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Caracas / Venezuela - Lunes 7/04/03
 
 

Bush y Dios
Ed Vulliamy * / Brecha (Uruguay) - 31/03/03



No se puede entender la conducta del presidente de Estados Unidos sin conocer su itinerario personal: el de un "hijo de familia" alcohólico que, un día, encontró la fe.

Esta mañana de domingo, como todos los domingos, la crema de la industria petrolera se reúne en el inmaculado edificio de la iglesia bautista Belle View. El reverendo Andrew Stewart ora para que "los enemigos de nuestro país sean definitivamente derrotados" y pide a Dios que bendiga a "nuestro presidente, George Walker Bush". La fe religiosa, tan fuerte en el oeste de Texas, es primordial para comprender lo que sucede en Estados Unidos, en el Partido Republicano y -si Bush logra sus objetivos- en el orden mundial.

Por otra parte, el propio presidente lo ha declarado: "Para comprendernos a mi mujer y a mí, se debe comprender a Midland. Todo lo que somos, todo aquello en lo que creemos abreva en esa fuente". El ideólogo conservador David Frum acaba de publicar el primer libro** que permite entrever lo que pasa en la Casa Blanca bajo la administración Bush. Frum redactó varios discursos del presidente y fue él quien acuñó la expresión "eje del mal" para definir a Irak, Irán y Corea del Norte. La frase más significativa del libro es la del comienzo: "A usted no se lo ha visto en la sesión de estudio de la Biblia", le dijo alguien a Frum con ademán severo el día que llegó a la Casa Blanca. En el reducto presidencial, explica el autor, el estudio de la Biblia,"si bien no es obligatorio, tampoco es opcional".

Sin embargo, sus comienzos en la vida no permitían suponer tal cosa. George W, dice Karl Rove, cerebro de la carrera política del actual presidente, era "el indisciplinado de la familia". En 1964, siguiendo los pasos de su padre, el joven Bush ingresó en la Universidad de Yale, pero a diferencia de George senior, consagró buena parte de sus años de estudio a hacer, según sus propios términos, "cosas que yo no querría que mis hijas hicieran".

Cuando dejó Yale, su padre se las arregló para que se enrolara en la Guardia Nacional, de forma de evitar ir a Vietnam. Pero George W adquirió notoriedad cuando un día un avión gubernamental fue a recogerlo al cuartel donde hacía el servicio militar para llevarlo a la Casa Blanca, donde tenía cita con una tal Tricia, hija de Richard Nixon. Luego se lanzó en el comercio del petróleo. Todo el mundo está al tanto de los lucrativos puestos que ocupó en los consejos de administración de empresas petroleras, primero, y de clubes de béisbol, después: era un pésimo administrador, que hizo fortuna en ambos sectores gracias a inversores que querían ganarse los favores de su padre. Bush alternaba sus actividades profesionales con salidas diarias por boliches nocturnos junto a su amigo de infancia Clay Johnson. Poco tiempo después cayó en el alcoholismo. "A los 40 años, George W. no tenía futuro alguno", reconoce su primo John Ellis. Un día, tras una borrachera terrible de la que despertó manchado de vómitos resecos, cayó de rodillas e imploró la ayuda de Dios.

Fue el comienzo del gran cambio.

Bush continuó ampliando su red de relaciones políticas durante las campañas de su padre. Fue entonces que conoció al tejano Karl Rove, quien hoy es, junto a Dick Cheney, el hombre más influyente de la Casa Blanca. En 1994 se convirtó en gobernador de Texas. Su mandato fue marcado por los múltiples favores que concedió a las compañías petroleras, pero también por un programa que sedujo a sus nuevos amigos de la derecha cristiana.

Apenas accedieron a la Casa Blanca, George y su mujer Laura restablecieron el uso de la etiqueta, rompiendo con la informalidad de la era Clinton. Corbata y traje negro fueron nuevamente obligatorios. Y hoy a Bush sólo se lo puede llamar "el presidente". Para todos, la nueva regla es irse a la cama a las 22 horas. Marido y mujer oran juntos antes de dormir. El año pasado el jefe de la bancada republicana declaró ante una congregación bautista reunida en Houston que el propio Dios había colocado a Bush en la Casa Blanca y que hoy se servía de él para "promover una visión bíblica del mundo".


*(Publicado en The Observer, Londres. BRECHA reproduce fragmentos de su versión del Courrier International, de París.)
** The Right Man: The Surprise Presidency of George W Bush, Random House, Nueva York, 2002.


 
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