fundamental en este espectro de posibilidades en el cual se ha constituido el devenir político venezolano es, desde luego, la situación interna de la Fuerza Armada. Dos cabezas visibles y enfrentadas se perciben sin demasiado esfuerzo: el actual Ministro de Defensa, Jorge García Carneiro y el recientemente promocionado, general Raúl Isaías Baduel. Sus tendencias y seguidores serían radicalmente opuestos. Ambos con su propia agenda y con sus propias necesidades de liderazgo. El ajedrez de los ascensos militares de la primera semana de julio respondería, fundamentalmente, a la necesidad de asegurar la lealtad de Raúl Isaías Baduel. Proveniente de la Infantería, Baduel ascendió de coronel a general de brigada en 1999. Su performance en los sucesos de abril con la operación "Rescate por la Dignidad Nacional" que devolvería a Chávez a Miraflores el 13 de abril le otorgó el segundo sol. Y la cercanía del referendo revocatorio le asomó el tercero.

La lealtad de García Carneiro estaría asegurada, teóricamente, por todas las prebendas que tendría que perder si el gobierno es desplazado del poder sea por la vía referendaria o cualquier otra. También se inserta en este juego de poder la célebre representación de la promoción General de Brigada Tomás Montilla, donde destaca la figura de Cabello, que mantiene una feroz guerra por el control financiero del tesoro y los negocios gubernamentales.

Supervivencia extrema, de eso se trata. Una destreza que pareciera dársele mejor a ex-guerrilleros, exgolpistas y excluidos de siempre que a la clase media y a sus líderes.


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