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Bush
y Dios
Ed
Vulliamy *
/ Brecha (Uruguay) - 31/03/03
No se puede entender la conducta del presidente de Estados
Unidos sin conocer su itinerario personal: el de un "hijo de
familia" alcohólico que, un día, encontró
la fe.
Esta
mañana de domingo, como todos los domingos, la crema
de la industria petrolera se reúne en el inmaculado
edificio de la iglesia bautista Belle View. El
reverendo Andrew Stewart ora para que "los enemigos de nuestro
país sean definitivamente derrotados" y pide a Dios
que bendiga a "nuestro presidente, George
Walker Bush". La fe religiosa, tan fuerte en el
oeste de Texas, es primordial para comprender lo que sucede
en Estados Unidos, en el Partido Republicano y -si Bush
logra sus objetivos- en el orden mundial.
Por otra parte, el propio presidente lo ha declarado: "Para
comprendernos a mi mujer y a mí, se debe comprender a Midland.
Todo lo que somos, todo aquello en lo que creemos abreva en esa
fuente". El ideólogo conservador David
Frum acaba de publicar el primer libro** que permite entrever
lo que pasa en la Casa Blanca bajo la administración Bush.
Frum redactó varios discursos del presidente y fue él
quien acuñó la expresión "eje
del mal" para definir a Irak, Irán y Corea
del Norte. La frase más significativa del libro es la del
comienzo: "A usted no se lo ha visto en la sesión
de estudio de la Biblia", le dijo alguien a Frum con
ademán severo el día que llegó a la Casa Blanca.
En el reducto presidencial, explica el autor, el estudio de la Biblia,"si
bien no es obligatorio, tampoco es opcional".
Sin
embargo, sus comienzos en la vida no permitían suponer tal
cosa. George W, dice Karl Rove, cerebro de la carrera política
del actual presidente, era "el indisciplinado de la
familia". En 1964, siguiendo los pasos de su padre,
el joven Bush ingresó en la Universidad de Yale, pero a diferencia
de George senior, consagró buena parte de sus años
de estudio a hacer, según sus propios términos, "cosas
que yo no querría que mis hijas hicieran".
Cuando
dejó Yale, su padre se las arregló para que se enrolara
en la Guardia Nacional, de forma de evitar ir a Vietnam. Pero George
W adquirió notoriedad cuando un día un avión
gubernamental fue a recogerlo al cuartel donde hacía el servicio
militar para llevarlo a la Casa Blanca, donde tenía cita
con una tal Tricia, hija de Richard Nixon. Luego
se lanzó en el comercio del
petróleo. Todo el mundo está al tanto de
los lucrativos puestos que ocupó en los consejos de administración
de empresas petroleras, primero, y de clubes de béisbol,
después: era un pésimo administrador,
que hizo fortuna en ambos sectores gracias a inversores que querían
ganarse los favores de su padre. Bush alternaba sus actividades
profesionales con salidas diarias por boliches nocturnos junto a
su amigo de infancia Clay Johnson. Poco tiempo después cayó
en el alcoholismo. "A los 40 años, George W.
no tenía futuro alguno", reconoce su primo
John Ellis. Un día, tras una borrachera terrible de la que
despertó manchado de vómitos resecos, cayó
de rodillas e imploró la ayuda de Dios.
Fue el comienzo del gran cambio.
Bush
continuó ampliando su red de relaciones políticas
durante las campañas de su padre. Fue entonces que conoció
al tejano Karl Rove, quien hoy es, junto a Dick
Cheney, el hombre más influyente de la Casa
Blanca. En 1994 se convirtó en gobernador de Texas. Su
mandato fue marcado por los múltiples favores que concedió
a las compañías petroleras, pero también por
un programa que sedujo a sus nuevos amigos de la derecha cristiana.
Apenas
accedieron a la Casa Blanca, George y su mujer Laura restablecieron
el uso de la etiqueta, rompiendo con la informalidad de
la era Clinton. Corbata y traje negro fueron nuevamente
obligatorios. Y hoy a Bush sólo se lo puede llamar
"el presidente". Para todos, la nueva regla es
irse a la cama a las 22 horas. Marido y mujer oran juntos
antes de dormir. El año pasado el jefe de la bancada
republicana declaró ante una congregación bautista
reunida en Houston que el propio Dios había colocado a Bush
en la Casa Blanca y que hoy se servía de él para
"promover una visión bíblica del mundo".
*(Publicado
en The Observer, Londres. BRECHA reproduce fragmentos de su versión
del Courrier International, de París.)
** The Right Man: The Surprise Presidency
of George W Bush, Random House, Nueva York, 2002.
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