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Todo
el petróleo para Bush y Cía
Mercedes
López San Miguel / Página
12 (Argentina) - 18/03/03
La nómina de las empresas de EE.UU. que se están
repartiendo Irak
Halliburton, la empresa del actual vice norteamericano Dick
Cheney, ya obtuvo un contrato sin licitación para arreglar
pozos iraquíes. La adjudicación a
las empresas cercanas al gobierno era tan burda que Halliburton
debió retirarse de otras licitaciones. Ni
siquiera están en el reparto las empresas británicas.
Mientras la ofensiva Libertad iraquí está en proceso
extendido, Estados Unidos ya gestiona lo que hará
en el Irak de posguerra en dos planos interrelacionados: la reconstrucción
física y la explotación petrolera. Para la
reconstrucción, hubo cinco
compañías como la multinacional Halliburton –dirigida
hasta el 2000 por el vicepresidente Dick Cheney– que fueron
invitadas a licitación. Pero la ola de críticas que
despertó en la prensa norteamericana la última semana
habrá incidido en la decisión de Halliburton de no
pelear el primer puesto de un contrato por 21 meses en Irak calculado
en 600 millones de dólares, sino contentarse con un subcontrato,
según lo publicó el semanario Newsweek. La prensa
estadounidense y la revista inglesa The Economist
se refirieron a que los contratos serían exclusivamente
para firmas norteamericanas y podrían aprobarse
sin la anuencia del Congreso.
A todo esto, el Ejército estadounidense otorgó
sin licitación a una división de Halliburton, la sociedad
Kellogg, Brown & Root, el principal contrato para luchar contra
incendios de pozos de petróleos iraquíes.
En cuanto a la explotación de crudo, y siguiendo la hipótesis
de una victoria de Estados Unidos sobre suelo iraquí –con
un papel títere de la ONU–,
el predominio angloamericano –si no monopolio– aparece
como el horizonte más probable.
En el mapa actual, el régimen de Saddam Hussein
ha venido negociando contratos durante tres o cuatro años
con tres importantes compañías: TotalFinaElf
(Francia), Lukoil (Rusia) y China Oil (China), conviniendo
una producción compartida con la compañía nacional
petrolera de Irak, en concesiones que representan unos 45.000 millones
de dólares. En la actualidad, la petrolera estatal iraquí
monopoliza la producción total de Irak. El cambio
podría resultar radical. En el campo diplomático,
Francia, Rusia y China fueron los tres países que se opusieron
a la acción militar contra Irak en el Consejo de Naciones
Unidas, amenazando con vetar una nueva resolución que habría
dejado atrás a la 1441 y autorizado la guerra. Estos
tres países pasarían a formar parte del esquema “viejo”
de concesiones –como en el enfrentamiento discursivo
entre la “vieja” y la “nueva” Europa–.
dentro de un nuevo “marco de legalidad” instaurado por
Estados Unidos, con un gobierno similar al de Afganistán,
los socios en la ofensiva estadounidense, ¿Gran Bretaña
y España tendrán incidencia
en la explotación del crudo iraquí?
Para el experto petrolero Félix Herrero,
“en el último tiempo se ha presentado un fenómeno
nuevo: que la petrolera British Petroleum (BP) se fusionara con
la norteamericana Amoco. En cuanto a la Repsol española,
funciona como testaferro de los sectores de Estados Unidos”.
Según Herrero, “hay dos variables plausibles:
que se privatice la petrolera iraquí o se vuelva al antiguo
esquema de concesiones, donde queden afuera las actuales compañías”.
Otro experto en el sector, Daniel Montamat, discrepó:
“Una apertura de las reservas iraquíes vía
concesiones directas podría ser traumática, por eso
creo que va a haber lugar también para las compañías
que ya negociaban”. Según Newsweek, que consultó
a la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid),
las únicas empresas que recibieron una parte de las asignaciones
son norteamericanas, dejando casi sin revisar a firmas constructoras
británicas como Costain y Balfour Beatty.
Dicha agencia concedió a la americana Stevedorin
Services of America un contrato de 4,8 millones de dólares
para la reconstrucción y gestión del puerto iraquí
de Um Qasar, aunque los británicos estén ahora
mismo protegiéndolo.
“Los contratos discutidos hasta ahora –para
trabajos por unos 900 millones de dólares– son migajas
en comparación con los miles de millonesque eventualmente
se negociarán”, publicó The Economist
la última semana. Las licitaciones incluyen Kellogg,
Brown & Root –división de Halliburton–,
Fluor, Bechtel, Parsons, Louis Berger y Washington Group.
Según publicó el New York Times esos contratos serían
financiados por los contribuyentes, aunque los funcionarios
de la administración Bush dijeron que se costeará
también con los ingresos del petróleo iraquí.
El diario señaló que existe el temor a que los contratos
se firmen sin consultar primero al Congreso.
Otra empresa que está en la lista final es Louis
Berger, que participó en la reconstrucción
de los Balcanes y que actualmente está trabajando en el desarrollo
de infraestructura en Afganistán, con un contrato que supera
los 300 millones de dólares. Con una larga experiencia de
construcción de pozos de petróleo en lugares difíciles,
otra empresa que compite es Fluor, que tiene negocios
en el desarrollo de gasoductos y plantas petrolíferas en
Kazajstán. La firma Parsons participó en las tareas
de construcción de Bosnia y Kosovo. Washington Group
International Inc. –cuarta compañía
constructora norteamericana– y otras de su ramo ven con buenas
perspectivas el momento de reconstrucción que, según
analistas, se compararía en costo al Plan Marshall luego
de la Segunda Guerra Mundial: podría durar 18 meses y costaría
entre 25.000 y 100.000 millones de dólares. Los documentos
secretos de los contratos, según el New York Times, indican
que las compañías serían pagadas bajo un arreglo
llamado de “costos más una comisión
fija”, que podría estimarse entre un ocho
y 10 por ciento del proyecto total.
También están en pugna las compañías
norteamericanas especializadas en desmantelar y neutralizar armas
químicas y nucleares, así como empresas de ingeniería
para el restablecimiento de la infraestructura física: asegurar
el abastecimiento de agua potable, reparar centrales eléctricas,
redes ferroviarias, sistemas de irrigación. Con todo,
el petróleo es, por si caben dudas, uno de los motores de
la segunda Guerra del Golfo.
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